jueves, 19 de marzo de 2009

ENTRE ESCENARIO Y ESPECTADOR, LLEGA EL CARRO DE COMEDIAS

Por Viridiana Brito Uribe
México (Aunam). La compañía Carro de Comedias trae a la escena nacional a Darío Fo y a Emilio Carballido, a través de la presentación de Muerte accidental de un anarquista y ¡Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su maíz!, respectivamente. Las obras han sido adaptadas a condiciones especiales, empezando por la escenografía y la extensión del libreto.

Las modificaciones se realizan por el espacio en el que se presentan. Su tiempo de ejecución no puede ser superior a los 60 minutos y la escenografía cuenta con dos paredes, las cuales fungen como puertas y ventanas. Por la falta de un escenario que permita recrear la historia, el grupo teatral se ha visto en la necesidad de hacer un vasto uso de la utilería.

Estos detalles, que podrían parecer necesarios para la realización de una obra, son precisamente lo que le da un toque especial al trabajo de esta compañía. Aquí no hay lugares asignados, ningún espectador compró su entrada y no hay hora de llegada o salida. El trabajo que realiza cada uno de los actores arriba del escenario es la mejor promoción para acercar al espectador a la función.

Se regresa así a los orígenes del teatro, donde hay un público participante, el cual no permanece callado, inmóvil u oculto en la oscuridad de la sala. Ahora se sienta en el suelo, se sube en alguna barda, busca un resguardo para abatir los rayos del sol y se esfuerza por escuchar las líneas de cada uno de los actores, por recrear, a pesar de las distracciones, un tiempo y espacio acorde a cada situación.

En ¡Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su maíz! el público se convierte en parte de la escenografía; finge ser una fuerte corriente de agua, donde uno de los personajes se ahoga. Esto da pie al desarrollo de la historia, en la cual se expone el trabajo realizado por la burocracia de nuestro país, la desigualdad social y los cambios de actitud que puede lograr el uso del poder a través de la política.

Por otro lado, Muerte accidental de un anarquista presenta una crítica a las fuerzas represoras del gobierno italiano, situación que bien puede ubicarse en nuestro país. En este caso, el público se convierte en juez de los actos realizados por los personajes.

Ambas puestas en escena comparten el uso especial de la música. En la de Carballido, mediante el uso de jaranas y al estilo jarocho, se entonan melodías que narran los hechos acontecidos; en la obra de Darío Fo hay un uso especial de efectos que dan matiz a los diálogos, éstos se realizan con ayuda de instrumentos como el teclado, flauta y batería, controlados por los mismos actores.

Para ayudar a ubicar al público en los sitios donde se desenvuelven las historias, los actores se valen del uso de letreros que muestran a los espectadores el cambio de tiempo o espacio. El uso de esta táctica divierte de singular manera a los asistentes y les permite seguir el paso del desarrollo de la obra.

Basadas en hechos reales, exponen una crítica al poder, al gobierno, a la injusticia, a través de situaciones cómicas. Bajo la dirección de Alberto Lomnitz, estas obras, adaptadas a una versión contemporánea, pueden disfrutarse los sábados y domingos, a las 11:00 am, en la explanada del Centro Cultural Universitario.

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