sábado, 27 de diciembre de 2014

LA BIOGRAFÍA DE UN ARTISTA ES SU OBRA: FELIPE OLIVA

Por Gabriela Monroy Villalvazo
México (Aunam). Decidió estudiar actuación a los 17 años en la vocacional 13. El grupo de sus amigos estaba en el taller de teatro, no hablaban de otra cosa que no fuera eso, entonces, lo invitaron al camerino, “la forma de arreglarse y el ambiente estaba muy bonito, en el taller del maestro Mauricio Estrada, nos hablaban más que del teatro de la vida misma”.

Así es como Felipe Oliva Alvarado, director artístico de Nosotros Hacemos Teatro A.C., a sus 45 años, recuerda el por qué decidió estudiar actuación. La primera obra que realizó fue Cosas de muchachos, la cual constituye una forma de cómo transformar la sociedad desde el teatro.

A pesar de no contar con el apoyo de su madre, la señora Rutilia Alvarado, el Maestro Felipe estaba determinado a presentar su examen en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes “Fue muy difícil pues yo siempre estudié temas relacionados con Administración y Contaduría. Me preparé mucho, leí mucho y empecé a ir al teatro”. Después de cuatro años de intentarlo, ingresó a la licenciatura en el año 1990 la cual concluyó en 1994.

Su casi 1.75, sus jeans azul obscuro pero deslavados y su rara combinación de playera roja, camisa de mezclilla, chaleco café y tenis negros, así como su gran disposición para la realización de la entrevista, hacían que no se sintiera tan fría la oficina ubicada en Cerrada Eleuterio Méndez, San Diego Churubusco.

Al recordar su infancia, las facciones el dramaturgo se volvieron tristes, con cara de confusión y tras un silencio breve expresó: “Es difícil, pues no tengo casi recuerdos lindos de mi infancia; uno de los mejores fue un día de reyes cuando me regalaron un espanta pájaros y mi hermano mayor Manuel lo armó, tenía unos cuervitos en los brazos y un blanco para que con unos dardos, si le dabas a la cabeza, se caía por completo”. Al terminar, su boca dibujó una ligera sonrisa mientras se acomodaba el cuello de su chaleco café.

Las mujeres que admiro

La lista de personas a las cuales admira es muy amplia, el director de la Escuela Libre de Actuación en México comenzó nombrando a personajes históricos como el Rey Luis VX, Napoleón, Maximiliano de Habsburgo –al cual señaló como uno de los pocos verdaderos y honestos gobernantes de México-; Gandhi y Mandela por su convicción social; Vincent Van Gogh por el cuadro La Noche Estrellada, dentro de la poesía y literatura a Federico García Lorca, Shakespeare y al dramaturgo Wilebaldo López. “Yo siempre he dicho que soy la reencarnación de Molière”, así destacó la gran admiración por el escritor francés.

Mencionó el agrado por la música de Mozart y aunque no habló de los Beatles, su computadora portátil, el tocadiscos que reposaba en el librero de la esquina de la oficina, las figuras decorativas del escritorio y el calendario a la entrada demostraban que es un gran fan de la banda inglesa.

“En cuanto a personas cercanas a Mariana Brito, mi mujer, ella es una persona muy trabajadora e inteligente. También admiro mucho a mi madre, no he conocido a ninguna mujer que haya sido tan luchadora como ella, fue muy cabrona con sus hijos porque nos sacó adelante a todos y supo salir adelante como madre soltera, me hizo hombre y lo que soy, es gracias a ella” agregó el también Fundador de la Compañía de Teatro Independiente Nosotros Hacemos Teatro, A.C.

Hasta que me muera

“Cada obra tiene su importancia en el momento. Cosas de muchachos fue la primera obra profesional que monté, después de 10 años de hacerla en la Vocacional y con la que decidí ser actor. Bubble gum es importante porque trabajo mucho con adolescentes, yo siento que las redes sociales nos han separado brutalmente”, precisó el escritor. En El Tartufo se hace notoria la crítica a la hipocresía social, a la religión y la política. Cada obra que monta el maestro Felipe Oliva depende del tema social que esté en su momento.

Al momento de cuestionarle si existe una obra preferida señaló que es Judit pues él la escribió y dirigió, en la misma actuó su pareja Mariana Brito y fue un proyecto muy sólido pues ambos ganaron premios durante una larga temporada.

“Uno como artista si no estás hablando de algo que te duela no tiene ningún sentido’”. Cada tema que tocan las obras del Director de Escena tienen que ver con experiencias vividas, entre ellas se encuentran algunos como la destrucción familiar en La casa de Bernarda Alba; la falta de comunicación entre padres e hijos en Bubble Gum, la búsqueda del amor verdadero de Belisa y Judit; las injusticias sociales en El candidato y La primera dama.


“Me duele todo mi país y es por eso que en cada una de las obras lo vamos armando”, señaló el escritor. El tema más recurrente en sus obras es el de la pedofilia: Los niños prohibidos, Silencios, Pecado de omisión, La flauta mágica y El Ángel Violado debido a que él lo sufrió, su objetivo es que sea escuchado para que las personas que han vivido esto no se callen.

Felipe Oliva no considera ninguna obra un fracaso: “todas las obras que hemos hecho han sido un éxito y no podría retirarme porque no se hacer otra cosa”. Señaló que el retiro de la docencia, en la Universidad del Valle de México, no se encuentra muy lejos, pues no desea ser un maestro viejo y no quiere que la distancia generacional sea más grande.

“Mis alumnos siempre tendrán 18 años y yo ya no, la fortuna de ser actor es que puedes estar trabajando toda la vida, siempre hay personajes de todas las edades, si pensara en retirarme del teatro sería hasta que me muera pues no podría”.

“Imaginé estar frente de una sociedad civil, soy actor, director, escritor. Hago mis propios audios, escribo mis obras o las adapto. Me falta aprender más, mucho, hay muchos libros que no he leído y muchos lugares que no he conocido. Quiero ver más teatro en el extranjero, y en mi país”, señaló.

“Yo decidí que el teatro era mi pasión y el motor de mi vida, la cual gira alrededor de él. Nadie me ha limitado, a pesar de que no tuve en su momento el apoyo de mi madre, que no creo que me haya hecho falta pues probablemente si me hubiera apoyado desde el inicio no me hubiera aferrado tanto a la carrera”, dijo el dramaturgo.

Como anécdota, recordó los momentos en los que ha contribuido a cambiar la vida de algunas personas mediante el teatro, señaló esos momentos como invaluables. “La gente se nos acerca y agradece la forma en la que las obras han cambiado su vida; en Silencios, que habla del abuso sexual, nos buscó una mamá que quería hablar conmigo, su hija no paraba de llorar después de ver su obra pues le platicó que ella había sido violada a los 14 y que gracias a la obra lo pudo decir. Y así como esa anécdota cientos, nos escriben, nos dicen, agradecen las obras”, señaló con una media sonrisa.

Para concluir, puntualizó: “El teatro muestra los valores para que se reproduzcan y los vicios para que se acaben. Mi legado será dejar un mundo mejor al que yo encontré”.




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