martes, 10 de noviembre de 2015

HUMEDALES ARTIFICIALES, ALTERNATIVA PARA RECUPERAR AGUA DE LLUVIA


  • Fue utilizado por mayas, xochimilcas y aztecas; los alemanes, a partir de 1970
  • “Tratar el agua residual es una necesidad”: Víctor Manuel Luna Pabello
Por Adrián Pimentel Vargas
México (Aunam). Los humedales artificiales pueden construirse en un espacio mínimo de tierra con algunas plantas, grava, arena, con una inclinación que permita que el agua pase por este sistema y llegue más limpia hasta un contenedor en la parte más baja. La infraestructura requerida no es muy costosa: basta con colocar dos tubos de pvc perforados en los extremos: uno conectado a la fuente de agua que se busca tratar y el otro al segundo tubo que servirá para llevar el agua tratada a un depósito para su futura utilización.

Tuve acercamiento con el tema porque durante mi estancia en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), como parte de una tarea, llevé unos papiros, que son una especie de planta larga que cuenta con la cualidad de retener mucha agua en su tronco.

Un domingo en la madrugada le envié un mensaje al investigador científico Víctor Manuel Luna Pabello para solicitarle una entrevista. Tenía dos alternativas: esperar su respuesta con la probabilidad de no recibirla; la segunda, esperarlo en el salón 208 de la Facultad de Química en la que imparte las asignaturas de Ingeniería y Microbiología ambiental. Al día siguiente, sin embargo, y para mi sorpresa, el investigador me respondió con amabilidad y sugirió un martes para charlar sobre los humedales artificiales. Pensé que la entrevista tendría que orientarse en saber si un ciudadano común puede construir un humedal para su uso personal.

El proceso parecía sencillo, al principio; mas al conversar con Víctor Manuel Luna Pabello, doctor en Ciencias por la UNAM, quien cuenta con 25 años de experiencia en el tratamiento biológico de aguas residuales domésticas e industriales, pude comprender que realmente no era tan fácil.

Luna Pabello coordinó dos proyectos de tratamiento de aguas residuales mediante los humedales artificiales: el primero, en el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de la UAM, en el parque ecológico de Cuemanco de la delegación Xochimilco; y el segundo, en el lago de San Juan de Aragón de la delegación Gustavo A. Madero.

Para el investigador, quien además cuenta con una patente por el diseño de un humedal artificial, lo primero que debe tomarse en cuenta para construir uno es: “Las condiciones del agua, así como el espacio disponible, porque de ello depende que el diseño de los humedales artificiales pueda variar. Es importante saber los contaminantes que puede contener el agua para saber el tipo de tratamiento que se le dará en función de la calidad esperada”.

El mecanismo, detalló, no es una invención actual: “Fue utilizado por los mayas, los xochimilcas y los aztecas, inclusive a manera de islas flotantes. En Europa los alemanes redescubrieron esta tecnología y la comenzaron a utilizar a principios de 1970”.

El investigador destacó que los humedales pueden encontrarse de manera natural en distintas partes del mundo: “Sirven como un espacio para drenar grandes cantidades de agua por la acumulación provocada por la lluvia, y también para la preservación y mantenimiento de vida silvestre.

“En la ciudad de México, en Xochimilco, hay humedales que funcionan de forma natural y sirven para la preservación de especies endémicas; por ejemplo, el ajolote mexicano, que está en peligro de extinción, es una de las especies que a partir de la regulación de humedad y vegetación propiciada por estos mecanismos naturales de depuración de agua, ha logrado sobrevivir”.

Para elaborar humedales artificiales se reproducen los elementos básicos que conforman los naturales con la finalidad de estandarizar estos sistemas en sitios donde puede no haber agua, como en el humedal del CCH Sur, donde el agua es llevada al sistema a partir del impulso generado por bombas.

El uso de los humedales artificiales, precisó el investigador: “Puede basarse en sistemas complejos o simples, según lo que se espere obtener. Cuando se busca cumplir con una normatividad, existen controles de calidad como los realizados por la Secretaría de Salud para considerar si el agua puede o no ser potable”.

El agua, un negocio muy rentable


La necesidad de cuidar del agua ha adquirido mayor importancia en los últimos años, particularmente en la ciudad de México, donde continuamente se pueden apreciar colonias enteras que no cuentan con el líquido y se abastecen mediante pipas. También existen comunidades donde, aunque cuente con agua de la llave, sus habitantes deciden comprar el líquido de garrafones por la aparente seguridad que ello les proporciona para beberlo.

Luna Pabello destacó: “En CU y en la ciudad de México el agua es potable, pero existe un negocio detrás que resulta muy rentable para los que promueven el consumo del agua embotellada. Si piensas los costos, un metro cúbico de agua, que son mil litros, vale entre 10 y 15 pesos. En cambio un litro de agua embotellada lo puedes adquirir entre 10 y 20 pesos, es decir, su precio es mil veces más caro que si lo adquirieras de manera tradicional.”

Humedales artificiales: alternativa para el cuidado del agua

Es común que en temporadas de lluvia surjan con frecuencia áreas de agua estancada. El agua podría usarse para la ciudad y tratarse con los humedales artificiales para depurarla de desechos sólidos y contaminantes químicos. Sin embargo, como señala Luna Pabello, coordinador también del Grupo Académico Interdisciplinario Ambiental (GAIA): “La vocación de este ciudad tiene como precedente un inmenso lago. No debería existir la ciudad de México, pero desde la llegada de los españoles, que al invadir Tenochtitlán rompieron las divisiones naturales para que el agua se fuera a otro lado, comenzó este gran problema”.

“Utilizaron túneles para desalojar el agua. Quisieron enviarla fuera para asentarse como civilización. Es normal que las casas se hundan y que continuamente se inunden las calles. Al principio éramos parte de un lago, pero se alteró el estado natural de la ciudad.

“Lo que tendríamos que hacer, si lo que buscamos es utilizar el agua estancada para reutilizarla mediante el tratamiento con humedales, sería buscar sitios donde depositar la inmensa cantidad de agua acumulada. De otra manera, los humedales se inundarían y todo volvería a ser lo mismo”.

“Hemos localizado sitios en Iztapalapa, donde existen terrenos que tienen la capacidad para retener el agua que, por lo general, llega a la ciudad. A través de estos depósitos, sí podrían usarse humedales para tratar el agua, pero primero tendría que canalizarse”.

El problema en la ciudad de México es mucho mayor, señala el investigador: “Se necesitan más herramientas, además de los humedales. Necesitamos que la sociedad, así como los gobernantes, colaboremos para cuidar lo que tenemos y también para evitar el consumo de un recurso que nos es indispensable para vivir”.

El investigador, al finalizar la entrevista, sentencia: “El tratamiento del agua residual puede resultar costoso pero no es problema si lo que buscas es satisfacer una necesidad”.






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