jueves, 4 de octubre de 2012

RODOLFO NARÓ, UN POETA QUE SE CONVIRTIÓ EN NOVELISTA

Por David Sánchez Celin

México (Aunam). Ya ha pasado la hora de la cita. ¿Dónde está? Su ausencia asusta. Rodolfo Naró, poeta y novelista mexicano analiza la situación de la mujer. “Una de las mayores violencias que ha sufrido la mujer es la negación de su propio cuerpo; él no te toques, no te masturbes porque es pecado.”

Rodolfo Naró cree que “hay palabras que no se pueden escribir. Se dicen en el momento justo, al oído”, con “húmeda voz que se confunde con el vaho que eriza el cuello.”

Nació en Tequila, Jalisco, hace 45 años. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Guadalajara; terminó la carrera “porque estaba más allá, más cercano al final.”

Sin embargo, su vocación la descubrió “ya casi saliendo” de la carrera. “Me di cuenta que lo mío era ser escritor; narrador, más que periodista”. Con ello inicia su preparación literaria en los talleres de Guillermo Samperio, considerado uno de los mejores cuentistas mexicanos vivos.

Con Los días inútiles inicia su carrera como poeta. Le siguen Año de gracia, Alburemas, Amor convenido, Del rojo al púrpura, Árbol de la vida, El principio y El antiguo olvido; todos publicados en México y en Argentina.

Pero es con Poesía convenida, una recopilación de más de veinte años de trabajo, con la que cierra un ciclo como poeta para iniciar su etapa de novelista, luego de haber sido finalista del Premio Planeta 2006, con la obra El orden infinito.

Cállate niña es su segunda novela, publicada por Ediciones B (2012), con la que se consolida en el ámbito narrativo, en donde analiza la violencia que se ejerce contra la mujer, desde una perspectiva erótica.

El hombre que nació para escribir

Rodolfo Naró es un hombre cuya mirada provoca diversas sensaciones, mira de frente, sin titubear. Por momentos sus ojos parece que ven al infinito, al horizonte, allá donde “las palabras buscan otros caminos para llegar”.

Es un hombre romántico, amante de la belleza femenina. Pero sobretodo, es un escritor, “una persona curiosa. Tengo esta curiosidad por ver, por explorar y por hacer. Por vivir al límite”. Quizá la curiosidad mató al gato; “sí, pero hay que arriesgarse, es necesario ir más allá”.

“Primero escribo para mí. Escribo una historia que yo quisiera leer, que alguien me hubiera contado. Siempre trato de escribir historias para que entre la duda. Los lectores son lectores inteligentes, siempre se debe escribir con ciertas interrogancias (sic) para que el lector haga sus propias conclusiones. No darle todo muy digerido, como lo hace Carlos Cuauhtémoc Sánchez que trata al lector como si fuera un tonto, que no lo deja a su libre albedrío”.

Su carrera como escritor no empezó como tal. Decidió serlo porque fue “un llamado de vocación y de curiosidad también”. Además, “estaba muy joven y no sabía que quería estudiar; creí que quería estudiar periodismo por eso entré a la carrera de Ciencias de la Comunicación”. Sin embargo, comenzó su carrera como escritor en los talleres de Guillermo Samperio, donde corrigió El orden infinito.

Haber sido finalista del Premio Planeta en Argentina (2006) hizo que la editorial en México “volteara a ver la novela”. Pero no todo ha sido así de fácil, para publicar sus poesías tuvo que ir tocando puertas, con engargolados, en pequeñas editoriales, nacionales, de poesía para ir colocándolas.

Ser escritor es ser “una persona muy metiche, muy curioso. Siempre trata de ir más allá de lo que se tiene alrededor, de conocer más, el saber más”. Para estar en este ámbito, “hay que estar relacionado. Es una cosa que no se plantea, lo tiene uno mismo”.

Dentro de su formación literaria, Naró tiene como influencia a Federico García Lorca, Pablo Neruda, Borges, Pedro Salinas, así como a Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar. Sin embargo, Juan Rulfo es uno de sus autores preferidos; esto lo deja ver en la narrativa de su primera novela.

…Prefiero muerta tenerle, que ajena sin quererme

Cállate niña es la segunda novela del escritor jalisciense, en la cual “analiza la violencia que se ejerce contra la mujer. Una de las más mayores violencias que ha sufrido la mujer es la negación de su propio cuerpo; él no te toques, no te masturbes por qué es pecado.

Por qué Cállate niña. “Porque el personaje habla mucho, es un personaje que dice verdades, verdades dolorosas porque son ciertas. Su madre o su pareja, siempre la están callando porque son verdades que a ello lastiman”.

Además, “el nombre es como un reto. Como es un imperativo, trata de despertar ese cuestionamiento: ¿Quién la calla?, ¿Por qué la calla? Es el cuestionamiento que despierta un título o una portada”.

Con su nueva obra, Rodolfo Naró llama la atención al disponer en la primera de forros a una bailarina de ballet clásico, “pues tiene que ser una portada que vaya acorde, más o menos, con la trama que está dentro del libro”.

“Tanto la portada como el título del libro deben ser en primer instante, lo más importante, el enganche. Tiene que llamar la atención. Es un complemento del libro”; además, puede llegar a ser “una obra de arte”. Una portada llamativa no significa “que venda, sino que despierte interés”.

La cotidianidad de un poeta

“Hoy me bañé porqué te iba a ver”, ríe. Mas Rodolfo es un hombre como cualquier otro. Con un café en la mano, un periódico en la mesa y una sonrisa provocadora, confiesa que le gusta hacer ejercicio y leer.

“En las mañanas hago las cosas cotidianas. En la tarde, después de comer, es cuando escribo. A veces de 4 a 7, 8; hay días que escribo hasta las 9. Después, leo unas horas. No veo la tele, prefiero ir al cine.”

Qué es lo que nunca debe faltar en la cotidianidad. “El ejercicio, el cual siempre debe estar presente”. Naró gusta de correr en el parque, cuando se va de viaje recurre al gimnasio.

También, la lectura es parte importante en su vida. “Siempre traigo un libro o por lo menos un periódico”. Muestra de ello, el suplemento cultural dedicado a Juan Villoro que trae bajo el brazo. Recalca, “la literatura siempre es indispensable”.
Naró se describe entre líneas, su poesía es autobiográfica. “Es vivencial, relacionada con el amor, con el erotismo y sobre todo con las relaciones de pareja”.

En sus versos se desnuda, se muestra tal y como es. Con miedos, con pasión, con locura. Domina el lenguaje, lo maneja a su antojo. Y aunque actualmente se encuentra “soltero y sin compromiso”, se le contempla tranquilo.

Así, “desde mi rincón de olvido con todo mi amor te digo para siempre adiós. Cansados mis pasos de seguir los tuyos y mis ojos de llorar por ti. Cansadas mis manos de escribir tu nombre, te dejo, me olvido de mí” (Fragmento del poema el principio del fin, de Rodolfo Naró).





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