viernes, 18 de marzo de 2016

LA GRISÁCEA POLAKAS

Por Cinthya Fernanda Salas Bonola y Alan Antonio Peralta Monroy
México (Aunam). Hay ojos en la entrada, ojos al salir del baño, ojos detrás de varios edificios. Todos disímiles, los hay redondos y ovalados; gigantes, grandes y módicos. Son de mujeres, de hombres, duendes, pájaros o de calaveras. Los hay mientras se desayuna, almuerza o cena. Sus matices son distintos, su causa sólo una: combatir el gris lánguido.

Diez treinta de la mañana, jóvenes suben y bajan escaleras de forma apresurada para llegar a su destino, una serpiente emplumada los acompaña; no es un monstruo, tampoco están en el inframundo, es un mural en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Todos los días, estudiantes, profesores e invitados caminan por allí. La inclinada rampa de acceso los agota. Ocupan sus salones de 7 de la mañana a 10 de la noche, se pasean entre sus gélidos pasillos y altos edificios, todo junto con múltiples personajes creados y recordados por generaciones que se han dado a la tarea de plasmar su ideología, gustos y colores en las paredes de “Polakas", como le dicen coloquialmente sus propios estudiantes a la Facultad. Para muchos, su segunda casa.


Los murales son diversos, las preguntas sobre sus orígenes, nulas. El responsable de plasmar un colibrí verde esmeralda en la entrada del edificio A, es desconocido; el tiempo que llevan personajes como Zapata o Marx pintados en un fondo amarillo canario por uno de los pasillos, también.

¿Qué permiso se necesita para poder trazar el cuadro de unas mujeres desnudas en la cafetería? o ¿a quién se le pide autorización para pintar algo “chingón” dentro de éste recinto académico?

Servicios Escolares aparece como la promesa a resolver el cuestionamiento. En las oficinas de esta división de atención a la comunidad universitaria, hombres y mujeres del personal departen en voz baja y apresurada sus ocupaciones, esto funciona como un muro que los separa de los preguntones, de los que necesitan un minuto de su tiempo.

Un hombre bigotón de pantalones y camisa azul naval, al notar la presencia de extraños, atravesó aquel muro. Ante la interrogante, se apresuró a mencionar el edificio G y sin más, dio media vuelta y se alejó tan rápido como sus aproximados 50 años se lo permitieron. Diez cincuenta de la mañana, ahora se sabe gracias a una cabellera anónima con abundantes canas que el personal del A, el edificio donde hay más pintas, no es responsable de ninguna de ellas.

El grisáceo nuevo destino con puertas cristalinas, parece desolado. La recepción sin personal invita al explorador a adentrarse al edificio, a tomar las riendas de la búsqueda. La confusión surge al avanzar entre las listas de los profesores en formato Excel y los coloridos carteles de actividades extracurriculares. No hay para dónde ir, puertas selladas y caras impasibles que caminan en dirección contraria, indican una sola dirección: en línea recta.


Cabello quebrado teñido de rubio, ojos sosegados, demasiado claros, vestimenta negra, una corta cola de caballo, aproximadamente uno sesenta y cuatro metros de estatura, todo seguido de una sonrisa. Paola Segura es su nombre. La docente del edificio G que se preocupa por asistir a aquellos con dudas sobre actividades culturales en la Facultad.

Un sticker de un perro ennegrecido se mira en una pared de la biblioteca vista desde la explanada alta, otro de forma circular que publicita una radio independiente se multiplica en baños y salones; dibujos mal hechos adornan diferentes paredes de la Institución, como una calaca bullendo a medio pintar en la planta baja del edificio B, o una imagen de un papel picado mal grafiteado a las afueras de la misma construcción.

Sin embargo, no cualquiera puede llegar a pintar como se le dé la gana, es forzoso mostrar un proyecto previo, o al menos eso es lo que estipula el reglamento de “Polakas”, pero no es así, debido a que éste es ignorado cínicamente, o en su caso, desconocido por la población estudiantil. Las pequeñas calcomanías y pintas con aerosol abundan con alguna consigna en especial, todo basado en una ideología.

A todo este tipo de rayones se les denomina ilegales, pues no cuentan con la autorización de la escuela, y si algún alumno es sorprendido en dicho acto, tiene un castigo: la expulsión del plantel por dañar parte del patrimonio universitario.

Pero no todos los dibujos, personajes y consignas están concebidas con plumones permanentes, que a la brevedad se tornan de color negro a café o de aerosoles mal utilizados que escurren por las paredes. Los murales, por otro lado, han sido pintados por artistas, con proyectos creados por el alumnado de todas las carreras de la Facultad.

Así la población académica de Ciencia Política, Sociología, Ciencias de la Comunicación y Relaciones Internacionales, puede colaborar en las convocatorias para dar color a “Polakas”, que tiene como base el color gris en todas sus edificaciones, por dentro, por fuera, también en las dos explanadas, en el pequeño estacionamiento, tanto de estudiantes como de maestros.


El proyecto dedicado a financiar los murales de la Facultad, que posee la colaboración del Circo Volador, hizo posible la presencia de criaturas rojas, amarillas y azules con cuerpos circulares y rectangulares de cabellos quemados, con caras cubiertas e ideales revolucionarias, afuera del edifico A, que vigilan uno de los puntos más concurridos para sacar copias dentro de dicho recinto.

El mural oblicuo perteneciente a la rampa de entrada aparenta una vida de varios años ahí pintado, sus colores purpúreo, albino y carmesí, están desgastados, pero en realidad no es viejo, lleva de tres a cuatro años plasmado.

Los murales dan personalidad y vida a una escuela de ideología estereotipada como de alma roja y esqueleto gris. Pueden congregar alumnos al participar en su creación o distanciarlos al explicar su forma de pensar. Recorrer “Polakas” a cualquier hora ofrece ésta reflexión y ésta experiencia artística, entre arboledas y piedra volcánica, entre ojos humanos y de criaturas fantásticas.



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