martes, 28 de agosto de 2018

UN TERCER OJO PARA EL RECUERDO

Por: Carlos Zatarain
Culiacán, Sinaloa (Aunam). Llegué al editorial como motociclista esquivando retrovisores, me había pegado el mal del puerco y Morfeo me acarició ocasionando un retraso en el horario que tenía en mente llegar a la oficina. Llegué y el aspecto era cotidiano, Roberto, el muchacho escaneador bebiendo Coca Cola y preparando un café, al fondo estaba sentado en su silla con llantitas Adán Valdovines Carrillo, revisando y asignando las agendas para su equipo de reporteros gráficos.


Me acerqué a saludarlo y le pregunté que si tenía unos minutos que me regalara, sorprendido y atento me dijo “¿qué pasó Carlos?, dime; traes cara de dormido”. Sonreí y le pregunté si podía hacerle una entrevista. Con asombro me respondió: “¿y eso?” un trabajo de la universidad, contesté.

Me dijo que fuéramos a la sala de juntas, porque si algún compañero más llegaba le iba a dar vergüenza contestar, así que lo seguí por el pasillo del área de redacción, donde sólo se escuchaba el sonido de las teclas de las computadoras que escribían las noticias para el periódico de mañana a cargo de una docena de reporteros.

Encendí mi grabadora y el egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en 1987, me comenzó a decir que recuerda un letrero colocado en unos de los pasillos de la FACISO donde se daba la información de que Editorial Noroeste necesitaba practicantes en distintas áreas.

“Iba en tercer año de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y fui y me presenté en el periódico a principios de diciembre y el 26 de enero de 1986 me contrataron, a la fecha ya tengo 32 años y casi tres meses en esta empresa”.

Valdovines mencionó que él quería estudiar química pero sus padres no contaban con los recursos para mandarlo estudiar a Culiacán, así que pensó en trabajar para poder costearse sus estudios pero tres compañeros de la prepa le insistieron en que ingresara a la licenciatura en Comunicación.

Así se decidió a seguir con sus estudios, apoyado por su familia y con la mentalidad de aprender y no dejar la escuela, conocer cosas nuevas y si le gustaba, buscar acomodarse en una empresa como trabajador, cosa que también iba hacer si estudiaba química.

“En ese tiempo era más difícil encontrar trabajo en el área de medios, hoy en día es más fácil que un egresado encuentre trabajo, por el desarrollo de las nuevas tecnologías y canales de comunicación, en mis tiempos eran pocos, tanto en radio como en televisión y prensa” afirmó Valdovines.


Durante la entrevista también me mencionó que se sintió muy afortunado cuando lo contrataron como fotógrafo deportivo, aun cuando fue por una acción accidental, pues corrieron al fotoreportero de deportes y necesitaban uno.

“Yo levanté la mano para ir a cubrir los eventos de ese día, me preguntaron si sabía tomar fotos y dije que NO, pero que sentía que podía hacerlo porque tenía la noción por lo aprendido en clases con un maestro, quien me enseñó las técnicas de revelado y me hizo trabajar con químicos (sonrió). Jamás había tomado fotos de un partido de béisbol, sólo la practicaba poco en la escuela pero vi la necesidad de la empresa, por eso dije: ‘Yo voy’”

Bajó su tono de voz y con nostalgia me dijo que en ese momento él no tenía cámara y que José Ramón Díaz Fonseca, quien era director general del Periódico le preguntó que quién era, a lo que respondió que un colaborador pero si necesitaba las fotos el iría.

“Me preguntó si sabía tomar fotos y le dije que no al 100 por ciento ‘¿tiene cámara?’ Contesté que no; pero aquí me la facilitaron y esa noche llegué al béisbol y no sé, por algo se dan las cosas, tomé unas fotos increíbles que ni yo creía que yo las hubiese tomado”.

Entre risas me comentó que duró como cinco horas en el cuarto oscuro, aun cuando un rollo por lo regular no pasa de 15 minutos. “Pero me dijeron: se revelan tres por a y yo no sabía qué era eso, así que estuve haciendo pruebas, me tocaban la puerta para presionarme por el papel foto para colocarlo en el impreso, me asustaban diciendo que la nota se iba a publicar sin foto”.

Adán Valdovines se caracteriza por ser un fotógrafo completo y capaz de trabajar cualesquier tema que se pueda plasmar en imágenes, me contó su etapa como retratista y porque dejó los eventos sociales.

“Siempre tienes que cumplirle al cliente, y si yo le ponía una fecha a uno y no cumplía sentía como si fuera una ofensa, tanto para él como para mí, eso me trajo estrés y complicaciones laborales y por ello decidí dejar de vender fotos a clientes personales. Me enfoqué en los deportes pero igual tomo de todas las ramas del periodismo”.

Más de la mitad de su vida la ha dedicado a esta profesión, cosa por la cual se siente agradecido con dios por darle un trabajo que lo llena de satisfacciones, “gracias a lo que hago mantengo a mi familia y he ayudado a mis hijos a concluir sus estudios”.

Afirmó que profesionalmente le ha dado mucho la fotografía, ha cubierto 31 ediciones de la Liga Mexicana del Pacífico, un aproximado de 20 torneos de la Liga Mexicana de Fútbol.

“Yo jamás pensé en salir al extranjero y mi cámara me ha llevado a 11 países a cubrir diez Series del Caribe, a Republica Dominicana y Venezuela he ido en dos ocasiones, a Estados Unidos he ido varias a cubrir béisbol de Grandes Ligas, he participado en entrenamientos de equipos profesionales y la Selección Nacional, con Venados de Mazatlán estuve mes y medio de pretemporada viajando por Estados Unidos”.


Suspira y vuelve a repetir lo mucho que le ha dado la fotografía, “jamás me hubiera imaginado en todos los escenarios que esta profesión me ha puesto”.

Me contó que en el año de 2002 en Venezuela, en la Serie del Caribe, tuvo una de sus mayores experiencia de vida, “la selección estaba conformada por jugadores de Tomateros y de Venados, y con los antecedentes que ambos habían tenido en la Liga, existía una gran rivalidad deportiva entre los jugadores, convivir con ellos todos los días y ser parte del campeonato que ganó México en el estadio de Caracas, es lo más bonito que he sentido”.

El fotoperiodista Adán Valdovines, editor del periódico Noroeste durante más de 18 años consecutivos ha logrado estar entre el primer y segundo lugar en los reconocimientos nacionales del fotografía periodística, ha sido reconocido por el gobierno del Estado de Sinaloa por su trabajo de documentalista gráfico.

También ha dado platicas a estudiantes y montado un sinfín exposiciones en distintos lugares, entre los que destacan el teatro Ángela Peralta, donde cada que el equipo de béisbol Venados de Mazatlán consigue un campeonato él se encarga de hacer una exposición fotográfico del trayecto al título. “Mi cámara es quien más me acompañado en mi tiempo de vida”.




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