lunes, 7 de mayo de 2012

MÚSICA QUE REFLEJA A TIJUANA

Por Ollin Velasco

México (Aunam). Tijuana es más que tequila, sexo y marihuana; también es Sound Machine. El director Alberto Cortés supo captar el sonido oficial de la ciudad y condensó durante 53 minutos sus ritmos y estampas.

El resultado fue el documental Tijuana: sonidos del Nortec, que actualmente se exhibe en la Sala Carlos Monsiváis de la Filmoteca de la UNAM y que muestra cómo la conjunción de varios mundos puede potenciar una expresión cultural tan mestiza, pero tan legítima como la de esta banda musical.

Nortec no es producto de la generación espontánea. Sus tracks, famosos por mezclar ritmos norteños y electrónicos, son más la forma de expresión de las diferentes cosmovisiones de sus integrantes tijuanenses, michoacanos, regios y sinaloenses, que de las ganas ingenuas de hacer música diferente.

El encuentro de tubas tradicionales y tempos acelerados responde también a las convulsiones del telón de fondo: contrastes y calles desiertas, narcotráfico, líneas fronterizas y mundos simultáneos conviviendo en la misma coordenada. Un suburbio congestionado de día que despierta entre acordeones, clandestinidad y luces neón por la noche…

Con testimonios directos de productores, músicos y hasta seguidores en pleno concierto, este producto audiovisual relativiza la supuesta “falta de cultura” en dicha urbe, la influencia de Estados Unidos y los estereotipos sobre el arte urbano.

Tamboras y sintetizadores; norte y bajío; tradición y tecnología; propio y extranjero…La fusión está justificada: Nortec suena a Tijuana y al norte de hoy.






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