jueves, 5 de noviembre de 2015

GUADALAJARA, MÁQUINA DEL TIEMPO QUE HACE VIVIR EL PASADO


  • La memoria y el pasado: Festival Coordenada 2015
Por Monserrat Nochebuena
Guadaljara, Jal. (Aunam). El atardecer del 17 de octubre, hasta volverse oscuro, se transforma en una vuelta al pasado. Es retornar a una de las eras del rock: el Britpop, con orígenes en el Reino Unido, en la década de los 90 y que se caracteriza por la sencillez en las composiciones e influencias del pop británico de los años 60 y 70.

Pero con exponentes como Blur, cuyo sonido, actitud y presencia (a pesar de los años) definen a este periodo que le devuelve vida a la música independiente y a la población británicas de ese momento, a distintas generaciones y a las cerca de 20 mil personas que son parte de la segunda edición del Festival Coordenada, en Guadalajara.

También es evocar al rock mexicano perdido en el tiempo. Aquel que entró después de que el fin de “Rock en tu idioma” --movimiento de finales de los años 80 encargado de dar a conocer y distribuir bandas tanto de rock nacional, como español y argentino-- le abriera las puertas. En el que nacieron las flores de Café Tacvba, las cuales llegan con las raíces cimentadas hasta el parque Trasloma de Zapopan, Jalisco.

La perla tapatía se viste con arquitectura colonial plasmada en construcciones como la catedral, pasando por los edificios comunes del centro y la ciudad, iglesias, templos y el palacio de gobierno, el cual resguarda en su interior el mural Hidalgo, hecho por José Clemente Orozco, donde el Padre de la Patria (con la antorcha de la libertad en mano) es rodeado por un rojo intenso que se adhiere a los ojos, a la memoria.

En el recuerdo también comienza a labrarse que este lugar se está convirtiendo en un referente para el encuentro de la música nacional e internacional con la creación del Festival Coordenada.


Hablar de festivales en el mundo, actualmente, es hablar de diversidad y México no se queda atrás. En distintas regiones del país han nacido y se han desarrollado propuestas que amplían la gama de festivales y satisfacen todo tipo de gustos, preferencias o excentricidades musicales. Guadalajara ya es ejemplo de ello.

Por definición, un festival hace referencia a una fiesta o a la creación de representaciones dedicadas a un artista o un arte: la música, en este caso. Además, permite el encuentro entre culturas y la unión de éstas dentro de su gusto por el mismo sonido o el desconocimiento y la curiosidad de aquellas mismas melodías.

El Festival Coordenada logra esta fusión desde sus asistentes hasta las bandas que lo convierten en una celebración. México, como anfitrión, acoge a Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, España, Chile, Rumania, Cuba y Colombia para que desfilen por este festival y abre la pista con Descartes a Kant, grupo de origen tapatío.

La plaza Liberación, en el centro de Guadalajara, es donde converge la Caminata por la libertad, marcha que ha circulado por algunas calles con una denuncia hacia la trata de personas. Por otro lado, el parque Trasloma ya recibe a su público con un sol que se impregna y hace cambiar la tonalidad de la piel.

Para cuando Presidente (dueto formado por Priscila González, de la banda regiomontana Quiero Club, y Quique Rangel, de Café Tacvba) sube al escenario, la esfera de gas caliente disminuye su intensidad. Con canciones de La gran magia’ su álbum debut, Priscila baila y se vuelve una con aquellos que la escuchan: --¡Ya los oí cantar! –sonríe--, ¡vamos a llorar!-- dice cuando llega la melancolía de Avenidas.


La presencia de Quique Rangel transmite la fuerza que a través de su trabajo como productor, arreglista, músico y parte de los tacvbos, ha forjado. Esto junto con la versión que realizan de la canción ochentera: Mad world, de la banda británica Tears for fears, también permite emprender un viaje hacia el pasado.

Este viaje se dirige hasta Chile de los años 90. Termina la dictadura de Augusto Pinochet y el grupo Los Tres se da a conocer con su primer disco homónimo. Esta tarde tienen invitados especiales para ser acompañados en uno de los escenarios principales, entre ellos se encuentra Café Tacvba. –“Déjate caer, déjate caer /La tierra está al revés / La sangre es amarilla / Déjate caer…”, cantan los vocalistas de ambos grupos: el chileno Álvaro Henriquez y Rubén Albarrán. La gente comienza a aglomerarse.

Con ascendencia chilena pero de origen mexicano, Natalia Lafourcade llega a crear un estado de calma, pues minutos antes El gran silencio, con su mezcla de géneros musicales, que van desde el rock hasta los tintes de cumbia y rap, desató un frenético y clásico slam, con patadas y golpes al aire, así como empujones.

Una mujer pequeña, pero enorme al mismo tiempo. Un rostro alegre, un cuerpo que baila al compás de la música, brazos abiertos, en el aire o sobre una guitarra y una sonrisa enmarcada en labios rojos. Así, Lafourcade le canta al amor y a cuando ya no lo hay, Emmanuel, Meme, del Real es invitado para endulzar la ocasión. Dedica a México con los dedos sobre el teclado de un piano No más llorar’, y al pasado lo atrae con En el 2000.

Laberintos formados por personas. Hay que tomarse de las manos para desplazarse. Tras aquel momento de placidez, la nostalgia y la evocación de otros tiempos envuelven al parque Trasloma. El banquete y destino finales del viaje terminan a cargo de las voces, guitarras, bajos y baterías de México y Reino Unido con Café Tacvba y Blur.


Vestimentas de múltiples colores portan los tacvbos. En sus rostros se nota ya el transcurso de la vida. Eso no les impide mover la tierra a través de sus brincos ni dejar sus instrumentos a un lado para llevar a cabo una coreografía conjunta --¡Papara papa eueo! (comienza a cantar el público que pide El baile y el salón. La memoria de Rubén Albarrán se traslada a un año atrás y recuerda a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

El escenario para Blur ya está listo con octágonos, en los que se percibe un cambio de color a lo largo de su presentación; y tres esferas de espejos estilo disco que hacen destacar el sentido festivo de Festival Coordenada.

Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree llegan por primera vez a Guadalajara. -Buenas noches --saluda Albarn. Establece una cercanía con el público. Arroja agua como si fuera la bendición en un acto religioso; baja del escenario y trepa la barra de metal que lo separa de la audiencia, desde ahí interpreta Lonesome street (de su último álbum); además, un grupo de fans se alista para subir a cantar y bailar con la banda en Parklife, canción que da nombre al disco con el que Blur define la era del Britpop.

Con himnos para México como La ingrata o El baile y el Salón, y otros para el mundo como Song 2 y Girls and boys; Café Tacvba y Blur reafirman su posición en la historia de la música en sus particulares contextos, sus diferentes espacios, pero una misma década de despegue e influencia en distintas generaciones, algunas de ellas presentes en el Festival Coordenada. De tal forma que Guadalajara se convierte en una máquina del tiempo cuya función es hacer vivir en el presente el tiempo pasado.





Bookmark and Share

0 comentarios: