viernes, 24 de octubre de 2014

LOS PRIVILEGIOS DE LA VISTA

Por: Pascual Morones
México (Aunam). Nacido el 31 de marzo de 1914 en Mixcoac, Ciudad de México, Octavio Paz se convirtió en el primer mexicano en obtener el Premio Nobel de Literatura, esto en 1990. Además de tener en sus vitrinas el Gran Premio Internacional de Poesía en 1963, el Premio Nacional de Literatura en 1978, el Premio Miguel de Cervantes en 1982, entre muchos otros.


Este 2014, Octavio Paz llegaría al centenar de años y por ende, el gobierno ha tirado la casa por la ventana para darle una celebración del nivel que se merece Paz, desde declarar al año como el “Año de Octavio Paz” hasta una gran exposición en el Museo del Palacio de Bellas Artes. De ésta última vamos a hablar.

Una pluma, más de 200 obras de 80 artistas y la curiosidad de un sin número de visitantes diarios son lo que le dan vida a En esto ver aquello: Octavio Paz y el arte. Toda la exposición conmemorativa gira entorno a los textos de Octavio Paz. Las palabras del mexicano que hacían alusión a artistas o a obras en particular, ya sea pinturas, esculturas, fotografías, murales o dibujos se vuelven el eje temático de la estructura museológica.

El propósito de la exposición es muy claro, se busca plasmar una experiencia estética en la cual se puede construir un diálogo entre los textos escritos por Octavio Paz, las obras que dan vida a la exposición y el espectador que visita día a día el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Entrando de lleno a la composición de la exposición, la muestra se divide en dos capítulos, cada uno está dividido en 5 ejes temáticos y se culmina con una obertura y un final, donde a partir de un libro base se comienza a desarrollar una idea temática sobre lo que abordaba Paz, claro, ilustrado por todas las obras que en su andar literario fue recuperando como fuente de inspiración.

Cabe señalar que de las más de 200 obras mostradas a lo largo del museo, hay 75 marcadas específicamente con un número, ya que éstas tienen una referencia directa con algunas palabras del premio Nobel, por lo que se enfatiza y se recupera lo que Paz escribió sobre ellas.

El primer apartado del recorrido nos da la bienvenida con el texto Sombras de Obras (1983) y se titula El Cubismo y Picasso. Dice Paz: “Gracias al humor, Duchamp se defiende de su obra y de nosotros que la contemplamos, la admiramos y escribimos sobre ella”, justo la segunda parte temática se llama Apariencia Desnuda. Marcel Duchamp, donde los textos dedicados al artista francés naturalizado estadounidense son la guía.

Octavio Paz escribió Corriente Alterna en 1967, diez años antes dio vida a Las peras del olmo. Este par de obras rigen la tercera y la cuarta parte de la exposición. La tercera se titula Caminos a la Abstracción y la cuarta La Subversión Surrealista. El toque erótico no podía faltar en esta exposición, de la mano de El Mono Gramático (1970) nos adentramos a La Sonrisa de Eros.

La estación violenta (1958) se encuentra al inicio de la sexta parte Otredad Mesoamericana y El Laberinto de la Soledad (1950) tal vez la obra más conocida del mexicano da pie a la séptima área temática, Las Dos Conquistas: Las Armas y la de las Almas. Mestizaje y Milagro, siguiente sección, cuenta con Las Trampas de la Fe, ensayo publicado en 1982. La muestra la completan Academia y Pintura Popular, Revoluciones y Revelaciones y El Aquí y El Allá.


Tras el recorrido salí incompleto, a pesar de todos los recursos que utiliza la exposición para explotar los sentidos y percibir más a fondo está relación o diálogo entre el espectador, los textos y las obras, la muestra me quedo debiendo algo.

Es un buen homenaje y un gran esfuerzo el que se realizó con motivo de los 100 años del natalicio de Octavio Paz pero no hay que olvidar que el nobel mexicano ganó nombre con base en sus libros, sus ensayos y sobre todo sus poemas, creo que la experiencia artística-poética sería más completa si se buscara explotar más la literatura de Paz.

Y con explotar me refiero a generar análisis de su narrativa para entender más el estilo que tenía el mexicano y ya una vez que dejamos en claro, sobre todo a la gente que no está familiarizada con el trabajo de Paz, su manera de escribir, ya podemos crear esta conexión hasta cierto punto mágica entre las palabras y las artes plásticas.

Visualmente es fantástica, esta mezcla de Picasso, Rivera, Pollock, Duchamp, Siqueiros, Rojo, Kahlo es un manjar visual para todo visitante. La estructura museográfica también es rescatable, se nota un gran proceso de documentación, además de que se vuelve una visita muy dinámica por los diferentes recursos basados en los sentidos del ser humanos. Una exposición muy recomendada y a la que se le debe invertir mucho tiempo. El único pero sería esa ampliación del análisis literario de Paz que ya he mencionado antes.

En esto ver aquello: Octavio Paz y el arte estará en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta enero del 2015. En un horario de Martes a domingo de 10 de la mañana a 5:30 de la tarde, con un costo de 45 pesos o entrada gratuita si cuentas con tu credencial de estudiante.





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