miércoles, 2 de mayo de 2012

PERIODISMO VS LITERATURA, DISCUSIÓN DEL PASADO: ROMERO ÁLVAREZ

Por Luisa María Martínez Torres
México (Aunam). La mezcla exquisita del perfil filosófico y periodístico que reúne Lourdes Romero Álvarez, docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), sólo trae grandes resultados: “Soy periodista y cumplo con mi trabajo, que es interpretar los hechos y no hacer lo que me plazca”

El perfil de la también doctora en Filología ha sido esencial para la búsqueda de preguntas y respuestas dentro de la institución y los elementos que la componen. Su capacidad didáctica es uno de los valores que sus colegas y pupilos le reconocen, durante los más de 40 años impartiendo conocimiento en la UNAM.

En entrevista con Aunam, la académica asegura que son primordiales la enseñanza de la redacción y la construcción de una teoría que explique la actividad periodística a profundidad. Por esta razón, considera inútil preocuparse por las fronteras entre realidad versus ficción, literatura versus periodismo.

Al cuestionar la afirmación de Fernando Benítez, a quién José Emilio Pacheco describe como el personaje que “rompió las fronteras entre el periodismo y la literatura en México”; la profesora asegura que se trata de una discusión vieja y de la cual debemos andar sin la menor preocupación.

En cambio, la doctora recomienda poner atención en dar significado a los acontecimientos y transmitirlos por la vía necesaria, vigilando siempre que el mensaje cumpla su función de reacción. Esto se reconoce como “actos de habla” en Ciencias de la Comunicación.

En el periodismo, con la versión y construcción de los hechos de quien escribe, se pueden utilizar los recursos estilísticos de la literatura, y viceversa.

Afirma que en la corriente del “nuevo periodismo” no debería haber “juzgados”. Sin embargo, existieron muchas corrientes donde el periodismo era considerado “literatura de segunda”. Y es que, según la autora de El relato periodístico: entre la ficción y la realidad, todo se vuelve discusión, por querer clasificar y hacer una nomenclatura de las cosas, “no es bueno hacerlo, ni válido para todas las cosas”, afirma.

Sobre el respeto entre las dos aéreas, periodismo y literatura, todo suele ser muy variable: “Eco y Julia Kristeva, se convirtieron en escritores, primero haciendo análisis, estudiando cosas, y luego saben cómo se estructura y escriben: En nombre de la rosa”. También citó a Vicente Leñero, quien es ingeniero y escribe.

Lourdes Romero, habla sobre el pacto entre el autor y el lector en cualquier texto, como punto fundamental para los periodistas y literarios. ¿A quién voy enviarle mi mensaje? y ¿cómo va a ser recibido?

Considera al conocimiento dialectico, pues asegura que efectivamente existen reglas, pero también valora su estilo, su libre albedrío, y la gran cantidad de creatividad. Asimismo, declara que no en necesario ser cuadrado en el pensamiento y en la forma de plasmarlo, pero si tratar de allegarse a las expectativas de quién espera leerte. Todo esto, conjuntando teorías de conocimiento y criterio.

“Para mí, no hay reglas. El secreto puede estar en obtener un conocimiento amplio, canalizarlo en el momento preciso, investigar, y reflexionar”.

En la introducción de Espejismos de papel, libro coordinado por Lourdes Romero, se menciona que al informar a las audiencias, además de entretener, el periodista debe involucrar y hacer actuar a su público.


Lourdes Romero, licenciada en Ciencias de la Información por la FCPyS, ha logrado fomentar en sus alumnos, la capacidad de crítica y reflexión que tanto persigue la Máxima Casa de Estudios. Algunos de los propósitos más válidos que la profesora propone son: la identificación de errores y la lucha para que sean disueltos a partir de una corrección consiente y cautelosa.

Reflexionar es cuestionar lo que te plantean, asegura la doctora. En la medida en que se involucre, se quiera lograr un cambio, se esté empeñada en eso, y se transmita, se logra la satisfacción de incidir en otros actores, puntualiza.

Lourdes Romero cree que una de las preocupaciones del periodista es si debe ser objetivo o subjetivo, pero “quien dice que es objetivo es más subjetivo”. Ser honesto, investigar, e interpretar, es lo que la profesora les plantea a sus alumnos, mediante el trato personal.

En una etapa más de formación, Lourdes Romero Álvarez, se especializó como maestra en Letras, específicamente en Lingüística Hispánica, por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, fue aprobada con mención honorifica.

En 2003, recibió el reconocimiento Juana Ramírez de Asbaje y en 2006 la medalla Isabel Horcasitas de Pozas, ambos gracias a sus logros en la enseñanza y en la investigación.

Una generación activa

La investigadora encuentra a los alumnos de la generación actual lo suficientemente participativos e interesados en el cambio, cosa que en generaciones anteriores no recuerda haber presenciado. La generación de los 60 y 70 era la más participativa, pero nada ha sido lineal, hay altas y bajas, participaciones y descensos.

Es un proceso cíclico, y detalla que percibe a sus alumnos mucho más reflexivos y con ganas de expresarse. Reconoce que tal vez se deba al uso de las redes sociales para involucrarse y lograr algo, interesándose en la vida actual.

Los alumnos están preocupados por enfrentan a resolver problemas, y acepta la profesora, que la capacidad critica puede estar resurgiendo con fuerza.

“La situación de comodidad es lo que los hace poco comprometidos”, dijo, pero cuando se enfrentan a la realidad tienen que asumir compromisos. “Veo a la generación comprometida y eso me gusta” “Estoy contenta con mis alumnos”, finalizó.

La también doctora en Filología, Lourdes Romero, ha impartido cursos en nivel bachillerato, en la licenciatura de Ciencias de la Comunicación, y en el posgrado de la FCPyS. Asimismo, ha dado cursos para formar y actualizar profesores.

Ha impartido cursos de redacción a médicos, contadores, biólogos o en los dirigidos al público en general, pues dentro del perfil de la Académica, siempre está presente el enriquecimiento y aprendizaje fuera y dentro de la UNAM.




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