viernes, 15 de abril de 2011

LIBROS Y ROSAS BAJO RAYOS DE EMOCIÓN Y CULTURA

Por Alejandro Rangel Chávez
México (Aunam). Colores desbordantes, voces y rimas que flotan en una atmósfera cálida, resonante de carcajadas, aplausos y un sin fin de rosas en manos de lectores ávidos por comprar libros. Así se presentó por tercer año consecutivo la Fiesta del Libro y la Rosa.

El Centro Cultural Universitario sirvió como escenario para 43 editoriales convocadas por la Coordinación de Difusión Cultual de la UNAM. Este evento es un símil de la fiesta que se realiza en Cataluña, España, en la que se sigue una dinámica parecida: se regalan libros y flores en honor de su patrón San Jorge.

En la organización de años anteriores, esta Fiesta del libro se planteaba para el 23 de abril; fecha que coincide con el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, junto con la conmemoración del fallecimiento de tres escritores reconocidos en la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Para este 2011, tal día se encuentra dentro de la Semana Santa, lo cual imposibilitaba su disposición y encaminó a festejar esta Celebración Mundial del libro una semana antes.

Hubo una vasta diversidad de actividades que conformaron toda esta verbena literaria y cultural. Entre libros con descuento, rosas que ansiaban acompañar al lector, danzas y obras teatrales que se exhibían en la explanada baja del Centro Cultural. Conferencias, entrevistas y firmas de autores en la Sala Nezahualcóyotl así como en el auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Personajes que resaltaban como ofertadores de libros en subastas públicas que animaban y sorprendían a niños. “Regaladores de Palabras” que interpretaban lecturas dirigidas a la imaginación de la gente.

Cientos de libros en venta desde las diez de la mañana hasta las nueve y media de la noche. Invitados como Carmen Aristegui -quien dio el empujón de arranque para esta celebración-; el caricaturisa Trino; el poeta Francisco Hinojosa; actores como Arturo Beristáin, Cecilia Suárez y Héctor Bonilla.

Éste último, con varias personas atentas a su voz así como frescos ante el cobijo del Sol y observados por estrellas apenas relucientes, fue la última presentación del evento y el preámbulo para concluir con toda la festividad ante un público excitado que no parecía tener cansancio sino para el otro día.

Fu así como cerró la celebración del libro y la rosa, entre aplausos y sonrisas que se anclaban en la memoria de Ciudad Universitaria. La explanada principal del MUAC todavía candente de tantas horas bajo el Sol abrazador, el cual jamás venció los ánimos; quedó vacía aproximadamente como a las 10.30 de la noche.

Se calcularon más de 25 mil visitantes, gente que no dejaba de maravillarse ante una festividad única en el año; un memorial a los seres empastados que viven de palabras, ideas e imágenes; inmanentes a nuestra imaginación y que exigen habitar en la memoria de algún lector que no escapa de la libertad que se contagia.





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