lunes, 24 de junio de 2013

LEONORA ESQUIVEL FRÍAS, UNA ESPERANZA PARA LA HUMANIDAD


Por Mayra Gissel Cu Munguía
México (Aunam). Para Leonora Esquivel Frías el movimiento por la lucha de los Derechos de los Animales es la revolución moral más apremiante de este siglo, lamentablemente, mucha gente no sabe quien es ella e incluso tienen una vaga idea sobre la organización de la cual es fundadora; AnimaNaturalis, quedándose con la concepción de que “tiene que ver con animales”.

Esquivel nació en la Ciudad de México en 1973, siendo una de las pruebas vivientes de que basta una fuerte motivación y determinación para poder hacer algún cambio en el mundo, incluso si la acción es pequeña. Ejemplo de ello es AnimaNaturalis Internacional, organización sobre los Derechos de los Animales que además promueve el vegetarianismo y se encuentra presente en siete países de Hispanoamérica.

Ella ha realizado entrevistas en televisión y radio en España y México, además de brindar conferencias en diferentes escuelas como la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Iberoamericana de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de México, El Colegio de Michoacán, la Universidad del Estado de Morelos y el Colegio de Chihuahua. Por si fuera poco, también ha estado presente en marchas realizadas en pro de los animales no humanos.

Entonces, siendo AnimaNaturalis una organización cuya lucha reside en defender a los animales, ¿cómo fue que ésta surgió?, ¿Leonora Esquivel mantuvo durante toda su vida ésta postura altruista?, ¿qué significa para ella lo que ha logrado? Todo eso y más es lo que ella logra explicar en la entrevista realizada a su persona, siempre haciendo notar su pasión por la defensa de los que no tienen voz.

El encuentro se dio en una concurrida cafetería de Galerías Insurgentes: Coffe Bean, en punto de las cuatro de la tarde. Minutos antes ya me encontraba sentada en una de las mesas fuera del local, las cuales tenían enfrente un coqueto jardín de flores. Aquel día era agradable, no hacía frio pero tampoco un agobiante calor como para salir corriendo en busca alguna bebida fría; simplemente, era ideal para el evento que estaba por realizarse

Al cabo de 10 minutos apareció caminando justo en el otro extremo del jardín de flores, sujetando su bicicleta mientras su castaña mirada deparaba en todas las direcciones con la intención de encontrarme. Al notar aquello, me levanté del asiento y en cuanto hicimos contacto visual, ella sonrió de inmediato.

Lo primero que hizo al acercarse a mí fue abrazarme; debo decir que no me extrañó en lo más mínimo, de hecho, era una acción esperada, sobre todo si se trataba de ella. Jamás pensé en Leonora como el tipo de persona que mira despectivamente a los demás, o juzga sin conocer la situación. Aquello quedaba confirmado con tal muestra de cordialidad.

¿Prefiere que le trate de usted, o está más cómoda si la trato de “tú”? –Aproveché para preguntar, especialmente porque lo que más deseaba es que ella se sintiera cómoda.

-Con el tú, por favor– Respondió vivaz.

Una vez que tomamos asiento, primeramente, ella preguntó con sumo entusiasmo cómo era que me había interesado por los animales, ante lo cual no dudé en contarle mis motivos, con la misma emoción.

La protagonista del encuentro se mostró feliz al descubrir que había cada vez más personas interesadas por los derechos de los animales y que también aportaban su granito de arena en aquella laboriosa batalla.

A los pocos segundos Leonora se acomodó sobre su silla y esperó la primera pregunta, la entrevista había comenzado formalmente.

Las influencias

Los padres de Leonora murieron cuando ella tenía 16 años, sin embargo, heredaron a su hija valores y cualidades importantes que ayudaron a conformar lo que actualmente es: una persona que presta su voz a los seres que mucha gente simplemente ignora, los animales.

“De mi padre aprendí el activismo” Comenta, “Él era ecologista, trabajaba temas de medio ambiente y contra de la energía nuclear. De mi madre aprendí el sentido de la justicia pues ella era abogada y defensora de los derechos universitarios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Tuve una muy buena mezcla y decidí orientar así mi causa que son los derechos de los animales. Creo que ellos estarían orgullosos de lo que hago.”

Con la sonrisa de una niña pequeña finalizó aquel comentario de sus padres, ante lo cual asentí de inmediato.

¿Quién no sentiría orgullo de alguien que vela por los que no tienen voz? ¿Y qué mejor si se trata de tu propia hija? Estoy segura de que, si los padres de Leonora siguieran con vida, no podrían tener mayor dicha de saber que su hija encabeza una de las luchas más difíciles que puede haber.

Uno como activista no pide que todos amen a los animales pues en comprensible de que no podrá ser así, cada quien tiene sus gustos y motivos para que incluso le desagraden esos seres, pero sí se exige que se respete su vida.

De la Filosofía al Activismo

Esquivel estudió la carrera de Filosofía en UNAM y debido a su completa dedicación y gusto por el estudio, obtuvo diversas gratificaciones como el premio Norman Sverdlin a la mejor tesis de licenciatura y la Medalla Gabino Barreda al poseer unos de los mejores promedios de la generación.

“Siempre me interesó aprender a pensar bien y argumentar bien. Cuando estudié Filosofía me di cuenta que era una disciplina que estaba muy relegada, lo cual hacia quedar en un ámbito muy reducido publicaciones y docencia. Yo sentía que había que hacer algo más práctico con ella”

Y así fue. Sabiendo que quería hacer algo que ayudara a la gente a pensar de manera más clara y ordenada, llevó sus estudios de doctorado a la Universidad Autónoma de Barcelona, donde aplicó la filosofía al tema de la ética ambiental.

“Considero que viajar y estudiar en el extranjero es parte fundamental de la formación de un individuo, más allá de lo que vayas a aprender dentro de las aulas. Yo tuve la oportunidad de irme a Barcelona, donde además surgí como activista.”

El Nacimiento de AnimaNaturalis

“Desde niña tenía una sensibilidad especial por los animales. Me parecía raro que me obligaran a comer a unos y a querer a otros. Simplemente, era extraño y contradictorio, además, tal parecía que los temas de las corridas de todos y de los animales en situación de calle eran muy normales, que era algo que así era y que debía de aceptarlo”.

Durante su estadía en España, Leonora había acudido a una manifestación en contra del uso de pieles como vestimenta, donde tuvo la decisión de acercarse a la organización que emprendía el movimiento. Poco después comenzó a trabajar con ellos como activista y ahí se dio cuenta de que había muy poca información en español sobre esos temas.

“En Latinoamérica el tema estaba muy débil” Comentó, “Entonces, con mi pareja de aquel entonces y quien es hoy el presidente de AnimaNaturalis: Francisco Vázquez, creamos un portal de Internet llamado AnimaNaturalis. Poco a poco gente de otros países nos empezó a escribir diciendo que querían organizar campañas en sus propios países.”

La popularidad que la página de Esquivel y Vázquez habían creado creía rápidamente, por lo cual se vieron en la necesidad de ir extiendo lo que empezó como un portal hasta llegar a la creación de una organización internacional.

Era impresionante como un proyecto que, inicialmente tuvo una dimensión pequeña, adquirió mayor tamaño y presencia alrededor del mundo. Todo eso por la consciencia de miles de personas preocupadas por un mismo propósito: la lucha por los derechos de los animales.

La revolución moral

Leonora Esquivel sostiene que no hay buenos argumentos para excluir a los animales de la comunidad moral. Cuando se dice que matar y hacer daño es malo, las personas únicamente se quedan limitadas a los seres humanos, a lo que la fundadora de AnimaNaturalis menciona: “Basta con que un ser tenga intereses en no ver afectadas sus preferencias para poder tener derechos”.

Explica que los animales tienen al menos dos preferencias básicas como nosotros: no sentir dolor y procurarse estados que les generen agrado. “Con eso al menos deberían tener derechos para que ésos intereses no fueran vulnerados por otros individuos, y nosotros con nuestros hábitos estamos pasando por encima los de los animales”.

A ella le gusta considerar que los demás criaturas con los que comparte el planeta tienen el mismo derecho de vivir, de ser libres, de no ser torturados, asesinados para la vanidad o/y consumo humano, ni ser considerados como una propiedad; “en la medida que yo puedo lograr eso para mi misma y mis congéneres, intento extenderlo a seres de otras especies”.

Cuando Esquivel entró a la organización y se convirtió en activista, aprendió mucho sobre la situación de los animales. Ella creía que se limitaba al tema de la peletería, de las corridas de toros y de los animales en situación de calle.

Conforme fue adentrándose en el mundo altruista, vio lo que implicaba el uso de animales en laboratorios, en los circos, en los zoológicos, los delfinarios, la pesca industrial y los animales como comida.

“Era evidente que era un problema muy grande que necesitaba manos a la obra y atención. Eran muchos individuos en situación de sufrimiento y pocas manos para socorrerlos, entonces decidí utilizar mis capacidades para ayudar a los animales no humanos.”

Leonora tiene muy presente lo que implica el sufrimiento en los animales. Con motivo de filmaciones, le ha tocado visitar granjas de gallinas ponedoras de huevo y admite que ha sido uno de lo casos más fuertes que ha presenciado: “Uno tiene la idea de que la gallina pone huevos en un ambiente natural, pero en la industria no es así”.

Con seriedad en la voz, era obvio deducir lo importante que son estos temas para Leonora, especialmente porque lo que busca hacer es informar a las personas sobre lo que realmente sucede.

“Las gallinas viven enormes bodegas, sin luz natural, en jaulas de metal de hasta 30 centímetros que están unas sobre las otras. Ahí pueden meter hasta dos gallinas que se encuentran hacinadas todo el tiempo. Y ves a esos miles de aves picoteando constantemente las jaulas, lastimadas de las patas por el alambre en el que están paradas, y en 18 horas de la vida de esa gallina produce un huevo”

También menciona que algo que cambió su manera de entender el reino animal, fue un documental sobre la pesca industrial. Ella había dejado de comer mamíferos y aves hace años atrás, pero mantenía su degustación por el atún, le era sencillo y concebía la idea de que los peces al menos habían vivido libres y que morían rápido.

“Nadie me desmentía esa idea. Cuando vi el documental noté la cantidad de animales marinos que son atrapados en las redes; delfines, tortugas, ballenas; y de que sí sufren a la hora de que son sacados del agua; de como agonizan durante minutos y son troceados prácticamente vivos o golpeados o pisoteados contra el suelo de la plataforma pesquera”

Leonora solía ser vegetariana, es decir, no ingería ningún alimento de origen animal, y cuando vio qué sucedía dentro de las industrias decidió volverse vegana, cuya dieta está basada en alimentos de origen vegetal, sin excepciones de ningún tipo; “No me parece justo que un animal tenga que padecer esas circunstancias para que yo pueda comer. En realidad, todos aquellos seres que sean capaces de sentir placer y dolor deben ser tomados en cuenta moralmente”

La fundadora de AnimaNaturalis da la opción de un video, Earthlings, documental ganador de múltiples premios que narra cómo los humanos utilizan actualmente a los animes de otras especies. Su finalidad es la denuncia de las actividades especistas a las cuales gran parte de la población está acostumbrada.

La importancia del vegetarianismo

“Cuando me hice vegetariana, hace 15 años, creía que eso el máximo esfuerzo. Que con ser vegetariano ya estaba haciendo todo lo posible para reducir el sufrimiento de los animales, pero fue cuando visité esa granja de huevos y cuando visité una granja de leche orgánica con la intensión de ver a las vacas.”

La activista nuevamente narra una anécdota sobre la situación de sufrimiento de los animales en las industrias, esta vez en el caso de las vacas, animal favorito de Leonora; “me di cuenta cómo las criaban, de cómo las separan de sus terneros, y a su vez, de cómo sus crías son destinadas para el consumo humano”

En el caso de la transición al vegetarianismo –y posteriormente al veganismo– explicó que en su caso no resultó difícil, ya que llevaba un tiempo siendo activista y comenzaba a sentirse poco coherente comiendo todavía productos derivados de animales.

Por esa misma razón, ella y Francisco Vázquez, ahora presidente de la organización, decidieron crear un área fuerte de vegetarianismo que es la web HazteVegetariano.com. Actualmente ambos dan consejos sobre los primeros pasos para volverse vegetariano, pues tienen una gran cantidad de recetas e información nutricional.

“Es mucho más sencillo de lo que la gente piensa. Es cuestión de habituarse en leer los ingredientes de lo que comemos y de ser más específicos a la hora de pedir comida”.

Igualmente se encuentra consciente de que muchas personas consideran que comer carne es realmente necesario, a lo que ella responde: “Los productos médicos muestran que comer carne hace más daño que bien, por ese lado estamos teniendo mucho apoyo de instituciones médicas o de consultorios de salud que sí recomiendan al menos la disminución de productos de origen animal, incluyendo lácteos”

La decisión más difícil

“Dejar la presidencia de AnimaNaturalis me costó mucho trabajo, pero sentí que había llegado el tiempo de dejar un cargo que había conservado durante 10 años, además de que apuesto por el recambio generacional”

Tanto Leonora como Francisco Vázquez tienen casi 40 años de edad, están consientes de que no estarán en la causa eternamente, así que quieren formar a gente joven que algún día pueda heredar y saber llevar los cargos de la organización.

Trascendencia de AnimaNaturalis



Esquivel mencionó que la creación de AnimaNaturalis la había llevado a cabo con su ex pareja, Francisco Vázquez, y aprovecha para ilustrar que es la muestra de como dos, o incluso una individuo, puede aportar con pequeñas acciones un cambio al mundo.

“Este es el ejemplo de dos personas en un departamento con una computadora decidieron transformar, sin siquiera dimensionar hasta donde iba a llegar esta organización.”

Ellos habían decidido utilizar sus propios recursos para dar información sobre un tema que ambos consideraban relevante, y asimismo, las personas de otros países de Latinoamérica que llegaron al portal, confiaron en el proyecto y con las mejores de las voluntades tomaron el papel de directores o corresponsales de sus respectivas naciones.

“¡Esto ha crecido en 10 años!” Exclama con emoción, para luego agregar, “Somos el ejemplo de como una organización sin fines de lucro que puede mantenerse sin recibir un sueldo y seguir trabajando cada vez más por los animales.”

El nuevo reto

“Me gustaría mucho que AnimaNaturalis fuera una organización sustentable” comenta la activista sintiendo que siempre puede lograrse más y de esa forma dar más de si para la ardua lucha por la defensa de los que no tienen voz, “la vida de los activistas es corta, es decir, cuando gente joven que trabaja con nosotros después se casa o tiene hijos, obviamente pierde la disposición para seguir trabajando de tiempo, pero tener una oficina y contratar gente es elevar el tema de los derechos de los animales a una profesión.”

El hecho de que más gente se una para ayudar a la causa es algo que Leonora agradece profundamente, sin embargo, ella está consiente de que es necesario hacer crecer la organización mucho más, especialmente porque la problemática de los animales es inmensa.

A su vez comenta que el activismo animalista no es un trabajo remunerado en México, pero ella espera que pueda serlo debido a que se dedica muchísimo tiempo, corazón y todas las capacidades económicas, intelectuales y emocionales.

Prueba de su entrega y pasión por la causa es su nominación en los Premios de Sustentabilidad como Mejor Activista, categoría la cual ganó, “fue una satisfacción muy grande por que además representaba a mi organización y a todos aquellos que se dedican a defender los derechos de los animales.”

Una esperanza para la humanidad

“Quizás soy un poco negativa” Leonora Esquivel confiesa aquello y yo no puedo creerlo. ¿Era realmente posible que una mujer que enfocaba su vida por los derechos de los animales fuera negativa?

Ella sonríe ante mi sorpresa.

“Confío en la causa” Explica, “Es complicado. Cuando de repente ves que cortan cada vez más árboles, que cada vez hay menos áreas verdes, deforestación, cada vez más cemento, maltrato animal… De pronto es difícil creer en la humanidad”.

Era verdad

“Nuestra conciencia a veces parece quedarse estancada, sin embargo, este trabajo me hace tanto bien. Me hace estar en contacto junto con gente joven que a partir un folleto o de una conferencia decidió cambiar su vida y la de miles de animales. Me devuelve la esperanza en el género humano”

Con esas últimas palabras la entrevista había terminado, y Leonora, con la misma cordialidad y mueca sonriente, se levanta de su asiento. Hago la misma acción y me brinda un último abrazo antes de agradecer mi interés por los animales y por haberla elegido. Momentos después sujeta su bicicleta y desaparece detrás del jardín de flores.

Al finalizar el encuentro se puede decir que Leonora Esquivel, fundadora y ex presidenta de AnimaNaturalis, persona que ha dedicado su vida a defender seres indefensos y a hacer llegar toda la información posible a los demás, es el ejemplo de que basta ser firmes, mantenerse y perseverar para poder hacer un cambio en el mundo.

La activista demuestra que sólo hay que decidir hacer un cambio para ir logrando poco a poco una transición, y sobre todo, que aquellas personas que día a día se unen a nobles causas como lo son los derechos de los animales, devuelven fe y esperanza la humanidad.

¿Y por qué no? Para muchos de nosotros, seguramente, la misma Leonora Esquivel es una esperanza en este mundo, una muestra de que la humanidad aún tiene futuro.

Fotos: Facebook AnimaNaturalis







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