viernes, 7 de junio de 2019

LA MUERTE COMO NEGOCIO

Por: Ana Torres Villalobos
Ciudad de México (Aunam). “Con el pasar del tiempo, en el Panteón Civil de Iztapalapa San Nicólas Tolentino, el abandono de tumbas se ha vuelto más frecuente y seguido se pierden sepulturas, porque muchas personas vienen a querer comprar huesos para la escuela o para esas cosas de brujería” afirma el señor José Luis**.


José Luis o como es llamado “Don Pepe”, ofrece sus servicios de limpieza de las lápidas desde hace varias décadas. Comenta que toda su familia ha trabajado desde hace muchos años en el cementerio.

El padre del señor Pepe se hacía cargo de la sección en donde están sepultados los adultos, ya que el panteón está dividido entre adultos e infantes, y cuenta que algunas personas lo contrataban para mantener en buenas condiciones las tumbas de sus familiares a cambio de un pago mensual; pero, a través de los años, los familiares se olvidan de sus difuntos y dejan de acudir.

Desde el punto de vista de don José Luis, le parece impresionante que una familia pueda olvidar y abandonar por completo los restos de la persona que algún día formó parte de su vida y que llegó a querer. De la misma manera, comenta que está totalmente en contra del mercadeo de huesos, pues piensa que es un hecho inhumano y que se debe de respetar el descanso de los difuntos.

El abandono de tumbas ha provocado un desencadenamiento de hechos ilícitos como el comercio de restos humanos y la venta clandestina de fosas.

“Los que más vienen a comprar dientes, cráneos y otros huesos, son los estudiantes; quiénes llegan a pagar entre 300 y 1000 pesos, dependiendo la condición en la que los necesiten. Por ejemplo, un cráneo sin descarnar le sale en 300 pesos y limpio en 1500”, menciona el entrevistado.

**El nombre del entrevistado fue cambiado con fines de protección a su identidad.


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