lunes, 25 de junio de 2018

EDUCAR A NIÑOS DEL FUTURO EN UN PAÍS DEL SIGLO PASADO

Por Daniela Palomares Castillo
Ciudad de México (Aunam). En julio de 2016, el entonces secretario de educación Aurelio Nuño presentó el nuevo sistema educativo que tendría como fin “aprender a aprender” y comenzaría a aplicarse en el ciclo escolar 2018-2019. Hoy, dos años después, ni maestros ni expertos en la materia parecen estar de acuerdo al cambio, pues auguran que este nuevo modelo no es aplicable para países como el nuestro.


Hasta hace poco, la educación en México estaba regida por un modelo impuesto 58 años atrás, el cual fue instaurado por el funcionario público Jaime Torres Bodet durante el gobierno de López Mateos. A pesar de que de ese tiempo a la fecha se han hecho modificaciones, la esencia del modelo seguía siendo la misma.

Era claro que se necesitaba un cambio en la manera en que se les enseña a los niños y jóvenes, por eso se planteó una reforma que busca transformar la educación del país.

“La reforma plantea una transformación profunda del sistema educativo para poder alcanzar la calidad en la educación…”, decía Nuño cuando anunciaba el nuevo sistema educativo. En su perspectiva, la forma de enseñar tenía que cambiar, pues el mundo globalizado en el que se vive actualmente exige que la educación sea diferente.

El reto es: Elevar el nivel de la educación en México y lograr que el alumno termine su vida escolar siendo bilingüe, con dominio de matemáticas y español, teniendo consciencia del cuidado de su cuerpo, que desarrollen habilidades socioemocionales y sean ciudadanos ejemplares. Todo esto se ve representado en cinco pilares que integran el nuevo sistema educativo.

Conformación básica del Nuevo sistema

El modelo se elaboró a partir de cinco ejes fundamentales, el primero es la escuela: se prioriza a la institución como un espacio para la educación, se les otorga mayor autonomía a los planteles para que los Consejos Escolares de estos decidan cómo gestionarlos.

El segundo son los planes de estudio: Nuevos programas donde se le da mayor relevancia a la enseñanza del inglés, el español y las matemáticas. Se propone también una formación cívica y social.

El tercero son los maestros: Que el personal se someta a evaluaciones continuas y se le facilite la capacitación basada en las necesidades de cada uno. El cuarto eje es fomentar la inclusión y equidad: Dar prioridad a todas aquellas escuelas que se encuentran en desventaja de las demás, como las indígenas, los multigrados y de escasos recursos.

Y por último Gobernanza del sistema educativo: se refiere a la unión de maestros, padres de familia, poder legislativo sociedad y sindicato para satisfacer las necesidades de los alumnos y hacer realidad el cambio propuesto.

Además de los cinco ejes, el nuevo modelo tiene como objetivo cambiar la forma en la que se enseña y que los niños puedan “aprender a aprender”, que es la frase que se utiliza en los spots publicitarios y el cambio central en la forma de educar.

La famosa frase se refiere a ya no repetir, en lugar de eso, a comprender. Según esto, el alumno dejará de memorizar las cosas, más bien, las entenderá y reflexionará sobre ellas a manera que se le enseñe a pensar, es decir, a generar un aprendizaje por ellos mismos.

Suena muy bien, sin embargo, cambiar toda la estructura del sistema educativo no es cosa fácil. La licenciada Lizbeth Fabiola Palomares está a cargo del grupo de segundo año de primaria en la escuela privada Instituto Merlos; comenta que la propuesta de “aprender a aprender” es buena, pero no considera que ésta sirva para un país como México.

“Dejar de memorizar el contenido y comenzar a comprender es una buena idea, está bien estructurada y funciona bien en otros países, pero el modelo mexicano no concuerda con eso”

La propuesta viene de un modelo constructivista, es decir, uno donde el alumno genera su propio conocimiento. La profesora explica que la propuesta funcionaría bien en países primermundistas, pero en una nación de tercer mundo como México no avanzaría hasta que toda la estructura de la educación cambie y eso es algo que no va a ocurrir hasta dentro de algunos años. “En otros países sí funciona pero aquí no”.

Todos estos puntos y la estructura del nuevo modelo se pueden checar en la página de internet del gobierno, sin embargo, en ese sitio no se explica del todo cuál es su funcionamiento, sus objetivos y los retos. Ahí mismo se puede encontrar la Propuesta Curricular para la Educación Obligatoria 2016, con un documento de 371 páginas que no todos los mexicanos están dispuestos a leer, el asunto sigue siendo un misterio.

Incertidumbre y falta de información

Ni siquiera los mismos docentes saben a ciencia cierta qué pasará en el ciclo escolar siguiente. Entonces ¿Cómo empezar a aplicar un nuevo sistema del cual se sabe poco, cuando faltan menos de tres meses para que este entre en vigor? Esa es una pregunta que muchos profesores se hacen, como el caso de Rosalba Palomares Chacón.

Palomares Chacón es directora de la Escuela Primaria Suecia, ubicada en la delegación Iztapalapa. Expresa no sentirse contenta con el cambio, pues ella aún no está convencida de que el Nuevo sistema funcione. Dice que para empezar, no hay mucho que opinar pues aún no conocen a fondo lo que este modelo propone, por lo tanto, considera que le falta estructuración.

A pesar de la poca información que tiene, desde el punto de vista de la directora, el modelo no tiene ningún acierto, por lo menos hasta ahora. Explica que la falla principal es que están disminuyendo la carga académica, pues si antes se trabajaban diez contenidos ahora serán ocho. Esto con el objetivo de que esos ocho aprendizajes sean bien entendidos. Aunque al principio pudiera parecer bueno, la medida también afecta a materias que no debería, por ejemplo Educación física, que ahora en lugar de impartirse tres horas por semana será solo una.

La directora de la primaria Suecia tampoco considera que el modelo sea aplicable para un país como México “¿De dónde se lo sacaron? aún no lo sé, supuestamente es finlandés pero olvidan que no somos Europa”.

¿Clubes, proyectos o talleres?


En la misma línea del eje de escuela, se propone la creación de proyectos que se elaboren de lunes a viernes. El horario de dichas actividades sería de dos horas, en una escuela de jornada ampliada (que dura seis horas y media) y de tres horas si se aplica en escuela de tiempo completo (que duran ocho horas).

Se supone que estos proyectos van encaminados a trabajar en las carencias de los alumnos para fortalecerlas, sin embargo, parecen no tener ninguna estructura pues primero se llamaban proyectos, luego talleres y en la actualidad se les dice “clubes”. Todo esto se debe en gran medida a que, a pesar de que están a menos de tres meses de comenzar a implementar el modelo, aún no terminan de salir completas estas actividades.

En este sentido, se planea que haya clubes de robótica, club de matemáticas, club de tertulias literarias, de convivencia, entre otros; para su formación se aplicó un cuestionario a todos los alumnos de la primaria, en el marcaban las opciones que más les llamaran la atención en una serie de actividades, como por ejemplo leer o hacer deporte.

A partir de los resultados de los cuestionarios, se propondrían los talleres, basándose en los gustos e intereses de los niños. El problema es que muchos de ellos marcaron todas las opciones, por lo que decidir a dónde mandar a estos alumnos se convierte en el primer problema de los clubes.

La segunda problemática es el hecho de tener que mezclar a alumnos de todos los grados. “No es lo mismo tener a un alumno de tercero a uno de quinto, los niños se van a volver locos y los maestros también. En escuelas que tengan problemas de convivencia, va a ser un caos”, exclama Palomares Chacón.

El tercer problema es el número de talleres que se formarían y el tiempo de duración de cada uno. Por el momento, al menos en la primaria Suecia, se prevén 15 cursos divididos entre primaria baja (primero, segundo y tercer año) y primaria alta (cuarto, quinto y sexto año). En cuanto a la duración, se estima que sean de un semestre, o sea seis meses, lo que significa 240 horas en esas actividades.

La directora explica que en la escuela de verano, ya hay algunos muy parecidos a los que se proponen, eran de 20 horas, por lo que en dos semanas llegaban a su fin. La gran pregunta es cómo llenar 240 horas que se podían llevar en 20 horas.

El cuarto problema es saber a qué maestro colocar en cada club, pues va a ser imposible poner a un profesor que no es activo a dar clases de desarrollo automotriz. Además, también se ponen en riesgo los estudios mismos del docente, pues impartirán clases que no son de su área y entonces de qué sirve prepararse en alguna rama en específico.

El quinto problema es la deficiencia de dichos talleres. Por ejemplo, el de grupos interactivos, donde por el simple hecho de que hay un padre presente con los niños, ya se le nombra interactivo. O el club formando campeones, que consiste en actividades de activación física como jugar deportes y demás; parece una buena idea pero tener dos horas diarias de deportes podría desgastar demasiado a los niños, explica la directora Palomares Chacón.

Todo esto sumado a la falta de infraestructura y de preparación de los maestros para emprender proyectos de este tipo. Los centros escolares no tienen capacidad, hay muchas escuelas que se vuelven de tiempo completo pero no tienen comedores y mucho menos servicio para tener uno. Les mandan comida en viandas (bandejas) y los niños comen en cualquier lugar, por lo que las condiciones higiénicas son inexistentes.

Para ella, lo mejor sería eliminar tantos proyectos, pues en realidad no les ve ningún sentido ya que en lugar de dar seguimiento a programas ya establecidos, estos se dejan a medias para cambiarse por otros, por lo que al final ningún programa se realiza por completo. Lo ideal, en su opinión, sería enfocarse en los problemas de lectura que presentan todos los niños, enfocarse en cosas que en verdad son fundamentales antes de pensar en otra cosa.

Carga excesiva

Siguiendo con los ejes fundamentales, el modelo se plantea que en la escuela se enseñe sobre comportamiento, cultura cívica y habilidades socioemocionales. Es decir, lo que antes era trabajo en el hogar ahora es lo es en la escuela. Palomares Chacón exclama que hoy las escuelas son responsables de la obesidad y de la convivencia “¿y lo académico?” comenta. En este nuevo planteamiento se le da prioridad a otras cosas, por lo que es posible que los niños salgan sin estar preparados para el siguiente nivel, sin tener los conocimientos necesarios.

La directora considera que todo esto está mal y expresa que en la actualidad el maestro está muy sancionado en cosas que no debería, por ejemplo se le culpa del mal comportamiento de los niños, cuando eso es algo que debería corregirse en el hogar con los padres de familia. Ahora en lugar de que sean los papás quienes enseñen buenas conductas y modales a los hijos, esa carga se le deja al profesor. Y ese es otro de los puntos de la reforma.

Aunado a todo lo anterior, se suma el problema de los docentes, pues no están capacitados todavía. A los maestros se les ve apáticos, preocupados, enojados, aunque la mayoría tienen la actitud de prepararse y muchos de ellos toman cursos en línea.

Aprendizajes clave

Con la implementación del nuevo sistema educativo es necesario que los maestros se preparen y estén listos para trabajar con el rumbo al siguiente ciclo escolar. Es por eso, que se creó el curso en línea Aprendizajes clave (disponible en la página de la Secretaría de Educación Pública [SEP]) en donde se les enseña a los maestros cómo deberán trabajar con los alumnos, cuáles son los nuevos lineamientos del plan de estudios y toda la parte teórica de este.

A pesar de que a algunos profesores les parece que es un buen recurso para aprender la parte teórica del Nuevo modelo, algunos otros docentes no están muy convencidos. Ejemplo de ella es la maestra Lizbeth Fabiola Palomares, quien cuenta que el curso es muy tedioso, pues la forma en la que está estructurado no es la correcta “algo que podrías aprender en tres horas de buena lectura, te lo dan en semanas”.

Explica que Aprendizajes Clave es demasiado tardado y quita tiempo que no se remunera económicamente y además, implica llevarse trabajo a la casa. Explica que registrarse para cursar el programa es muy tardado, por la cantidad de datos que se tienen que ingresar.

El curso consta de seis niveles, uno por cada grado de primaria, que representa 40 horas de trabajo extra e individual. Es decir, para completarlos todos, se invertirán un total de 240 horas; si se realiza una hora por día (incluyendo sábados y domingos) tomará ocho meses terminar los seis cursos.

Palomares Castillo dice que el problema es que tiene muchas actividades y en su mayoría son largas. Por ejemplo, cuando viene una lectura, deben hacer un cuadro o mapa conceptual sobre eso. Si es el caso de un video lo tienen que ver y hacer la actividad que venga ahí marcada.

La profesora entiende que cada aprendizaje es diferente y puede que a algunas personas sí les funcione esa forma, pero en general cree que no es nada didáctica y sólo se hace más pesado. Es por este tipo de cosas que algunos profesores prefieren pagarle a alguien más para que elabore el curso, pues al ser en línea es posible.

La opinión de los docentes

En un sondeo realizado a una muestra de diez personas: maestras del Instituto Merlos, los resultados arrojados, en general, fueron de descontento hacia el Nuevo Sistema Educativo. Seis de diez profesoras piensan que el nuevo sistema no es aplicable para países como México y no están muy convencidas de su implementación. Las otras cuatro, creen que el modelo es una buena propuesta, sin embargo, consideran que tienen que pasar unos cuantos años para que el modelo funcione como debe ser.

En su mayoría, las entrevistadas piensan que instaurar el nuevo modelo es un camino muy largo por recorrer, aunque se establezca en determinado año, va a tomar tiempo para que se aplique de manera correcta en todo el país y se comience a trabajar con el de la manera adecuada.

Respecto al curso en línea Aprendizajes Esperados, donde se les trata de enseñar a los profesores los pilares y la perspectiva del nuevo modelo, ocho de diez maestras piensan que el curso en línea en realidad, no sirve y representa, más bien, una pérdida de tiempo.

Hace unas semanas, se dio a conocer que Aprendizajes Esperados, obligatorio para todos los maestros, no tiene certificación oficial. Es decir, la constancia que se entrega al final es más bien algo simbólico. Ante esto, todas las maestras de la muestra se expresan inconformes, pues el curso conlleva inversión de tiempo sin paga, y si este no tiene ningún tipo de remuneración, no consideran justo que se les pida obligatoriamente.

En cuanto a los aspectos rescatables del nuevo modelo, los docentes explican que en sí la idea es buena, puesto que enseñarles a los alumnos a pensar por ellos mismos es una mejor manera de educar. También expresaron un curso para aprender sobre la nueva propuesta no es mala opción, sin embargo, no les parece adecuado la forma del curso, ni que este no tenga valor oficial.

Problema de desigualdad e información

A pesar de la incertidumbre y todos los problemas que rodean a la reforma, los profesores han tenido que empezar a trabajar ya con ella. Palomares Chacón ha implementado círculos de estudio con los maestros y en cada junta de Consejo Técnico se ve el Nuevo modelo por capítulos. Ella confiesa que ha sido difícil, pues los nuevos libros de texto aún no llegan, por lo tanto todavía se desconoce cuáles son los contenidos básicos ni en qué varía este plan del anterior. Se espera que los libros lleguen en junio, pero no hay nada confirmado.

La directora de la Escuela Primaria Suecia dice que el sistema es incierto, es descabello y no hay información asertiva. Le hace falta que le den una explicación donde se aclare porqué se cambió el modelo, cuál es la propuesta metodológica y hacia dónde van y qué es lo que quieren con los proyectos de autonomía escolar. Comenta que no se siente segura y por lo tanto no puede transmitir seguridad a sus docentes “yo le digo a mi coordinadora, convénceme de que esto funciona para que yo pueda convencer a mis maestros”.

Se supone que los resultados del cambio comenzarán a verse dentro de diez años, cuando la primera generación, que empieza con los alumnos de primer año de primaria, refleje los aciertos y errores. Esperar una década puede ser mucho, pero es la única opción que queda, pues la reforma ya se aprobó y está próxima a arrancar en el ciclo 2018-2019 que comienza en dos meses.

Con todas las fallas que se han revisado, el panorama parece devastador, pero se debe rescatar que el modelo en sí tiene una propuesta buena que responde a las exigencias del mundo actual donde se debe educar a los niños cívicamente, con inglés obligatorio y poniendo énfasis en sus deficiencias; sin embargo, no logra desarrollarse bien y se queda en una propuesta.

En opinión de la directora Palomares Chacón, a la reforma le hace falta ver a la educación como un todo, un conglomerado de cosas y lugares que tienen que avanzar de manera conjunta. La infraestructura de las escuelas, los maestros, los libros de texto, los padres de familia y los niños, todos esos elementos han crecido de manera desigual a lo largo de todo el país, y eso es algo que el modelo no considera. A pesar de que todos estos puntos están contemplados en los cinco ejes centrales, falta desarrollarlos más pensando en las dificultades y condiciones que existen.

No todas las escuelas cuentan con los materiales y la infraestructura necesaria, los maestros no están siendo capacitados de la mejor manera, se disminuyen las responsabilidades de los padres de familia y lo más importante es que todavía no hay claridad respecto a dónde se quiere llegar. Lo más preocupante es que la incertidumbre rodea a los docentes, quienes son los que llevarán este proyecto.

Avanzar es la meta, eso es un hecho; pero es algo que no se podrá hacer hasta que se deje atrás la desigualdad, porque justo de ahí viene el mayor de los problemas: el querer educar niños del siglo XXI cuando en algunas partes de México aún se vive en el siglo XX.




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