lunes, 25 de enero de 2010

RAMIRO AGUILERA EN LA LOCUCIÓN… Y SOBRE ELLA

  • Actualmente estudia la carrera de Ciencias de la Comunicación
  • Galardonado con un premio nacional
Por Areli Hurtado Vallejo
México (Aunam). Sereno era el ambiente en aquél pequeño departamento azul, bastaba el espaciado ladrido de sus perros y la voz fuerte y enérgica que posee para rompercon el silencio momentáneo. Inicialmente caminaba de un lado a otro, no de nervios ni ansiedad, simplemente acomodaba algunas cosas para dar inicio a la conversación.

Su estatura aproximada de 1.70 m, complexión delgada, ojos pequeños, tez apiñonada y nariz pronunciada, son las características que lo hacen peculiar, sin dejar de lado su cabello matizado con algunas canas que denotan la gran experiencia que tiene.

Un vistazo al permitía observar “la pared de los Beatles”, pues al ser fiel amante de aquel grupo una serie de fotos tapizan ese espacio. Por otro lado, se vislumbra un micrófono, una consola y su computador.

Sobre la mesa de cristal que estaba a un costado del comedor yacía un libro titulado La entrevista, y es que hoy en día estudia el tercer semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Al respecto me dijo “la carrera me está encantando, es muy padre conocer la historia, la sociología, la semiótica, las teorías, y toda la gama de asignaturas que se imparten. Estoy muy contento también, porque al fin puedo ponerle nombre y apellido a todo lo que hago. He tenido maestros extraordinarios y por ello me congratulo de ser universitario”.

Su gusto por la locución

Haber tenido un padre (Ramiro Aguilera Martínez) que se dedicara de lleno a esto, lo hizo tener inquietud prácticamente desde que era niño. Lo escuchaba en radio todos los días, sin embargo, su gusto y pasión no inició en aquella época.

De pequeño tuve problemas de asma, evidentemente sufría mucho de gripes y un día en el salón de clases, como buen estudiante, le pregunté a la maestra de algo que no había entendido. No quiero ser presumido (dijo haciendo un gesto un tanto vanidoso), pero era de esos de 10, 10, 10 que hasta caen gordos. Recuerdo que iba enfermo y al hacer mi pregunta con un tono gangoso todo el salón se burló. Tal situación, me dejó pensando entonces que lo mío lo mío, no era la locución.

Posteriormente me invitaron a hacer teatro, rechacé la propuesta y fue hasta después que me animé. Ello me dio mucha seguridad porque conocí mis sentimientos, mi personalidad, el contacto con el público (se quedó en silencio un momento) y esto, en gran medida, me hizo considerar la idea de ser locutor. Además, teniendo dos hermanos, José Luis y Jorge, que ya se dedicaban a ello, me hacía sentir un gran compromiso.

El inicio de su carrera

Un día mi padre me invitó a uno de sus tours por Veracruz en donde trabajaba para la única estación de radio que había en ese estado. Desde que llegamos a ella me puse a pensar qué sería tener una primera experiencia y literalmente le dije –¿Me dejas echar un palomazo?, se me quedó viendo e-x-t-r-a-ñ-a-d-í-s-i-m-o y respondió que la cabina era toda mía. El permiso lo pedí realmente porque quería que él manejara los controles, y alrededor de las diez y media de la noche, fue que tomé por primera vez el micrófono.

Recuerdo, sucedió en enero del 81, hice dos o tres cortes al aire y resultó benéfico que fuera tan tarde porque eso indicaba que poca gente me estaba escuchando (rió burlándose de sí mismo). Cuando salimos de la estación, mi padre me dijo que muchas personas hubieran querido escucharse como me escuchaba yo, y me propuso sacar el certificado de aptitud de la locución. Seis meses más me tardé en decidirlo porque ya estaba haciendo una carrera de ingeniería electrónica en la UAM, la cual, por cierto, no terminé. Realicé todos los exámenes para conseguir tal licencia y compitiendo con muchísima gente me fue otorgada. La primera estación en la que trabajé fue Radio 590 La Pantera, y no salí de allí hasta 10 años después.

Ramiro Gerardo Aguilera Ortega comenzó su carrera a los 21 años y ha trabajado también en Espacio 59, Radio Eco y Dimensión 13-80, Radio Sinfonola, Radio Mil y Tuya 590. Su experiencia es hoy, de 28 años como locutor.

Inevitable comparación y competencia

Al tener un padre como Ramiro Aguilera, quien en vida fue un reconocido locutor y director artístico, surgen, inevitablemente, comentarios comparativos. Lo mismo ocurre con mis hermanos quienes tuvieron y siguen teniendo una carrera destacada. La gente te presiona durísimo y además lo hacen tanto de buena, como de mala fe. Lo que yo hice fue decir que estaba trabajando para ganarme mi lugar, porque no iba a ser la copia de mis hermanos y mucho menos la de mi padre.

Mi carrera evidentemente ha sido muy distinta a la de ellos, quizá no he sido tan reconocido (dijo con un tono de voz bajo, casi desanimado) pero la gente me ha hecho saber que tampoco he pasado desapercibido.

Mi padre nos decía “la vida no es competencia, tranquilos”, pero de antemano sabía que ella nos venía dada casi por naturaleza al haber decidido ser locutores. En algún momento ese sentimiento nos llegó a causar problemas, fueron épocas difíciles pero que salieron bien libradas (dijo finalmente con una ancha sonrisa en la cara).

Lo que se necesita para ser locutor

Ni en épocas pasadas ni ahora se piden estudios obligatorios de licenciatura para ser locutor. Se otorgan dos tipos de certificados, el A y el B. El primero se da a los que tienen estudios de nivel medio superior o superior; el segundo, se concede a los que sólo cuentan con estudios de secundaria.

Para conseguirlos, antes era necesario pasar un examen de conocimientos generales, y otras pruebas que dejaban ver si tenías una buena dicción, fluidez, tono de voz aterciopelado, etc. En la actualidad, hasta con una carta del radiodifusor, que diga que has tenido prácticas por lo menos durante tres meses en su estación, es suficiente para conseguir tal licencia.

Otras cosas que se necesitan para ser locutor es compromiso, responsabilidad y seriedad. Actualmente en los programas que se suponen formales se ha perdido, inclusive, el respeto por la audiencia. Cuando uno cree que le está hablando a gente tonta, el primero que se hace tonto es uno mismo, cuando piensa que le está hablando a un público inteligente, uno, por ende, debe tener tal cualidad. Los buenos locutores no trabajan medio tiempo, puesto que se informan, investigan, redactan sus guiones, los reescriben, y si es necesario, momentos antes los modifican o desechan para dar informaciones más actualizadas que puedan atrapar a todo cuanto encienda su radio.

Es indispensable también, querer ser. El día de hoy es mito que sólo las voces bonitas pueden incursionarse en el medio, no quiero poner ejemplos porque tendría que ofender a muchos de mis compañeros (dijo en forma de burla y haciendo un gesto de desaprobación), no miento, hay voces verdaderamente horrorosas, pero eso no les impide hacer una buena carrera. Los locutores, en conclusión, nacen y se hacen, porque aún los que ya traen esas aptitudes deben preparase día con día para no ser uno más del montón.

A fuerza de estar practicando constantemente, el locutor adquiere “oficio”, pero en realidad, engolar la voz y hacerle al cuento, no garantiza que éste sea capaz de realizar entrevistas sesudas e inteligentes, comerciales, programas especializados u otras tareas que obligan al mismo a comprometerse.

Los locutores actualmente tienen la exigencia de saber de producción, de grabación, de todo, deben ser profesionistas integrales y conocer todos los ámbitos que se suceden dentro de la locución, porque no saben es qué momento pueden requerir de esos conocimientos.

Gerardo Aguilera ha impartido cursos de capacitación para locutores en la Escuela de Actuación de Germán Robles, en la Universidad de la Comunicación, en la Asociación Nacional de Locutores y en el Centro de Entrenamiento de Televisión de la SEP.

La demanda y oportunidad

Siempre ha habido una gran demanda porque ser locutor es muy atrayente por diversas razones, una de ellas, es que te escuchas y te escuchan. Evidentemente esto implica desnudarse tanto física como espiritualmente ante el auditorio porque se oye lo que sabes, lo que no sabes, tus inquietudes, tus sentimientos, tus emociones.

De la oportunidad, puedo decirte que son 67 las estaciones de radio existentes actualmente, sin embargo, no son suficientes para que todos los que desean practicar esta profesión tengan un lugar.

El uso del lenguaje en la locución

En temporadas de la segunda mitad de los 90´s, la radio experimentaba el uso de palabras altisonantes. Yo no estaba de acuerdo y no porque me espanten, evidentemente las sé todas y las practico diario (rió estruendosamente), pero no al aire, porque el micrófono merece un gran respeto.

Cuando se usa este tipo de lenguaje se alcanza un gran raiting en poco tiempo, pero en el momento menos esperado, las audiencias se dispersan porque prefieren otro tipo de léxico, para quienes consideran que tienen una responsabilidad tan grande, como lo es, la difusión de información. La gente inteligente debe preguntarse ¿por qué he de escucharte en ese horario que tienes, si no me das nada? Y el mayor riesgo de la radio no es que le apaguen, sino que le cambien.

El manejo que hace el locutor de la información

Distinguiendo entre la radio musical y radio hablada, ésta última tiene una mayor complejidad puesto que uno debe ser experto en todos los temas y más en aquellos que son actuales. Uno debe estar informado de todo lo que pasó y de todo lo que está pasando, inclusive, en ese momento. El trato de la información no es siempre igual, y es que en ocasiones por errores o mal entendimiento, se hace pública tergiversada.

El cabeceo de las noticias, sin duda, debe de ser la llamada de atención a la gente y una especie de resumen de lo que van a escuchar en el noticiario. Algunas escuelas de locución dicen que el que da las notas debe tener una voz neutra porque sólo así puede tenderse a la objetividad, sin embargo, la manera en que se ofrecen actualmente, y creo yo, desde siempre, suele ser amarillista. Evidentemente la tonalidad de la voz tiene una intencionalidad, y por ello, uno debe ser consciente de cómo dice las cosas, más en este medio que tiene tanto impacto en sus audiencias.

Como en la prensa escrita, la radio tiene su línea editorial y de ello depende en gran medida el manejo que se le da a la información, pero he de decirte que a mí jamás se me ha dicho qué tengo que decir.

El locutor comercial

El locutor comercial es la voz institucional de un producto o servicio, es decir, graba la marca y el slogan del mismo. La expectación por este tipo de locución se debe a su remuneración. Por cada spot que dura veinte segundos y que tú grabas en 20 minutos, te pagan alrededor de $4,500.00, mientras que un locutor de cabina, gana alrededor de $5000.00 mensuales trabajando cuatro horas diarias.

Ramiro Aguilera Ortega ha trabajado en diversas agencias de publicidad, productos, empresas y programas televisivos como: Hoteles El Presidente, periódico El sol de México, Gigante, Bimbo, Nestlé, periódico El financiero, Nissan, Coca Cola, Derbez en cuando, Discos Sony, etc. Se ha destacado también por ser voz institucional y promocional en XHTV canal 4 de Televisa.

Del ambiente que se vive en una cabina de radio

La locución de cabina es realmente apasionante, sin embargo, el ambiente que se vive en este espacio es muy solitario. Imagínate (dice cerrando sus pequeños ojos y con un tono de voz agudo), 6:00 de la mañana, está todo apagado, enciendes, entra el operador y éste no cruza palabra contigo, comienza el show, la música (y haciendo como si estuviera en una transmisión continúa) -Que tal amigos, bienvenidos, buenos días, gracias por acompañarnos, soy Ramiro Aguilera y están en la locución de La pantera… (Suspende la actuación) Y tú haces el show, pero cuando cortas el micrófono, vuelves a quedar en esa soledad absoluta de la que tienes que aprender a sobreponerte.

Esto, evidentemente hacia las ocho de la mañana que ya empiezan a llegar los de la oficina cambia; también está en función de los programas, pues hay unos en los que varios locutores comparten cabina.

Cuando hay transmisión directa de entrevista, el ambiente cambia radicalmente, creo que estos son los más gratos momentos que pueden pasarse.

Premio Nacional de Locución 2000-2001

Cuando fui galardonado me sentí muy agradecido porque evidentemente la gente se fijaba en mi trabajo, además, fue el primer Premio Nacional de Locución que se entregó (dijo con emoción y gesticulando al máximo cada palabra). Competí por el premio con Mariano Osorio y me fue muy satisfactorio saber que había superado a un elemento muy popular y reconocido en el medio. Me plazco mucho de haberlo obtenido y sé que esto no me hace más ni menos, simplemente fue un reconocimiento a la labor que estaba haciendo en ese instante , y algo que me llevó a comprometerme para ser mejor.

Para conseguir el éxito

El éxito de un locutor viene dado por la forma en que se comunica con la gente, y en la medida que éste se hace consciente de que trabaja para un público que le preocupa. Uno de los mejores comentarios que me ha hecho un amigo, como audiencia, es que al sintonizarme cuando está desanimado, logro cambiar su día.

Para mí, que el locutor exitoso es aquél que es recordado y reconocido porque llega a la gente con cosas que logran atrapar su interés, el que se encarga, sin más, de dar contenido de calidad a su público. Esto requiere de una gran preparación, pero el que destaca, lo hace notar a través de comentarios coherentes, claros, inteligentes, que dan al auditorio más que sólo ratos de esparcimiento.

En la actualidad

Ramiro Gerardo Aguilera Ortega es director de Evolución 21 e imparte diplomados y cursos de capacitación. También es profesor en la Universidad Europea, y locutor del programa “Radio Cartoon” con Don Germán Robles.

Como profesor imparto las materias de Publicidad para radio y Producción para radio, lo que más me interesa, es que los alumnos comiencen a desarrollarse profesionalmente. Me gusta pedirles cosas elaboradas, pero antes me encargo de enseñarles y darles todas las herramientas que necesitan para realizar trabajos innovadores, creativos y sobre todo útiles.

Por otro lado, la página web de Evolución 21 deja ver que el objetivo principal de esta empresa es preparar cursos de capacitación para desarrollar las habilidades necesarias que permiten destacar en el competido ámbito laboral, fortaleciendo a colaboradores y áreas de trabajo.

Tiene el interés de preparar locutores y conductores de televisión que quieran ser verdaderos profesionales de los medios, sabiendo que esto va más allá de lo que parece ser.



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