viernes, 13 de noviembre de 2015

¿EL SHOW DEBE CONTINUAR?


Por Diana Jazmín Escalona González
México (Aunam). Las luces de la carpa Astros bailan incesantes sobre el escenario como parte del ritual de iniciación; alrededor de éste, las butacas rojas forman una luna creciente. La música se vuelve el complemento ideal para la diversión de infantes, adultos y ancianos que ansían el comienzo de la función.

El circo no excluye a nadie, sin embargo los elefantes, chimpancés, leones, osos, entre otras especies que formaban parte de los espectáculos que se ofrecían en los 500 circos ubicados en toda la República mexicana, han tenido que abandonar su hogar: el escenario.

A cuatro meses de la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la ley que prohíbe el uso de animales en espectáculos circenses, 70 circos en el área metropolitana de la ciudad de México han tenido que cerrar, indicó el 28 de marzo pasado, en conferencia de prensa, el líder de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo (UNEAC), Armando Cedeño Álvarez.

“La falta de asistencia del público ha afectado su economía (de los empresarios de estos espectáculos) ya que no cuentan con el presupuesto para mantener a los animales que tienen en predios y bodegas”, señaló Cedeño tras el cierre de las carpas que albergaban años de tradiciones.

Para él, las especies que fueron entrenadas forman parte de las familias circenses, “nos duelen nuestros animales. Estamos acostumbrados a convivir mutuamente durante los ensayos, traslados y espectáculos”.

Narices rojas


El exceso de maquillaje, la nariz roja y los grandes zapatos carbón únicamente son permitidos durante las funciones de circo en la Carpa Astros, sin embargo el cabello cereza prevalece todos los días en Alain Carlos, clown durante la temporada de Savoy Circo & Varieté y Espectacular del Circo Atayde Hermanos.

“Soy payaso, aunque también hago malabares, monociclo, lanzamiento de cuchillos, trampolín, trapecio, sistema de ademanes, de todo”, resalta orgulloso las habilidades circenses que pose a sus 24 años de edad, pues asegura que fue a partir de los dos años cuando inició su carrera artística.

“Se extraña mucho a los animales, además era más fácil encontrar trabajo antes en un circo, y como clown hacía más cosas, salía a escena con los elefantes y los caballos, todo el tiempo estaba en el escenario como se acostumbraba antes, fue algo que me inspiró para ser payaso”.

El impacto de la salida de los ejemplares los ha perjudicado por la disminución de asistentes a las funciones, comenta, y añade: “La taquilla se vio afectada enormemente, lo que llenaba a los circos era la gente que iba a ver a los animales, ahora ellos no van y los que no iban porque había animales tampoco lo hacen”, confiesa el clown mexicano.

La nostalgia de los años que pasó en las carpas con especies silvestres inunda sus palabras al recordar cuando Alejandro Ibarra Atayde le enseñó a domar animales: “Empecé con un mono araña que compré en Veracruz, bueno más bien lo rescatamos, porque su dueña ya se lo quería comer porque la había desesperado, y cuando me lo ofreció no dudé en aceptarlo”.

“Vi que había que relacionarte con él para entenderlo, por ello jugábamos y le daba premios hasta que poco a poco me lo fui ganando. También fui experimentando con caballos que había en el circo, leía muchos artículos sobre domesticación de animales y libros de veterinaria”, continúa mientras sus recuerdos erizan sus finos vellos.

Violencia verde

A mediados de 2014, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) lanzó una campaña contra el maltrato en los circos del país, la cual culminó en la aprobación de la Ley de Protección Animal.

Como parte de su andanada, el PVEM difundió a través de los principales medios de comunicación del país (televisión, radio e internet), espectaculares en las principales avenidas y publicidad en revistas, el real o supuesto maltrato animal en los circos a través de videos e imágenes donde se veían especies encerradas en jaulas metálicas o presentaban múltiples heridas en la piel.

Carlos narró uno de los sucesos que se vivieron en los circos: “Durante el periodo en el que se difundió esta campaña negra, el Partido Verde mandaba gente para apedrear las taquillas, inclusive en Tamaulipas llegó a haber balazos, la situación se puso muy difícil con este tipo de atentados y la gente dejó de ir al circo porque ahora era peligroso”.

Renata Pinal Rodríguez, acróbata del Circo Atayde Hermanos, confesó que la campaña de desprestigio fue muy agresiva por parte de los animalistas. “En Atayde a mí me consta que no los maltrataban, sé de muchos circos donde sí lo hacían, pero se agarraron parejo provocando que la gente dejara de asistir”.


La promulgación señala que los animales serán puestos a disposición de zoológicos y Centros de Conservación e Investigación de la Vida Silvestre, sin embargo ésta no ha dado resultados favorables.

Sólo 20 por ciento de los circos son públicos, pero no cuentan con el presupuesto adecuado para la manutención de éstos, por lo que si los circenses no liberan a sus ejemplares la multa será hasta de 780 mil pesos.

El cierre de algunos circos ha provocado que se pierdan alrededor de 2 mil plazas en lo que va del año, “mi mayor preocupación es estar con la gente. Se han perdido empleos directos, entre los que hay domadores, trapecistas y otros artistas de primer nivel que no tendrán tampoco en breve ni qué comer ni dónde dormir”, señaló Cedeño Álvarez en nota para Ciudadanía Express.

Paloma Alvarado Luna, artista independiente del Circo Atayde Hermanos, la economía de los artistas se ha visto afectada, ya que les pagan menos debido a que la asistencia del público ha disminuido, “el espectáculo con animales llama más la atención, va más gente y tiene más fuerza”.

Armando Lizarraga, acróbata por más de 15 años, también externó su incomodidad ante la disminución de sueldos, “sin animales te bajan el sueldo y como acróbata debes trabajar más, lo que exige un mayor nivel que debes mantener aunque haya una (sola) persona o mil (espectadores)”.

“La oferta laboral ha bajado, nos pagan 40 por ciento menos pero lo entendemos porque la gente no va al circo, pero cuando vives de esto debes buscar la mejor opción para subsistir y en Atayde lo hemos encontrado”, externó.


Que no se pierda la tradición

“Mucha gente se ha quedado sin trabajo, familias completas con herencias en el ramo circense han tenido que dejar a parte de su familia, que son los animales, por el capricho de unos”, afirmó Diana Hernández, del grupo Cirqueros Unidos, quienes desaprueban la ley impulsada por diputados del PVEM en noviembre de 2014.

Amantes de este espectáculo y artistas circenses se han unido para defender esta tradición que por más de un siglo había integrado en sus funciones animales como chimpancés, elefantes, osos y leones, entre otros.

“La gran mayoría de los animales que vivían en los circos serán sacrificados ya que no hay lugares aptos donde los puedan cuidar, y otros están muriendo de tristeza, ya que estos animalitos están acostumbrados al contacto humano”, señaló la también activista.

Tras el decreto se han formado grupos de activistas a favor de los circos con animales, uno de ellos es Cirqueros Unidos, quienes ya cuentan con más de 3 mil 200 seguidores en la red social Facebook, donde destacan artistas de los 500 circos que existen en todo el país, de acuerdo con los informes de la UNEAC.

“Están matando una de las tradiciones más antiguas del mundo sólo por ganar votos ya que ni si quiera saben qué van a hacer con los animales que les quiten a los circos, es algo lamentable que está pasando en México”, indicó Carlos Esqueda Ruíz, artista del Circo Royal Palace en Sonora.


El 7 de julio terminó el plazo otorgado por las autoridades para que retiren a cualquier especie silvestre de los espectáculos circenses, sin que fuera aceptada la propuesta de la UNEAC para extender una prórroga de dos años para demostrar a los legisladores que sus animales viven en condiciones óptimas, según dijo entonces Armando Cedeño, presidente de la unión. Tampoco prosperaron los intentos de otros por derogar dicha legislación.

“Recuerdo de pequeño cuando llegó por primera vez (a mi población) un circo con animales, fue lo más emocionante que había visto. No hace mucho llegó a mi ciudad el Circo de Choya, fue excelente a pesar de que el elefante ya estaba muy grande. No me imagino un circo sin animales”, expresó ante la actual situación el clown originario de Oaxaca, Babster.

Sueños de carpa

Niños, jóvenes, adultos y ancianos pueden compartir la emoción previa a una función de circo. Quince minutos de espera bastan para que el cuerpo sienta que es derribado por una estampida de rinocerontes negros en la sabana de Namibia.

Dentro de la carpa cada inhalación lleva consigo el olor a mantequilla de las palomitas de maíz y del azúcar morena de los algodones que logra paralizar cualquier paladar. Mientras las luces de colores danzan como ninfas del bosque sobre los espectadores que se rinden ante el encanto.

Cuando los ojos vuelven a observar con claridad, una escultural figura femenina, cual ave, extiende sus brazos y se aferra a las telas que cuelgan del techo. “Mamá, yo también quiero bailar en el aire como ella”, susurra una niña a su madre sin dejar de maravillarse ante el acto.

En la cima Renata Pinal Rodríguez reta a la gravedad, sus piernas obedecen cada orden de su cuerpo, se enrolla y desenrolla como un capullo de mariposa, su vestido rojo con holanes la hace ver inalcanzable, libre; desciende con elegancia, su respiración se acelera, pareciera que el corazón está a punto de saltarle del pecho y los aplausos logran consumirla en cada función.

La acróbata desde hace seis años entrega su vida al circo y las clases de danza aérea y aro en Zephyr, escuela circense. Ella, al igual que muchos artistas circenses, sabe que el futuro para este tradicional espectáculo es poco claro.

“Económicamente me apoyo más de mi trabajo como maestra y administradora de Zephyr, la carpa se ha vuelto más un sueño en el cual aunque me paguen dos pesos lo quiero hacer. Definitivamente no podría vivir del circo porque es por temporadas y yo como diario”, señaló la artista.


La Luz al final del túnel

En cuanto a la estructura que este espectáculo tenía, la también maestra de mástil chino en Zephyr, Paloma Alvarado, señaló que quitar a los animales le restó fuerza a las presentaciones, por lo que todo el peso cayó sobre los acróbatas y el payaso, quienes deben esforzarse más para dar actos de calidad.

Una de las familias más importantes en el entretenimiento circense es la Atayde Hermanos, quienes durante 126 años se han mantenido en escena. A principios de año modificaron sus presentaciones, en vez de animales hicieron algunas artes escénicas como danza aérea, trapecio y malabares.

El empresario Alfredo Atayde Chávez explicó durante una conferencia de prensa en Puebla que como parte de sus nuevas implementaciones que dejarán de ser el circo Atayde Hermanos que se presentaba en carpas para incursionar en el teatro bajo el nombre Atayde en Escena.

Esta medida pretende combatir la pérdida que representaba la presencia de circos pirata que afecta los ingresos del popular circo, pero sobre todo la imagen del show, puesto que a diferencia de los piratas, ellos cuentan con un espectáculo de calidad, añadió.


“Es un espectáculo de circo tradicional con la calidad de Atayde Hermanos en teatro, es por primera vez que como productores de circo nos aventuramos a esta nueva visión; es un espectáculo sin animales pero donde podrán mirar los mejores clowns en México, acróbatas, bailarines y una infinidad de atracciones que no se pueden perder”, explicó Atayde Chávez.

En esta estrategia para recuperar al público perdido, el Circo Atayde Hermanos del cual Alain Carlos fue la imagen principal de Savoy Circo & Varieté, trasladó a finales de marzo en Puebla la función de la tradicional carpa al Complejo Cultural Universitario, tras esta experiencia confesó: “Me gusta más la carpa, aunque el teatro es parte de mi crecimiento como artista, además la magia del circo siempre va a estar presente aunque lo pongas en un estadio”.

Sin animales en los circos, el panorama se torna difícil, no solo para el restablecimiento de estas especies, sino para todas las familias que durante generaciones se entregaron al público y que ahora deben cerrar ante las dificultades económicas para solventar un espectáculo que implica el trabajo de un gran equipo.

Para el clown mexicano, el futuro de los circos en el país luce terrible si estos continúan peleando en lugar de unirse como una familia, “muchos de los artistas ya estamos buscando salirnos de México para poder crecer, sin embargo como todos se quieren salir la oferta de trabajo es poca y nadie te quiere pagar bien”, concluyó ante la realidad de su vida: el circo.






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