martes, 11 de marzo de 2014

DUELO DE FIERAS EN CIUDAD UNIVERSITARIA

Por Gael González Flores
México (Aunam). La cancha de fútbol rápido de Ciudad Universitaria esperó ansiosa a dos equipos que dieron todo en el terreno de juego. El caucho regado en su interior, fue testigo del nerviosismo, dolor y alegría que los protagonistas del encuentro brindaron al público asistente.


Ambos conjuntos arribaron con anticipación al recinto. La concentración hizo acto de presencia en los rostros de los muchachos. Los últimos comentarios por parte de sus entrenadores y las palabras de aliento que los jugadores se dieron entre sí, relajaron el calentamiento de los futbolistas.

Justo cuando el sol se encontraba en su máximo esplendor, los representativos universitarios saltaron al terreno de juego. La UNAM y la UAM se veían las caras por enésima vez en su historia, en esta ocasión, por el pase a la ronda regional de la Universiada. Un duelo de fieras estaba por comenzar.

El conjunto azul y oro, vestido en está ocasión de azul y blanco, mostró un mejor manejo del esférico en la parte inicial del encuentro. Mientras tanto, el cuerpo técnico visitante llamó constantemente la atención de sus jugadores. Hasta ese momento, la localía era una losa muy pesada para la UAM. Era cuestión de tiempo para que el anhelado gol cayera.

Las constantes llegadas realizadas durante los primeros minutos, dieron la primera satisfacción al conjunto local. Guillermo León tomó el esférico en el centro del campo y tras eludir a dos rivales realizó un potente disparo imposible de atajar. El grito de gol retumbó en las paredes de la cancha. Los pumas inauguraron el marcador.

La tensión se aligeró. El público olvidó el intenso calor que imperó en el recinto. La confianza del triunfo se reflejó en las sonrisas de los asistentes y más aún, cuando el goleador, Guillermo León, volvió a anidar el balón en las redes. Los Pumas aventajaron a las Panteras Negras por 2 a 0. Todo apuntaba a una tarde tranquila para el representativo de la Máxima Casa de Estudios.

Sin embargo, la última palabra la tuvo el conjunto de la Casa Abierta al Tiempo. Después de una merecida rehidratación, los visitantes mostraron la ambición que permaneció oculta durante todo el periodo inicial. Poco a poco la losa que los cubrió en el primer cuarto se convirtió en una sábana de seda.

Víctor de la Rosa sacó el orgullo y las ganas de arrebatar una victoria que los Pumas sentían prácticamente en la bolsa. Con su gol, hizo que la confianza y la sed de triunfo de la escuadra visitante renaciera cual ave fénix. De la misma forma, Rosendo Garduño, contagiado por el hambre de triunfo de su compañero, perforó las redes auriazules antes del descanso. El empate en el marcador dejó abierto el partido para la parte complementaria.

Una nube cubrió el rectángulo verde durante el medio tiempo. Los jugadores pudieron escapar del astro rey que durante toda la primera parte observó, en primera fila, el espectáculo que este par de fieras brindó al respetable. A lo lejos, un manjar para el representativo de la UAM se acercó. Un miembro del cuerpo técnico trajo 3 cajas de pizza y una de galletas. Las panteras tenían ya asegurada la comida de ese día.

Con tal inspiración, los felinos visitantes saltaron al terreno de juego. Asimismo, los jugadores unamitas cambiaron las caras de concentración por rasgos de incredulidad. No supieron ni por dónde habían perdido la ventaja. El momento anímico giró completamente, la UAM tenía todo para llevarse la victoria.

Al inicio del tercer periodo, el cuadro albinegro, bien plantado a nivel defensivo, esperó a que los Pumas tomaran la iniciativa. Sin embargo, a pesar de tener mayor tiempo el balón, los intentos por parte de los locales no rendían frutos.

La inseguridad cazó a los representantes de la Máxima Casa de Estudios. David Domínguez aprovechó una desatención defensiva para robar el esférico y enfilarse solo al marco local. Las Panteras Negras estaban arriba en el marcador por primera vez en todo el encuentro.


Con el marcador adverso, el conjunto azul y oro buscó con ansia el gol del empate. El cuadro albinegro, esperó de nueva cuenta, el momento preciso para acabar con el partido. Y lo encontró. Una vez más, un error en la zona de seguridad permitió que el número 9, Luis Vázquez, declarara la voltereta en favor del representativo de la Casa Abierta al Tiempo.

Los Pumas tuvieron una última oportunidad de acercarse en el marcador. Tras 6 faltas recibidas, el árbitro marcó un shoot out. Pero los felinos del Pedregal desaprovecharon tal circunstancia al equivocarse en el pase final y permitir que los defensas rivales despejaran el esférico.

El cuarto periodo fue de trámite. El juego se tornó en una lucha en el medio campo. Cualquier aproximación del equipo local fue bien defendido por los visitantes. Los auriazules trataron por todos los medios encontrar el gol que les devolviera la ilusión de remontar, sin embargo, esa esperanza fue devorada por una pantera hambrienta.

Justo después de que el silbante dictó el final del encuentro los seguidores albinegros corearon: “Por la razón en el tiempo, abierta la casa está, la UAM, la UAM, Panteras Negras vencerán, UAM”. La felicidad de los visitantes contrastó con la tristeza de los Pumas quienes terminaron con la vista al piso.

La cancha de CU fue abandonada lentamente por vencedores y vencidos. Observó como los primeros celebraban con pizza su merecido triunfo, a la par vio como sus Pumas se alejaron tristes del lugar. El rectángulo verde quedó satisfecho por la entrega y esfuerzo de ambos cuadros y ya aguarda la esperada revancha.








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