viernes, 7 de mayo de 2010

TERROR EN LA FACULTAD DE CIENCIAS


Por Daniel Pacheco Cárdenas
México (Aunam). La Factoría Escénica, taller de teatro de la Facultad de Ciencias, presentó Teatro de terror en el auditorio Carlos Garef del edificio Amoxcalli; “es un espectáculo de la compañía largamente soñado, que finalmente se concretó. El género del terror es raramente abordado en escena debido a su dificultad. Pero el esfuerzo merece la pena, ya así presentamos el resultado de nuestro trabajo”, afirmó el director de la compañía Marco Antonio Santiago.

Con un lleno casi total se dio paso a las pesadillas que el grupo teatral ensambló para el publico asistente, con la ferviente esperanza de ser del agrado, pues en palabras del director, “hacer teatro no es fácil y menos si el género es terror. Llevar el terror a la escena es difícil, transmitir la emoción al espectador y envolverlo en el juego que se está representando es un reto, por eso decidimos llevar acabo una puesta de esta magnitud”.

Las puestas que se realizaron en el escenario fueron tres, a las que llamaron pistas. La primera estuvo a cargo de Vanessa Hugalde López en el papel de Ella, con un poema titulado El Gusano Conquistador de la autoría del literato Edgar Allan Poe, a lo cual Vanessa comentó: “para mí interpretar un personaje es muy difícil, soy muy tímida pero al adentrarme en lo que debo hacer me relajo y dejo que fluya, púes toda la semana me presiono, estoy tensa en los ensayos y al final sólo me dejo llevar en el escenario”.

La segunda, titulada La Declaración de Randolph Carter de Howard Phillips Lovecraft, fue interpretada por Rubén Bañuelos Carrillo en el papel de Rondolph, quien narra la aventura que vivió con su mejor amigo, que murió en una peligrosa expedición en el cementerio donde presenció la cosa más terrible y que le es imposible describir con palabras.

La tercera fue interpretada por cinco elementos de la compañía quienes dieron vida a los personajes de la obra La Pata de Mono de W.W. Jacobs, la cual narra la mística fuerza para cumplir deseos de una pata traída del oriente por el jefe militar Jack Morris, quien la vende a su amigo el señor White, que junto a su esposa y su hijo Herbert piden dinero, concedido a costa de algo importante.

En el papel de la señora White estuvo Graciela Elena Carrillo, quien expresó que para ella hacer teatro es una manera de relajación. “Me preparo, vocalizando y maquillándome antes de las funciones, para un actor siempre hay retos y creo que cada artista debe ser capaz de poder interpretar varios papeles pero sin duda los más fáciles son los cómicos. El papel más difícil que he tenido que interpretar es un monólogo donde el personaje era el tiempo. Fue difícil dar vida a algo que no es visible”.

Víctor Hernández Marroquín le dio vida al señor White y puntualizó sobre la importancia que tiene el teatro dentro de la sociedad y que funge como medio de desahogo para los estudiantes de la Facultad y con esto salir de la linealidad de las ciencias: “trato de relajarme, me olvido de todo y lo tomo como un juego. Me divierto y doy lo mejor de mí en el escenario”.

Herbert, interpretado por José Ramón Sánchez, expuso: “hacer teatro es una ventana de escape. Yo llegué a la Factoría Escénica buscando una actividad que me permitiera explotar otra parte de mí y me liberara de exactitud de mi carrera. En este grupo, en el que llevo menos de un año, me he divertido interpretando un papel muy fácil con el que me gane el apodito del “sobrecito de cátsup”, ya que dentro de una obra tenía que salir en un acto como algo que no tuviera que ver nada con la obra así que me puse el traje”.

La creación de La Factoría Escénica como tal comenzó en el 2000, con la intención inicial de llamarse la Factoría Cínica. El profesor Marco Antonio Santiago fundó con quince colegas más el Taller de Teatro hace ya catorce años; los demás compañeros abandonaron el proyecto quedando como único responsable: “la idea de hacer teatro surgió a raíz de yo haber hecho teatro en la preparatoria y con la finalidad de abrir un espacio para el arte en la Facultad de Ciencias”, puntualizo el director.

En noviembre el taller cumplirá quince años de haber sido fundado actualmente cuenta con treinta alumnos, se imparte de manera gratuita los martes y jueves desde las doce de la tarde “hasta morir”. Está abierto a todos los alumnos de Ciencias pues el profesor es egresado de Física y en el teatro lo que pretende explorar son nuevos horizontes y puestas que inmiscuyan al espectador, lo vuelvan uno solo con los actores para hacer la transmisión de la emociones y una conexión que sacie al público y al artista.





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1 comentarios:

sk dijo...

Los horarios están mal. El taller se imparte Martes y Miércoles de 2pm a 5pm. Los Sábados es de 12pm «hasta morir».