viernes, 20 de noviembre de 2015

ESCUELITA EMILIANO ZAPATA, ÍCONO CULTURAL DE LA COLONIA SANTO DOMINGO


Por Vanesa Lizet Iturbe Hernández
México (Aunam). “Ser cultos para ser libres” es una frase del político y escritor José Martí que se encuentra inscrita en la fachada de un sitio dedicado a las artes en medio de la colonia popular Pedregal de Santo Domingo, ubicada en la delegación Coyoacán del Distrito Federal: Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata.

Un álbum para mi barrio

Cuando escuché por primera vez el nombre de Caravana Santocho esperaba encontrarme con un circo o un espectáculo de baile, pero mi sorpresa fue cuando supe que no era ninguna de las cosas que imaginé, ¡era un grupo de jóvenes músicos!, todos de entre 15 y 18 años de edad. El grupo lo conforman alrededor de 10 personas en la pequeña sala que utilizan como estudio, sin embargo, me dijeron que aún faltaban algunos por llegar.

La fraternidad entre los integrantes de este colectivo es muy especial, pues todos son amigos, hacen bromas entre ellos y crean un ambiente de armonía en su pequeño estudio, además con mucho entusiasmo comienzan a rapear y a improvisar entre ellos, comentan que eso les sirve para crear nuevas canciones.

El estudio de estos chavos es en realidad un aula del Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, una casa de cultura fundada por la Unión de Colonos de Santo Domingo AC. Son personas que se dedican a preservar su colonia: Pedregal de Santo Domingo de la delegación Coyoacán.

El salón es pequeño, de hecho apenas cabíamos los 10 integrantes de la caravana, yo, la computadora, el interfaz y el estéreo con el que producen la música, prestados por algún familiar de alguno de ellos, pues el presupuesto que tienen es muy poco.

Mas cultura menos violencia es el nombre del álbum de estreno de Caravana Santocho, que contiene 17 sencillos de género hip hop y rap. El CD lo lograron gracias a que enviaron su proyecto al Instituto Mexicano de la Juventud y a la convocatoria de Impulso joven 2014.

--¿Por qué entre tantos temas eligieron hablar sobre la violencia en sus 17 tracks del álbum?

--Primero hicimos encuestas en toda la colonia para hacer un diagnóstico, después, con base en los resultados, organizamos talleres a los cuales se unieron más jóvenes y así se creó este proyecto --respondió El Jaguar, un integrantes del grupo, de tez morena, viste unas bermudas de militar con una camisa blanca y una gorra negra con letras rojas.

Rodrigo Ramón, líder e impulsor del colectivo, es un chico algunos años mayor que el resto del grupo, también responde: “Este proyecto es un punto de encuentro entre jóvenes de distintos pensamientos, pero con un solo objetivo: trabajar con respeto y tolerancia para mejorar nuestro barrio”.


El antes barrio Pedregal de Santo Domingo, en la delegación Coyoacán, es ahora una de las colonias más pobladas del Distrito Federal. El profesor Fernando Díaz, del Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, platicó que “la historia de esta colonia comenzó el primero de septiembre de 1971, cuando gente de barrios cercanos, como Ajusco, Ruiz Cortines, Copilco e incluso de barrios lejanos como Escuadrón 201, invadieron esta colonia en tres días e hicieron sus casitas de cartón, de lámina, pero sobre todo de piedra.”

Desde el principio el barrio se tornó violento, las familias comenzaron a pelearse por el tamaño de terreno que les pertenecía, “hubo de todo, balazos, quemaban las casas, y todo para obtener más terreno, además, el gobierno tampoco quería que la gente se estableciera en este terreno y venían granaderos”, comentó Díaz, uno de los principales fundadores del Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, quien escribió en su libro Las mil y un historias del pedregal de Santo Domingo, publicado en 2002:

“En esta se imparten cursos de inglés, danza, computación, música entre muchos otros. Cuenta con un comedor popular, así como servicios de atención médica como dentistas, oftalmólogos y médico general, no está por demás decir que en vacaciones la administración organiza torneos deportivos y festivales culturales, todo esto con el propósito de que los jóvenes se acerquen a estas disciplinas y los alejen de la delincuencia, vicios y deserción escolar. Me es importante mencionarla puesto que es un icono de la colonia Santo Domingo ya que ha sido testigo del desarrollo de los habitantes de esta colonia”.

El Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata es pequeño, la construcción está hecha a manera de vecindad: con el patio en medio y los salones alrededor, todo parece amontonado, pero a la vez está perfectamente organizado. Hay murales, pequeñas plantas y piñatas colgadas. El salón que utilizan como estudio los chicos de Caravana Santocho se encuentra en la primera puerta al subir las escaleras de lado derecho, justo a un lado de la librería Don Quijote.
“Caravana Santocho es un ejemplo del logro que ha conseguido la escuelita”, dijo Rodrigo Ramón. Sus temas son sobre la violencia, la drogadicción, los conflictos familiares, etcétera. Principalmente los jóvenes expusieron los problemas de la colonia Pedregal de Santo Domingo. Sus tracks llevan títulos como: Más cultura, La historia de mi barrio, Mata a la violencia con una sonrisa, entre otros.

Óscar, uno de los más pequeños del colectivo, dijo que “este disco es muy importante, yo creo que es lo que hace falta en este país, porque en él se demuestra que cada joven tiene ideas increíbles y yo creo que la conciencia de lo que está sucediendo con la violencia y todo eso está en cada uno, y esta es la idea de este disco: llevar el arte a la calle para hacer más conscientes a las personas sobre los problemas”.

En la pequeña habitación todos parecían fascinados con la entrevista, pues ponían mucha atención y la mayoría deseaba expresarse. Con cada comentario que alguno de ellos hacía, surgía una broma, la cual nos hacía reír a todos.

Jessica, una de las chicas de Caravana Santocho, cantó un fragmento de Una sonrisa, que ella compuso, la canción “habla más que nada sobre la esperanza de la humanidad, para que ya no exista más violencia”, explicó Jess (como le dicen sus amigos) después de cantar.

Hasta hoy, Caravana Santocho es uno de los mayores logros del Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, la cual fue creada justamente para que los jóvenes se expresen y traten de formar parte de la filosofía más cultura, menos violencia.

Charly, el chico mona


“¿Qué cómo me ha ayudado la escuelita? Ah, caray, pues me ayudó en mucho. Yo era uno de esos niños abandonados, la verdad es que tenía una vida muy difícil, mi mamá vivía con un señor que no era mi papá y ese señor me mal veía. Entonces dejé de ir a la escuela porque reprobé el año y me empecé a juntar con chicos de mi cuadra.

“Ellos me empezaron a dar inhalantes como thinner, pegamento, todo eso. La neta olía bien feo y me chocaba el dolor de cabeza, pero me ayudaba a tener amigos y en cierta forma también me ayudaba a perderme en rato. Ahora pienso que fui muy tonto, me la pase como dos años así”.

Carlos Jaramillo hoy es un hombre de 26 años, tiene una familia, su esposa Sara y su hija Melisa conforman su vida entera, dice él.

“Afortunadamente un día se me ocurrió meterme aquí al teatrito de La escuelita, la verdad fue casualidad, ese día andaba más ido que cuerdo, además traía unas broncas que para qué te cuento; pero recuerdo mucho al maestro Jasso, él me invito a pasar, me decía ´Ven, intégrate´, y yo movía la cabeza diciéndole que no. Pero me gustó lo que estaban haciendo ese día, ya ni me acuerdo, pero me ha de haber llamado mucho la atención porque volví.

“El maestro me insistía para que tomara clase, y ya después de una semana yo le dije ´No, mejor te ayudo´, entonces el maestro me dijo ´ándale pues´; y ya me ponía que a poner la escenografía, a mover unas tablas y cosas así. Pero le costó trabajo que yo soltara… pues ahora sí que mi mona, me decía ´déjala´, y yo todo necio no quería dejarla, no sé qué sentía, que me la iban a quitar yo creo.

“Así empecé a despegarme de mi mona, primero cinco minutos, luego 10, luego hasta una hora. Hasta que un día me animé y tomé la clase del maestro. Después dejé de ir porque ocurrió un problema muy fuerte de un hermano mío. Pero después de ese tiempo me di cuenta de que ya no la necesitaba y la dejé, después conocí a mi mujer”.

Charly (como le dicen sus amigos) es hoy un taxista que trata de sacar adelante a su familia. Continúa: “Hace un tiempo me encontré al maestro Jasso y me dio mucho gusto verlo, yo iba en el taxi y ya le di un aventón para donde iba. La verdad es que le agradezco, en primera porque no me corrió del salón, como la mayoría de la gente lo hacía, y en segunda por su paciencia, la verdad es que le agradezco el hecho de que yo no me perdiera en las drogas”.

El caso de Jaramillo es una situación que se da frecuentemente en Pedregal de Santo Domingo, sin embargo no todas las historias terminan así. Esta es una de las colonias con mayor índice de violencia y de drogadicción en el Distrito Federal.

Según un informe de estadística elaborado por la Subsecretaria de Información e Inteligencia Policial, realizada del 5 de diciembre de 2013 al 1°. de enero de 2014, en ese periodo se realizaron 569 detenciones por portación y venta de drogas; Pedregal de Santo Domingo se ubicó en tercer lugar, con 72 capturas y 58 remisiones.

El maestro de teatro Mauricio Jasso confiesa que el hecho de ayudar a chavos en situación de drogas es una labor que le gusta, que lo llena como persona: “Si por ejemplo yo invito a los chavos que luego se están drogando, entonces mi experiencia es que sí he podido ayudar y sacar a los chavos de estas situaciones.

“No podemos evitar la drogadicción porque creo que afuera las cosas no están tan fáciles y quién sabe qué tipo de problemas tenga cada quien, pero creo que mientras desarrollemos la parte creativa de las personas les da más herramientas para poder salir adelante”.

La escuelita

“Hace 43 años que llegué a esta colonia y me enamoré de Santo Domingo”. Se nota en la voz del maestro Fernando esa pasión por lo que hace, se percibe su emoción al platicar sobre la escuelita.

El Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata fue la primera aula que se hizo en la zona de pedregales hasta que empezamos a tramitar escuelas oficiales. “Así logramos seis primarias, tres secundarias y un colegio de bachilleres, año con año lo íbamos consiguiendo. Por lo tanto a la gente se le quedó que esta era la escuelita y como yo empecé a dar clases se quedó que yo era el maestro”.

Fernando Díaz es escritor, promotor cultural, político y uno de los fundadores del Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata es muy amable, la expresión de su cara transmite tranquilidad, sus músculos faciales se advierten relajados. Es de estatura baja, tiene poco cabello, el cual contrasta con su abundante barba blanca; además lleva puesto siempre un sombrero de paja.

Nos encontramos en Don Quijote, una de las librerías de La escuelita, la cual es pequeña, tiene unos mil libros repartidos en todo el espacio, también hay una mesa alta con una vieja máquina de escribir y varios periódicos.

--¿Cuántos maestros dan clases (en la escuelita)?

--Yo creo que hay alrededor de unos diez.

--¿Y ellos trabajan por voluntad o reciben un pago?

--No, cuando tenemos recursos nosotros damos una beca a los maestros y a los alumnos, y cuando no hay, entonces se cobra (a los chicos) una módica cuota, bastante baja, y el 70 por ciento es para el maestro y el 30 por ciento para el centro.

--Entonces el propósito de esta organización ha sido siempre evitar la violencia en el barrio por medio de la cultura y el deporte.

--Sí, eso ha sido siempre.



En medio de la conversación el maestro fue por dos ejemplares y mostró que decían en grandes letras color purpura: “Periódico del barrio”. Este periódico es de la escuelita que con la ayuda de la imprenta ubicada en el mismo centro y editado por Fernando Díaz es posible realizarlo “cada que se puede”.

Desde joven, Fernando Díaz ha estado comprometido con la sociedad, sobre todo con su comunidad: el Pedregal de Santo Domingo, de la cual asegura está enamorado.

La secretaria de la escuelita, Yolanda Becerra, es su mano derecha, y aunque no pertenece a la asociación civil, su labor administrativa es indispensable.

Yolanda enumeró los talleres que existen hoy en día en la escuelita: “De yoga, de danza árabe, de pintura, de serigrafía, de grabado; también hay un grupo para la tercera edad en el cual los ponen a hacer diversas actividades, está el taller de teatro, los chicos de la Caravana Santocho, cursos de regularización para primaria y secundaria, el karate; recientemente se está abriendo un grupo de ajedrez. Por el momento son los único”.

En la actualidad La escuelita ya no cuenta con todos los talleres que el profesor Fernando Díaz describió en su libro publicado en 2002.

“De vez en cuando se abren otros talleres con buenas intenciones pero se cierran por la falta de alumnos”, comentó Chucho, el maestro de karate.

La disminución de talleres en los años recientes se debe a la falta de apoyo económico de la gente de la colonia, pero sobre todo por parte del gobierno que no se ha interesado por impulsar y ayudar a este tipo de asociaciones civiles.

Teatro y otras maromas

“El teatro es la manera que encontró el ser humano para representar aspectos de la realidad en un ambiente ficticio. Eso para mí es el significado del teatro en general”, dijo Mauricio Jasso, profesor del taller de esa materia, hombre sencillo de la colonia Pedregal de Santo Domingo; vecino de sus alumnos, tiene alrededor de 40 años de edad y las técnicas y la disciplina combinadas con su personalidad relajada hacen del taller algo muy agradable.

El taller se lleva a cabo lunes, miércoles y viernes de 6 a 9 pm, por el momento tiene cuatro alumnas, pero el profesor espera que esto se deba a que sólo lleva un mes impartiendo clases. “Yo acabo de regresar a la escuelita, estuve aquí hace 15 años y después me fui a varios estados de la república para dar y recibir clases de teatro y de psicología gestáltica, y regresé hace poquito, de nuevo a impartir estas clases”.

Las alumnas tienen entre 20 y 25 años de edad, todas pertenecen a la colonia y dicen que asisten a las clases de Jasso porque es muy buen maestro, además es agradable. “Y bueno La escuelita nos queda cerca, es económica…”. El taller cobra 20 pesos por clase.

El espacio donde se imparte el taller de teatro es una extensión de la escuelita, está ubicado una cuadra antes de la misma, en medio de casas comunes, pero se distingue porque en su fachada tiene pintado el emblema del teatro: las máscaras, una, con expresión de risa y, la otra, de llanto.

El espacio es amplio y el piso, de duela, aunque un poco desnivelado y roto por el paso de los años. El techo es muy alto, como de cuatro a cinco metros de altura y está hecho de láminas de asbesto y tubos de fierro.

No hay escenario, pero es un gran salón de ensayos, con una cabina para hacer efectos de luz (aunque también es vieja), es decir es un espacio que se puede aprovechar de muchas maneras. “Mañana va a haber una obra de teatro, están invitados, es a las 7, es sobre migración, van a venir unos argentinos. Se llama Los pingüinos migran al sur”, dijo Jasso a sus alumnas.

El taller para las alumnas es una distracción, “Me gusta el teatro porque me desestresa de la rutina diaria, me parece muy padre que los talleres se puedan dar en mi propia colonia y tan sólo a 20 pesos. La verdad no sé por qué la gente no se interesa en ellos, comentó Mariana Hernández, una de las alumnas.


La clase comenzó con un pequeño calentamiento, luego nos puso (porque tomé la clase) a zapatear, pues calienta a los alumnos con un poco de danza regional. Después, a correr por todas partes y a la vez ver a nuestros compañeros a los ojos.

Posteriormente el profesor nos mandó a buscar una piedra del tamaño de un frijol; en cuanto la tuvimos nos instruyó: “ahora póngansela en el zapato”, después nos puso a jugar a las atrapadas, la piedra era molesta pero fue divertido.

Terminamos de jugar y nos sentamos. El profesor preguntaba cómo nos habíamos sentido, para qué nos servía este ejercicio para el teatro, y en qué para la vida. “Nos sirve para enfrentar nuestras piedras en el camino, o sea los problemas; es para aprender a no acostumbrarnos a ellos, por ejemplo nosotros ahorita que corrimos nos adaptamos a la piedra en vez de deshacernos de ella”, respondió una de las alumnas.

“Vemos lo que es danza biomecánica, técnica que estudia cómo es que nuestro cuerpo se mueve, también hacemos ejercicios de memorización, dicción, y utilizo la psicología gestar para ayudar al desarrollo humano de mis alumnos”, platicó el maestro antes de comenzar la clase.

“Mi experiencia es que es un buen lugar, pero a la gente le cuesta trabajo participar, creo que ha sido por la cuestión de que anteriormente los cursos eran gratis, y ahora porque les cobramos un poco, muy poco, ya no viene. Antes apoyaban más y ahora no, ha estado difícil esa parte.

“Tan solo la administración pasada, con (el entonces delegado) Mauricio Toledo no quiso apoyar. En parte depende del gobierno, nosotros seguimos funcionando, pero la gente no ve eso, cuando no hay apoyo, se cobran los talleres y ya no quieren pagar. Tienen eso de que si no es gratis no vienen.

“Yo por ejemplo lo que hago es también buscar recursos, proyectos. Por ejemplo, si quiero hacer una producción de teatro pues sí necesito recursos. Pero esperemos que todo mejore”, añadió Jasso.

El taller de teatro de la escuelita tuvo mejores condiciones cuando hubo patrocinadores como la actriz Laura Itzel Castillo, con la cual hicieron la compañía de comedia mexicana La chinga, ella se dedicó a apoyar la producción de la obra. “Fue una gran ayuda, pero se fue ella y ya no se pudo seguir con el proyecto”, mencionó el maestro de danza.

También la actriz María Rojo llegó a la escuelita en diversas ocasiones, en una de ellas fue cuando se grabó la película Perfume de violetas, “esa época también fue muy buena en el teatro de la escuelita, pero igual se va el apoyo y no queda nada”, agregó.

La casa de cultura hoy



El maestro Fernando se dedica a buscar eventos culturales para que la casa de cultura se mantenga en constantes actividades, recientemente hubo una obra de teatro sobre migración, la cual se llama Los pingüinos migran al sur, también hay presentaciones de cuentacuentos, eventos musicales y cuestiones por el estilo.

También recibe proyectos nuevos de profesores que desean incorporarse a la casa de cultura. Además debe estar al pendiente del mantenimiento del centro, pero sobre todo se dedica a buscar convocatorias de apoyo económico. “Nosotros sobrevivimos de proyectos, del que caiga, ya sea de gobierno, del Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), del Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), de lo que sea. Pero es como la lotería, a veces pega y a veces no”

“Ahorita andamos con una convocatoria de mejoramiento barrial, arreglando algunas banquetas y estuvimos pintando algunas fachadas”.

--¿La asociación civil no sólo se encarga de lo cultural?

--Así es, también es social, educativa y cultural --respondió Fernando.

“Para los talleres nada, no nos han dado nada, a veces ponen un tabiquito, poquita arena porque hasta eso, todo cuenta, pero nada más. Sólo hacen como que ponen, pero se hacen de la vista gorda con la luz, el agua, el sueldo para los maestros, etc. Y cuando apoyan a los talleres nada más dicen ´ahí está el material´, pero no se ponen a pensar quién va a barrer el teatro.”

--¿Han disminuido los talleres? –se le pregunta al maestro Fernando Díaz.

--Sí, los talleres han disminuido, en un momento dado tuvimos mucho apoyo, llegamos a tener talleres de carpintería, de herrería, de zapatería, en ese entonces hasta se becaba al alumno por estudiar y se le pagaban sus materiales, pero precisamente por la falta de apoyo ya no se pudo seguir”.

La ayuda oficial que la casa de cultura ha obtenido ha sido muy poca, “al gobierno no le interesa la cultura” dice el maestro Fernando. Tan sólo en las campañas electorales (2015) el tope de gastos de la delegación Coyoacán, fijado por el Instituto Electoral del Distrito Federal, fue de 2 millones 492 mil 572 pesos con 32 centavos.

Sin embargo, agrega Fernando, la delegación gastó 5 millones. “Si sólo bajaran el presupuesto un poquito y se lo dieran a las casas de cultura de la delegación ayudarían mucho más; luego esta casa de cultura tiene la desventaja adicional de que no pertenece al gobierno.” Sin embargo, esto no quiere decir que no sea responsabilidad de la delegación, pues la casa de cultura se encuentra en territorio de la delegación Coyoacán.

“Pero pues no les interesa, nos expulsan por eso le llamamos el Coyoacán negro, ves que para llegar a Coyoacán no hay un camino directo, está el muro de Berlín, tienen temor de que les roben, la colonia tiene mala fama”.

La administración pasada de Mauricio Toledo no apoyó en nada, “fue como si no existiéramos, bueno peor, porque nos ven como enemigos, pero ni un centavo, ningún tipo de apoyo. Desgraciadamente desde que está el PRD en la delegación (que cometimos el error de meter aquí a Cuauhtémoc Cárdenas) no hemos obtenido nada de sus gobernantes, para negociar nosotros es directamente con los jefes de gobierno; el que sí apoyó un poco fue Marcelo (Ebrard), él vino cuatro veces aquí, y de los delegados anteriores sólo tuvimos una buena colaboración con María Rojo, ahí en teatro hicimos un baile de danzón, y a mí me tocó abrir el baile con ella, dijo el maestro muy emocionado.

Por amor al arte


“Todo el tiempo he hecho casi lo que a mí me gusta, dijo el maestro de teatro, creo que lo que hago es una manera de cambiar a las personas, de hacerlas más independientes, de hacerlas seguras, con poder de decisión, y sepan lo que están buscando, me gusta ver cambios en las personas”.

Por su parte, el profesor de karate opina que el centro está más enfocado a lo cultural y artístico, pero no a lo deportivo, desde su punto de vista ha sido mal aprovechado “porque no mucha gente se interesa por cuestiones culturales y yo he tenido éxito en mi área, lástima que no haya más espacios deportivos, aquí el mismo centro no los promueve. Pero me gusta lo que hago, ya llevo 25 años dando clases aquí, y he tenido varios alumnos de los que me siento orgulloso”.

Muchos le preguntan al maestro Fernando Díaz Enciso cómo le hacen para sobrevivir, él les dice que de milagro, “lo bueno que soy ateo, gracias a Dios, porque poner una casa de cultura aquí es muy difícil”, y agrega: “si estuviera en el centro de Coyoacán, en la Condesa o la Roma, pues se mantendría solita, pero aquí es muy difícil convencer a la gente para que acceda a la cultura, ¡cómo no es futbol! Considero que es un problema cultural”, finalizó.

Sin duda el maestro Fernando tiene mucho amor al arte, pues ha dedicado su vida al Centro de Artes y oficios Escuelita Emiliano Zapata; “en la asociación civil prácticamente son cuatro personas: Irma Cabral, Cándida Azarraga, Eusebio Martínez y yo, pero los otros se han dedicado más a sus trabajos”.

Sin duda la labor que hacen estas personas y demás colaboradores del centro es por amor arte, la Unión de Colonos de Santo Domingo AC, fue fundada para que la colonia, a pesar de las adversidades, tuviera un espacio para los niños, para los jóvenes y los mayores. La escuelita a nadie excluye y está en su derecho a no hacerlo, ya que no hay apoyo del gobierno.

La comunidad puede apoyar asistiendo a los talleres, a los eventos y dar un poco de cooperación, un granito de ayuda no le vendría mal a un recinto que se dedica a la actividad humana más noble: las artes.








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