martes, 21 de octubre de 2014

EN 1968, OTRAS MATANZAS OSCURECIDAS POR EL 2 DE OCTUBRE: GALVÁN RODRÍGUEZ

  • Profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales cuentan sus vivencias
Por Paola Adriana Cerón Monroy
México (Aunam). Independientemente del 2 de octubre de 1968 hubo más matanzas: el 30 de julio cuando el bazucazo de San Ildefonso, el 18 de septiembre con el asalto de la Vocacional 7 en los primeros enfrenamientos y el 22 del mismo mes en el Casco de Santo Tomás. “No se habla de cuántos muchachos murieron, fueron oscurecidas por la brutalidad del dos de octubre de 1968’’, indicó el profesor Felipe de Jesús Galván Rodríguez.


En tanto, el profesor de Ciencia Política Erwin Rodríguez indicó: “Los grandes momentos del Movimiento fueron hasta el 22 de septiembre, el 23 el sueño terminó con un enfrentamiento, del cual se habla muy poco, en el Casco de Santo Tomas. Yo pasé por ahí a las ocho de la mañana y vi que estaban recogiendo cadáveres de cuatro soldados de caballería. Para el dos de octubre el movimiento ya se había terminado”.

En el marco de la conferencia 68: Vivencia de otros protagonistas en la FCPyS, en la cual participaron Erwin Rodríguez Díaz, Felipe de Jesús Galván Rodríguez, Raúl Rojas Soriano y Ramiro Carrillo Landeros, los profesores platicaron sus experiencias durante el movimiento estudiantil de 1968.

Al hablar de la influencia política del movimiento, los cuatro ponentes coincidieron en que “el priista más importante de la UNAM era el rector Javier Barro Sierra, quien había sido Secretario de Comunicaciones y ex candidato a la presidencia”, de ahí que concluyeran que “si el rector participaba en una marcha alguna razón debía tener el movimiento, de otra forma éste no hubiera trascendido”.

Agregaron a la lista de personajes influyentes a Miguel de la Madrid Hurtado y José López Portillo, integrantes de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, quienes también firmaron dos manifiestos a favor del movimiento estudiantil de 1968 en México.

La represión por parte del Gobierno del Distrito Federal también era fuerte; al respecto el doctor Raúl Rojas Soriano platicó acerca de una marcha a la que asistió: “Nosotros íbamos marchando hacia el Casco de Santo Tomas, los soldados estaban frente a Rectoría. Cuando logramos atravesar los retenes del lado de Insurgentes, en el monumento a Álvaro Obregón estaban ajustadas todas las policías, encabezadas por granaderos y a medida que avanzábamos nos iban cerrando las rutas de escape”.

Añade: “Huimos y nos dispersamos en todas direcciones. A la hora de salir, el tráfico en Insurgentes estaba desquiciado y nos subimos a varios camiones. Más adelante, había un retén policiaco y bajaron a todos los estudiantes para detenernos, incluyéndome. Algo sucedió, ya yendo hacia los camiones de granaderos, pude escaparme”.

Rojas Soriano puntualizó, en exclusiva, que la disgregación del movimiento estudiantil en parte se debió a la falta de herramientas de comunicación “No teníamos redes sociales, eran pocas las líneas de los teléfonos fijos y sólo nos podíamos comunicar a través de panfletos”.

El docente Ramiro Carrillo Landeros admitió durante su ponencia el miedo que sintió al enfrentarse contra granaderos, dijo: “Nos aterraron, nos persiguieron, nos amedrentaron y nos atemorizaron. La angustia por nuestras compañeras y compañeros caídos, revive”.

Respondió, en exclusiva, acerca del impacto que tienen las marchas sociales hoy en día. Señaló que “ya no tienen el mismo significado, precisamente la táctica militar disuasiva de las policías de Gobernación han hecho todo por desprestigiarlas”.

Acerca de las tácticas que actualmente se pueden emplear, agregó que “las redes sociales son un medio extraordinario, aún no toman la consistencia debida pero cada vez son más sólidas”, concluyó.





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