martes, 16 de enero de 2018

ESPÍRITU DE LUCHA, DESEO DE SUPERACIÓN: RÁUL TREJO PASTRANA

Por Niltze F. Trejo Báez
Ciudad de México, (Aunam). Con un café sobre la mesa de su casa, el dirigente Raúl Trejo Pastrana dobla una servilleta de manera distraída. Su aire tranquilo y afable choca de manera drástica con un semblante serio, el cual muestra el paso de sus 55 años de vida. Los lentes rectangulares se resbalan de manera constante sobre su nariz aguileña, sin embargo, el acomodarlos parece ser ya un reflejo del propietario.


Mexicano de nacimiento, Raúl Trejo comenzó su incursión en los movimientos sociales cuando cursaba el bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), Plantel Oriente.

“En ese tiempo se desarrollaba en el país una situación muy difícil ya que aún permanecía latente la lucha estudiantil del 2 de octubre, por lo que a mí me comenzó a nacer la inquietud de pertenecer a esa lucha y lograr la reivindicación del pueblo”, recuerda.

Fruto de esa inquietud juvenil Pastrana, junto a otros estudiantes, crearon la organización Frente Popular Francisco Villa Independiente cuyos objetivos iniciales eran el de crear bibliotecas, comedores y salas audiovisuales dentro del CCH. No obstante, uno de los principales propósitos fue el de buscar que los alumnos pudieran salvar el año por medio de exámenes extraordinarios y que se les diera la oportunidad de presentarlos, por lo menos, cinco veces, meta que lograron cumplir.

Años más tarde, cuando se integró a la carrera de Sociología en la UAM Iztapalapa, ese deseo por ayudar a la gente continúo echando raíces en él. A pesar de que han pasado los años y la organización ha dejado de ser de carácter estudiantil, Trejo menciona que en ningún momento ha perdido la motivación para dirigirla

“Lo que me inspira a seguir dentro de ella es el crear una conciencia crítica en la gente a partir de darles información acerca de los problemas que suceden dentro de su país, como en el caso de la privatización del agua potable o de la militarización de las calles en México”. Para el sociólogo, llegar a concientizar a la población es un factor clave para enfrentar y resolver los futuros retos del país.

Aunque Raúl Trejo asegura no tener la influencia de un personaje en específico, siempre ha sentido gran interés por la Revolución Mexicana y los personajes que participaron en ella. De hecho, su gusto por la historia no termina ahí ya que en varias ocasiones se planteó la posibilidad de ejercer la docencia en dicha materia. Sin embargo, la oportunidad nunca se presentó.

Su trayecto por el Frente Popular Francisco Villa Independiente se ha encontrado marcado por problemas, pues ha llegado a pisar la cárcel mexicana, en la que permaneció por dos meses tras ser acusado por un delito que, al final, las autoridades reconocieron que jamás cometió.

“También me he encontrado con la violencia que diariamente enfrentamos los ciudadanos: golpes, injurias, insultos, etc. Sin embargo, eso no me quita las ganas de seguir luchando por este país”, afirma.

A pesar de las dificultades, las metas que ha logrado concretar gracias a esta organización son diversas: la creación de más de 5 mil viviendas con las que se benefició a más de mil familias que también gozaron de facilidades para entrar a hospitales, áreas deportivas, centros culturales e, incluso, la creación de una escuela primaria en beneficio de la sociedad.

Gracias a dichos proyectos, el dirigente ha recibido algunos reconocimientos como diplomas o medallas, sin embargo, para él estos son más de carácter simbólico, como es el caso de una pequeña cabeza olmeca de parte del grupo de los Scouts.

A lo largo de los 34 años que lleva dentro del frente Raúl ha sido testigo de diversas anécdotas. Una que en especial llegó a dejar una marca dentro de él fue la ocasión en la que un joven corpulento se le acercó de la nada y empezó a platicar con él.

“El chavo comenzó a preguntarme que si me acordaba de él, pero la verdad es que no lograba recordarlo. Sin embargo, todo cambió cuando me dijo que venía a agradecerme que en una ocasión yo le había llamado la atención para que no se drogara ya que, por eso, él no había caído en las drogas. Tal vez sea una historia simple, pero para mí es algo muy significativo”, comenta.

Han pasado muchos años desde sus inicios en los movimientos sociales y Trejo Pastrana duda que pudiera haber encajado en otras actividades que no fueran las relacionadas con la lucha social.

“Siempre he llevado esa inquietud de luchar por algo, ya sea por una escuela, un hospital o una vivienda. Siempre van a existir problemas pero he aprendido que con el trabajo colectivo muchas cosas pueden lograrse”, concluye.

Bookmark and Share

Leer más...

lunes, 15 de enero de 2018

DROGAS Y MUERTE A LA ORILLA DEL PACÍFICO

Por Diego Valadez
Ciudad de México, (Aunam). Es la hora de la comida, el barullo de los cubiertos chocando contra los típicos platos de cerámica con motivos florales y risas de oficinistas son los sonidos que pueden escucharse a las tres de la tarde en el Mercado Tlacoquemécatl. Entre paredes de ladrillo rojo y personas con traje se encuentra Uriel, sentado frente a una mesa para dos.


El hombre de 37 años, tez morena oscura y baja estatura resalta entre los empleados de las empresas cercanas por su vestimenta: una camisa polo azul celeste y un par de jeans azules difieren del estilo gris y aburrido a su alrededor.

Uriel, como ha pedido que se le llame en vez de su nombre real, perteneció unos cuantos años a un pequeño cártel en la costa central de California (Estados Unidos), pero los suficientes para sufrir sus efectos. Pasó quince años tras las rejas, tres menos de los que originalmente recibió como condena.

Las voces fuertes y una que otra carcajada ruidosa distraen la atención. Uriel pasa su mano por su cortísimo cabello negro mientras sus pupilas pasean a lo largo del recinto. De arriba a abajo y de izquierda a derecha sus ojos oscuros buscan en que enfocarse, sus nervios parecen incontrolables.

Una joven simpática ha venido a tomar la orden, Uriel pide una orden de tacos dorados y se limita sólo a mirar el patrón a cuadros del mantel verde. La jarra de agua de frutas, incluida en el menú, llega segundos después, permitiéndole seguir buscando una excusa para salir huyendo. No obstante, jamás la encuentra.

Donde la ciudad terminaba

Pueblo de Santa Fe, Ciudad de México. Barrio capitalino caracterizado las últimas tres décadas del siglo pasado por su cercanía con el basurero y la aparición de pandillas como Los Panchitos en las barrancas de aquel extremo de la ciudad.

“Era como el fin del mundo, no había colonias bien hechas más allá de donde terminaba Santa Fe, sólo había basura y algunas casitas de lámina o cartón. Aunque empezaron a construir la Ibero después de lo del 85, no había nada más”, describe el entrevistado, quien después de casi 30 años de haber dejado el lugar aún siente cierta nostalgia por el vecindario que lo vio crecer.

Uriel, el hijo menor de la familia, acumularía sus primeros once años de recuerdos en una pequeña casa cercana a la parroquia de la comunidad. Sin embargo, tendría pocos juegos y anécdotas infantiles que compartir con su única hermana, debido a los ocho años que ella le lleva de diferencia.

Su primo Emilio, en consecuencia, sería su compañero inseparable durante su niñez. Correr por el mercado y otras actividades lúdicas tendrían como escenario aquel viejo Santa Fe, entre los desperdicios de una urbe que seguía creciendo y la utopía de Vasco de Quiroga.

Los platillos ya están servidos, aunque Uriel apenas ha tocado sus tacos. Su mirada paró de divagar y había decidido no probar bocado hasta concluir su historia. Al parecer pensó que los alimentos impedirían que continuara su relato o que le robarían sus preciadas memorias.

“Éramos los dos juntos un caos. Me acuerdo que mi abuelita, que vivía a unas calles, les dijo a nuestras mamás que la visitáramos por separado, no nos aguantaba. Nos gustaba mucho jugar a los luchadores, hasta nos disfrazábamos; una vez estábamos luchando en la azotea y Emilio se cayó, pero lo más que pasó fue que se rompió un brazo”, recuerda Uriel con una gran sonrisa en su rostro bronceado.

Aquel mundo de recreo y diversión tendría que terminar en algún momento. A unos de meses de su onceavo cumpleaños recibió una noticia que cambiaría su vida para siempre: su madre decidió que cruzarían la frontera norte hacia Estados Unidos para encontrarse con su padre en Monterrey (California).

A la orilla del mar

El camino fue largo y difícil: un día de viaje hasta Tijuana, cruzar la frontera con la ayuda de los famosos coyotes y caminar dos días –incluyendo paradas– hasta Los Ángeles era sólo el comienzo de la travesía.

Uriel estaba cansado, tenía calor y hambre, contaban con poco dinero y debían utilizarlo para comprar los boletos de autobús a su último destino. La dirección que tenían de unos parientes en Los Ángeles facilitó las cosas: una prima y su esposo les proporcionaron alojamiento, comida y transporte hasta la terminal de autobuses.

El paisaje californiano cambiaba conforme avanzaba el trayecto mientras Uriel lo observaba por la ventana. Las grandes palmeras y plantíos de árboles frutales se fueron transformando poco a poco en pinos y secuoyas; el clima era menos caluroso y las aguas del Océano Pacífico rugían contra las formaciones rocosas. Bienvenidos al Condado de Monterey y a la Costa Central de California.

“Aún me acuerdo de la primera vez que vi Monterey. Hacía mucho aire cuando nos bajamos del camión, pero olía a sal. Nunca había visto el mar, mucho menos casas de madera junto a él, pensaba que había llegado a otro planeta”, menciona antes de darle la primera mordida a su taco.

A Uriel ya no le cuesta mantener la conversación, cada palabra fluye entre sus labios gruesos tan fácil como lo haría con un viejo amigo. Su impaciencia se ha desvanecido, evita distraerse con los sucesos y sonidos de su entorno. El Mercado de Tlacoquemécatl ha desaparecido y en su lugar se ha materializado la ciudad de Monterey, tan fría y pintoresca como el entrevistado la recuerda.

Largas extensiones de rocas y arena, un animado muelle con locales comerciales, pequeños hoteles de todas las categorías, la helada brisa marina, y la armonía entre edificaciones novohispanas y estadounidenses son los rasgos que representan a esta pequeña ciudad turística encallada en la bahía del mismo nombre.

El padre de Uriel trabajaba como ayudante de cocina en un hotel junto la playa de Carmel-by-the-Sea. Llevaba casi cuatro años laborando en el lugar y reportaba muy buenas ganancias, mismas que enviaba a su familia mes con mes, además de permitirle rentar un modesto departamento en un tranquilo vecindario de clase media.

Por otro lado, su madre no tardó en conseguir empleo. Los servicios de intendencia, a pesar de no ser los mejor pagados, propiciaron a que, en conjunto con el salario de su padre, Uriel y su hermana llevaran una vida sin carecer de la satisfacción de sus necesidades básicas.

El joven mexicano ingresó al penúltimo año de primaria en una institución pública cercana a su domicilio. A pesar de la barrera lingüística, para el año siguiente Uriel ya manejaba con una fluidez aceptable el idioma inglés, entendía a sus compañeros y profesores y realizaba tareas sencillas. Uriel expresa que es el único de su núcleo familiar que habla esta lengua y que, hasta la fecha, ni su hermana ni sus padres han mostrado interés por aprenderlo.

Bahía roja

La adolescencia es una etapa de la vida donde se conjuntan las nuevas experiencias, donde los amigos y la búsqueda de la propia identidad fungen como un fuerte muro divisorio en el mundo infantil y el adulto. Sin embargo, Uriel no contemplaría que esa pared lo perseguiría hasta su actualidad.

Desde principios del siglo XX California ha sido sinónimo de multiculturalidad. Los diversos grupos étnicos y lingüísticos que se asentaron en ese territorio se relacionaron profundamente con sus iguales y formaron comunidades donde compartieran símbolos, idioma, religión y un mismo sentir.

Los cuatro grandes puntos económicos del estado (Los Ángeles, San Diego, San Francisco y San José) vieron nacer en sus calles grupos de jóvenes que, desde la década de 1970, se inclinaron por crear un propio estilo de vida a través del vestir y formas de pensar y actuar, pero sin dejar a un lado su origen o el de sus antepasados.

La ciudad de Monterrey, a pesar de su tamaño, no se vio excluida de este proceso: pandillas de mexicanos, centroamericanos, chinos o afrodescendientes surgieron en diversos puntos de la bahía. Uriel, al igual que su nuevo hogar, no se privó de pertenecer a uno de estos grupos.

“Yo tenía quince años cuando empecé a juntarme con los muchachos de mi cuadra, todos eran mexicanos o sus jefes lo eran. Íbamos casi todos a la misma high school, pero yo era de los más chicos en la gang. Nos divertíamos un chingo, probé con ellos la coca y otras cosas”, expone Uriel riendo, pero con un aire de nostalgia en sus ojos.

El joven pandillero aún no sabía en lo que se convertiría esa aventura californiana. Otros integrantes de su grupo, a quienes su sociedad llamaba cholos, se habían involucrado en la venta de drogas en el área de Monterey, actividad en la que pronto también se encontraría inmerso.

A sus diecisiete años el inmigrante adolescente y sus amigos se convirtieron en uno de los principales distribuidores de marihuana, cocaína, heroína y otros narcóticos en Monterey y sus alrededores. Uriel abandonó la escuela y dedicó todo su tiempo y energía al boyante negocio. Personas de todos los estratos sociales iban a buscarlo en algunos parques de la ciudad, a la par que realizaba también entregas a domicilio.

No obstante, sus actividades se veían amenazadas por cárteles rivales de mayor envergadura. Clanes de San Francisco habían penetrado en Monterey y ofrecían precios más bajos y, en consecuencia, ganaron fuerza en el pequeño puerto.

“Nos quitaron muchos clientes, ellos traían más variedad que nosotros. Lo que pasaban nuestros proveedores de Tijuana a San Diego ya no era suficiente. Los de San Francisco estaban vendiendo variedades muy exóticas de China, Tailandia y otros países de por allá y bueno, por eso hicimos lo que hicimos”, explica el ahora exdistribuidor.

Su voz se empieza a cortar. La fluidez con la que había relatado sus primeros dieciséis años de vida ahora no es más que un recuerdo. Sus facciones reflejan seriedad, los ojos bien abiertos y apuntando de nuevo al mantel dan la sensación de que lo que está por venir es doloroso.

“Fue en la tarde, 16 de octubre, tenía veinte años. Tres amigos y yo nos encontramos con dos de los vendedores de la otra pandilla, un mexicano y un gringo. Todo empezó con mentadas y uno que otro madrazo. No queríamos aceptar que nos estaban quitando clientes, había que enseñarles que era nuestra ciudad y no se podían meter, pero las cosas se salieron de control. Uno se calienta, saqué de mi pantalón la pistola y disparé dos veces, así sin ver, sin apuntar”, recuerda Uriel.

En años pasados él ya había utilizado armas blancas y de fuego o lastimado a miembros de otros grupos, pero jamás mató a nadie, hasta aquel día. Había terminado con la vida de un ciudadano estadounidense. Dos balas perforaron su cuerpo: una en su rostro, abajo del ojo izquierdo, y otra en el pecho. Había caído al suelo, al asfalto que se convertiría en su lecho de muerte. El líquido rojo emanaba de su cuerpo, mientras se esforzaba por dar el suspiro final y ver el cielo oscuro por última vez.

El recuerdo de ese cadáver no abandonaría a su asesino jamás, lo llevaría a sufrir, durante quince años, un frío aislamiento tras las rejas e incluso atormentaría años más tarde al pequeño su novia dio a luz unos cuantos meses atrás.

Lejos de la luz del sol

La decisión del juez fue inapelable: tendría que pagar una condena de dieciocho años en prisión por homicidio y tráfico de drogas en una prisión de alta seguridad al sur del estado. Además, sería separado de sus seres queridos –las visitas no estaban permitidas– y deportado al concluir su larga sanción.

“Todo el tiempo tenía mucho frío, creo que es porque no había ventanas. No sabía si era de noche o de día, mucho menos qué hora era. De vez en cuando nos sacaban al patio a que nos diera el sol, claro, sólo una hora, máximo dos, más o menos. Todo el día me tenían con unas cosas de metal en los pies, para que no intentara escaparme. Al menos en la noche nos los quitaban”, revela el exconvicto.

Aquel primer lugar de encierro, sin embargo, sólo sería temporal. Siete años más tarde sería trasladado a un lugar con medidas mucho menos estrictas por su buena conducta. Recuperaría de cierta forma un poco del ánimo que la helada cárcel le había hurtado.

Una de las tres prisiones estatales de California sería el escenario para que se reencontrara con sus padres, su hermana y, sobre todo, con su hijo. No tendría jamás que permanecer encadenado y estaría con más frecuencia expuesto a la intemperie.

Uriel señala que pudo ver a su hijo crecer y decirle cuantas veces pudo que lo quería. Le prometió que iba a cambiar, que ya no volvería a las actividades delictivas e intentaría recuperar su rol de padre. No obstante, la situación no llegaría a cumplirse.

En septiembre del 2011 una bala atravesaría la espalda de su hijo. El niño de once años, al regresar caminando de la casa de sus abuelos, sería interceptado y asesinado por un hombre de unos treinta años a las siete de la tarde. La noticia se la dio su hermana por medio de un vigilante.

Ha optado Uriel por mantenerse en silencio, aprieta los puños sobre la mesa en señal de rabia y reprime a la perfección las lágrimas. Toma con rapidez una servilleta y la pasa por el contorno de sus ojos. Nada ha sucedido.

“¡Desgraciados! ¡Pinches maricones! ¿No pudieron meterse con alguien de su tamaño los muy putos? Él no tenía la culpa de nada. Su único error fue ser hijo mío”, externa entre dientes.

Los meses consecuentes fueron un infierno para Uriel: no podía dormir, no había noche en la que no rompiera en llanto. Su temperamento se tornó violento otra vez y, a la primera provocación, apuñaló a uno de sus compañeros. La seguridad era muy laxa en aquel lugar, era fácil traficar armas blancas, alcohol y tabaco, varios policías se encargaban de distribuir las mercancías entre los presos que pudieran pagarlas.

Como no era de esperarse, Uriel fue castigado por su acción: regresó a una penitenciaría de alta seguridad. Caminó de nueva cuenta con grilletes en los tobillos y aislado del exterior. Empero, la templanza de su carácter le valió esta vez la reducción de la condena, pues sería liberado tres años antes de lo previsto.

Fue trasladado a Tijuana, donde todo comenzó hace casi veinte años, sin ninguna pertenencia más que la ropa que su familia le había proporcionado. Su madre lo esperó con impaciencia en aquella ciudad fronteriza para guiarlo y acompañarlo con unos parientes que residen al norte del Estado de México. Allí comenzaría de nuevo su vida trabajando en un taller familiar de carpintería.

Empezar de cero siempre resulta difícil, sobre todo cuando lo que más lastima es perdonar. Uriel desechó, con mucho esfuerzo, las ideas de venganza que lo atormentaban, pero la herida sigue abierta. Aún espera que se haga justicia por la muerte de su hijo.

“Yo ya pagué lo que debía, pero no he visto claro. Me dicen que la investigación sigue abierta, pero yo sé quiénes fueron. No haré nada, todo lo dejaré en manos de Dios. Le prometí a mi niño que ya no volvería a hacer esas cosas y lo voy a cumplir”, afirma el joven repatriado.

Bookmark and Share

Leer más...

PUMAS DERROTA AL ATLAS Y ES SUPERLÍDER

Por Gerardo Padilla
Ciudad de México, (Aunam). El Estadio Olímpico Universitario fue la sede para el partido correspondiente a la jornada 2 del torneo Clausura 2018, en el cual los Pumas se presentaron ante su afición y se enfrentaron al Atlas.



Las emociones comenzaron desde los primeros minutos, ya que al minuto 5 el cuadro del Pedregal se fue al frente en el marcador. El canterano Jesús Gallardo mandó un centro por el sector de la izquierda para el chileno Nicolás Castillo, quien hizo una buena recepción dentro del área y se acomodó a su mejor perfil para rematar y mandar el balón a las redes.

Los Pumas mantuvieron su ritmo de juego y la posesión del esférico, tratando de ampliar su ventaja en el marcador. Al minuto 12, Mauro Formica se animó a disparar de larga distancia, pero el guardameta de los Zorros, Cristopher Toselli, se lanzó espectacularmente para evitar la caída de su arco.

El conjunto universitario continuó presionando la salida del cuadro del Atlas y al minuto 32 logró ampliar la ventaja en el marcador. El defensa rojinegro Stiven Barreiro intentó controlar el esférico, pero Nicolás Castillo robó el balón y entró al área encarando el arquero. Sin embargo, el chileno prefirió ceder el balón a su compañero Matías Alustiza, quien no tuvo problemas para conseguir el segundo gol universitario.

En los primeros minutos de la parte complementaria, los Rojinegros intentaron presionar a su rival y lograron generar peligro en el área rival. El camerunés Serge Njoh Soko desbordó por la banda derecha y mandó un centro para Milton Caraglio, quien remató de cabeza, pero el esférico se fue por encima de la portería defendida por Alfredo Saldívar.

Al minuto 63, los Universitarios volvieron a conseguir una anotación. El defensa de los Zorros, Leiton Jiménez, cometió una falta dentro del área sobre Castillo; el chileno fue el encargado de ejecutar la pena máxima y lo hizo hacia el lado derecho, engañando por completo al portero rojinegro.

La respuesta de los visitantes llegó diez minutos más tarde en una jugada a balón parado. Tras una falta de los Pumas, Ravel Morrison cobró el tiro libre de forma espectacular y el balón superó la barrera de los Auriazules y se incrustó en las redes, pese al lance de Saldívar.

Tras dos jornadas disputadas del torneo Clausura 2018, el cuadro Universitario se mantiene invicto y como súper líder con 6 unidades, mientras que los Rojinegros se ubican en la posición 17 con dos derrotas. En su próximo partido, los Pumas recibirán al América en uno de los partidos más esperados de la temporada y Atlas se enfrentará al Toluca en el Estadio Jalisco.

[Fotografía: Telemundo]

Bookmark and Share

Leer más...

viernes, 12 de enero de 2018

LA PREMISA DEL SABER: ENRIQUE OLIVARES FLORES

Por César Pacheco
Ciudad de México, (Aunam). Con la precisión de un relojero se abre la puerta de su hogar; nadie confía tanto en la disciplina como Enrique Olivares Flores. La larga escalera que cruza las diferentes habitaciones de su hogar lleva hasta un espacio al cual denomina estudio. El sitio está enmarcado por dos grandes ventanales que poseen una vista única hacia el follaje de los árboles, ya no tan verdes, y el despejado cielo azul de la mañana.


Los acabados de madera le dan un toque de elegancia al sitio en el que el experiodista ha escrito sus propuestas, muchas de las cuales han trascendido el estudio para así plasmarse en grandes proyectos, como su libro El Neopresidencialismo mexicano y Enrique Peña Nieto, mediante el cual consiguió su grado de Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El estudio no solo funge como sitio inspirador para Olivares Flores, ya que en este lugar se han escrito o realizado trabajos de investigación o tesis de grado e incluso ha servido como estudio musical para su hijo César.

Enrique Olivares Flores nació en el pueblo de Charcas, San Luis Potosí, lugar en el que la mayor actividad económica es la minería, misma que se encargó de emplear a su padre. Mostrando una sonrisa discreta y una paz casi contagiosa, el politólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM describe su infancia.

“Tuve una niñez extraordinariamente feliz porque, a pesar de las carencias, las necesidades y la multitud familiar, la vida en el rancho es magnifica. Ver las cañadas y los ríos cuando eres niño es una cosa fantástica. Era un ambiente de mucha convivencia con mis hermanos, con mis primos y con mis abuelos, hacíamos actividades de todo tipo: sembrar, cortar cañas, acumular el maíz e incluso montar a los becerros, a pesar del enojo de los adultos que nos decían ‘¡hey, lo vas a pandear!, pero cuando éramos niños, simplemente no entendíamos”.

Hoy, las discretas manchas hepáticas que le adornan las manos hablan de su largo camino vivencial. Nació en el año de 1954 y cuenta con un extenso recorrido como periodista, analista político, columnista, empresario y catedrático, y son estas solo algunas de las muchas facetas que ha tenido Olivares Flores a lo largo de su vida.

A sus ya 63 años aun muestra la jovialidad que cualquiera de sus estudiantes envidiaría. La camisa roja a cuadros, el suéter beige y el pantalón de mezclilla de color azul que porta hablan de sobriedad y comodidad, misma que demuestra en cada palabra, sin posturas ni poses que emanen de su boca.

“No estoy seguro si los niños hacen un proyecto de vida, yo no lo hice, incluso ni en la juventud. Fue la vida la que se encargó de llevarme por un determinado camino, eso sí, con una sola premisa que obtuve cuando adquirí conciencia: el saber. Estaba convencido que estudiar me iba a permitir la oportunidad de ser mejor”, comenta.

“Mi hermana mayor, Amalia, fue la primera profesionista. Eso sirvió para inspirarnos a todos y a pesar de los deseos de mi padre de que siguiera sus pasos dentro de la minería, cuando me tocó el turno de decidir dije ‘yo no’, y no porque despreciara esa actividad, sino por que ya había decidido que primero estaban mis estudios. Fue así como llegué a la capital a estudiar la preparatoria”, recuerda.

Mediante esta toma de decisiones presente desde muy temprana edad, que habla del carácter y la integridad del profesor, comenzó su camino por una de las carreras más apasionantes dentro de su concepción: el periodismo.

Camino en ascenso

La trayectoria periodística de Enrique Olivares inicio de una manera muy humilde, desde abajo, como coloquialmente se dice, al trabajar como un simple “office boy”, que traía el café y contestaba las llamadas de las estrellas en el diario Novedades, hasta su paso por el taller de impresión o la venta de ejemplares y, finalmente, el puesto de dirección.

“Conozco todas las actividades realizables en un periódico, todas sin excepción”, dice mientras un brillo se hace presente en su mirada, como si los buenos recuerdos de aquel complicado, pero gratificante camino volvieran a su mente uno a uno.

“Comencé a participar en concursos literarios, en los cuales gané diversos premios, tanto a nivel estatal como a nivel nacional. Estos premios me acercaron a una persona muy estimada por mí, Vicente Márquez, quien era superintendente de producción del diario Novedades. El siempre confió en mi y el fue el encargado de proyectarme, pelear por mi y brindarme el paso del taller a la redacción del diario”, cuenta.

El proceso del periodista ha cambiado con el paso del tiempo, así lo expresa el politólogo al comparar la composición de las redacciones de aquella época con la actual.

“A pesar de las estrellas de la época en el periódico como Irma Fuentes, Luis Cantón o Gustavo Mora, hablamos de un periodismo improvisado, nadie contaba con un titulo y la constante del periodista de esa época era el no haber estudiado, salvo notables excepciones. Podemos hablar de un periodismo empírico más que profesional, así que no asumían el titulo de periodistas, sino de redactores”, platica.

“En mi mente no había nada más que una sola idea, incluso desde que me encontraba en talleres: ¡voy a ser mejor que todos! Y con toda modestia puedo decir que sí fui el mejor de todos, ya que no tenía ni veinte años cuando ya era su jefe”.

La ambición, el deseo y la perseverancia definieron el ascenso profesional del maestro en Ciencia Política por la FCPyS, desde lo más bajo, hasta tocar el cielo en un sitio tan apasionante como un diario.

“Mi primera entrevista fue al actor Enrique Álvarez Félix, imagínate cuántos años tiene de eso, pero desde ahí no paré”, recuerda

Este comentario se enmarca perfectamente con la fotografía que cuelga de la pared, en la que se ve a un joven Enrique Olivares con una larga cabellera negra, que contrasta con el cabello corto y un poco canoso que porta en la actualidad. La imagen habla de la experiencia y el recorrido del entrevistado, pues en dicha fotografía saluda con un abrazo a Carlos Hank González, político de gran relevancia para nuestro país durante la segunda mitad del siglo XX, perteneciente al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El periodista se hace en la calle


Fiel a su carácter y su resolución para tomar decisiones, Enrique Olivares tomó una decisión muy importante para su carrera profesional.

“A los veintiún años le dije al dueño de Novedades, don Rómulo O'Farrill, ‘me voy, voy a hacer periodismo’. Él me preguntó que si no era periodismo lo que estaba haciendo y le respondí que no, que solo estaba detrás de un escritorio”.

El nuevo reto para Olivares Flores sería Excélsior. Se convirtió, con 21 años, en el reportero más joven del diario para la época, en el ya lejano 1976.

“Dejé un gran empleo, fijo, bien pagado e importante en Novedades. Sacrifiqué incluso mis expectativas económicas ya que rechacé la subdirección del diario, que eventualmente llegaría, debido al próximo retiro de don Ricardo de Río”.

“Me fui a reportear a la calle, porque es ahí donde se hace el reportero, el periodismo verdadero. El periodista de escritorio, para mí, no tiene ningún sentido. El investigar, el tocar puertas o derribarlas si es necesario, eso hace un autentico periodista”, señala el catedrático.

“En Excélsior me convertí en el primer columnista no director. Pienso que en la época no había ningún diario mejor para aprender que Excélsior. A pesar de que en 1976 ya no se encontraba la emblemática figura de Julio Scherer, éste ya había dejado escuela y esta escuela fue la que me enseñó a desempeñarme como profesional, en la cual había una mística: la de hacer bien las cosas”, recuerda.

“Ese era un periodismo apasionante, lleno de anécdotas, un periodismo donde prácticamente se podía percibir ese aroma característico de la tinta en todo el edificio, podían escucharse cientos de maquinas de escribir, podía observarse a los colaboradores fumando, hablando e incluso discutiendo. Simplemente era un escenario fantástico e incomparable. Profesionalmente, uno de los lugares que más buenos recuerdos lleva a mi mente”, comenta.

“Había una competencia interna característica de la época por ganar la nota. Primero por conseguir un tema, declaración o investigación, para después ganarla doblemente en la máquina de escribir porque, a pesar de que posiblemente contabas con un contenido extraordinario, podías perder el espacio en la maquina”.

“Cuando me desempeñé como reportero creo que siempre fui muy bueno, y tuve a varios temblando. Ahora recuerdo que cuando cubría la cámara de diputados para Excélsior nos movíamos por todo el salón y teníamos la oportunidad de hablar con los diputados. En una ocasión don Mario Vargas Saldaña, subsecretario de Gobernación con Jesús Reyes Heroles, me dijo: ‘¿Me permite decirle algo señor Olivares, pero como lo decimos los jarochos?’, a lo que respondí que sí. ‘Es usted un cabrón hijo de su madre […] porque cuando usted pasa, esta chingadera tiembla’, haciendo referencia a la Cámara de Diputados”, declara entre risas el experiodista.

Esa ambición laboral, la cual mantenía a flor de piel su pasión por el periodismo, se hacía presente en cada uno de los despachos de Enrique Olivares. “Yo siempre tiraba la [nota] de ocho [columnas]. El periodista que no piensa todos los días, toda su vida, en la de ocho, ese no es periodista”, sentencia.

La convicción y el carácter son aspectos que han acompañado a Enrique Olivares toda su vida. El entrevistado habló sobre lo que representó salir de Excélsior, el sitio que lo forjó como periodista.

“En 1989 la Extra, o segunda edición de noticias, cumplía 50 años. Hice un proyecto de publicidad que derramaría mil 950 millones de pesos de esa época para el diario, pero dicho proyecto se frustró por una persona ajena a la cooperativa, entonces renuncié por una serie de condicionantes que no acepté por dignidad y por decoro, a pesar de ser columnista, consejero y de estar en la línea de ser el próximo director”.

Tras dejarlo su carrera como periodista, que cada vez cobraba mayor relevancia en el medio, el también catedrático de la UNAM regresó a la máxima casa de estudios para resolver una meta que seguía pendiente.

“Me dediqué a otras cosas, comencé por volver a la escuela. A pesar de ya haber terminado la licenciatura en Ciencia Política en la FCPyS, aun no tenía mi tesis y por ende mi título. Con orgullo te puedo decir que mi carrera la terminé a los 34 años, ya que descuidé la escuela por todos mis proyectos dentro del periodismo, cosa que no les recomiendo a los alumnos en la actualidad”, cuenta.

Respecto a su retorno a los salones de clases, Olivares Flores recordó una anécdota familiar que le tocó el orgullo, pero que ahora viene a su mente con mucho cariño.

“Un día estábamos en una reunión familiar y mi hermano menor, que estudió administración, sacó el tema del trabajo, la escuela, etc. Me dijo: ‘¿Tú que piensas hacer? ¿En dónde piensas estar dentro de algunos años dentro de tu profesión´, a lo que respondí ‘voy a ser director de Excélsior’. Mi pregunta fue la misma para él, y éste respondió: ‘No, yo ya soy director de la trasnacional en la que trabajo, dentro de tres años voy a ser el director general de la empresa en México y en siete años en América Latina y, por si fuera poco, yo sí soy licenciado y tú podrás ser el director de Excélsior, pero nunca vas a poder tener el orgullo de que alguien te diga ‘señor licenciado’ de manera legítima”, recuerda.

“Después de tomar una cerveza más con mi hermano, le prometí que regresaría a la universidad, que tendría mi título y que obtendría un mejor promedio que él. Y de nuevo, con orgullo te comento que obtuve un promedio de 9.63, mención honorifica y, por si fuera poco, fui el único de la familia en hacer un posgrado”.

Con su preparación académica, combinada con la experiencia de haber trabajado en medios, Enrique Olivares empezó a hacer análisis político para la cadena CNN; colaboró también para The New York Times como asesor de la directora regional para América Latina y llegó a Radio UNAM, siendo esta “una de las etapas más satisfactorias de mi vida profesional” gracias a la libertad de expresión con la que trabajaba. Sin embargo, esta situación no dudaría.

“Una persona, que pasó por la Facultad de Ciencias Políticas, pero que nunca se tituló, contando con un altísimo cargo, me llamó a su oficina y me dijo ‘bájele a su crítica’, a lo cual yo respondí con un rotundo no. Su nombre es Beatriz Paredes, entonces subsecretaria de Gobierno en el periodo de Carlos Salinas de Gortari”.

“Después de la grata experiencia en Radio UNAM fui al diario Ovaciones a cargo de Jacobo Zabludovsky, pero para ser sincero ya no encontré las condiciones y lamentablemente ya no tenía esa pasión, y un reportero sin pasión no es un buen reportero, ahí fue cuando decidí que mi camino en el periodismo había finalizado”.

La UNAM, orgullo y deber moral


Enrique Olivares estudió la licenciatura en Ciencia Política en la FCPyS de la UNAM, y desde el momento en que tuvo un acercamiento con la institución, se dio cuenta de la grandeza de dicho organismo y el reto que significaba encontrarse ahí. Su paso por esta universidad reafirmó dos de las grandes premisas de su vida: el saber y la cualidad de siempre intentar ser el mejor, y el estar en la máxima casa de estudios le brindaba estas dos oportunidades.

“Para mí trabajar aquí es una oportunidad, un privilegio, un honor, que me llena de orgullo y en mi caso de un deber moral y lo haré hasta que me lo permitan. Quiero destacar que es una de las cosas mas placenteras para mi el dar clases en la Universidad. Trabajaría sin que me pagaran, por que la UNAM me lo ha dado todo”, afirma el politólogo con un semblante que denotaba el orgullo por saberse participe en la formación de los jóvenes universitarios.

Anteponer su recorrido periodístico, tanto como académico, trajo más recuerdos a Olivares Flores. Habló acerca de los buenos momentos que el periodismo le hizo pasar, pero siempre en este tipo de ejercicios, existen altibajos; en contraparte la academia le dio otro sentido a su existencia. “El sentimiento de placer por dar clases para mi ha sido una constante, lo sigue siendo y eso no va a desaparecer”, dice con una sutil sonrisa.

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a pesar de ser una escuela que se ha encargado de dar al país muchas personalidades de gran relevancia para la política nacional, tiene muchos detractores y el oriundo de Charcas, San Luis Potosí opina al respecto.

“Hay entes que se han encargado de convertir a la academia en cuartos privados desgraciadamente. La Universidad como institución es honorabilísima, pero muestra sus falencias en la burocracia universitaria; en ésta hay dueños de áreas del conocimiento. Tú no publicas, ni puedes cursar un grado superior si no es con la venia de estos dueños”, critica.

“De la facultad, conozco poco el ambiente, pero las cosas no son tan distintas. De los directores que hemos tenido desde Ricardo Méndez Silva, Carlos Sirvent, Fernando Castañeda y ahora la doctora Angélica Cuéllar, no han hecho nada por mantener una relación con los alumnos y los profesores, no atienden sus problemas, no escuchan las propuestas de nadie y cada quien hace sus locuras”, subraya.

“Si ser director de la FCPyS es solo mantener papel en el baño, pues que limitación. En este momento deberían estar promoviendo cosas importantes, sobre todo por el presente que estamos viviendo. En este momento la Universidad, y en especifico nuestra Facultad, debería estar produciendo propuestas para solucionar los problemas que tenemos enfrente y hasta la fecha no he visto una sola pretensión sobre la mesa”, señala.

Es un desastre incluso en la organización en términos de la proporción de alumnos para las clases. El semestre pasado incluso había salones con cinco o menos alumnos, ¿y de esto la Doctora se dio cuenta? O qué, ¿tenemos muchos recursos como para desperdiciarlos de esa manera?

Olivares apunta el desastre en la organización en términos de la proporción de estudiantes por clase como un ejemplo de esta desconexión con el alumnado, al recordar que el semestre pasado hubo salones con cinco o menos alumnos. “¿De estos la directora se dio cuenta? ¿O qué, tenemos muchos recursos como para desperdiciarlos de esa manera?” cuestiona.

“Sin embargo, la doctora sigue en su faceta sumamente inaccesible. Esto lo dicen muchos profesores, pero sobre todo lo digo yo, y doy la cara ante esta declaración. Lamentablemente ya no son los tiempos de Enrique González Pedrero u otras personas distinguidas. En ese sentido me da mucha tristeza mi amada facultad”, declara.

“Están pasando cosas irracionales como el acoso a alumnas por parte incluso de profesores, esas son las adversidades que deberían atenderse pero, sobre todo, los planes de estudio. Con su reciente ajuste, parece que solo fue un maquillaje como el que las instituciones públicas hacen. Cambiar de nombre a las materias no sirve de nada, solo sirve para absorber más recursos y eso no tiene sentido y en ese orden de ideas sí me decepcionan un poco algunos personajes de la Universidad, pero la UNAM como institución jamás”.

¡Vamos a hacer historia! El Gobierno de Representación Proporcional

Ante el hartazgo de la ciudadanía sobre la clase política mexicana, Olivares Flores ve a la máxima casa de estudias como punta de lanza para generar propuestas innovadoras que conduzcan de mejor manera al país, aunque dichas propuestas ni siquiera vislumbran en el plano académico.

“El rector debería estar impulsando propuestas; en mayo, llamó a una serie de académicos e intelectuales a diversos foros para hacer propuestas a los grandes problemas de la nación, pero dichas propuestas son inexistentes, ¿por qué? Porque el método es viejo. El problema de ese tipo de foros es que son ideas aisladas, no existe deliberación, acuerdos y mucho menos un producto de este diálogo. Sólo viene uno y lanza su rollo, y después habla el otro y lanza su rollo para al final solo darse la mano, agradecerse y decirnos nos vemos la próxima. Eso no tiene nada sustancial”, afirma.

“El otro día escuchaba a Enrique Krauze decir ´la democracia se reduce a un solo concepto: debatir’, pero, ¿qué carajo vamos a debatir? ¡Debatamos las cosas que de verdad son importantes! Las instituciones se están diluyendo, la educación está desapareciendo entre otros temas de gran relevancia”.

“Nuestra sociedad entró en un estado de desánimo, no hay critica, análisis, propuesta, no hay el menor síntoma de rebeldía, de protesta, y si se protesta, se hace en pequeños grupos, lo cual quiere decir que la sociedad está dispersa, cada quien pide lo que necesita, no hay una demanda colectiva por el bienestar común. Unos piden agua, otros piden diversidad sexual, otros defensa de los derechos humanos y ahí se acentúa la dispersión y mientras no se unifique la sociedad en una serie de demandas fundamentales, que hagan presión para la consecución de dichas demandas, el gobierno va a estar feliz”, comenta.

Con base en esta concepción de la realidad, el potosino lleva años desarrollando uno de los trabajos de investigación mas relevantes de su vida, con el cual intentará permear en la política y la concepción social mexicana, una idea innovadora dentro del campo de la Ciencia Política.

Con cierto hermetismo, debido a los tiempos y procesos sobre la socialización del tema, Enrique Olivares habla de las bases de su esquema. El Gobierno de Representación Proporcional es un proyecto que genera una premisa: la unificación de los partidos políticos, con el único fin de lograr un bienestar común para la sociedad mexicana.

“La idea consiste en que si todos los candidatos a la presidencia de la República quieren el bien para este país, en sus distintas formas, la propuesta es que se unan. Si todos nos plantean bienestar y todos nos ofrecen la misma idea del bien común, ¿por qué no hemos de lograrlo juntos? Yo creo que así sería más fácil llegar a ese fin. Desde luego existen adversidades, y dudo de la disposición de muchos políticos en cuanto unirse por un objetivo común, esto implicaría renunciar a todos los privilegios que tienen de manera individual y partidista en la actualidad”.

A pesar de que es un proyecto que aun tiene detalles técnicos por precisar, el catedrático de la UNAM habla de lo que se necesita para llevar a cabo esta propuesta.

“Debe estructurarse de mejor manera la idea, mediante la propuesta de un grupo interdisciplinario. Todas estas herramientas las podemos encontrar en una institución como la nuestras, que ellos le den cuerpo a la idea, para que después un grupo de personas con reputación y credibilidad la presenten a la sociedad y a los partidos, pidiéndole a éstos que también hagan aportaciones, ya que esta no es una idea concluida ni excluyente”, declara.

Para Enrique Olivares, la idea del gobierno de representación proporcional es un concepto que, de inicio, ya nada contracorriente, pero no duda ni un momento sobre la relevancia del proyecto.

“Yo creo que en la línea de querer procurar el bien de todos, no hay posibilidad de que no se pongan de acuerdo, simplemente no lo concibo. ¿Qué queremos en este país?, ¿seguridad?, ¿habrá alguien que diga que no la quiere? Por eso se debe llegar a un consenso en el que yo te diga cómo visualizo mi idea de seguridad, cómo la visualizas tú, y cómo la visualizan los demás, para así llegar a un acuerdo”.

Las necesidades para poder llevar a la acción dicho proyecto son diversas, pero se debe comenzar por la voluntad y renunciación del gobierno. Esa es la primera adversidad y el reto por afrontar desde la perspectiva del politólogo.

“Si se logra la voluntad y renunciación, esto implicaría que las posiciones del gobierno se distribuyeran de manera proporcional a las votaciones, esa seria una de las grandes virtudes, por que gane quien gane, va a compartir el poder, en el caso específico de la administración pública: secretarías, subsecretarias, oficialías mayores, direcciones. Pero quiero que quede claro que esto no es un reparto ni un acuerdo en lo oscurito porque todo se tendría que hacer frente a la opinión pública, frente a los medios de comunicación”.

“Una facultad importante que habría que preservar para el presidente es el articulo 89 constitucional, que contempla las facultades de remover libremente a sus colaboradores o miembros del gabinete y preservar sobre todo dos emblemáticas instituciones; la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico (SHCP), aunque esa es solo una idea mía que puede precisarse por el multicitado grupo interdisciplinario estructural”.

“La distribución se debería de hacer mediante propuestas mejor llamadas tercias, para que así el presidente tenga la facultad de elegir cuál es la que más le conviene como miembro a cargo de la Secretaría de Economía o de Desarrollo Social, por citar algunos ejemplos”.

No obstante, Olivares Flores precisa lo siguiente sobre la aprobación de leyes en este sistema de gobierno propuesto.

“Si yo, hipotético presidente, comparto el poder en la administración pública, éste no es un accionar gratuito. Al haber una mayoría en el congreso, por fin podría haber menos trabas, así cualquier ley que esté amalgamada por todos podría ser aprobada sin mayores adversidades”.

Adicional a la distribución del poder administrativo, Enrique Olivares propone que se nombre una figura política tradicional muy vieja que funciona muy bien en Inglaterra, como lo es el que es el Shadow Cabinet (Gabinete en la sombra).

“En el Shadow Cabinet todos los cargos son honoríficos, es decir, no existe una remuneración económica, y se encargan de seguir el desempeño de los funcionarios legalmente designados. Para ponerlo en otros términos, les están vigilando las manos, de tal manera que contando con esta especie de blindaje, estarían obligados a servirle y cumplirle a la sociedad”.

La emoción que muestra el rostro ligeramente enmarcado por el paso de los años de Enrique Olivares Flores, denota las ganas y la pasión por llevar a los oídos de intelectuales y personajes relevantes dentro de la política nacional dicho ideario.

“He platicado con muchas de las mentes brillantes de este país, o que al menos que se jactan de serlo, pero el más generoso y receptivo de esta idea fue el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Me escuchó con mucho respeto y atención y me dijo: ‘Maestro, su idea es original, interesante, factible y sobre todo es muy necesaria´. Y el ingeniero culminó diciéndome con una propuesta aun más generosa: ‘Convóqueme y yo apoyo´”.

Sin ninguna estructura política o económica detrás o alguna pretensión por algún cargo público, el politólogo habló sobre la convicción por su idea del Gobierno de Representación Proporcional.

“Voy a seguir luchando por esta idea, he agotado muchos recursos, me he llevado muchos reveses, he tocado muchas puertas y recibido muchos portazos en la cara, pero eso no me ha importado […] porque creo que ésta es una idea buena para el bienestar del país, y si el ingeniero Cárdenas me comentó lo que ya platicamos, con su experiencia como candidato a la presidencia y haber sido protagonista en el cambio de paradigma que se dio al interior del PRI, viniendo de un hombre tan honorable como él, yo le creo y eso es suficiente para mí”.

“Y esa es la idea, si no formamos mayoría en el congreso, en la próxima legislatura, con el nuevo gobierno, el presidente no va a poder gobernar, los partidos no van a dejar de estar en pugna y la sociedad no va a dejar de esperar soluciones a sus grandes problemas, como son la inseguridad, la corrupción, el desempleo y la falta de oportunidad. Por eso es una idea que deberían tomar”, aclara.

Sin duda alguna, la convicción de Enrique Olivares Flores por buscar cambios significativos para su país es una meta que ronda su mente todos los días, y este convencimiento por el bien común se refleja cada día en la pasión que imparte a su catedra en la Universidad y la maneja en que contagia con la misma pasión a sus alumnos y colaboradores.

[Fotografía por Ricardo Díaz]

Bookmark and Share

Leer más...

miércoles, 27 de diciembre de 2017

EL INVIERNO CANADIENSE LLEGA AL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS

Por Diego Valadez
Ciudad de México, (Aunam). Representantes de la Embajada de Canadá en México, el Museo Canadiense de Historia y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inauguraron la exposición temporal Nieve. Los canadienses y el frío en el Museo Nacional de las Culturas (MNC) como parte de las actividades navideñas en recintos del INAH.


Nieve tiene como propósito mostrar la historia, tradiciones y costumbres de Canadá y sus pueblos originarios durante el invierno a través de más de 50 piezas como utensilios e indumentaria de uso diario, copas de torneos deportivos, ilustraciones, citas de novelas y poemas, entre otros.

La ceremonia de apertura contó con la presencia del embajador canadiense Pierre Alaire, la titular del Museo Nacional de las Culturas, Gloria Artís, el director general del Museo Canadiense de Historia, Jean-Marc Blais, y la antropóloga Aída Castilleja en representación de Diego Prieto Hernández, director del INAH.

Gloria Artís explicó que el motivo de la exposición es mostrar a los mexicanos una perspectiva ajena a la de su cotidianeidad, además de revelar cómo las nevadas han fungido como motor de desarrollo para la organización social, el estilo de vida y la creación artística en Canadá.

Jean-Marc Blais reconoció la importancia de las relaciones México-Canadá en el aspecto cultural al mencionar que en el museo que dirige estuvo, a principios de este año, la puesta museográfica temporal Huicholes – A People Walking Towards the Light, como gesto de amistad entre la República mexicana y su país por la conmemoración de los 150 años de la Confederación canadiense.

Por su parte Pierre Alaire manifestó que, a raíz de la visita del Primer ministro Justin Trudeau el pasado mes de octubre, Canadá ha mostrado su interés en trabajar más con los mexicanos en los ámbitos artístico y cultural para fomentar el aprendizaje mutuo.

El diplomático también describió la relevancia que tiene el invierno en la cultura de su nación.

“Sin duda la nieve es inseparable de la historia de Canadá, afecta cada aspecto de su vida social, artística, económica y deportiva. No hay ningún canadiense que no tenga una relación amor-odio con la nieve. Cuando uno tiene que levantarse en la mañana a palear medio metro de nieve antes de sacar su coche es inevitable no sentir odio, pero cuando uno va a esquiar o a pasear en el bosque durante el invierno es todo lo contrario”, indicó.

La muestra se compone por cinco núcleos temáticos. El recorrido comienza con “Los canadienses y la nieve”, que detalla cómo ha influido el invierno en el día a día de los pobladores de Canadá a través de fotografías tomadas por los mismos civiles en una convocatoria para compartir su relación con aquella estación.

“Adaptación”, como segundo espacio, exhibe pieles, textiles e instrumentos utilizados por la cultura inuit y los exploradores del siglo XIX para protegerse del frío.

Mientras tanto el tercer núcleo, “Innovación”, se refiere a herramientas y vehículos empleados en las ciudades en los siglos XIX y XX para remover la nieve o transportarse con mayor facilidad durante la temporada.

El cuarto tema a tratar en el montaje museográfico es “Pasión”, donde se muestra el auge que tuvieron los festivales –como el de Montreal–, los clubes deportivos y actividades como el hockey, snowboarding, esquí y patinaje artístico en la segunda mitad del siglo XIX.

Por último, el final de la exposición está ocupado por “Inspiración”, espacio dedicado al impacto del clima invernal en las artes de Canadá. Piezas de porcelana, partituras, anuncios publicitarios y citas literarias son algunos de los elementos que componen esta sección.

Nieve. Los canadienses y el frío podrá visitarse en el Museo Nacional de las Culturas, ubicado en Moneda 14 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, de diciembre del 2017 a abril del 2018, La entrada es gratuita.

Bookmark and Share

Leer más...

DETRÁS DE LA PASIÓN POR LOS LIBROS

por Alberto Valencia
Ciudad de México, (Aunam). Conocer el pasado de los acervos literarios que alberga la Biblioteca de México es la propuesta de la exposición Pasión y razón, cinco bibliófilos y sus bibliotecas. Esta muestra también funge como expositor de las semblanzas de los ilustres que establecieron sus colecciones en el lugar.


Las cinco colecciones que están en la Biblioteca de México son las de José Luis Martínez, la cual tiene 94 mil 867 ejemplares; Antonio Castro Leal, cuyo espacio alberga 50 mil libros; Jaime García Terrés, que tiene 20 mil 735 títulos; Alí Chumacero, con 46 mil 054 libros; y Carlos Monsiváis con 49 mil 842. Ésta última tiene una mesa con sellos de letras y colchones de tinta que se pueden usar para escribir alguna frase.

Una vez que los visitantes terminan de apreciar la exposición, son invitados a visitar las bibliotecas, mismas que, aparte de tener diversos tomos, poseen diseños arquitectónicos y artísticos que pueden ser observados en sus muros, techos y estantes.

El propósito de esta exposición es el promover el acercamiento hacia la cultura y la literatura de la población juvenil, y para conocer la vida y obra de algunos expositores influyentes de las letras mexicanas.

El evento se inauguró el 23 de noviembre y estará disponible para todo el público hasta el siete de enero de 2018. Se ubica en la Plaza de la Ciudadela, cerca del metro Balderas.

Bookmark and Share

Leer más...

CIENCIAS POLITICAS, LIDER DE LA TABLA EN FUTBOL 7

Por Humberto Velázquez Chaparro
Ciudad de México, (Aunam). El equipo representativo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, encabeza el grupo de futbol 7 en los juegos intrafacutades que promueve la Universidad, después de vencer 6-0 al equipo de Veterinaria el pasado viernes primero de diciembre.


El partido fue fácil para los jóvenes estudiantes de Políticas, que desde el inicio del juego arrancaron con intensidad para irse arriba en el marcador, contra un equipo de Veterinaria que no pudo concretar un gol en todo el encuentro.

El sol y la temperatura jugaron un rol en el desempeño del juego pues algunos jugadores se deshidrataron debido a la intensidad de calor. El partido tuvo un pequeño descanso para la hidratación de los jugadores.

El equipo de Ciencias Políticas aseguró su liderato y sustituyó a sus jugadores titulares, antes de la primera mitad, por los jóvenes canteranos de la Facultad. Algunos de ellos disputaron su primer partido en todo el torneo.

Con su pase asegurado a las semifinales, los juegos Universitarios se reanudarán al inicio del próximo semestre, en febrero, debido a que las fechas se tuvieron que recorrer por el terremoto de septiembre.

“Fue un partido fácil, tenemos talento de sobra”, resaltó Sebastián Díaz González jugador de Ciencias Políticas que también expresó que el equipo no debe de bajar la guardia y seguir entrenando al regreso de la vacaciones.

Con la victoria, los estudiantes de Políticas concluyeron su participación en la fase de grupos y terminaron en el primer lugar de la tabla general. Al regreso de las vacaciones, esperan a su próximo rival en las semifinales del torneo.

Bookmark and Share

Leer más...

martes, 26 de diciembre de 2017

BRINDAN CONCIERTO EN LENGUAS ORIGINARIAS

Por Antonio Ramírez
Ciudad de México (Aunam). Juan Sant se presentó en la tercera edición de “Otro beat, otro mitote”, evento que tiene la finalidad de impulsar la música de diversas lenguas originarias.


El evento fue apadrinado por Astrolab-iO, un proyecto de música electrónica experimental formado en 2014 por Alex Otaola (Santa Sabina, San Pascualito Rey) & Javier Lara (Gupster, Non Divine).

Sant, rapero que interpreta sus canciones en lengua totonaca, combinó sus cantos con vestuarios y bailes durante su presentación en la biblioteca José Vasconcelos.

Juan Sant comentó que realiza música “cypher totonaca”, la cual es una colaboración espontánea de distintos raperos para improvisar en público. El artista expresó sentirse orgulloso de ser uno más de los que defienden su lengua madre.

En el concierto Sant presentó partes de su primer material discográfico El ego de un indio, grabado y producido por Mente Negra. Este álbum está disponible para su descarga gratuita en la red.

Bookmark and Share

Leer más...

UN PASEO POR EL PULQUE POBLANO

Por Malinalli Yáñez Vargas
Puebla, (Aunam). La Ruta del Pulque, en Las Lajas Zacatlán, Puebla, es un recorrido turístico a través del cual las personas pueden conocer el proceso de preparación de esta bebida, desde la producción en los terrenos del agave hasta la transformación y envase de ésta, así como degustar también sus variedades entre las que se encuentran el pulcatta blanco, spice, rose, ginger, reposado y añejo.


La destiladora de pulque, Pulcatta, es la responsable de esta ruta. Esta empresa inició en el año de 1996, pero fue hasta 1998 cuando se constituyó la sociedad Desarrollos Agropecuarios del Altiplano, bajo la cual los productores se concentran en fabricar aguamiel, cosméticos, destilados y comercialización de pulque.

El mercado de este pulque figura, sobretodo, en el norte de Puebla y Veracruz a través del mercado en los tianguis (plazas), aunque también han exportado sus productos a Estados Unidos.

El representante de Sistema Producto Agave Pulquero de Puebla, Humberto Ordoñez López, promociona a través de la ruta el futuro Tinacal La Fragua, que será inaugurado en enero del 2018 y donde los turistas podrán degustar la bebida de los dioses y disfrutar del menú que ofrecerá su restaurante.

Ordoñez López explicó que el empaque de pencas que son extraídas de las podas en la región es comercializada de forma importante en la Ciudad de México y es utilizada también para la barbacoa. Señaló que aunque en el mercado se vendan las pencas a un precio satisfactorio –10 pesos por cada una–, a los productores no se les paga lo que merecen.

Puebla, potencia pulquera


Tan sólo en la zona de la Sierra Norte de Puebla se cultivan alrededor de 50 mil hectáreas de agave pulquero y 85 municipios de Puebla dedican importantes áreas de cultivo para el maguey pulquero.

Por otra parte, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) en Puebla, en el año 2015, la entidad alcanzó una producción de tres mil 280 hectáreas sembradas, con una producción de 21 mil 600 litros de pulque.

Las plagas del agave en la región pulquero son aprovechadas y vendidas como manjar; algunos de éstos son los gusanos rojos de maguey o chinicuiles y los gusanos blancos, platillos cotizados dentro y fuera del país.

Ordoñez López explicó la importancia de los murciélagos en el ecosistema ya que son éstos animales nocturnos son los responsables de la hibridación natural de los agaves pulqueros, ya que polinizan los magueyes gracias a los viajes que realizan a 200 kilómetros a la redonda, donde se encuentran diferentes variedades de esta planta.

Bookmark and Share

Leer más...

TEMAZCAL: UN ESPACIO PARA LIMPIAR EL ESPÍRITU

Por Salma Odette Martínez Noricumbo
Estado de México, (Aunam). Según el artículo La construcción social del baño de temazcal en dos comunidades de la mixteca oaxaqueña: Santiago Yolomecatl y San Andrés Chicahuaxtla, el temazcal es un baño que se practica en nuestro país desde el México antiguo y ha prevalecido hasta la actualidad.


El temazcal se utilizaba, diariamente, con el fin de aseo personal, pero también era un lugar para el descanso, la relajación, el bienestar o con un objetivo terapéutico. Éste era un lugar ceremonial.

Esmeralda Roque Ortiz es la dueña del temazcal Flor y Canto, que se encuentra en la calle 20 de noviembre, en el barrio Santiaguito en Tultitlán de Mariano Escobedo, Estado de México. Aquí se puede realizar el "Velo de novia", un tipo de baño de vapor exclusivo para mujeres y, en palabras de Esmeralda, “la opción perfecta para una salida con las amigas, uno viene a consentirse y apapacharse”.

El "Velo de novia" es muy relajante y no tan fuerte como otro tipo de temazcales, ya que aquí las personas pueden salir de la estructura las veces que quieran. Hay recesos de 10 minutos para que las mujeres puedan hidratarse con té de piña y naranja y coman una colación pequeña de fruta con granola.

Durante el proceso, Roque canta melodías prehispánicas. “Las canciones tratan sobre lo poderosa y fuerte que somos, le agradecemos a la madre Tierra todo lo que nos da”, asegura.

Mientras eso sucede, las asistentes se ponen, por tiempos, mascarillas de avena, miel, jamaica y barro en el cabello y todo el cuerpo. Según la dueña del lugar estos tratamientos “ayudan a mejorar mucho la piel y le da un brillo hermoso al cabello”.

Al final de la sesión, todas las mujeres se enjuagan y se bañan en agua de rosas. Vania Mendoza, participante del temazcal asegura que “venimos aquí porque te relajas, te diviertes, sacas lo que ya le pesa a tu espíritu y además, sales con una piel de bebé”.

Bookmark and Share

Leer más...

viernes, 22 de diciembre de 2017

MUSEO MÓVIL INTERACTIVO LLEGA A SANTA ÚRSULA COAPA

Por Jorge Chaparro Simón
Ciudad de México, (Aunam). El Museo Móvil Interactivo se presenta en la avenida Santa Úrsula Coapa. Este espacio está enfocado en difundir temas científicos e incentivar a los niños el gusto por las diferentes ciencias mientras se divierten en un ambiente seguro.


El museo está dividido en ocho secciones que explican que pasa desde que amanece y despiertas hasta que anochece y duermes. En este lugar ciencias como astronomía, neurobiología, nutriología, geografía y muchas otras convergen para crear, de la mano de tecnología interactiva y llamativa, un santuario del conocimiento.

“Nos dimos cuenta que para la comunidad en general es muy difícil poder ir a los museos. Además, la población mexicana no es muy afín a la ciencia” explicó la coordinadora del Museo Móvil Interactivo, María Silva. El objetivo de crear este espacio de contacto con el conocimiento es exponer que la ciencia no es aburrida o complicada.

El proceso de selección del lugar donde el museo se instala considera el espacio y afluencia de la gente. En esta ocasión, la avenida Santa Úrsula Coapa fue sede del tráiler en el que viaja el museo científico. Este espacio ha estado en diferentes delegaciones de la capital, como Iztapalapa o Gustavo A. Madero e, incluso, en el centro de la ciudad de México.

“[Este proyecto] inicia en enero del 2015 y aún no tenemos definido a donde nos moveremos” comentó María Silva. Según la página web de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI), este sitio “fomenta y despierta entre la niñez y la juventud, el interés por el conocimiento científico y, por lo tanto, se estimulan las vocaciones y el deseo de convertirse en investigadores en el mediano y largo plazos, para incrementar la futura masa crítica de científicas (os) y tecnólogas (os) en México”.


“Por la manera en que se aborda la ciencia, llama mucho la atención a los niños. Cada día recibimos aproximadamente 350 a 450 personas, de los cuales la mitad son niños”, declaró la coordinadora del museo. “Notamos que a pesar de que ya nos habíamos presentado en una zona, los niños volvían más de una vez. En Iztapalapa, por ejemplo, había un niño que venía diario y nunca se aburría”, platicó Silva.

La SECITI “fueron quienes se plantearon todo el proyecto y, posteriormente, buscaron a alguien que los ayudara a poder desarrollarlo, o sea, nosotros” dijo Silva.

Muchos entran por lo llamativo del exterior, pero no por curiosidad de lo que hay dentro, pero salen sorprendidos y con nuevas preguntas. “La ciencia no es un tema aburrido o algo que se tenga que encerrar en un laboratorio, sino algo con lo que se convive diariamente, que es justo el objetivo del museo. Esto no es un proyecto que pare ya. Todavía creo que esto tiene mucho futuro” concluyó la coordinadora.

Bookmark and Share

Leer más...