lunes, 24 de junio de 2013

APASIONADA POR “ESA PARTE ENIGMÁTICA DE LA MENTE”: ALICIA VÉLEZ


Por Gina Ivonne Rueda Arias
México (Aunam). ¿Qué sientes cuando una persona es indiferente hacia ti? ¿Qué pasa cuando ves un acto violento o cuándo ves un gran logro? La sensibilidad humana provoca que surjan emociones rápidas, espontáneas e inconscientes, estas se dan gracias a la interacción entre individuos y se ven desde un punto de vista moral; la moral ha sido estudiada por la filosofía, el derecho y la biología, pero alguien se interesó en verla desde un punto de vista neuropsicológico.

Es Alicia Vélez, una mujer de complexión pequeña, aproximadamente con una estatura de 1.60 con tacones, tez apiñonada, cabello negro, blusa blanca, pantalón negro, botas, ojos pequeños y una sonrisa amable; hace una expresión cordial y simpática para dar paso a la entrevista.

“Adelante”, se escucha en su cubículo ubicado en la Facultad de Psicología de la UNAM, en la pared hay una pequeña fotografía de tres personas disfrutando de unas vacaciones, tres cuadros artesanales y un globo aerostático en forma de lámpara.

La investigadora Alicia Vélez estudia las relaciones entre el cerebro y la conducta a través de la neuropsicología, gracias a su investigación de cómo afectan los estímulos visuales con contenido emocional y moral a los jóvenes mexicanos fue elegida como Embajadora del Conocimiento 2011, premio entregado por la revista QUO.

Observadora desde temprana edad

-Yo creo que siempre tuve el interés de observar a la gente, lo que decían, cómo lo decían y cómo se comportaban; tal vez de una manera muy primitiva, pero desde la infancia he sido muy observadora; poco a poco me di cuenta que esa era la base de la psicología, estudiar el comportamiento humano.

Alicia Vélez nació hace 37 años en la Ciudad de México, tiene una familia grande ya que esta integrada por sus dos padres, ocho hermanos y trece sobrinos. Tiene una gran admiración por su padre, aunque él falleció hace 11 años al igual que su hermano mayor.

-Era muy unida a mi papá, tal vez porque tenía un carácter fuerte, muy parecido al mío. Él me impulsó mucho y aunque se perdió muchos momentos relevantes en mi vida, marcó mucho mi orientación personal. Me enseñó a hacer siempre bien las cosas, no desperdiciar el tiempo, el apreciar un atardecer; era un hombre intenso, al que le gustaba mucho disfrutar.

La Psicología en mi vida

-Desde la preparatoria me fui enfocando más a refinar cuál era mi gusto y ahí entendí que la psicología cumplía todas mis expectativas en función de la conducta humana. Siempre me gustó mucho, lo único que cambió fue mi giro dentro de la psicología ya que yo tenía intenciones de irme a un área industrial, pero pude darme cuenta de que la investigación era lo mío.

Siempre estudió en escuelas públicas y agradece haber entrado a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde la preparatoria, estuvo en el Colegio de Ciencias y Humanidades ubicado en el sur de la Cuidad de México (CCH Sur).

-Yo era una persona muy aislada, pero haberme integrado al laboratorio de investigación muy tempranamente, en mi tercer semestre, me ayudó a ampliar mi conocimiento, a tener contacto con más personas, a asistir a congresos y a darme cuenta cómo se comparte el conocimiento en este tipo de foros.

-Tengo una identidad muy fuerte con la UNAM, ya que esta ha sido mi casa de estudios desde la preparatoria, adoro la UNAM, siempre quise trabajar aquí. Me encanta el campus, la gente y amo pertenecer a todo esto, es una parte muy importante ya que te sientes muy identificada con tu trabajo, formas una pieza de el.

Tiene Doctorado en Psicología con especialidad en Neurociencias y ha colaborado en el Laboratorio de Neuropsicóloga y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM, dirigido por su tutora del doctorado y postdoctorado en neurociencias de la conducta, la Doctora Feggy Ostrosky.

Todos tenemos un lado moral

A ella siempre le ha atraído lo desconocido, le tiene fobia al miedo pero le gusta enfrentarse a él.

-La conducta humana siempre ha sido un misterio, cuando yo descubrí que podía indagar más allá de lo que se observa, me di cuenta que era lo quería, quería estudiar esa parte inexplicable del cerebro, porque también para el ser humano son cosas que aún no se entienden, entonces colaborar con esa parte enigmática de la mente me apasionó.

- Yo estudio a partir de la actividad eléctrica cerebral, la evaluación de la conducta y las funciones cognoscitivas. Es muy interesante indagar ese misterio porque la respuesta del cerebro no te engaña, el cerebro manda señales; a mí me gusta la parte del cambio de lo que el cerebro produce y lo que tu conducta hace, la conducta se modifica a partir del contexto.

Colaboradores más importantes

Alicia Vélez a trabaja con personas que tienen años de experiencia y grandes proyectos, como la Dra. Feggy Ostrosky y la maestra Gabriela Orozco, que le ha funcionado para su experiencia.

-Obviamente de las más importantes es la Dra. Feggy Ostrosky que ha sido mi mentora desde hace 15 años, he trabajado con ella, tanto en el aspecto personal como académico.

- Feggy para mí es una imagen muy importante de una mujer exitosa, una mujer brillante intelectual y personalmente, muy capaz de mantener muy buenas relaciones con su gente de trabajo, de transmitirte mucho conocimiento. Yo tengo una admiración en todos los sentidos por ella.

-Al salir con ella en un congreso tuve la oportunidad de ver otra faceta de ella porque nos vinculamos más en el plano personal. El año pasado que me otorgaron el reconocimiento de la revista QUO, vi el fruto de tantos años de trabajar con ella.

-Pero ya como colegas, con la Dra. Gabriela Orozco ha sido mi compañera de vida, a parte de ser colaboradoras, somos muy amigas. Ha existido mucha sincronización de proyectos, de trabajo, de respeto, de comunicación y muchas cosas que han sido elementos para reforzar nuestra amistad y el trabajo profesional.

-A Gabriela Orozco yo la conocí desde que estaba terminando la secundaria, primero tuvimos contacto como amigas y después ambas entramos a la UNAM, aunque ella era como un par de generaciones arriba que yo, aún así eso no fue un impedimento para que nuestra amistad creciera y se fortaleciera mucho.

Sus motivaciones

-Principalmente yo, pero siempre las personas que son allegadas a mi me motivan mucho, en su momento fue Feggy. Mi pareja actual me motiva mucho porque siempre compartir mis logros me ayuda a reforzar que mis planes son los más correctos. Al igual mi familia ha sido motivo para ir construyendo mis trayectos de vida, mis caminos y mis decisiones.

No divido mi vida laboral y personal porque creo que debes ser un ser humano sumamente racional y yo no lo soy, así que esta mezcla de trabajar con gente que me agrada y hacer lo que me gusta me provoca no poder separarlo.

Algo que no esperaba era dar clases, y cuándo me invitaron a ser voluntaria, se generó un cambio ya que sólo me gustaba la investigación. Esa satisfacción de poder transmitir mis conocimientos es muy gratificante ya que había tenido maestros muy buenos y quería provocar ese mismo agente de cambio en generaciones nuevas.

Para mí es encantador transmitir un aprendizaje, y cuando hay alumnos con tanto entusiasmo, se agradece y se refleja porque comparte el logro de personas que son muy importantes en tu vida.

Embajadora del conocimiento 2011

Alicia Vélez ganó en el 2011 un premio de la Revista QUO, como embajadora del conocimiento, para ella fue un halago y un gran compromiso, ya que la inscribieron en el convocatoria -Yo normalmente no me inscribo en concursos, aún me siento muy novata porque pienso que al ser investigador o profesor tienes que estar actualizándote y renovándote-.

Participaron 150 trabajos, de los que fueron seleccionados 30 proyectos e historias que transforman positivamente la realidad, al reunir los criterios de curiosidad, pasión, sentido de integración, visión y creatividad.
-Estaba entre gente muy importante, con años de experiencia, con planes y estudios maravillosos; entonces eso me generó un gran compromiso.

- A veces un evento no explica todo, cuando me otorgaron ese reconocimiento, fue como ver cada uno de los momentos que me llevaron a ese sitio, vi el producto de años de trabajo, y a partir de ahí los medios internos de la Universidad se interesaron por mi trabajo. Fue inesperado, soy una persona discreta y estar así por delante generó gran cambio en mi vida profesional

Momentos más especiales

La investigadora Alicia no tiene hijos, pero ha tenido momentos importantes en su vida, como su titulación de la Licenciatura, o haber terminado su Doctorado.

-Personalmente cuando tuve a mi primer o cuando nació mi primer sobrino, que es como mi hijo, yo tenía 15 años pero fue muy importante para mí ya que él vivió y creció conmigo, ahora ya es universitario; él me enseñó muchas cosas de lo que yo podía hacer.

-He tenido varios momentos que me han cambiado la vida, como la perdida de mi padre y mi hermano o el nacimiento de mis sobrinos. A partir de ahí te das cuenta de que la vida tienen facetas, aprendes a descubrirte, son oportunidades para crecer y cambiar.

La violencia

-Con Feggy ya estudiaba las emociones, su línea central ha sido la violencia; yo era observadora de ese campo, cuando empezamos a ver la parte de la moralidad que es tan controversial, me encantó porque siempre es un tema de religión, ética, filosofía, un tema muy subjetivo, y nos dimos cuenta la manera como ambas embonaban perfectamente

-Cuando investigué con Feggy a Juana Barraza, “La mata viejitas”, me permitió darme cuenta de muchas de las cosas que yo leía, pero nunca había visto, estas personalidades que pueden ser extrañas e inexplicables, al igual que la gente que abandona hijos, maltrata, golpea, mata, etcétera; tener una frente a mí me sorprendió.

-Juana Barraza no sentía empatía, pena o tristeza como una persona normal, más que por personas cercanas como sus hijos; si fue un caso muy interesante.

Sus trabajos han creado un avance en las neurociencias y en especial su trabajo de “¿Cómo afectan los estímulos visuales con contenido emocional y moral a los jóvenes mexicanos?” la llevó a la cúspide de su carrera, hizo experimentos en dónde se eligieron 278 fotografías de situaciones reales, con implicaciones emocionales, para evocar en los participantes reacciones psicológicas y fisiológicas.

El artículo “Emociones morales”, publicado en la Revista “Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias”, aborda la pertinencia de contar con un sistema de evaluación para encontrar las relaciones biológicos de las estructuras cerebrales responsables de esos estados de ánimo.

Tenía que dar su última clase del semestre, así que Alicia Vélez se despidió de una manera educada y con un poco de prisa, ya que para ella son muy importantes, debido a que es una persona muy comprometida con su trabajo.

Foto: Ernesto Navarrete. Revista ¿Cómo ves?



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