viernes, 21 de marzo de 2014

“HAGO LO QUE ME APASIONA”: ADRIANA BERRUECO, PREMIO SOR JUANA 2014

Por Michel Maldonado Espinosa
México (Aunam). Adriana Berrueco es una mujer apasionada de lo que hace, amante de su trabajo, del cine y de la música. Para ella la pasión y el amor se logran conjugar en una sola palabra: México.

Con 21 años de carrera como docente e investigadora, con su labor la doctora Berrueco García ha buscado resguardar la obra intelectual y artística de mexicanos, principalmente la del sector indígena, a quien menciona, tenemos como obligación proteger.


Por su amplia y fructífera labor, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le entregó este año el reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz, que se otorga cada año en el Día Internacional de la Mujer a académicas e investigadoras que de manera destacada han contribuido al desarrollo de la Máxima Casa de Estudios.

¿Qué significa a esta altura de su vida ganar el premio Sor Juana Inés de la Cruz?

Es una muestra de que la Universidad reconoce el esfuerzo que he realizado durante 21 años en diferentes entidades. Soy egresada de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, donde he impartido clases, así como también fui docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS). Actualmente doy clases en la maestría de Bibliotecología, y soy Investigadora de Carrera Definitiva en el Instituto de Investigaciones Jurídicas. Considero que el premio es, básicamente, un reconocimiento a mi trayectoria.

Como Sor Juana Inés, ¿Usted ha tenido que renunciar a aspectos personales por el conocimiento?

En cualquier actividad debemos dar prioridad a lo que nos interesa. Parte de mi familia me brindó un apoyo muy amplio para estudiar; en la etapa de posgrado conté con el respaldo de la FCPyS, a través del Proyecto Construcción Social de la Legalidad, a cargo del Dr. Fernando Castañeda y la Dra. Angélica Cuéllar. Después, cuando ingresé al programa de posgrado de Derecho de la UNAM recibí una beca con la que pude realizar mis estudios de doctorado.

Segura, sin titubeos, como si mirara dentro de sí agregó:

Si voy atrás en mi vida, puedo concluir que uno tiene que dedicar mucho tiempo a estudiar y eso implica no atender relaciones de tipo social. Pero no me arrepiento, como dijo Edith Piaf, “yo no me arrepiento de nada”. Estoy contenta con la vida que he llevado porque hago lo que me apasiona que es estudiar y transmitir el conocimiento, sobre todo de historia y de la legislación de la Comunicación en México.

¿Cuándo se dio cuenta que éste era el camino que iba a recorrer académicamente?

Las inquietudes académicas surgen hasta el momento que uno llega a la escuela. Desde que estaba en la primaria me atrajo la arqueología y la antropología, desde niña me llevaban al Museo de Antropología. Cabe destacar que siempre he tenido admiración por los pueblos originarios de México y también me gustan las creaciones de los artistas contemporáneos mexicanos. Porque déjame decirte, artista no sólo es quien se dedica a las bellas artes; de acuerdo con la Ley Federal del Derecho de Autor, es una obra artística la que realiza cualquier persona con técnicas artesanales.

Desde niña también comencé a tener gusto por lo indígena, y ya con el paso del tiempo empecé a valorar los testimonios de las culturas anteriores a los españoles y di seguimiento de lo que actualmente están haciendo. Precisamente, lo que trabajo hoy es la protección del arte indígena a través del derecho de autor. La relación es bastante obvia con la carrera de Comunicación que cursé, ya que las obras artísticas y literarias que protege el derecho de autor se explotan a través de los medios de comunicación: programas de radio y televisión, películas, textos literarios, obras dancísticas, programas de cómputo, objetos de arte aplicado, entre otros.

Con sutileza levanta una taza del escritorio y la baja hasta sonar la madera del mueble, en referencia a la pequeña artesanía que menciona; al terminar regresa a la quietud de su asiento.

¿Qué le hubiera gustado ser, de no haber sido académica e investigadora?

Realmente no es algo en que me detenga a pensar porque, en su momento, fue una decisión bastante meditada la de ingresar a las Facultad a estudiar la carrera de Comunicación y después el doctorado en Derecho, donde reuní mis dos formaciones, la de abogada y la de comunicóloga. No me imagino qué otra cosa hubiera hecho, sé que estoy haciendo lo que yo decidí.

¿Pero no se quedó con la espinita clavada, debió haber algo que le hubiese gustado realizar?

Me hubiera gustado ser cantante, es lo que originalmente creí que iba a ser, pero no desarrollé ninguna actividad para aprender canto. Me gusta mucho la música y por eso estoy tan cercana a la protección de los artistas. Sí me hubiese gustado aprender canto y música pero, lo repito, no es algo que me afecte.

Me gusta, además, la pintura, especialmente la de Diego Rivera, soy admiradora de los muralistas mexicanos y de toda esa época donde la cultura visual tuvo un auge impresionante en nuestro país.

¿En la música a quiénes admira?

Como compositores me gusta mucho la música de José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo, Lolita de la Colina (quien sentó un cambio en la expresión de las mujeres en la música) y, por supuesto, Roberto Cantoral. Mis cantantes favoritos mexicanos son Lupita D’alessio y Marco Antonio Muñiz. Cabe mencionar que me gustan los ritmos afroantillanos, específicamente el mambo; tuve la fortuna de haber conocido al maestro Dámaso Pérez Prado. Sin embargo, en la prepa también oía a Queen y a Carlos Santana.

Sin duda, la inquietud es una característica fundamental en cualquier investigador; el deseo de transmitir es pilar de cualquier docente. La Dra. Adriana Berrueco se detiene en un punto de la plática y explica su otra gran afición: el cine.

Soy apasionada del cine mexicano, aunque prefiero el que se realizó de los años setenta a la fecha; no obstante, entiendo el valor cultural que tiene nuestro cine para toda Latinoamérica, por eso procuro defenderlo. He tenido la oportunidad de conocer a personas relacionadas con la industria del cine. Alguna vez en los estudios Churubusco vi a Emilio el “Indio” Fernández con Columba Domínguez.

Nostálgica pero con emoción lamenta no haberse retratado con el cineasta.

Nací en 1965, me tocó una época en la que se generó interés por el cine mexicano, durante el régimen de Echeverría. Con el tiempo aprecié las grandes obras de aquellos años donde se tocaron temas históricos o adaptaciones de obras literarias. Yo repudio la época de Oro del Cine Mexicano, por la reproducción del discurso machista, misógino y de subordinación de los débiles; aunque también hay que destacar que hubieron elementos valiosos como los dramas familiares y la comicidad de Cantinflas y de Germán Valdés Tin Tan.

Me gusta el cine que se está produciendo, el gestado a partir de finales del siglo XX como El Baile de San Juan, La ley de Herodes, Corazón de melón, Quemar las Naves, me encantó el Ciudadano Buelna y Su alteza Serenísima.

En su área de trabajo, en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, es posible admirar algunos retratos en las paredes de su cubículo. Entre la sutil decoración, que revela a una mujer dedicada al estudio, se observa una fotografía de la Dra. junto al actor mexicano Damián Alcázar. Pese a que el momento capturado pertenece a hace ya algunos ayeres, la sonrisa gentil de Adriana Berrueco no se desdibuja de su faz.

¿Qué parte del país le gusta más?

Me gusta el Distrito Federal, no lo cambio por nada a pesar de todos los conflictos, porque somos muy privilegiados nos sólo en el clima sino en la riqueza artística, ir al centro es como ir a una ciudad museo. En la capital del país hay muchas formas de diversión, hay centros culturales, las mejores bibliotecas, una gran diversidad, inclusive gastronómica.

Por último, ¿Qué sigue para Adriana Berrueco García, en los campos laboral, profesional y personal?

Lo que sigue profesionalmente es continuar desarrollándome en el área de patrimonio cultural, específicamente al patrimonio documental de bibliotecas y archivos. Pienso seguir dando clases en la maestría de Bibliotecología, donde enseño el marco jurídico que se aplica a las bibliotecas y a los documentos. Quiero continuar en el Instituto de Investigaciones Jurídicas donde tengo la definitividad y desarrollar investigaciones de derecho de autor y de propiedad intelectual. De manera personal quiero seguir conociendo México, sobre todo zonas arqueológicas, quiero acudir a museos para deleitarme del arte del país.



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