domingo, 24 de octubre de 2010

PENSAMIENTO BARBARIE: ¿A DÓNDE NOS HA LLEVADO?

Por Adrián Roa Mendieta
México (Aunam). La primera mesa de reflexión del día titulada El Pensamiento: Barbarie y Sentido está por empezar. Un tumulto de gente espera fuera de la sala para recibir un aparato traductor; pues el filósofo y escritor francés Bernard Henry Lévy, quien inició la corriente de los llamados nuevos filósofos en la Francia de los 60 y que criticó los dogmas de la izquierda radical, está en México y participará en dicha conferencia.

Se acomoda en su asiento la periodista argentina Olga Wornat, conocida por sus libros: La Jefa y Crónicas Malditas, ambos dirigidos en contra de la ex primera dama Martha Sahagún de Fox. En 2005, junto a la revista Proceso, enfrentó un juicio por intromisión en la vida personal y daño moral de la michoacana; al final, el fallo resultó a favor de la periodista y el semanario.

La tercera persona en integrarse al panel, es el escritor mexicano Xavier Velasco, ganador del premio Alfaguara en el 2003 por su obra Diablo guardián.

Un cuarto personaje sube las escaleras, la voz del conductor Leonardo Kourchenko lo anuncia con el nombre de Gastón Melo. “¿Quién es él?”, se escucha entre murmullos; inmediatamente Kourchenko añade, “Melo Medina es asesor del Presidente de Grupo Televisa, empresa donde ha colaborado durante 30 años, además, es el productor del proyecto Espacio de Vinculación A.C.”.

Éste es el equipo que conforma la mesa, como mediador, está presente Gastón Melo y es el primero en tomar la palabra.

El evento, Encuentro en México 2010, involucra instituciones preocupadas por el desarrollo académico del país, como: la Asociación de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la que nuestro país pertenece desde hace 16 años, y la World Future Society y Espacio de Vinculación A.C.

El recinto, salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, luce a la mitad de su capacidad, quizás se deba a que, simultáneamente, se lleva a cabo otra conferencia; los asistentes deciden acomodarse en la parte delantera de la sala, y con una vista privilegiada en primera fila, da inicio la ponencia.

“Cada vez nos acostumbramos más al no lenguaje, es decir, a hablar sin ninguna idea, como en el caso de los políticos, un ejemplo es Hugo Chávez o Silvio Berlusconi, hablan para no hablar”, menciona Xavier Velasco dando su punto de vista. Xavier creció en la derecha sorda (como él la llama) donde ser joven era igual a quedarse callado, le molesta el hecho de que la gente esté repleta de ideologías sin sentido, con dogmas establecidos.

El autor de Éste que ves, novela donde Velasco aborda su propia infancia, asegura que en la actualidad estamos en una mafia donde el silencio es obligado. Con gestos marcados y amplios movimientos de manos, el también colaborador de la revista Letras Libres no concibe que no se pueda tocar temas a causa de los tabúes ideológicos los cuales, aunados a la sin razón y la estupidez, “conforman la imagen más grande de la violencia”.

Al fondo de la sala, donde se lleva a cabo el diálogo, sobresale una señora de cabello rubio, alta y delgada; es imposible distinguir su rostro pues las luces que alumbran al escenario vislumbran la vista. Se acerca al frente de manera silenciosa, se trata de Graciela Chichilnisky, reconocida economista argentina especializada en Desarrollo Sustentable, quien se detiene justo enfrente de la fila cero para disfrutar de las demás exposiciones.

Gabriela Chichilnisky es autora de siete libros y alrededor de 150 artículos científicos, publicados en revistas sobre temas de economía, finanzas y matemáticas. Ostenta dos grados doctorales de la Universidad de Berkeley (matemáticas y economía en 1971 y 1976, respectivamente), ha sido maestra en las Universidades de Harvard, Essex o Stanford; la doctora se encuentra a menos de un metro de distancia y algunos espectadores no pueden evitar tomarle más de una foto.

Mientras tanto, en la palestra reflexiva el oriundo de Argelia, Henry Levy, acomoda su micrófono y se le escucha decir: “mettre les pieds dans le plat” (meter los pies en el plato), haciendo referencia a la frase popular utilizada en Francia cuando alguien trae, a colación, un tema que los demás intentan evitar, en este caso, la barbaridad con rostro humano.

Levy argumenta que los peores genocidios han sido obra de gente con cultura, personas con estudios en las mejores universidades, no se trata de alguien rústico, explica y pone como ejemplo a Hitler y a Stalin.

Han existido grandes intelectuales franceses quienes han caído en ese rango, como es el caso de Michael Foucault o Jean Paul Sartre; “Sartre cayó bajo el canto de Fidel Castro y en ‘Tornado sobre el azúcar’ alcanzó un gran texto pero era estúpido”, indica con un español cuasi perfecto; considera un crimen o hacer un gran daño a la humanidad, el dar lugar a lo que no tiene sitio:“dar sentido a lo que no tiene sentido”.

Un hombre sentado en la fila cero se apresura a redactar, una gota de sudor baja por su cien, se nota realmente ansioso; ¿qué estará escribiendo con tanta vehemencia?, termina de escribir y, con un suave toque en la espalda, hace que la responsable del llamado capitalismo verde volteé. En ese instante, la maestra Chichilnisky tira con su codo la botella de agua que está sobre la mesa en donde él se encuentra.

Lo que la ex guerrillera Olga Wornat no tiene claro hoy en día es quién representa a la población de la barbarie en América Latina: “¿los capos de los cárteles?, ¿los traficantes?, ¿los polleros?, ¿los pistoleros que roban celulares?, ¿los nacos?, ¿la clase política?”, se cuestiona; y sobre éstos últimos, agrega que no son letrados sino ignorantes, pero tienen astucia para atornillarse al poder, “son codiciosos, sin pensamientos que valgan la pena”.

Vivimos en un país donde las brechas entre los ricos y pobres son cada vez más notorias, a lo que la argentina agrega: “por un lado hay 47 millones de pobres en México viviendo sin educación, sin salud y en condiciones infrahumanas; por el otro, están los políticos quienes se pelean por los cargos, ésta clase política me causa repugnancia”; comenta que su principal motor, para seguir adelante, es la indignación.

Después, con una voz furiosa, denuncia a “Doña Metrecua” (Elba Esther Gordillo) por su poder desmedido, asegura que es más poderosa que todos los presidentes pasados, pues no le rinde cuentas a nadie, “es una extorsionista”.

Para terminar se formula dos interrogantes: “a todo esto, incito a la reflexión; ¿dónde está la civilización y dónde la barbarie?, ¿hasta dónde vamos a llegar en la dicotomía de ésta?”; el público la ovaciona, incluso, hay quienes se ponen de pie.

A manera de conclusión Gastón Melo reflexiona: “hace falta el pensamiento que anime, combata, provoque y denuncie al autoritario“; con esto da por finalizada la mesa, agradece a los participantes quienes se retiran poco a poco.




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