martes, 21 de octubre de 2014

ENTREGA Y AMOR, CON MUCHA DISCIPLINA, LA CLAVE DEL ÉXITO DE FLAVIO KREUTZMANN

Por Carlos Alejandro Aguilar Ávila
México (Aunam). Camina rápido por los pasillos de la Escuela Nacional Preparatoria número 2, “Erasmo Castellanos Quintos” ubicada en la colonia Zapata Vela, una de las más peligrosas de la delegación Iztacalco. En un día normal sus alumnos pueden ser asaltados en la esquina de Av. Canal de Tezontle y la intersección con Circuito Interior Avenida Río Churubusco mientras esperan el transporte que los llevará a sus respectivas casas.

Entre olores exquisitos de la comida mexicana, comienza la charla que todo alumno desea tener con alguien tan admirado como lo es el profesor de Música y Derecho: Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza.

Él es alto de tez blanca, en una mano lleva una grabadora, servirá de apoyo didáctico a para las audiciones preparadas para los alumnos y en la otra un portafolio. Todo esto en impecables condiciones, así como el automóvil Volkswagen, Tsuru modelo 89 que conserva las vestiduras originales con total limpieza. Este es “el automóvil perfecto”, próximo a cumplir 25 años para convertirse en un auto clásico de la Ciudad de México.

Con carácter amable y una puntualidad intachable asiste a la Preparatoria “Erasmo Castellanos Quinto”, al momento de interpelar a quien encuentra en su camino, muchas veces lo hace con una frase que denota la actitud cordial que lo caracteriza: “Qué tal mi buen amigo”, todo aquel que lo conoce debió recordar, en este momento, su tono de voz y la alegría al desempeñar sus funciones.

Nace el 26 de marzo de 1946 a las 10:40 p.m. en la Ciudad de México. Su padre, un alemán llamado: Roberto Kreutzmann Willers, y su madre de nacionalidad mexicana: Bertha Oropeza Glisses. Él con 37 años de edad, ella con 17, ambos se conocen en la capital del país.

La familia de Roberto Kreutzmann Willers llega a México con el imperio de Maximiliano en 1884, (aclara) pues muchos de sus amigos pensaban que habían llegado en el periodo de la segunda guerra mundial, lo cual es erróneo. Aunque nace en Alemania desde su primer año de vida llegó a la Ciudad de México, donde aprendió las costumbres y el idioma con el paso del tiempo, debido a que en su infancia se mantuvo viajando entre ambos países.

Bertha Oropeza pianista instruida por maestros como: Claudio Arrau y Salvador Ordoñez. Ensayaba entre seis y ocho horas por día. Una “mujer escorpión” de carácter fuerte, a su vez muy buena persona. A lo largo de su vida se caracterizó por ser noble con la gente humilde, sin embargo con personas altaneras (muchas veces adinerada); se comportaba con dignidad, pues no se dejaba humillar por el hecho de pertenecer a una clase social “inferior”.

La relación entre ambos personajes se da cuando Roberto se enamora de Bertha desde el primer momento en que la vio, fue un amor a primera vista. Para esos momentos, (quien sería padre de Jorge Flavio) fungía como químico responsable de la farmacia Samborns, ubicada en Madero 17, mejor conocida como “La casa de los Azulejos”. Bertha no quería atender la solicitud de casamiento que le había ofrecido su pretendiente alemán. Tenía poco tiempo de haber fallecido su antiguo novio, Benjamín Flores, ante dicha negativa Roberto no desistió, por el contrario.

Para 1936 se casaron por la iglesia, con un condicionamiento por parte de Bertha: “no tener hijos pronto, pues de no obtener un buen resultado en el matrimonio se divorciarían”. El ahora marido, demostró ser un buen partido para ella; colmó con detalles a su mujer.

En alguna ocasión, ante la solicitud de Bertha para que le fuera conseguida una sonata de Beethoven para ensayarla, su esposo terminó por traer la colección completa del músico alemán. Al novio que había fallecido, por idea de Roberto, le fueron a dejar flores a su tumba y así, terminó conquistando el corazón de una mujer noble, cariñosa y muy fuerte ante la vida. Vivieron juntos más de diez años, en los cuales habían concebido a un hijo, quien al contar con un año y medio de edad quedó huérfano ante el fallecimiento de su padre. Para 1946 Jorge sería hijo único de este matrimonio.

El hecho que cambió su infancia drásticamente fue la muerte de su padre, quien a causa de padecer cáncer en la vejiga y después de llevar un tratamiento contra dicha enfermedad durante cuatro largos años, fallece en el año de 1948, cuando tenía apenas un par de años de edad su hijo Jorge Flavio.

Tras la secuela que dejaron los tratamientos y medicamentos de los que se tuvo que echar mano para mejorar la salud del químico alemán; la familia Kreutzmann, el día del deceso, contaba con tan sólo 25 centavos para enterrarlo. Desde ese momento cambia la rutina para el pequeño Jorge y su madre. Pasan de vivir en una casa en la colonia Santa María la Rivera, calle de Laurel # 11, donde pagaban 90 pesos la renta, a verse reducidos a un cuarto, pero un cuarto lleno de amor. –De los ojos del profesor Kreutzmann, salen lágrimas al recordar a su madre y solloza: “Con ella nada me faltaba”.

Bertha Oropeza Glisses, el personaje más trascendente en su vida, era adoradora de los animales, y él heredó esa cualidad. Ella en alguna ocasión estuvo a segundos de matar a un sujeto que daba de comer carne con vidrio a los animales, de no haber sido porque su esposo alcanzó a desviar el tiro. Era una persona con un don artístico inmenso, solamente superado por su constancia e ímpetu con la que ensayaba durante seis u ocho horas al día. Se caracterizó “por ser una persona de altos vuelos, muy fuerte”.

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El Jefe Azcárraga

Bajo una actitud humilde, respetuosa y sincera pasa inadvertida la interesante historia que ha vivido el catedrático universitario.

En una situación económica de miseria su madre ve un periódico donde decía: “Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, prominente hombre de negocios inauguró la Chrysler”, por lo que se apresuró a preguntar cómo podría llegar a donde se encontraba el señor Azcárraga. Al día siguiente, Bertha estaría en las puertas de Av. Chapultepec #12, segundo piso, donde se encontraban las oficinas del empresario.

“A ver rápido, usted que quiere”, le dijo Don Emilio Azcárraga a Bertha. Ella, al verse intimidada por la altura de quien tenía en frente –un metro con noventa-, respondió: “estoy en la miseria, tengo un hijo y soy viuda”. Azcárraga, mirándola con recelo, quiso saber cuáles eran sus habilidades, pero Bertha solo supo contestar que sabía tocar el piano. Al escuchar eso Emilio se dirigió hacia Amalia y le preguntó si existía alguna vacante disponible para la señora; no hay nada para ella, respondió con seriedad la asistente. Azcárraga, ante la negativa, fijó su atención en Jorge -hijo de Bertha- y, lo invitó a trabajar en televisión por contar con una mirada muy vivaz. Así, empezó la carrera de Jorge.

Su primer trabajo lo obtuvo a los siete años de edad, apenas era un infante que recibía su primer cheque de manos de Emilio Azcárraga Vidaurreta. Quien tenía como secretaria a Amalia Gómez Zepeda, “mujer importantísima”, pues seguía después de Azcárraga en importancia, aunque le ofrecida la vicepresidencia de Televisa, ella sólo pedía seguir siendo la secretaria del dueño de la televisora.

Aun cuando en su casa no tenían televisión, el infante con mirada vivaz trabajaba en dicho medio. Su primer trabajo fue en el programa “El jurado juvenil” junto a Johnny Laboriel, emisión que duró dos años.

Posteriormente, trabajaría en radionovelas de las cadenas XEW y XEQ (ambas propiedad de Azcárraga), de las cuales sobresalen: “Ídolo de Barro”, junto a José Antonio Cossio; “La culpa de los padres”, donde interpretaba a un infante perverso. Aunado a las producciones como: “Gutierritos” y “Kaliman”, con su experiencia en el medio puede aseverar que “las mejores radionovelas del mundo son las mexicanas”.

Este impulso recibido por el presidente de Televisa hizo que Jorge Kreutzmann llegara a trabajar con: Germán Valdés “Tin-Tan”, Óscar Pulido, Julio Monterde, con un “chorro de artistas muy importantes”. Ejemplo de ello es la película: “Escuela para suegras”, dirigida por Fernando de Fuentes Carrau, en donde compartía escenas con “Tin Tan”.

No sólo tuvo la oportunidad de trabajar con actrices de fama y belleza como: Blanca de Castejón, Martha Mijares, entablando buenas relaciones por su carácter amable y simpático. También dejó plantado a personajes de la talla de Manuel Fábregas, en la obra “La vida con papá” que éste protagonizaba en el teatro Los Insurgentes, con quien también había participado en la película “El medallón del crimen”, ambos eran “almas diametralmente opuestas”, aunque éste pagaba muy bien; hasta 500 pesos por día (en aquella época donde el dinero escaseaba en casa de la familia Kreutzmann); no coincidían en su forma de ser. Los malos tratos que recibió de él, la condición de “majadero” que encarnaba por ser mal humorado, y la forma de tratar con malos gestos a sus compañeros de trabajo, dieron como resultado que no volviera a trabajar con Fábregas.

A sus tan sólo diez años ya había dejado en claro quién era, su condición humilde no impedía que se forjara un carácter fuerte a la altura de las circunstancias, desde esa edad no toleraba los malos tratos debido a que siempre contó con el apoyo incondicional de su madre, el ser por el cual es el personaje que hoy conocen y admiran sus alumnos.

“Era contratado para hacer papeles de: hijo, nieto, sobrino”
-- Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza

El Estirón

Para cuando cumple los trece años se da el proceso de crecimiento que todo joven experimenta, y se estiró casi a su altura actual: más de un metro con noventa centímetros. Al etiquetar a cada persona de acuerdo al roll que desempeña en una producción, era obvio que no podría desempañar más lo papales de un niño cuando su cuerpo era el de todo un adolescente. Por consiguiente deja atrás la etapa de la actuación, se aleja del medio artístico sin obstinación, no se aferra a la idea de seguir trabajando en dicha industria.

Su vida, tomó otro camino, pues después de abandonar las actividades en el ámbito del cine, la radio y la televisión. Para 1963, se anima a tomar cursos de música en Bellas Artes, por invitación de su madre, éstos se ofrecían a los maestros.
Se encontraban solos, comenzó a tocar un piano de cola situado frente a él y así fue descubierto por la maestra Angelita Schega de Gaspar de Alba, quien fungía como Inspectora de la Sección de Música Escolar, dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes, e impartía cursos de apreciación musical dirigidos a los profesores de nuevo ingreso.

Enseguida le hizo la invitación a tomar los cursos para impartir clases de música. La maestra y amiga de “Jorge Croy” (sobrenombre con el cual firmó un libro dedicado para ella, por su “genialidad, inteligencia y bondad”, titulado: Apreciación Musical, 40 audiciones comentadas, fallecería, lamentablemente el 19 de noviembre de 1987. “Al conocerla, me eclipsó”, recuerda con nostalgia.

Con tan sólo 17 años de edad, debido a que dentro de las cualidades heredadas por su madre se encontraba el dote por la música de piano, comenzó a dar clases de música en la secundaria oficial número 67, posteriormente la número 50, en ésta última el horario era de 2 pm a 8:20 pm. Tomando el puesto de: segundo maestro más joven en el Distrito Federal, ya que el primer puesto era para Carlos Vázquez, quien sería maestro de Jorge Flavio en la Escuela Nacional de Música.

La inscripción a dicha escuela le es pagada por Vázquez, Jorge y su madre no tenían cómo pagarla, la humildad seguía siendo parte de su cotidianeidad, tanto como la perseverancia y el amor que se tenían madre e hijo. Sin embargo el maestro ya había notado la genialidad del joven músico, mas tarde en dicho recinto recibiría el ofrecimiento para desempeñarse como concertista de piano, hecho por el mismo Carlos Vázquez, pero Jorge Kreutzmann renuncia a tal oferta por padecer pánico escénico.

En esos años ya había ingresado a la preparatoria, una escuela nocturna para trabajadores en la Merced: Escuela Preparatoria Licenciado Benito Juárez, ubicada entre la calle de Mesones y Cruces. Escuela muy pobre, con el mejor horario para trabajar por las mañanas y estudiar por las tarde de: 18:30 horas a 22:15, donde convivía con “pura gente grande, de 25 años en adelante, muchos de ellos trabajaban de “diableros” en la Merced, gente excelente, muy trabajadora”, desde siempre se caracterizó por estar cercano a las personas que día a día sufrían vicisitudes como él, no tenían un futuro comprado había que forjarlo.

Más de un estudiante ha encontrado a maestros impactantes por su formación académica y personal. Es en la escuela antes citada donde encontró al maestro que fungiría como motivador para seguir el “camino de las Leyes”: Daniel Cortés y Macías. La motivación recibida de él, recaía en: su cultura, su inteligencia y bondad. “Si hubiera sido un pillo, no lo hubiera seguido”. Él desempeñaba el cargo de Asesor en la Secretaria de Recursos Hidráulicos, de “altísimos vuelos, pero llegaba por las noche a la preparatoria para impartir su cátedra, se distinguió de los demás por su amor a la docencia”.

“Di clases con mucha entrega y amor, con mucha disciplina”
-- Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza

Hijo de Alemán

Al terminar la preparatoria, ingresó a estudiar la carrera de Leyes en la Universidad Nacional Autónoma de México, campus Ciudad Universitaria. Donde se mantuvo alejado de los temas de la política, aunque le fue contemporáneo el movimiento político de 1968.

Aunque “...la música me sacó de esa ruina”, para el 20 de octubre de 1971 se recibe como Licenciado en Derecho. De ahí en adelante, el plan a seguir en el ámbito laboral es la búsqueda de un trabajo en la rama legal.

Tras recorrer diversas empresas fue repartiendo currículos como si fueran volantes. Llegó a las oficinas de Volkswagen S.A. de C.V., ubicadas en la ahora Glorieta de Insurgentes. Ante las interrogantes de la secretaria, dio como referencia su carrera de abogado y la siguiente frase: “soy hijo de un señor alemán”, a la postre la secretaria le da la indicación de acudir a la fabrica de la empresa, ubicada en la carretera México-Puebla en su kilometro 116 y 117.

Llega a la fábrica alemana: Volkswagen. Es recibido por el Doctor Jorge de la Cuesta, encargado de la selección del personal, a quien pide de favor permitir entrar a su madre, quien lo esperaba en su auto. Él accede e invita a desayunar a la dama dentro de las instalaciones del complejo. Kreutzmann, entra para realzar sus exámenes y los termina después de varias horas, concluye con ser aceptado en donde trabajaría durante dos años.

Para la empresa Volkswagen realizó un análisis jurídico del contrato colectivo de la misma, y aunque no estaba contento del todo porque los horarios comenzaban a las 8 am, para salir en teoría a las 5 pm, sin embargo llegaba a salir a las 00:00 horas en ocasiones, sin que le pagaran “un solo centavo de tiempo extra”. Asevera que volvería a tomar dicho empleo por el aprendizaje que éste le proporcionó y la experiencia adquirida.

También fue Jefe del Índice del Diario Oficial de la Federación, así como Secretario de Trámite en un juzgado Distrito en materia de trabajo, al no sentirse cómodo en tales empresas. Buscó empleo en otras instituciones.

Posteriormente, es contratado como funcionario técnico del Banco del Atlántico en las oficinas centrales, ubicadas en Venustiano Carranza #48. Donde se pasaba ocho horas leyendo, gozaba de un mejor sueldo y un horario sin tiempos extras. Al estar en la sección consultiva, realizaba actividades para otorgar créditos. Él era el encargado de revisar cientos o miles de páginas, de acuerdo al caso, desde la escritura constitutiva de las empresas, cuál era su capital, etc. Todo lo anterior para ser sintetizado en una página o menos, donde aparte del análisis realizado, se designada la aprobación o denegación del crédito.

Al ser una labor muy pesada tuvo que aprender a separar el trabajo y la vida fuera de él, en ocasiones llegaba a salir del trabajo y sentía que su cerebro seguía en el mismo. Algo que lo ayudaba era que mientras fungía como funcionario bancario, daba clases en una escuela nocturna, debido a que amaba su trabajo como docente. Impartía la clase de Civismo, ahora llamada: Formación Cívica y Ética. Desde la infancia su madre le había inculcado el valor de trabajar, ella lo seguía haciendo para esos años.

“Todos los empleos que hice, los realice bien, siempre dando lo mejor de mí, sin hacerle mal a nadie, mis armas fueron el trabajo y la perseverancia para salir de la ruina”
-- Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza

UNAM y un Viaje Indeseable

Aunque en el banco tenía un buen salario, y no necesitaba económicamente hablando, trabajar en la escuela nocturna, no dejó de dar clases, porque “me gusta más ser maestro, ya no era pobre pero era lo mío”. En agosto de 1994 entra a dar clases a la Escuela Nacional Preparatoria número 2, como profesor de Derecho. Ante la solicitud de Lilia Serrano para impartir clases de Música, se vuelve uno de los maestros que han sido reconocidos generación tras generación por los cimientos de la UNAM: sus alumnos.

Ellos denotan la preparación previa que existe antes de impartir cada clase, el impacto en sus vidas no es sólo salir de la clase con un conocimiento nuevo, sino que forja caminos a seguir por la vida, muchos de sus alumnos perteneciente al último año de preparatoria decidieron optar por el camino de las leyes por la experiencia vivida con Jorge Flavio, no dudan en recordárselo cada vez lo ven.

En una relación académica en donde no importa la condición social del estudiante, la pobreza no vislumbra como una condicionante para ser merecedor a una mala educación, ejemplo de ello es el caso de JORGE, por lo que devuelve la experiencia para con sus alumnos. Con la cara en alto comenta: “Jamás he trabajado en escuelas para ricos, siempre con los pobres”.

Dos años después de la entrada en la Preparatoria 2, sucede un lamentable que le cambiaría la vida. Tras diez intervenciones por los padecimientos en el intestino que aquejaban a su madre, Bertha Oropeza Glisses. Fallece el día 10 de julio de 1996. Era un día miércoles con menos tres minutos para las seis. El duelo fue muy difícil, se embarcó en un viaje hacia Europa como salida a la melancolía que deja una pérdida de tal dimensión.

En Ámsterdam, Holanda se encontraba solo, sufriendo su irremediable pérdida; al llegar a Inglaterra aun con el profundo pesar que lo dominada pudo encontrar algo que le gustará: el aspecto señorial de Londres; pero en Alemania, Frankfort no le agradó el estilo de vida, demasiado frío, el hecho que más lo impresionó en el país de su padre fue una Catedral gótica en Colonia. París y Bruselas fueron otros de los destinos que recorrió para intentar despejar la pérdida del ser que más había amado en la tierra (le es imposible sostener las lágrimas, son ellas el reflejo de una educación, un amor, una vida con un ser maravilloso). Pues aunque su vida ha tenido experiencias tan diversas, le es fácil reconocer que “lo más importante en mi vida es haber tenido a mi mamá”.

Tras dos largos años, encontró la forma para lidiar con su pérdida colosal, en primer sitio el trabajo como docente, después el arte. Interpretar por medio de un piano las diversas obras de Beethoven, Chopin, M. Ponce, Johann Sebastian Bach, entre otros fue un escaparate a la nostalgia. Y por último la religión de la cual esperaba algo sublime, sin embargo encontró en lo terrenal de su representación algo infame. Cree en Dios, le pide salud y que le permita continuar.

En la UNAM ha encontrado muchas almas afines a la suya, tanto en el ámbito cultural y mayor aun el amor por los animales, entre los siguientes académicos: Hugo Fernández de Castro, Jorge Eugenio García Colín, Sofía Velazquillo Navarro, Irma Olivares, y Constantino Casas.

A lo largo de su vida, tuvo varias parejas, pero determinó no ligarse mucho con ellas, salvo con una con la cual mantuvo una relación de doce años, pero al final determinó finalizar la relación porque debido a que “aprecio mucho mi libertad, pues llego a la hora que quiero a mi casa, claro sin caer en el libertinaje. Si bien no es abstemio, “jamás en la vida me he emborrachado, pero sí me hecho mi tequila con su sangría para relajarme”.

“Adoro México, su gente, su comida. No sabemos lo que tenemos. Los alemanes son fríos, los he tratado, aunque no se puede negar que son listos, trabajadores, disciplinados. Tienden a sentirse los número uno, pero no hay razas superiores, hay hombres superiores”. En Kreutzmann Oropeza, al contrario de sus antepasados alemanes (algunos, no todos): “No aspiro al poder, mucho menos al dinero: soy un hombre feliz”.

En la actualidad se puede encontrar al académico: Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza en las instalaciones de la Preparatoria “Erasmo Castellanos Quinto”, quien se encuentra próximo a cumplir 50 años como profesor desde sus inicios en escuelas secundarias oficiales hasta la fecha, y 20 años en la Universidad Nacional Autónoma de México. Donde realiza su trabajo con amor, bondad e ímpetu, así como una puntualidad que más de un profesor en dicho complejo universitario le reconoce.

Ahora se desempeña en una tarea más para con sus alumnos y compañeros como: Consejero Interno del Colegio de Estéticas. La vocación de seguir dando clases a los alumnos preparatorianos, tiene un sustento en lo que él vivió en carne propia junto con su madre, todas las vicisitudes que recaen en las personas con menos recursos. Motivo por el cual, está orgulloso de decir: “Yo vengo de abajo”.

“Ser docente es una de las razones de mi vida, amo mi trabajo y mi preocupación máxima aquí es que mis alumnos aprendan, ellos deben superarse, el aprendizaje es para toda la vida”
-- Jorge Flavio Kreutzmann Oropeza.







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5 comentarios:

Sabina Zaven dijo...

Que bello artículo :) recuerdo con gusto sus clases el mejor maestro de la UNAM

Anónimo dijo...

Ciertamente, Jorgito Kreutzmann es una persona maravillosa. Su prodigiosa memoria es el sello personal que le da calidez a su carácter, pues recuerda bien a las personas, así como su pasado, del que siempre nos habla con una sonrisa siempre amable.

Carlos Alejandro: El texto es agradable. Sin embargo, la redacción deja mucho que desear. Así también la puntuación, que es mala. Con la ortografía no hay problema. Pero sí atiende esos puntos, Carlos, porque tú no quieres ser un licenciado en ciencias de la comunicación que no sepa escribir. Te dejo un abrazo. Nunca dejes de leer, amigo.

Ariel Hernández dijo...

Extraordinario profesor y excelente persona Jorge Kreutzman. Lo recuerdo con mucho cariño y admiración

Moses Mendes dijo...

Me tenia al filo de la silla escuchando sus anécdotas, y compartía su irritación cuando alguien bostezaba en su clase!!! jajaja sacaba su monedero y te invitaba un cafecito o una coca cola para reanimarte, era comun verlo darle de comer a los perritos que andaban serca de las instalaciones de la prepa 2, MAESTRO COMO POCOS!!!

Rigel Orionis dijo...

Profesor inigualable, intachable; persona irrepetible, insuperable; hombre inteligetísimo (como en sus clases recuerda) y por sobre todo, "de alma superior", adjetivo que, pareciere, heredó de todas aquallas personas que marcaron su senda.
Qué bello es conocer todos aquellos recónditos sucesos de quien, ahora siendo tan agraciado en alma y mente, comenzó y se ha mantenido, en humildes alrededores.
Croy, ha de ser mi inspiración, hoy, mañana y siempre. Desearía nunca abandonase esta tierra, tan llena de soberbios, tan falta de hombres como él: sobresalientes.