jueves, 6 de abril de 2017

"LA MÚSICA NOS UNE A TODOS": RESIDENTE

Por Ixtlixochitl López y Jazive Jiménez.
Ciudad de México (AUNAM). No todos entienden la música de la misma forma. Algunos sólo la escuchan, otros simplemente no pueden vivir sin ella. Es el caso de René Pérez Joglar, mejor conocido como Residente, quien presentó a los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM un documental que muestra al público una forma diferente de entender la música y la interpretación de una triste realidad.



Residente, el documental

El nuevo proyecto de René tiene su origen en una prueba de ADN que se realizó hace tiempo debido a la curiosidad de saber de dónde venían sus genes. Al tener el resultado, no pudo más que salir al mundo, buscar sus raíces e incorporarlas a lo que mejor sabe hacer: la música.

Una melodía se tararea, es constante y termina in crescendo, se repite una y otra vez. Se intercambian miradas, se frunce el ceño o se levantan las cejas como en signo de espera. La instrucción se repite y ésta vez los esquemas se rompen. En aquel estudio de grabación, la música es el artificio que logra derribar las barreras del lenguaje. Porque “sin importar el idioma, la música nos une a todos”.

La melodía ancestral sobrevive, pero la tradición se transgrede, no por capricho, sino por convicción. La de ser, encontrarse y reconocerse a través del otro, en sus costumbres y su historia. Ahí donde sus ojos redondos marcan la diferencia, su aliento le permite incorporarse para echar fuego por la boca.

La fuerza del tambor es la voz de un pueblo, de sus plantas con tierra que saltan para hacer vibrar el piso. Está el refugio, tejido con sonidos, de las madres que perdieron a sus hijos, a las que sólo les queda la fe en su dios y en un mundo donde no quepa la guerra. Aparece el gesto cansado de los que defienden su tierra, la cicatriz en los rostros y los edificios, las lágrimas que desbordan al cuerpo de su rabia.

Los retratos de las personas y sus vidas han quedado mezclados en los genes de Residente, pero también en su música que ahora tiene miles de voces melódicas que gritan paz en el mundo, voces que han dejado de ser escuchadas, volviéndose invisibles para algunos. Sin embargo, están los otros, los que reconocen la importancia de esas voces y comprenden que la historia y la justicia no sólo se escriben por los vencedores, sino también por los perdedores.

Comprender la música va más allá de una mezcla de tonos. Es entender y sentir qué significa cada uno de ellos, cada voz interpretada; lograr fusionarlos para conseguir la máxima expresión, una que grita paz y justicia ante las marcas que deja la guerra y la deshumanización. “Porque nada es más importante, para un rapero como yo, que lograr mezclar mi música con lo que me rodea y si la política también me rodea pues habrá música sobre ella”.

René es una de esas personas que cree en el poder transformador de la música y del arte. A través de su documental nos muestra una realidad que duele, pero que puede transformarse. Este material pronto estará disponible en una plataforma digital, pero se planea que la experiencia se disfrute en un disco o hasta en un libro.

Así es como termina una experiencia única para muchos, llena de nuevas preguntas que van surgiendo a través de lo vivido en aquel documental. Preguntas que llevarán a la reflexión sobre la importancia del arte para un mundo que se cae a pedazos.

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