martes, 2 de abril de 2019

¡AZUL, AZUL, AZUL!

Por Ángel Guillermo Melgarejo Paredes
Ciudad de México (Aunam). Las calles vacías por la hora apenas son las cuatro de la tarde, las taquillas no ven movimiento, pero los puestos que venden playeras, juguetes, máscaras, ya están más que listos para la llegada de la multitud. De fondo una cumbia guapachosa, con los coros de doña Mary, quién termina de acomodar las máscaras en su lugar – La que le guste güerito, sin compromiso… - Todo el folclor de la cultura mexicana se refleja en los colores de todos esos diseños, azules, verdes, rojos, naranjas, todos fluorescentes y combinados con orden diferente para cada máscara.


- No hay fijón, ‘orita’ llega la gente y pues si no se acaban ‘pal’ siguiente sábado chance y si- le grita Mary a su marido, quien termina de bajar cajas de su camión para terminar su segundo puesto, que se encuentra en la taquilla principal de la Arena México.

La Arena México nace en el año 1933, siendo un pequeño recinto en la calle Dr. Río de Loza con capacidad para recibir a cuatro mil personas. Con el paso de los años cambia su ubicación y en los años cincuenta se convierte en el coliseo que conocemos al día de hoy, con capacidad de recibir hasta doce mil personas.

Lo que hoy se conoce como “La catedral de la lucha libre” se inauguró el veintisiete de abril de mil novecientos cincuenta y seis, con Mario Moreno rompiendo una botella de champagne en la esquina del cuadrilátero.

Tan sólo diez minutos para que abran las puertas del coliseo mexicano, en expectativa de su público. Son las cuatro cincuenta y la gente ya llenó las taquillas, las filas de ingreso y las máscaras de doña Mary se acaban de una en una - ¿Ya ve joven? Ots, no hay fijón- bromea y continúa gritando – Chéquela, cálela, sin compromiso –

Camino a la entrada se escucha el estruendo de la Arena, retumba el suelo y los gritos del público acompañan a la voz del presentador de esta tarde. Los pasillos de cemento reciben a los espectadores, quienes caminan detrás de los chalecos azules que acomodan al público para que no se pierdan en el intento de llegar a sus asientos. – Buenas tardes jóvenes, de este lado por favor- Antes de llegar a una de las entradas damos vuelta a la derecha, rodeando la parte central de la arena, las luces vienen del centro y deslumbran la vista, los gritos se apaciguan conforme te alejas de esa entrada que no te permite ver hacia dentro pues el pasillo está inclinado hacia arriba.

Al final del pasillo que rodea el centro de la arena, justo a mano derecha, un mural con dos rostros desconocidos, cubiertos por un par de máscaras, con diseños extravagantes y una mezcla bitono rojo con plata y azul con oro. A mano izquierda se encuentra la entrada a las gradas ya sea que subas por las escaleras o sigas derecho rumbo al ring.

Ahora retumban tus oídos con los gritos de la audiencia, al llegar a las gradas el chaleco azul te pide esperar un momento – Ya se me juntó la gente joven, espéreme tantito, ya vengo-. El ring se ve gigante, enfrente de él una plancha se extiende y desemboca en escalones blancos que ascienden hacia la pantalla grande, esta se encuentra en el punto mas alto de la arena que reproduce la transmisión en vivo de la jornada del Consejo Mundial de Lucha Libre, ya listos para dar comienzo al primer encuentro.

- ¡Lucharán a dos de tres caídas sin límite de tiempo! – Ahora empieza el espectáculo, este primer encuentro se libra en parejas, Magnus y Arkalis vs Espanto Jr. y Grako. Después de tres caídas se anteponen los técnicos y les dan tono a las voces del público, emocionados por el vuelo de Arkalis y el juego de llaveo de Espanto Jr.

Después del primer encuentro la arena casi se llenó por completo; aunque es inevitable voltear a ver las gradas mas altas vacías, el centro de la arena está repleto de gente. No faltaron los gringos curiosos, ni los chilangos emocionados de estar en ring side. – ¡Chelas! ¡Chelas frías! ¿Chelas, jóvenes? – Un trío de gabachas discuten justo en frente – Look at him, he’s huge, ¡they look smaller on TV! –

Llega el turno de las mujeres de integrarse al ring, y es el segundo encuentro en que se libra la lucha de tercias. La maligna, Kaho Kobayashi y Skadi, quienes conforman el equipo de las técnicas, se enfrentan a Dalys, Amapola y La comandante.

– ¡A las tres me las chingo! – Gritó la panameña, Dalys, a sus rivales al finalizar la segunda caída. Para el tercer asalto, el castigo para Kobayashi fue demasiado y cedió ante la llave de Daly, quién marcó en favor de las rudas, quienes se llevaron la victoria dos asaltos a uno sobre las técnicas.

Conforme pasaban los encuentros la gente se emocionaba cada vez más, se sentía la energía del coliseo a través de los gritos en respuesta al llamado de los enmascarados que marcaban el tono del tercer encuentro entre Guerrero Maya, Tritón y Black Panther vs Dark Magic, Misterioso y Metálico (el Pedro Infante de la lucha libre). - ¡Culero, culero, culero! – coreaban los espectadores al trío liderado por Dark Magic, originario de los Estados Unidos, - Eh, ¡puto! – le gritaban cada vez que se bajaba del ring para evitar ser castigado por el Guerrero Maya. El encuentro, que duró tres caídas, tuvo un poco de todo. El abucheo de la gente para los rudos se escuchaba después de cada traición y cada golpe bajo, los gritos de emoción retumbaban en toda la arena cada vez que volaba Tritón a través del cuadrilátero. Finalmente, el trío de los técnicos se llevaba la victoria, después de una larga y emocionante tercera caída.

Antes de uno de los dos eventos principales se dio el cuarto encuentro, esta vez mano a mano, entre Stuka Jr. y Forastero en una lucha relámpago de calibre. – ¡Forastero, forastero, forastero! - Ambos luchadores, experimentados, combatían por aire y hacían relucir su técnica. Fue Stuka Jr. quién después de castigar a Forastero con su vuelo logró conseguir la victoria en su favor, para cerrar la etapa de peleas preliminares a los eventos principales.

Una pelea de tercias recibía a “La Dinastía Muñoz” conformada por: Rush, Místico y Dragon Lee, quienes se enfrentarían a Sansón, Euforia y El Felino, a dos de tres caídas, sin límite de tiempo.

El combate inició con velocidad, empujones entre Euforia y Místico marcaron a pauta del desarrollo del combate que ya daba inicio en su primera caída. Los técnicos se reservaron durante el primer asalto, sus movimientos medidos hacían notar que guardaban sus mejores armas para el final de la contienda. Los rudos se llevaron el primer asalto justo cuando Euforia acabó con Místico al aplicarle ‘La soberana’ y dejarlo tendido en la lona durante tres segundos marcados por el árbitro. - ¡Órale, culero, cuentale rápido! – gritaba una voz solitaria al final del pasillo.

Después de un agitado asalto, los técnicos se juntaron en la esquina para organizarse y levantarse con autoridad, después de la primera caída. Vendría entonces ‘La Lanza’ de Dragon Lee sobre Felino para culminar el segundo asalto y emparejar el encuentro.

- ¡Que chingue a su madre Jalisco! – gritaba una voz solitaria, ahora conocida, al final de la fila… - ¡Come on Mísitico!, ¡Break his spine! – Se le escuchaba gritar a los gringos que reconocían al ídolo de talla internacional – Ya wey, déjense de mamadas y pónganse a pelear- reclamaba una señora de la tercera edad, que se decepcionó de la actuación de los rudos durante el segundo asalto.

- ¡Que chingue a su madre Jalisco! –

Empezó el tercer asalto y los gritos llenaban la Catedral de la Lucha Libre. Ahora la gente, enfurecida, eufórica, extasiada, llenaba el ring con su voz y coreaban detrás del vuelo del Príncipe de Plata y Oro – ¡Místico, Místico, Místico! – La gente chifló, gritó, se estremeció justo después de que ‘La Mística’, aplicada a Euforia, apantallara a los gringos en ring side y los técnicos se llevaran el combate en tres caídas.

Ahora venía el evento principal. El campeonato de parejas del Consejo Mundial de Lucha Libre estaba en juego. Los retadores; Último Guerrero y Gran Guerrero, se enfrentaban a dos de las super estrellas del cuadrilátero del CMLL y actuales campeones de parejas, El Diamante Azul y El Valiente.

- ¡Azul, azul, azul! – La gente coreaba su nombre al unísono, con palmas y chiflidos, cuando escucharon al presentador gritar el nombre de La Joya del Consejo Mundial de Lucha Libre, uno de los defensores que se dirigía al cuadrilátero entre los coros, los chiflidos y la música de fondo. Ahora dos parejas rudas se enfrentarían por el título. Empezó la pelea y en el primer asalto se midieron, cada movimiento y cada pisada firme sobre la lona. El cuerpo de los titanes del ring parecía muy agitado, a pesar de que la batalla apenas comenzara.

En el primer asalto se impusieron los retadores color escarlata, ‘Los guerreros’, quienes con autoridad dominaron el ring y sus doce cuerdas a pesar del colmillo de la joya del CMLL y sus extraordinarias llaves repartidas a ambos guerreros. Para el segundo asalto predominó el vuelo de los campeones, y la fuerza de estos marcó el segundo asalto. El Diamante Azul, justo a la mitad del segundo asalto decidió remover el vendaje que tenía en su hombro izquierdo, lo arrancó con euforia, el público lo acompañó y gritó con él – ¡Azul, azul, azul! -. El segundo asalto terminó en favor de los defensores del título, luego de que un doble golpe de antebrazo sobre el Último Guerrero acabara con él en ring side, propinado por el Diamante Azul.

El tercer y último asalto destacó lo mejor de los cuatro contrincantes, cada uno con el folklor de la lucha libre mexicana. La fuerza, la agilidad y el peso completo se hizo presente en la Arena México, así como el entusiasmo del público por ver a sus ídolos batirse a duelo entre las doce cuerdas, así como fuera de ellas. El Diamante Azul demostró su poderío tras cargar a sus contrincantes y azotarlos contra la lona una y otra vez, así como el vuelo de El Valiente acribilló a Gran Guerrero.

Los campeones se mantienen y la gente no para de gritar. El tercer asalto se lo llevaron los defensores del título, descendieron del ring para tomarse fotos y platicar con el público que los acompaño en esta tarde de lucha libre con sus cantos y sus gritos de liberación, justo a los pies del cuadrilátero.

La Arena no tardó en vaciarse, pero ahí se quedo el sudor de los guerreros mexicanos, se quedó el recuerdo de una tarde memorable para los pequeños que salían de las gradas con sus máscaras y sus capas de colores extravagantes, acompañados de sus padres que cargaban con todos los juguetes conseguidos esa misma tarde y su sonrisa sincera de felicidad que ahora nace de su admiración por los grandes héroes del ring.

Son estos los héroes nacionales, quienes conmemoran todo lo bello de ser mexicano, todo lo maravilloso de burlarse del contrincante y hacerle ‘bulla’ a quienes desconoces como amigos, pero terminando el combate se abrazan y se agradecen los momentos del espectáculo con el que hicieron feliz a tanta gente.

La lucha libre trata tus demonios más escondidos, esos que salen a flor de piel con ansias de liberarse. La lucha libre en el coliseo de la ciudad de México es el escape de las familias, la felicidad de los niños y la admiración de los extranjeros. Es el folclor mexicano. La lucha libre es lo que es, hecha en México.



Fotos: Archivo


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