viernes, 4 de mayo de 2012

CISTICERCOS, PRINCIPAL CAUSA DE EPILEPSIA EN MÉXICO

Por César Fuentes
México (Aunam). En México, la epilepsia es causada principalmente por cisticercos, afirmó Luisa Rocha Arrieta, del Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) Sur.

Al participar en la Semana del Cerebro, que organizó la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, mencionó que no se trata de una enfermedad, sino de un trastorno, y su origen puede ser también genético, por traumatismos o tumores.


A nivel mundial, la padece de uno a dos por ciento de la población y que en nuestro país la cifra de afectados es de dos o más millones de sujetos, subrayó Rocha Arrieta.

En la conferencia Epilepsia, la enfermedad sagrada, celebrada en el auditorio Alberto Guevara Rojas, explicó que es una tormenta eléctrica dentro del cerebro que lo hace funcionar de manera inadecuada.

La actividad hipersincrónica se puede propagar en diversas estructuras e, incluso, a todo el órgano y se produce porque este último funciona en un equilibrio de sistemas inhibitorios y excitatorios; si aumentan estos últimos, o disminuyen los primeros, se producen convulsiones.

Pueden presentarse desde in útero, hasta personas de la tercera edad, pero son más susceptibles los niños, porque su cerebro está inmaduro, y sus sistemas inhibitorios y excitatorios están en proceso, dijo.

Agregó que hay múltiples tipos de epilepsias, desde la que se origina en el lóbulo frontal y provoca que el sujeto vea luces y tenga cambios de personalidad, hasta la que se produce en el área de la audición, y provoca que el afectado oiga voces.

La más común es la del lóbulo temporal, que afecta a 40 por ciento de los sujetos enfermos. Se produce en el hipocampo; en el inicio, presenta síntomas como malestar gástrico, pero si la actividad se propaga a la corteza, se “desconecta”, pierde la conciencia y se pueden alterar sus movimientos. Si la actividad se extiende a todo el órgano puede caer en crisis convulsivas generalizadas, expuso la investigadora.

Precisó que el trastorno establece circuitos aberrantes que quedan para siempre en el cerebro, por lo que no tiene cura, pero sí se puede controlar; de ese modo, puede llevar una vida normal.

El sistema dopaminérgico tiene receptores que inducen efectos excitatorios e inhibitorios. La dopamina está involucrada en las sensaciones de placer; si nos enamoramos la sobreliberamos, y si falta el sujeto puede caer en ansiedad y depresión, como los epilépticos.

Así, añadió, se aplica al paciente monoterapia o politerapia de dopamina, si no responde en los dos primeros años, se trata de un farmacoresistente y requiere otro tipo de intervención.

En el futuro se diseñarán nuevas estrategias para que los fármacos lleguen al cerebro fácilmente sin producir tantos efectos y la nanotecnología podría jugar un papel importante, apuntó.

La epilepsia, comentó, ha afectado a personajes como Sócrates, Vincent van Gogh, Fiodor Dostoievski y Edgar Allan Poe. Hacer ejercicio e ingerir Omega 3 es benéfico, y leer antes del inicio de la crisis reduce su intensidad, concluyó Rocha.

Imagen: Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM



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