lunes, 25 de enero de 2010

ALEJANDRO ENCINAS: NACER Y MORIR EN LA IZQUIERDA


Por Dante A. Montaño Brito
México (Aunam). Es jueves 26 de noviembre, 11 de la mañana, Alejandro Encinas Rodríguez, diputado federal y coordinador de la bancada del PRD, se apresura para llegar a sesionar a la Cámara de Diputados. Después de un largo recorrido por los brillosos pasillos del edificio A de San Lázaro, se planta frente a la puerta giratoria que da acceso a la sala de las curules, se acuerda que tiene que teclear un código y después marcar su huella dactilar en un aparato negro sofisticado. Alejandro Encinas, acostumbrado a las puertas de perilla, exclama: “A ver si entiendo cómo funcionan estas chingaderas. ¡Son puras mamadas!”.

Encinas Rodríguez inició su participación política desde muy joven. Militó en el Partido Comunista de México (PCM), después en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), luego en el Partido Mexicano Socialista (PSM) y, finalmente, en el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Actualmente, es uno de los líderes más importantes del PRD, al lado de Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de Gobierno de la Ciudad de México; Jesús Ortega Martínez, presidente nacional de ese partido, y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ex candidato presidencial por la “Coalición por el bien de todos” (PRD, PT y Convergencia).

“El diputado”, como le dicen todos en recinto legislativo, como muestra de respeto, entra a su oficina, se sienta mientras pone los brazos a los lados sobre los posabrazos de una gran silla reclinable, equiparable a las de los grandes ejecutivos. Se ve relajado, tranquilo y alegre.

Alejandro Encinas, quien vive en la colonia del Carmen de la Delegación Coyoacán, se autodefine como un político congruente y consecuente con sus principios e ideas, y asegura que es un hombre de “izquierda de toda la vida”, y como para dejarlo claro, dice frunciendo el seño: “¡y cuando digo que de la izquierda, realmente es así!”.

Recordando…

Nació en el seno de una familia identificada con la izquierda, su padre militó en el PCM. “Tuve una formación que me dio principios, en cuanto a la defensa de la equidad y valores éticos. Fui construyendo mi propio perfil, que más adelante me llevó a entrar al Partido Comunista en 1978 y desde entonces a la fecha me he mantenido firme”, dice orgulloso.

“Mi padre fue Alejandro Encinas González y mi madre María Aurora Rodríguez Cruz, lamentablemente los dos fallecieron hace algunos años”, dice, al tiempo que contiene las lágrimas; sus ojos despiden un resplandor acuoso: las lágrimas estaban cerca. Nunca llegaron. Los dos fueron actores, su padre de la Escuela de Santo y su madre del Instituto de Bellas Artes. Iniciaron su romance cuando formaban parte de la Compañía de Teatro Rodolfo Usigli.

Su padre siempre estuvo vinculado al Partido Comunista. Tiempo después tuvo que diversificar sus actividades, hacer otro tipo de negocios, lo que orilló a dejar el teatro para darles de comer a sus hijos: Ernesto Encinas, ahora biólogo; Gilberto Encinas, promotor turístico, y Carmen Encinas, que como Alejandro, es economista.

Encinas Rodríguez cursó la primaria y secundaria en el Colegio Latinoamericano, continúo en la Escuela Nacional Preparatoria plantel 8 Miguel E. Schulz y los estudios de nivel superior, en lo que él define como “la única universidad seria de este país: en la UNAM”, en la Facultad de Economía.

Cuenta que su vocación por la política, pese a ser economista de profesión, se debe a que entró a la preparatoria en 1970, en un escenario político donde las libertades para los jóvenes eran limitadas y en momentos en que la Universidad era presa del “porrismo”. Y recuerda: “desde mi entrada a la preparatoria siempre tuvimos a una confrontación permanente con los porros (la sonrisa se le borra de tajo). No solamente fue un asunto de autodefensa, sino necesario replantear la vida académica en la propia preparatoria”.

En 1971, después del Jueves de Corpus (manifestación estudiantil violentamente reprimida por un grupo paramilitar al servicio del Estado llamado Los Halcones), la Prepa 8 tomó una posición contra la represión hasta que “logramos, en 1972, sacar literalmente a madrazos a los porros de la preparatoria”, dice el diputado recobrando la sonrisa.

La lucha contra la represión fue madurando el gusto del joven Encinas hacia la política que se consolidó cuando entró a la entonces Escuela Nacional de Economía, hoy Facultad de Economía de la UNAM, en donde acudió a círculos de estudio. Ahí se vinculó con la revista Estrategia, que encabezaban reconocidos profesores de economía, como Alonso Aguilar Monteverde, Fernando Carmona de la Peña, entre otros, todos ellos del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc). Es decir, empezó su formación política que luego lo llevó a militar en el Partido Comunista en 1978.

Y un año después, 1779, conoce a María, también ex militante del PC, con quien lleva 30 años de matrimonio. “María y yo tenemos una relación desde que nos conocimos en el Partido Comunista”. Y agrega: “conste que con la misma mujer (mientras lanza una carcajada ligera), cosa rara en la izquierda”. Un segundo después, amplía su definición: “bueno en la sociedad en general”.

El legislador perredista es de la generación que pasó de la lucha clandestina a la lucha abierta y legal, le tocó, dice, ser de los primeros diputados de representación proporcional por el PSUM en 1985 hasta llegar a ser jefe de Gobierno del Distrito Federal. Asegura firmemente que la izquierda pasó de buscar la transformación revolucionaria del sistema a la transformación democrática del mismo.

Coyuntura…

Alejandro Encinas sostiene que su militancia en el partido del sol azteca se debe a que el partido es el resultado de “un largo proceso de unificación de las izquierdas. Mi presencia en el PRD es el resultado de la fusión unitaria de la izquierda y las fuerzas progresistas, y eso es lo que explica mi presencia aquí, a pesar de las diferencias internas”.

Sin embargo, aclara que coincide plenamente con los principios y los valores del PRD, pero no está de acuerdo que muchos de esos valores y principios no se llevan a cabo. “Nuestro principal problema es la práctica política”, confiesa.

En cuanto a su relación con AMLO, se limita a decir que no sólo son amigos, sino compañeros de trabajo y desea que así sea por muchos años.

Chuchinero…

En marzo de 2008, Alejandro Encinas compite contra Jesús Ortega por la presidencia del PRD. Encinas fue apoyado por “Izquierda Unida”, corriente encabezada por AMLO y Ortega por la corriente denominada “Nueva Izquierda”. Ambos candidatos se autodenominaron ganadores, hasta que el 12 de noviembre el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió dar por ganador a Jesús Ortega.

Al respecto el diputado dice que hubo actitudes fraudulentas en algunos estados como Veracruz, Puebla, Hidalgo y Chiapas, acto que sus seguidores bautizaron como el “chuchinero”. “Eso llevó a que un órgano del Estado controlado por el PRI y por el PAN, tomara una decisión contra los órganos jurisdiccionales del partido y decidiera quién debía dirigir al PRD”, dice mientras golpea la mesa con el índice.

-Si hubo fraude ¿por qué no renuncia al PRD?

-En primer lugar, porque nuestra corriente es la mayoría, y en segundo lugar, porque el partido no es propiedad de nadie, es patrimonio de las izquierdas de México. ¡Por eso se debe defender!, dice con una mirada firme.

-¿Ser diputado federal no es legitimar el gobierno de Calderón?

Pareciera contradictorio, pero son espacios que le corresponden a nuestra gente. Debemos reconocer que en política los vacíos se ocupan y si no somos nosotros los ocupará la derecha.

El diputado asegura que su máxima aspiración es que un día este país sea gobernado por la izquierda, “ya nos han robado dos veces la posibilidad de gobernar al país, nos han robado un derecho a darle una orientación diferente al país”, dice, mientras su pie izquierdo golpea con firmeza el suelo. Está seguro que ellos han ganado.

“En lo personal, me veo militando en la izquierda de por vida, hoy aquí en la diputación federal; pero seguiré militando en la izquierda como lo he hecho en los últimos 33 años de mi vida”, sostiene muy enérgico.

Y a la pregunta de si no se ve en algún puesto del gobierno federal, responde inmediatamente: “sólo que fuera un gobierno de la izquierda. No me veo ni con el PAN ni con el PRI”. Pero, confiesa, esa pregunta ya se la había hecho él mismo en 2006, por eso no aceptó ser candidato a jefe de Gobierno del DF, porque él quería ser parte del primer gobierno federal de izquierda. “¡Por ambicioso!, por eso no me postulé a jefe de Gobierno”, confiesa el político.

Curiosidades…

Tres vueltas a México en tres años

Viajar, dice, es su hobbie. “Conozco todos los estados de la República. De joven tuve el privilegio de recorrer casi todo el país y, ahora, con la actividad política que hago suelo viajar mucho. Solamente en los últimos tres años le he dado tres vueltas completas a todo el país; la primera como jefe de Gobierno dando conferencias a casi todas las universidades del país; la segunda como candidato a la Presidencia del PRD; y la tercera como candidato a diputado federal”, dice sonriente, mientras al mismo tiempo se separa del respaldo, echa los brazos a los lados, abre las manos y estira los dedos.

Bueno, menos Oceanía

También ha tenido la oportunidad de viajar al extranjero y no necesariamente por su actividad política -se ríe- sino por distracción. “He estado en todos los continentes. De Centroamérica, me falta conocer Honduras; de Sudamérica, solamente falta Bolivia y Paraguay; de Europa ninguno; en África he estado en Marruecos y en Kenia; en Asia en China y Japón; y… bueno, menos Oceanía“.

-¿Libros que recomienda?

-Me marcó muchísimo Cien años de soledad y El amor en los tiempos de cólera de Gabriel García Márquez. Desde muy joven me gustó mucho La Madre, de Máximo Gorki; La joven guardia, de Alexander Fadeiev; El Don apacible, de Mijail Sholojov, y muchos de los escritores rusos de moda en aquel entonces. El país de las sombras largas, de Hans Ruesch, los libros de Jack London que fueron marcando mucho mi vida profesional. Ésos serían los que yo recomendaría básicamente. Ah, otro que me marcó mucho fue La tregua, de Mario Benedetti.

-¿Películas?

-¿Películas? Uy, hay muchísimas, muchas del cine mexicano, yo recomiendo mucho las de Luis Buñuel para comprender a México, por ejemplo: La ilusión viaja en tranvía me marcó muchísimo. Yo soy aficionado al cine mexicano. Me encantan las películas de Tin Tan, que es uno de los cómicos más extraordinarios del mundo, que se mofa de la realidad de una manera muy sencilla. Yo soy de la generación que organizábamos los Cine Club de la UNAM. Organizábamos ciclos sobre Federico Fellini, sobre Roman Polanski.

-¿Música?

-Me encanta el jazz, el blues, los boleros y el canto nuevo. Todos los días oigo jazz y blues antes de venir a trabajar. En materia de rock nosotros venimos de una generación muy rockera; aunque no me tocó el auge de los Beatles, sí me toca una presencia muy grande de los Rolling Stones, de los Doors, de Pink Floyd, toda esta generación de los 70. Los Rolling y los Doors fueron una parte muy importante de mi identidad.

Extras…

-¿Se considera un hombre afortunado?

-Sin lugar a dudas, yo creo que tuve la fortuna de tener una familia que me dio oportunidades para el desarrollo, la fortuna de haber ingresado al esquema de la educación pública media superior y superior, que me dio una profesión. He tenido la fortuna de trabajar en lo que me gusta, la política, dice con algarabía. Me siento afortunado, en primer lugar porque tengo estabilidad en mi vida personal y trabajo justamente en lo que en lo que más me gusta.

-¿Cómo se considera, comunista, socialista, izquierdista?

-Me considero un hombre de la izquierda democrática. Identificado con las causas del socialismo; no del socialismo real, sino del socialismo democrático. Me identifico más con el proceso uruguayo de Tabaré Ramón Vázquez (presidente de la República Oriental de Uruguay), aunque por supuesto con Inacio Lula Da Silva (presidente de Brasil) hay muchos puntos de coincidencia. También hay experiencias muy importantes como la de Evo Morales, el único que realmente ha hecho una reforma constitucional.



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1 comentarios:

m@r dijo...

Desconocia la vida personal de Encinas, un hombre admirable politicamente x su solidez ideologica coherente con su praxis. Es gratificante saber de gente que se enorgullece de su educacion publica, y sobre todo que da a conocer su carrera solidaria, sin camufleajes para dudosos giros o alianzas con el enemigo que hace sospechar.
Manifiesto que también me gustó el articulo periodístico.
arq. Martha Marco