miércoles, 12 de septiembre de 2018

LAS FRACTURAS DE CANANEA

Por: David García Rosales y Mara Estefanía Sánchez Olvera
Ciudad de México (Aunam). La concurrencia no era muy grande, ya que se podía distinguir a menos de la mitad de los vecinos que habitan sobre la avenida Damiana que es la arteria central de la colonia Cananea, en los límites de la delegación Iztapalapa y ahora, la más afectada por el sismo que sacudió al país el pasado 19 de septiembre.


El objetivo de la reunión es lograr una solución a la nula respuesta por parte del municipio, ante los casi 80 afectados, que ahora cubren las calles con lonas amarillas, improvisando un hogar para las familias que viven en ellas y que día a día debe recordar su situación de marginados.

Así, entre gritos, caras ausentes y ojos de desánimo comienza la mesa de diálogo que, coordinada por Don Valente, da orden y sentido a la búsqueda de soluciones o la pronta respuesta al caos que cubre la zona y que afecta a más dem100 familias con riesgo de colapso de sus viviendas.

19 de septiembre de 2017 en Cananea

El ruido, caos, gritos y rostros desencajados inundaron a la colonia cananea, tras la confirmación de daños materiales causados por la fuerza de la naturaleza muchos de sus habitantes enfrentaron la cruda realidad de la pérdida casi total de sus viviendas.

Las líneas telefónicas colapsaron junto con la energía eléctrica casi al mismo instante que el concreto de las calles cambio de su forma original y separaba físicamente a la colonia ya dividida con anterioridad por pandillas locales, narcomenudistas e intereses partidarios.

Así, WhatsApp se convirtió en el aliado que proporcionó la comunicación básica en el momento de crisis y propició a la búsqueda de los seres queridos para verificar que los daños sólo fueron materiales y las familias continuaban unidas.

Las horas fueron largas y la angustia dibujó un ambiente gris que enmarcaba las caras de sorpresa por lo sucedido, también de los que ideaban una serie de gestiones mecánicas ante la alarmante búsqueda por obtener lo poco quedaba dentro de las casas sacudidas por el sismo y que ahora parecían objetos de papel que se inclinaban al capricho del viento, pero que se mantenían en pie, como la esperanza de sus dueños.

La noche del 19 de septiembre se tornó oscura, inundado por el ruido intermitente de los helicópteros que sobrevolaban la zona, el número de personas que no pudieron regresar a sus hogares y las improvisadas camas creadas por cobijas, cobertores, algunas colchonetas y una serie de objetos que volvieran cómodo el frio concreto que recorre la avenía Damiana.

Pero también, la ola delictiva que no hizo tregua con la crisis de la zona y que comenzó a dar señales de los primeros atracos nocturnos, la intromisión a las viviendas y el desprendimiento de celulares que significaba para sus víctimas, la última señal de vida con los otros.

Algunos habitantes, originarios de colonias aledañas, llegaron al lugar de los hechos y comenzaron un recorrido para dar apoyo a los más necesitados. Este fue el origen de las patrullas nocturnas que se ocuparon de regular el orden y mantener la paz un par de días posteriores.

Así, el despunte de los primeros rayos del sol de la mañana siguiente fueron los faros que dieron pie a la localización de las perdidas, las angustias contenidas y las familias que no concebían la magnitud del desastre natural que arrasó con algo más objetos materiales. Pero les dio la fortaleza para sacar a pie esta colonia que ha visto crecer a tantas generaciones y que no se extinguirá tan fácil.

Los orígenes de Cananea



Don Valente, como lo conocen en la localidad lleva 33 años habitando su casa en calle Pingüino y es querido por todos los que lo rodean por ser el causante de los recursos que conforman a las viviendas dentro del predio. Él y su familia son uno de los muchos afectados de la zona por el sismo y por la falta de respuesta por parte de la delegación.

Muchas de estas familias, al igual que la del señor Valente, llegaron a vivir a Cananea después del sismo de 1985. “Mi esposa y yo llegamos a esta casa en 1989, cuatro años después del sismo; muchas otras familias también llegaron de Iztapalapa. Lo malo es que no había varios servicios, ni drenaje, ni electricidad, ni agua, ni nada”.

Debido a la gran cantidad de personas que llegaron a vivir en esta zona es que se logró que entre ellos se organizaran, para darle solución a los servicios que faltaban establecer. De esta forma los habitantes construyeron las calles con sus propias manos, claro que con el permiso de la delegación.

Así lo relata Don Valente, con un sentimiento de orgullo. “Nos dijeron que íbamos a tener todos los servicios hasta el 2000 ¡Imagínese más de diez años! Por eso varios de los vecinos nos unimos para darle solución a esto y así comenzamos nosotros a construir drenajes, los ingenieros nada más nos decían dónde construir y ya. Así seguimos hasta que logramos tener todos los servicios a mediados de los años noventa, nos adelantamos unos seis años a lo que nos habían dicho”.

Don Valente fue uno de los principales habitantes que se involucró activamente en la construcción e instalación de los servicios. Debido a esto es de imaginarse que después de las consecuencias del sismo del 2017 y de la falta de acción por parte de la delegación, que los habitantes no se iban a quedar con los brazos cruzados.

La asamblea

Es por ello que, cuando Don Valente dio inicio a una serie de asambleas para la búsqueda de soluciones, los vecinos accedieron de forma positiva y comenzaron a participar activamente. Las primeras citas surgieron tres semanas después del desastre y se acordó un apoyo de alimentos, víveres y cobijas que protegieran la nula comodidad con la que contaban los más afectados.

Eso funcionó por un tiempo y atrajo a medios de comunicación que resaltaron la necesidad de ayuda y carencias que la colonia requería.

La señora Gloria se alistó al instante de enterarse que se requerían mujeres para servir alimentos a los damnificados. “todo fue por un tiempo, aquí se podían ver las asociaciones apoyando, canales de televisión filmando y el primer acercamiento de la delegación”.

Datos Estadísticos y lo que dice la delegación Iztapalapa

El 19 de septiembre del 2017 el Servicio Sismológico Nacional (SSN) se reportó un sismo en el 2017 con magnitud de 7.1, el cual fue localizado en el límite estatal entre los estados de Morelos y Puebla. Ocurrió lo que nadie se imaginaba que pudiera ser posible, un sismo provocó caos en la Ciudad de México, al igual que hace precisamente 32 años atrás.

Este sismo provocó la muerte de 221 personas, solo en la Ciudad de México, de los cuales 136 fueron mujeres y 85 fueron hombres; 29 eran menores de edad y 25 personas estuvieron hospitalizadas, esto de acuerdo con el anuncio del Jefe de Gobierno de la Ciudad México, Miguel Ángel Mancera Espinosa el 2 de octubre del 2017.

Muchas delegaciones de la ciudad resultaron afectadas de gravedad, una de ellas fue la Delegación Iztapalapa (de acuerdo con el informe de la Jefa Delegacional, Dione Anguiano Flores).

A pesar de que no se presentaron pérdidas humanas, si se presentaron un gran número de afectaciones materiales. Los datos de la delegación indican que 19 013 inmuebles fueron dañados. Se evaluaron 17 358 inmuebles, de los cuales 11 052 tuvieron afectaciones menores, 5 214 de mediana magnitud y 1 092 se registraron como pérdida total.

Estos dictámenes y censos realizados por las autoridades delegacionales en relación con las viviendas dañadas tomaron en cuenta las afectaciones presentadas en muros, pisos, inclinaciones, techos, descuadre de ventanas y puertas, socavones, fracturas y hundimientos.

El Fondo de Desastres Naturales (FONDE) envió apoyos de cobijas, colchonetas, despensa, las cuales comenzaron a ser repartidas el 16 de octubre a las primeras ocho mil personas, las cuales son las más afectadas. Estos apoyos constan de: cuatro cobijas, cuatro colchonetas, un kit de higiene personal (cuatro rollos de papel, jabón, shampoo y pasta de dientes, un kit de limpieza (escoba, jabón, jalador, jerga y cubeta) y una despensa básica.

Ante esta situación la Jefa Delegacional declaró que se iniciaba la reconstrucción en esta localidad con el fin de que las personas afectadas recuperen sus viviendas lo antes posible. Esto de acuerdo con lo que se publicó en el boletín en la página oficial de internet de la Delegación de Iztapalapa.

De esta forma el 12 de octubre de ese año se comenzó la primera demolición de 200 casas que serán derrumbadas y, posteriormente, reconstruidas, el cual los funcionarios declaran que será gratuito para los afectados.

Con el objetivo de reparar las viviendas afectadas la Delegación de Iztapalapa pretende destinar 140 mil millones de pesos del presupuesto delegacional a estas, de acuerdo con el censo y dictámenes de la Dirección de Protección Civil del Gobierno de Iztapalapa. Las viviendas con nivel de riesgo alto, las cuales son 645 viviendas, no obtendrán este beneficio, ya que requieren de reconstrucción o reubicación total.


No toda la culpa es del sismo

Cuando pensamos en las consecuencias materiales que provocan los sismos pensamos que el único factor culpable es el mismo temblor, pero no es así, intervienen otros aspectos, como la construcción de los edificios, la cantidad de población en una zona, el suelo, etc. El Centro de Evaluación de Riesgo Geológico (CERG) realizó una investigación en relación con el caso de Iztapalapa.

De acuerdo con los datos del CERG, el sismo del 19 de septiembre del 2017 provocó fracturas en el asfalto en las delegaciones Iztapalapa y Tláhuac de hasta 50 centímetros de ancho y 1.90 metros en el desplazamiento. Las colonias más afectadas fueron El Molino, La Planta y Cananea, en Iztapalapa; mientras que en Tláhuac fue la colonia Del Mar.

Protección Civil informó que en esta delegación se registraron cinco mil 781 viviendas afectadas, de las cuales 172 tienen pérdida total y 211 tienen riesgo parcial. El 60 por ciento de estas viviendas presentan la mayoría de los problemas en las fracturas del subsuelo. El sismo provocó 23 falla en acueductos y dejó a un millón y medio de los habitantes de la delegación sin agua potable.

La razón de estas grietas y fracturas en el subsuelo se debe a que debajo del cemento hay materiales blandos, los cuales son restos de la zona lacustre de los lagos que había en el Valle de México, esto de acuerdo con el CERG. Otros factores que influyen en el hundimiento son la densidad poblacional, la cual tiene que ver con construcción excesiva de edificios en la zona, y la extracción del agua del subsuelo.

La tormenta todavía no termina

Han pasado más de siete meses desde el temblor y no se han dado resultados reales a los afectados; muchos están cansados y hartos de las autoridades, que no dan respuesta a los problemas. El ataque de este sismo les cambió la vida, recuerdan el evento como si hubiera sido ayer, este es el caso de la señora Rosalía.

“Yo estaba en el lavadero y de repente sentí el movimiento. Mi esposo y mi nieto se quedaron en el arco del comedor, mi hijo se quedó en las escaleras, no pudo bajar, y yo abrace de espaldas un pilar. Nada más podías escuchar las paredes tronando, de hecho, se cuartearon”

La señora Rosalía mencionó que cuando terminó el temblor no podían salir, porque la puerta se atoro; así que decidieron revisar si la casa tenía fracturas, encontraron en la sala. Cuando lograron salir de la casa encontraron las afectaciones que tuvieron las casas de sus vecinos.

“No teníamos forma de saber lo que pasaba en otros lados de la ciudad, no había nada de luz y así estuvimos el 19 y el 20 de septiembre. A pesar de que no hubo heridos todos estábamos muy asustados, porque no sabíamos qué hacer.”

Informó que de la delegación mandaron a una delegada para recorrer las calles, dijo que mandaría a unos ingenieros para hacer un censo y así saber si era necesario tirar una casa, para después levantarla. “Vinieron varios ingenieros a revisar la casa, unos decían que mi casa es pérdida total, otros decían que si es habitable; imagínese lo que se siente que te digan esas cosas, te afecta emocionalmente”.

“La verdad esto me cambió la vida al cien por ciento; después del temblor me deprimí, no tenía ganas de nada, sentía como si estuviera viviendo un duelo. La situación era muy difícil, muchas personas sacaban sus cosas de la casa por las fracturas que tienen; me dolía ver entorno”.

La señora Rosalía enfatizó que a pesar de que la situación no ha mejorado, “me siento mejor, con más ánimos. Agradezco que mi familia esté bien, que podamos estar todos juntos, eso es lo que más me importa. Aunque sí nos preocupa lo que pueda pasar si vuelve a temblar”

Actualidad


Como parte de la campaña que encabeza la licenciada Karen Quiroga, para ocupar el cargo de alcaldía en Iztapalapa, realizó un recorrido en la zona afecta, dando la promesa de reestructurar a la colonia con viviendas dignas para los damnificados y una solución pronta a las necesidades que requieren los mismos.

Así, como primer mandato no oficial la candidata por la coalición por la Ciudad de México Al Frente aceleró el proceso de revisión de viviendas para su restructuración.

El reporte oficial de la casa de la señora Rosalía dice:

“Este inmueble es de tres niveles y presenta grietas en muros y pisos, así como un hundimiento de suelo que acusa más en los cuerpos frontal y posterior, mismos que fueron construidos al ‘pie de casa’ original. Se aprecia que estas ampliaciones se realizaron sin un asesoramiento profesional, situación que, anudada a las fallas del suelo, trajo como consecuencia las afectaciones estructurales encontradas”.

También informan que la habitación está condicionada a la realización de un estudio geológico, necesario para comenzar un proyecto de reforzamiento integral y que el muro de colindancia que está suelto deberá demolerse. Los cuartos afectados en sus elementos estructurales deberán ser demolidos.

Un último obstáculo

La calidez de la gente y la esperanza que demostraron en la recopilación de información para este trabajo es inmenso. La mayoría nos entregó más de lo requerido y las entrevistas terminaban en llanto, risas, gestos y una invitación para una segunda visita a futuro.

El señor Valente es pieza clave en este reporta y sin él nos quedaríamos sin la espina dorsal que sostiene esta investigación.

El pasado 9 de mayo del año en curso, la vivienda del señor Valente fue atacada a disparos como un proceso de represaría a su arduo trabajo por la mejora de la colonia y como un mensaje del poder que aun corrompe la libertad y superación en nuestro país.

Otros vecinos optaron por no dar información a ningún medio o persona ajena al lugar como un resguardo a su protección y también, como una forma de controlar los movimientos a seguir en el proceso de la reformación de sus hogares y la colonia que los recubre.

Fue por este motivo que los últimos procesos de investigación ya no pudieron ser posibles y así, concluimos con un veredicto oficial que deseamos sea una realidad palpable para la gente que aun sufre las fracturas en Cananea y que día a día luchan ante las adversidades por una justicia ante la situación.



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