lunes, 25 de marzo de 2013

MIEDO Y MISTERIO: DRÁCULA LLEGA A LA FACULTAD DE ARQUITECTURA

Por Miriam Hernández Alegría
México (Aunam). Comienza la obra. Corría el año de 1878 y, el joven crítico teatral Bram Stoker (Guillermo Uribe) abandonaba su natal Irlanda, tras haberse casado con Florence Balcome Stoker, e instalarse cómodamente en la ciudad de Londres gracias a su nuevo empleo. En el escenario del mítico teatro Lycerum donde se fraguarán muchas creaciones del autor irlandés, Stoker llegaba para ocupar el cargo de secretario y gerente del teatro.

Henry Irving, (Ricardo Valdivia) bajo las cuatro cortinas negras y en cuclillas se ponía de pie, para dar la bienvenida a Bram, mediante aplausos y alabando su llegada, le pedía que se hiciera cargo del teatro lo antes posible, pues ganaría ¡22 libras semanales! y tenía que empezar a desquitar su sueldo; además cuando se dirigiera a Henry no lo llamará señor, sino jefe o gobernador, como sus otros empleados lo hacían.

Pues el cargo que ocupaba, era uno muy sencillo, le comentaba. Bram le dijo que lo llamaría capitán e Irving convencido con su nuevo título, se marchaba.

Los camerinos que se ubicaban en la parte inferior de lado izquierdo y derecho del teatro Lycerum, que a su vez era también el teatro Carlos Lazo, formaban parte de la escenografía junto con una silla en color verde, una mesa de madera y la mochila negra de Bram que se convirtieron en parte fundamental de la obra. Durante más de una hora y media.

Teatro Lycerum encuentro de una actriz y un escritor

Tras la iluminación en color verde, Ylia Popesku que interpretaba a Ellen Terry, aparecía narrando un monólogo sobre la luz del destructor de Dios por dos minutos y desaparecía. En escena volvía a entrar Bram para leer una carta que era precedida por la voz en off del personaje de Irving al darle instrucciones de las actividades a realizar en el teatro.

Y el tan esperado encuentro entre una actriz y un escritor ¡por fin llegó! Ellen Terry entraba en escena, el público aplaudía, ella buscaba a “la bestia”, la mascota consentida de Henry. El animal más feroz que podía existir, arrancaba la admiración, risa y aplausos del público. Un perro blanco y café de raza chihuahueña, se convertía en la sensación de la noche.

El tiempo transcurría y Ellen comenzaba a repasar la nueva obra en puerta de Henry donde ambos siempre eran los protagonistas. Irving siempre preocupado por las críticas que le hacia un periodista, amigo de Stoker decían lo siguiente: “Ellen Terry siempre tan espectacular se llevo los aplausos y Henry Irving no sé cómo puede articular y caminar a la vez y llamar a eso actuación.” enfurecían a Henry y lo obligaban a exigirse más, pues siempre ante todo se consideraba el mejor actor de su tiempo. Y una crítica mal hecha y envidiosa no lo detendría.

“Macbeth” era la nueva obra que Irving quería interpretar. Esfuerzos y desesperación, le invadían, sabía que le tenía que salir perfecto. Para que aquel periodista mal intencionado que lo había juzgado, se tragará sus palabras, y se sorprendiera como todos, al verlo nuevamente en escena con una obra de William Shakespeare, pues era el único dramaturgo que según él, podía interpretarse en su teatro.

Nueva escena, nuevo personaje

Los días transcurrían para Stoker, quien se acostumbra a la vida teatral, al carácter explosivo de Henry Irving y sus presiones, a la sensibilidad de Ellen, y a la presencia de “la bestia”, Y su amigo Holck (Alejandro Vicencio) aparecía en escena.

Con su impresionante cabello rubio, y su vestuario negro, hacían resaltar la admiración del público y uno que otro chiflido de alguna mujer. Para recibir la primicia de la boca de su amigo Bram de ser ¡padre! Pues su esposa Florence, estaba embarazada. La felicitación no se hizo esperar. Y comentaba muy orgulloso que el nombre de su hijo sería: Irving Nobel, en honor a la admiración que sentía por su jefe. Henry Irving.

Una libreta, un profesor y Drácula nace

El tiempo ya había hecho su trabajo, Bram Stoker, enfrentaba una crisis matrimonial con Florence, y en un arranque de desesperación lanzaba las flores rojas que pensaba obsequiarle. Ellen lo cuestionaba sobre su presencia en el teatro, pues debería estar celebrando el cumpleaños de su hijo y no trabajando. Y la respuesta era simple: Una crisis matrimonial lo estaba separando de su familia.

La vida familiar del gran escritor día a día se complicaba, pero seguía transcurriendo, ya con un libro publicado, sobre cuentos para niños, recibía de su amigo Holck, quien entraba a escena para felicitarlo por el último estreno en el teatro Lycerum de Ricardo III. Con dos copas de vino para celebrar, y el mejor obsequio que le podía haber dado en aquel tiempo, la famosa libreta roja Mosqué que consolidaría su obra de mayor éxito y que le daría la inmortalidad a través de: Drácula.

Ese mismo día Bram y el doctor Armenius Vámbéry (Miguel Enrique) se conocerían por medio de Holck, quien ayudaría a Stoker a entrar al mundo de los vampiros y quien le ofrecería información sobre Vlad Tepes personaje fundamental para la inspiración del escritor y creación de Van Helsing. A través de Nosferatum y el lugar de origen: Transilvania. Llegaba el primer descanso de la obra de cinco minutos a las 7:17 p.m.

El telón se abre y Drácula sigue en proceso

A las 7:26 En escena aparecía nuevamente Bram y el doctor Armenius, y atrás de ellos se proyectaba la imagen de Drácula, Mientras Vambéry le contaba a Stoker que a Tepes le gustaba empalar vivos a sus víctimas y beber su sangre. El personaje que interpretaba Guillermo Uribe estaba maravillado en escribir todo lo que el doctor le contaba sin perder detalle de nada.

Trece años de vida y trabajo ya habían pasado en aquel teatro donde sólo las obras de Shakespeare estaban en escena; artículos novelas y cuentos ya habían sido creados por Bram. Y Drácula ¡apareció! En casa de Bram como sueño o imaginación fue la inspiración para dar fin a la escritura. ¡Drácula estaba lista!

Fousy se pierde y una vida se va

Un día más. La vida ya no era la misma para Henry, la tristeza lo embriagaba Fousy (Chock) “La bestia” se había perdido. Irving no tenía cabeza para nada y criticaba la obra de Stoker. Él, por primera vez se enfrentaba al hombre que tanto admiraba, para defender su obra de vampiros.

La obra de Arthur Conan Doyle estaba en puerta, el estreno llegaba, Terry, tras bambalinas hablaba con Bram sobre su última obra: Drácula, le decía que era ¡impresionante! y ¡majestuosa! Pero le quedaba una sola duda “¿quién era ella en aquella historia? ¿Quién es Mina una mujer que tiene la mente de un hombre, virtuosa, independiente, valerosa?” Preguntaba Ellen y Bram respondía: “¡Sí! no es caso un personaje excelente.” La furia se apoderaba del personaje de Popesku. Los aplausos del éxito obtenido de la obra de Doyle, interrumpían la plática. Pero a pesar de su inconformidad Terry siguió admirando a Stoker.

La vida para Henry no fue la misma, estaba distraído, enojado siempre más de lo normal, por la desaparición de Fousy, sin embargo, tras una severa crítica sobre el nombre de la historia de vampiros que Bram ya había escrito. Irving lo ayudó para que finalmente lo titulará: Drácula.

Tiempo después Henry murió en el escenario, al estar interpretando la obra en vivo de Stoker, convirtiéndolo en el hombre que fue Drácula, obra de siete años dedicada a Holck Kant, amigo de Bram Stoker, quien muere en primavera, pero logra la inmortalidad con Drácula

Pues decía Ellen: “Morir es dormir, quizá… soñar es tener hermosos sueños. ¡Príncipe, por fin eres libre!” Y miedo y misterio terminaron, con 11 personas en escena acompañados de Chock como: “la bestia” y Abraham Feria, invitando a conocer y leer la obra de Bram Stoker a 100 años de su muerte y asistir a las últimas funciones del 4 y 5 de marzo del 2013, para conocer: El hombre que un día fue Drácula.











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