viernes, 20 de abril de 2012

RELACIONAN INVESTIGADORES LA CONDUCTA ANIMAL CON COMPORTAMIENTO HUMANO

Por Damaris Vázquez Esteban
México (Aunam). La Ecología Conductual estudia el comportamiento de los animales en términos de respuestas a su medioambiente, y para Hugh Drummond, investigador titular del laboratorio de Conducta Animal del Departamento de Ecología Evolutiva de la UNAM, es posible trasladar los conocimientos teóricos, que este campo del conocimiento ofrece, a contextos sociales humanos.

El también doctor en Psicología Experimental por la Universidad de Tennessee en los Estados Unidos, afirmó que las ciencias sociales dejan sin respuesta algunas interrogantes al no tomar en cuenta el punto de vista biológico.

“Las ciencias sociales suelen ofrecer explicaciones del comportamiento conflictivo y antisocial en términos de aprendizaje, procesos de socialización y cultura. Sin embargo esta visión minimiza la importancia fundamental de la biología y la perspectiva evolutiva en el desarrollo del comportamiento social. Por lo que es incapaz de explicar el origen de compartimientos humanos como el deseo sexual, el amor romántico, los celos, el amor filial y la búsqueda del status social”.

Es lógico pensar que para entender esas emociones hay que olvidarse de estudiar a las abejas o a los primates e ir directamente sobre los seres humanos, sin embargo, agregó el Drummond, “la experiencia ha enseñado a los biólogos que para construir teorías generales de gran alcance y poder explicativo, el estudio empírico necesita abarcar una gran diversidad taxonómica y ecológica”.

Es así como la Ecología Conductual, aplicada al entendimiento del comportamiento humano, ofrece posibilidades para solucionar problemas sociales como la violencia contra las mujeres, el descuido y el maltrato de los hijos, la explotación de menores y la desigualdad económica, entre otros, aseguró el investigador.

Como ejemplo, los resultados de una de sus investigaciones: el conflicto y el fratricidio en el pájaro bobo de patas azules (Sula nebouxii), brindan elementos que posibilitan entender los conflictos familiares entre hermanos tanto en las aves estudiadas, como en las sociedades humanas modernas.

Con respecto al comportamiento pájaro bobo de patas azules, las conclusiones fueron: la competitividad entre hermanos son conductas naturales; la intensidad de la agresión depende de la ingesta de alimento y el crecimiento del agresor; y la agresión temprana no afecta el crecimiento a largo plazo.

Si se trasladaran tal cual estos resultados al campo de la dinámica familiar humana, las conductas violentas entre hermanos fueran justificables. “Lo valioso de estudios como éste, es que nos sirve para predecir tendencias biológicas en el comportamiento humano y así intentar modificarlo”.

Llevar el estudio del comportamiento animal al análisis de las conductas humanas es posible gracias a que el cuerpo teórico se ha armado con base en teoría deductiva y estudios de ecología y la conducta de especies diversas, incluyendo al bobo de patas azules.

Ahora se puede afirmar que la competencia entre hermanos “es natural en especies con reproducción sexual y cuidado parental”. Dicha teoría permite predecir los contextos sociales y ecológicos en los que podría ocurrir la competencia entre hermanos y las posturas separadas en los padres, y en el caso humano, evitar conflictos.





Bookmark and Share

0 comentarios: