jueves, 16 de junio de 2016

SAN JUAN, EL MERCADO DE LO PREHISPÁNICO, NO DE LO EXÓTICO

Por Ximena Navarro Esquivel
Ciudad de México (Aunam). José Luis Meza Méndez es el dicharachero presidente de la mesa directiva del Mercado de San Juan. De nariz ancha, piel morena como un trozo de carbón y preparado discurso, Meza Méndez demuestra el orgullo que siente respecto a su mercado frase tras frase.

Esta foto de Mercado de San Juan es cortesía de TripAdvisor

“Soy José Luis Meza Méndez. Desde hace 20 años soy presidente de la mesa directiva del Mercado de San Juan, ubicado en avenida Arcos de Belén, número 78, colonia Centro, delegación Cuauhtémoc”.

Dicho establecimiento tiene sus orígenes desde la época prehispánica, cuando los aztecas salieron de Tlatelolco debido a la peste. “Ese éxodo dio origen no sólo a nuestro mercado, sino a otros como el de Jamaica o La Merced”.

En entrevista con Aunam, asegura que “grandes personajes de la vida política del país como Porfirio Díaz, un gran estadista para mí, o nuestro regente de hierro, Ernesto Uruchurtu le dieron forma a San Juan: regularizaron el comercio, le dieron un lugar y finalmente, dividieron al gran mercado en cuadro espacios: el mercado de flores ubicado en la esquina; el mercado de curiosidades localizado en el jardín; el mercado popular sobre López Arcos de Belén y la joya de la corona, nosotros”.

“La joya de la corona”

Este mercado es caro, mucho muy caro. “Este establecimiento no es para persona de economía media, es de la alta, muy alta, porque aquí tienes que tener una bolsa de dinero para llevarse una bolsita de productos. Se dice, y siempre se ha comprobado, que lo bueno, sale caro”.

Algunos de los productos: pavos de hasta 30 kilos; quesos importados: españoles, suizos, franceses; los mejores embutidos españoles como el jamón serrano de pata negra (proviene de cerdos alimentados con pura bellota. Cuesta $6,000 pesos); y angula española de 22 mil pesos el kilo.

“Insisto, aquí se encuentran especies y productos que en otro lado no se venden. Mis palabras van sostenidas por los hechos. Y por nuestros visitantes”.

Por ejemplo, los hermanos Roca, españoles que ocupan el lugar uno y dos de los mejores chefs a nivel mundial, en algún momento vinieron a hacer una visita a San Juan.

José Luis Meza los guio para hacer un recorrido. Al final le dijeron: ‘Luis, tu mercado está fabuloso. Es tanta la fama que ha desprendido San Juan que en Europa hay un dicho: aquél que no ha cocinado los productos que hay en el mercado de San Juan, no es chef’.

La unión hace la fuerza

Sin embargo, lo más importante del mercado es la atención. “Aquí el cliente encuentra buenos vinos, quesos, carnes, pero sobre todo: una bonita atención. Lo anterior se debe a que a relación que el comerciante tiene con los clientes siempre es de cordialidad”. En sus 20 años como parte de la mesa directiva, nunca le han llevado una queja de un compañero que haya agredido a un cliente.

“Nuestro afán en tratar bien al cliente tiene como propósito que éste regrese siempre y eso nos trae una cosa muy importante: publicidad. Cuando una persona se va satisfecha de San Juan, va hablar bien”, afirma.

No los van a encontrar ni en internet, ni en periódico, ni en televisión, explica: “No nos van a encontrar haciendo publicidad barata. A nosotros lo que nos importa es la publicidad boca a boca. ¿Por qué? Porque precisamente en eso basamos nuestro trabajo. Tenemos como fin común la satisfacción del cliente para sacar adelante San Juan”.

Esto nos lleva al tema de la unión. Dicha característica es la mayor cualidad del mercado. Es lo máximo, siempre están atentos de que si un compañero sufre una pérdida o está mal, para cobijarlo, porque son una familia.

“Además, el del pollo se casó con el de la tienda, o son compadres; entonces se va haciendo una gran familia que de repente hay pleitos, como sucede entre los hermanos. No te voy a decir que todo es perfecto, pero en lo básico somos una gran familia”.

Leones y costumbres prehispánicas

Cuenta que han padecido evoluciones muy fuertes, de ser un mercado tradicional donde no se vendían cosas extraordinarias o “exóticas” como algunos las llaman.

En 1985, les pega muy fuerte el terremoto. “Ya no sabíamos que hacer, parecía que estábamos en peligro de extinción”; porque la gente dejó de ir y ya no quería estar en el Centro, el riesgo era enorme. Entonces ahí nace la grandeza de San Juan. Nuevamente la gente echa para adelante.

Los comerciantes empiezan a retomar la comida prehispánica; todo un adelanto si se considera que para dentro de 30 a 40 años los insectos van a ser el mejor alimento, por la proteína que tienen. “Nosotros ya nos estamos adelantando… aunque, en realidad, quizá no es un adelanto es retomar la comida prehispánica: escamoles, el gusano de maguey, los chinicuiles, los alacranes, las hormigas, las arañas…”.

Debido a esta inspiración prehispánica, no le parece que el término ‘exótico’ se use para hablar de San Juan: “nuestros ancestros, los aztecas, era lo que consumían. Entonces al ser algo habitual, deja de ser exótico. No me gusta esa palabra, a mí me gusta más la palabra prehispánico, ésa sí con toda alegría la manifiesto porque son nuestras raíces”. Aunque, revira y admite que sí hay algunas carnes exóticas, como el león, y ciertos pescados.

San Juan ha sido un foco de atención: constantemente vienen Televisa, Tv Azteca, Canal 11 a hacer muchos reportajes y preguntas, respecto a si tienen permisos, sellos de la Semarnat, a buscar si el mercado es un problema. Pero no es así.

“Hay personas pudientes que vienen al mercado que me dicen: ‘es que ustedes están en la ilegalidad’ y les respondo: ‘mencióname el porqué’, ‘¡ah! Porque vendes una especie de pescado llamada “dorado” que es para pesca deportiva solamente’”.

“No señor, antes de que usted diga tal afirmación, permítame hacerle la observación: para que usted traiga de algún puerto un producto debe de traer guía sanitaria. No puede entrar sin ella. Si alguna autoridad permite que el dorado entre, ¿quién es el de la responsabilidad? ¿Nosotros? No, porque te lo están permitiendo. A la hora que te expiden una licencia tú pagas un precio por una licencia, cuando la pagas, te están autorizando para que entre tu producto”.

En conclusión: en los últimos 20 años el mercado dio un “levantón”: “¿Qué les puedo decir? De 1000 por ciento, en ventas, en fama, en atención. Debido a nuestros productos tan especiales. Nosotros los denominamos el “cofre de los sabores”. Porque ustedes lo abren y unos aromas exquisitos, unos aromas especiales les colman los sentidos”.





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