viernes, 2 de diciembre de 2016

CINE PORNO: SEDE DE PRÁCTICAS SEXUALES

Por Berenice Santos Anastacio
Ciudad de México (Aunam). Sara pasea en un baby doll negro, tan pequeño que deja al descubierto sus nalgas. Camina en la sala con paredes rosas y sillones rojos cómodos. Deja ver sus tacones blancos de aproximadamente 14 centímetros y se dirige al baño. Su pareja la espera fumando un cigarrillo para tranquilizarse de todo el calor que vivió dentro del área de parejas del cine porno Erotika Río.


Como Sara, diariamente asisten diversas parejas a este cine. Según Milenio, en la Ciudad de México existen diez cines antiguos donde se exhiben películas porno. Erotika Río se caracteriza por ser el único recinto que deja acceder mujeres a las salas. Ante ello, José Manuel Iván Marín García, abogado y profesor de la preparatoria 6 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), menciona que ningún cine porno tiene derecho de negar la entrada a las mujeres, incluso se puede realizar una denuncia en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), si se diera el caso.

El cine se ubica en la calle República de Cuba del Centro Histórico y se observa por un letrero antiguo amarillo con verde que dice Cinema Río, su antiguo nombre. Según El Universal: “El recinto proyecta películas porno desde 1948, incluso, en sus pantallas llegaron a verse obras de Almodóvar y Gabriel Retes, que durante el gobierno de López Portillo eran vistas como provocadoras”.

Por su parte, José Luis Ortega Torres, investigador de la Cineteca Nacional aseguró a El Universal que: “Todos los cines que se conocen ahora como pornográficos eran pantallas que en su origen exhibían las programaciones normales, los estrenos del momento, películas para toda la familia y que, poco a poco, se fueron hacia este tipo de cine porque les era redituable”.

Pero actualmente el cine no es redituable simplemente por exhibir películas pornográficas, dado que con la internet es muy fácil acceder a dichas cintas. Lo característico es que entran voyeristas, parejas swinger, matrimonios en búsqueda de romper la monotonía y parejas que gustan del exhibicionismo sexual. Lo esencial ya no es ver la película porno, al contrario, es ver sexo en vivo.

El camino al placer


El cine tiene dos salas, una para hombres y otra para parejas. Para llegar a la segunda sala el camino al placer no es largo, hay que subir escaleras y en el trayecto se escuchan gemidos. Una chica de 25 años explica las reglas del lugar: “Los asientos de en medio son para intercambiar parejas y las de los lados es para parejas solas, pero nunca te salvas de algún hombre mirón”, ella viene con su amigo.

Las butacas son de terciopelo rojo desgastado, aún se perciben cómodas, pero no se garantiza que estén limpias. Hasta el 2010, José Luis Regalado supervisor de cines Wham Picture, afirmó a El Universal TV que caben 45 parejas, pero hay días que se llena hasta con 60 y hay personas paradas.

En la pantalla transcurre una cinta porno, la trama es de varias secretarias con muy “buenos atributos”, que terminan teniendo sexo con sus jefes. Pero la acción no está allí, se encuentra en las butacas de hasta atrás, mismas que rechinan cada segundo.

Se percibe olor a sudor, a jabón muy fuerte, a crema corporal barata añejada. Los asientos de enfrente están vacíos, pero a lo lejos se observan distintas parejas, destacan los hombres sin camisa y las mujeres con vestidos muy cortos, para que sea rápido poner el falo en acción.

Una pareja roba la atención: ella permanece arriba de una butaca, mientras él la penetra. Todos los comienzan a observar y una pareja se les une con caricias. Un hombre que aparenta tener 60 años, por las arrugas de su piel y el cabello blanco, se para al lado de ellos, y observa mientras su pareja le hace sexo oral.

El personal de seguridad entra a la sala cada 15 minutos a verificar que tan caliente está la sala. Los hombres entran y salen a comprar refrescos, para calmar la sed que les dejo el acto sexual. En las butacas de los lados hay parejas teniendo sexo íntimamente, mientras en medio se hace presente el “todos contra todos”

Las que asisten para satisfacerlo

Ella espera en el lobby de paredes rosas, sentada en un sillón rojo de piel, bebe una coca cola de lata cada que su lengua se reseca. Tiene las piernas cruzadas cubiertas con su falda negra corta. Su cabello ondulado con tonalidades castañas /negras cae hasta sus hombros y sus ojos rasgados dirigen la mirada hacia el camino oscuro del placer, está esperando a que su pareja salga de allí.

La mujer de 49 años prefiere mantenerse en el anonimato. Asiste pocas veces al cine porno, pero no por satisfacerse sexualmente, sólo acompaña a su pareja y deja que él cumpla con sus fantasías, mientras ella lo observa. Cuando se aburre opta por salir de la sala a relajarse y esperarlo. Tiene una relación de siete años y es su segunda pareja.

Cuenta que su ex esposo le era infiel, y por ello, con su actual pareja ha mantenido una relación más abierta y con mayor confianza. Él sale de la sala, trae una camisa blanca sin mangas y un pants, aparenta ser más joven que ella. Se toman de la mano dispuestos a entrar de nuevo a la sala del placer.

Ante ello, la doctora en psicología e investigadora nivel II del Sistema Nacional de Investigadores de la UNAM, Rozzana Sánchez Aragón explica que “aunque hombres y mujeres somos abnegados, es decir hacemos algo por la otra persona, nosotras hacemos las cosas por amor, por no tener problemas, por darle gusto a la pareja”.

Este caso se da en el cine porno, pues algunas de las mujeres que asisten lo hacen por influencia de su pareja. Como el caso de Gloria de 52 años, una profesora de primaria, quien espera en la sala a su pareja. Confiesa que es la segunda vez que va, pero piensa que su marido ha asistido más veces. “No es un ambiente que me guste, no hago intercambios, sólo estoy en intimidad con mi pareja”, expresa.

Un lugar para darle sazón al matrimonio


Estela entra el sanitario, aparenta 50 años de edad, trae puesto un vestido de flores anaranjado con negro que le llega bajo la rodilla. Tiene cabello corto, usa lentes y va a transformarse para entrar a la sala. El vestido lo cambia por una falda negra muy corta y una blusa que deja ver sus hombros.

Tienen alrededor de un año que asiste con su esposo al Erotika Río, explica que todo comenzó por curiosidad, pero la razón principal es que “llega un momento en el matrimonio que se hace tedioso, aburrido, entonces si tú como mujer no satisfaces a tu esposo, se corre el riesgo de que sea infiel”, menciona.

Estela no comparte la idea de intercambio de pareja, ella afirma que respeta los ideales, piensa que una relación es por amor y no sólo por deseo o pasión. Pero ha decidido guardar el pudor, para intentar algo nuevo en su relación marital: el exhibicionismo sexual.

Giovanna Escobar Mota, psicóloga social por la UNAM y especialista en acuerdos de pareja, sostiene que el amor romántico tiene carga histórica y política, pues es una idea que se transmite y se replica generación tras generación y actualmente es difícil separarlo del sexo.

Otro caso es el de Sandra, una mujer de 37 años de tez blanca y cabello negro, lacio y corto, quien desde hace dos meses frecuenta el lugar con su esposo. Llegó por curiosidad, pero tienen reglas: si en dado caso alguien los llegara a tocar, sólo permitirán que sea una mujer. “Pues es bonito, aquí nadie te juzga”, alude.

La profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM Rozzana Sánchez explica que en una relación de pareja es esencial: la intimidad, calidez, cercanía, la decisión de estar juntos, la pasión. Ésta última es el ingrediente caliente, involucra la novedad, emoción y es necesario mantenerla, para no caer en la rutina.

Por otra parte, la investigadora afirma que cuando las parejas tradicionales buscan algo nuevo en su relación, es esencial la comunicación pues es el vínculo que permite el conocimiento de lo que necesita cada miembro. Explica que es necesario para algunas parejas romper la rutina de forma sexual, pues así se pueden prevenir las infidelidades.

Giovanna Escobar

Swingers: al placer por consenso

Isabel tiene tez blanca, cabello negro rizado que oculta con una cola de caballo. Ella y su pareja son swinger, tras 20 años de matrimonio decidieron ejercer nuevas experiencias sexuales. El proceso de cambio en su relación se fomentó mediante la comunicación, pues dejaron atrás ser una pareja monógama.

La doctora en psicología social Giovanna Escobar menciona que quienes no ponen condiciones en las relaciones sexuales, por lo regular son personas que tienen un mayor grado de estudios, han estudiado la sexualidad desde muchos puntos de vista y tratan a su pareja como una persona que tiene derecho de ejercer su sexualidad como le plazca.

Por otra parte, Enrique Cerón sexólogo y psicoterapeuta por la Sociedad Mexicana de Sexología Humanista Integral, explica que la práctica swinger se refiere al intercambio de parejas en las relaciones sexuales. Y aquellos que optan por ejercerlo se refieren a ello como un nuevo estilo de vida en el cual buscan una forma distinta de la sexualidad y nuevas experiencias.

El sexoterapeuta, describe que “hay normas sociales que toman como natural la exclusividad sexual, es decir la monogamia sexual, pero eso no sucede en la naturaleza, el impulso sexual no se detiene”. Pues Isabel confiesa que las prácticas de intercambio, se dan de forma natural en el lugar, por un momento puede estar teniendo relaciones sexuales con su pareja y después en un trío.

Los cambios en su relación se dieron cuando comenzó a tener una relación con “mente abierta”. No sólo frecuentan cines, sino también cabinas y bares swingers. La psicóloga Escobar Mota, explica que una pareja acuerda ser swinger cuando ambos quieren tener una sexualidad abierta y enriquecedora, pero también mantener el vínculo afectivo con una sola persona.

Sin embargo, “cuando la pareja tiene problemas es probable que rompa el lazo sentimental, pero si tienen confianza, equidad y mayor seguridad es más probable que refuercen los lazos emocionales” afirma Cerón. En el caso de Isabel y su pareja han reforzado su relación, tienen mejor confianza y adrenalina.

De igual forma, la psicóloga Rozzana Sánchez afirma que incluir a un tercero en una relación de pareja, puede tener como consecuencias que surjan las comparaciones por el cuerpo físico, incluso los celos se llegan a tener fácilmente, también tristeza y dolor.

Pero la base para el funcionamiento de las parejas swingers es que ambos estén de acuerdo. El código en el cine para realizar un intercambio de pareja, es sentarse en las butacas de enmedio y pasar una caricia para pedir permiso, la regla fundamental es “no es no”.

Solteras y sin inhibiciones

José Manuel Iván Marín.

El sociólogo colombiano Jorge Eduardo Moncayo Quevedo en su obra El swinger: entre el placer y el afecto: rupturas y continuidades en la pareja contemporánea (2011) afirma que aunque en los encuentros de parejas swinger la actividad del intercambio sexual es primordialmente de parejas, también intervienen hombres y mujeres solteras.

Al cine Erotika Río asisten hombres y mujeres que no tienen necesariamente una relación formal de pareja como noviazgo o matrimonio, algunos son amigos, otros simplemente se acompañan para poder acceder al establecimiento y cumplir sus fantasías sexuales.

Tal es el caso de Mirna, una mujer morena y robusta de 32 años, es soltera y lleva más de un año que asiste al cine. Comenzó a asistir por la curiosidad, porque le habían contado anécdotas acerca de las experiencias sexuales y decidió pasarla bien con amigos. Al principio acudía una vez por mes y actualmente asiste hasta dos veces por semana, ella lo llama una “adicción”.

También frecuenta cabinas y bares swingers, ha tenido experiencias con parejas en matrimonio y confiesa que siempre les aclara que no pueden intervenir los sentimientos. Asimismo. en el cine ha formado diversas amistades, cree que hay un ambiente tranquilo y de respeto.

Por su parte, Saraenviudó desde hace 11 años. Ante la soledad, escuchó rumores acerca de las cabinas, de los cines porno y se dispuso a experimentar. Bastó pedirle a algún amigo que la acompañara, para entrar al placer.

Confiesa que la primera vez que llegó le surgió temor, pero no dudó en entrarle al juego. Porque hay respeto entre las parejas que quieren intercambios sexuales. También ella tiene sus propias reglas, no entra desnuda y no interactúa con mujeres “no me gustan las manos finitas”, afirma con una carcajada.

Sara tiene aproximadamente 55 años de edad, tiene tez blanca y sus líneas de expresión están muy marcadas. Le gusta pasear en baby doll, pero antes de salir de cine opta por ponerse pants y tenis. Siempre se va dispuesta a volver al lugar donde nadie la juzga.

La psicóloga Rozzana Sánchez explica al respecto, que las mujeres por el contexto cultural han sido reprimidas en demostrar sus deseos sexuales. Por ello, en estos lugares las mujeres solteras aprovechan para cumplir sus fantasías, porque sienten mayor libertad, dominio, aceptación y satisfacen sus necesidades.

Rozzana Sánchez

Erotismo en internet

“Voy a ir el domingo al cine por primera vez con mi esposa, queremos conocer a una pareja madura para que nos enseñe cómo es el ambiente en el cine nos pueden mandar “inbox” gracias”, publicó Luis Martínez usuario de Facebook, en la página oficial de Erotika Río.

Con 27 mil 135 seguidores, la página de Facebook del cine funge como sitio para que los clientes cuenten sus experiencias y hagan citas con otras parejas. Incluso los administradores de la red recomiendan páginas para contratar sexoservidoras, y éstas acompañen a los hombres a la sala de parejas

“Amigos me pidieron que recomendara este grupo que recién está comenzado son chicas maduras independientes gordibuenas, etc. que buscan una ayuda económica o trueques por sus servicios 100% recomendable y todas reales” difundió la administración de la página.

“Hola, somos pareja, ella 35 y él 37 muy cachondos y es la tercera vez que iremos al cine este sábado 28 de mayo, quien se apunta. Manden “inbox”, pidió Fortunato Periañez Hernández usuario de FB. La mayoría de las publicaciones son respondidas por los usuarios, también intercambian números de teléfono y fotografías obscenas, pero cierran el trato en las salas del cine.

Ilegal para lo sexual y moral

Gustavo, con una sonrisa, despacha los tacos de canasta que vende en un local a lado del Erotika Río. El negocio tiene 50 años de antigüedad, pero él tiene tan sólo diez años vendiendo allí, comenta que no le afecta estar cerca del cine porno, pues es un lugar de entretenimiento tranquilo y discreto.

Cuenta que siempre hay hombres sentados afuera del cine en espera de mujeres que los acompañen al cine, o simplemente es un punto de encuentro, a ellas les llaman “gaviotas”. Sabe que se dan prácticas sexuales dentro del cine, y opina que es una decisión personal de “cada quien”.

A pesar de que Gustavo no tiene ningún tabú respecto al cine porno, éste se encuentra en la clandestinidad, puesto que se rige por la Ley de Establecimientos Mercantiles y en su artículo 11 postula: “Queda prohibido a los titulares y sus dependientes realizar, permitir o participar… en la celebración de relaciones sexuales que se presenten como espectáculo en el interior de los establecimientos mercantiles”.

Incluso en la entrada del recinto hay un letrero que afirma la prohibición de tener relaciones sexuales dentro de la sala. Sin embargo, los asistentes utilizan el establecimiento como punto de reunión para interacciones sexuales. Pero “no existe una regulación ni un giro mercantil que lo legitime”, menciona el abogado José Manuel Iván Marín García.

También Marín García comenta que para la regulación de establecimientos con un giro mercantil específicamente para prácticas sexuales, primero se tiene que regular la prostitución y es un debate que lleva años. Ya que estos lugares se fomenta o ejerce dicho fenómeno.

Enrique Cerón

A pesar de dichos términos legales, el sexólogo Enrique Cerón explica que “Hay incongruencia profunda entre las reglas sociales y la naturaleza humana, la cuestión es que la moral, la iglesia, la familia, educan en una serie de parámetros que no tiene nada que ver con la raíz biológica de los individuos: principalmente en sus deseos, por ello cuando existe un lugar donde las normas se pueden relajar, hay una fractura… y aprovechan para ejercer su libertad sexual”.

Por otra parte, que sean lugares clandestinos según la psicóloga Rozzana Sánchez, brinda un factor de emoción, por el hecho de que las cosas prohibidas atraen, provocan excitación y siempre estará presente la novedad y el misterio.

Finalmente menciona que no va ser fácil que se diga “- aquí puedes tener sexo con quien quieras. Va llevar tiempo para que sea sociablemente aceptado”. Pues es un proceso evolutivo, en el cual intervienen diversos factores en especial la cultura mexicana, que es difícil de cambiar.

Incluso Cerón concuerda con la idea anterior y dice: “sí hay regulación, se debe garantizar la libertad de las personas que hagan de su sexualidad lo que les plazca y que existan espacios legales para ello… espacios de libertad para conquistar la sociedad”.

Los asistentes simplemente buscan un lugar donde no sean juzgados, también afirman que mantienen sus prácticas sexuales en secreto por miedo al rechazo o al castigo social. Por lo pronto, prefieren mantenerse ocultos, pero garantizarse a sí mismos su satisfacción sexual.

El cine porno, por 125 pesos por pareja, garantiza gemidos de 11 a.m. a 9 p.m., brinda un rincón para la desinhibición sexual de permanencia voluntaria. Tacones, tenis, rostros con arrugas o jóvenes, mochilas, bolsas de “mandado”, botellas de agua, condones, y ganas de sexo, diariamente entran y salen del Erotika Río.


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