viernes, 13 de julio de 2018

UNA MUJER A SEGUIR: DIANA MARENCO

Por Carolina Lucio Rosales
Ciudad de México (Aunam). Siempre con la mejor actitud posible, aún pese a los contratiempos que le pudieran surgir, la profesora Diana Marenco Sandoval no pierde la oportunidad para que cada momento de su vida haga lo que le gusta sin dejar el aprendizaje y la diversión de lado.


Integrante de una familia de cuatro personas, desde temprana edad supo que su vocación debía ser enfocada a las ciencias sociales; no obstante, no tenía claro a qué profesión deseaba dirigirse.

Al ser tiempo de decidir su carrera, llegó el momento en que tuvo por idea la profesión de intérprete traductora, pero gracias al diálogo con algunos profesores, terminó por dirigirse a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque aún sin saber qué carrera tomar, pues entre sus opciones estaban derecho, psicología o comunicación.

Al tener un interés grande por las lenguas, decidió estudiar la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde pasó por un proceso de metamorfosis que le hizo darse cuenta de que el estudio de las lenguas, si bien le parecía interesante, no era a lo que quisiera dirigirse gran parte de su vida. Con el tiempo, Diana Marenco estaba convencida que el estudio del lenguaje es lo que en realidad le apasiona y así fijó sus ojos en ello.

A pesar de no tener alguien que la influyera para tomar esa carrera, resaltó que uno de los profesores que más marcaron su vida dentro de la universidad fue Roberto Fernández Iglesias, a quien recordó de forma entrañable mientras hablaba de su forma de evaluar para con sus grupos.

“Puedo decir que nadie influenció el que yo estudiara comunicación, pero totalmente él influenció dos cosas: Mi gusto por las ciencias del lenguaje y mi gusto por la docencia”.

Marenco indicó tener un gusto apasionado por dar clases, pues dijo que no sólo se trata de ir y dar temas por vistos, ya que la interacción con sus alumnos es lo que más le gusta en su trabajo docente, y ver qué es lo que su grupo ya trae en mente, lo que quiere aprender, y cómo hacer para lograr el aprendizaje.

Afirmó que la docencia se trata de una motivación mutua con retroalimentación por parte de ella y de sus alumnos, una forma de conocer más del mundo, pero también de ayudar a que un grupo de personas se interese más por su entorno y por la sociedad.

Además de trabajar como profesora, ha dedicado los últimos dos años y medio a otros trabajos que consumen gran parte de su tiempo, tales como una agencia de comunicación y capacitación de biodiversidad, consultorías de género y energía, así como el proyecto de monitoreo del Instituto Nacional Electoral (INE), para las elecciones llevadas a cabo el primero de julio de este año.

Aunado a eso, también es madre de dos hijos, esposa y profesora de dos grupos a su cargo en la universidad, que juntos hacen lo mejor de su vida tanto personal y laboral. El gusto por su profesión también la ha llevado a realizar diferentes trabajos, como organizadora en planes de estudios de la UNAM, a realizar capacitaciones en diversas empresas, laborar en las relaciones públicas y el periodismo.

El tener una vida laboral llena de ocupaciones no es todo a lo que ha decidido enfocar su tiempo, pues a pesar de la dificultad para realizar todas sus actividades profesionales en tiempo y forma, debe acudir a las ocupaciones de una madre, el cuidar de sus hijos y por supuesto convivir con ellos.

El hecho de tener un tiempo tan justo en horarios de sus diferentes tareas deja poco tiempo para disfrutar de su familia, sus relaciones de amistad y de ella. Mencionó que de no ser por su gran red de familia que la sostiene, le costaría mucho más trabajo poder tener la vida que tiene ahora, pues en el caso de sus padres, estos le brindan un gran apoyo, en ocasiones, al momento de cuidar a sus hijos, mientras ella o su esposo no están.

La profesora aseguró que ha podido desarrollar un control y que aunque su vida laboral le absorba bastante tiempo de su vida personal, no ha olvidado el poder convivir con la familia y divertirse cuando se da la oportunidad.

Entre las cosas que más le gusta hacer en sus ratos libres, nombró las salidas al cine, de preferencia sola, que es como le gusta más, visitas a parques, o dentro de casa, así como los lugares cerrados, el leer o ir al teatro: Actividad que recordó con una gran sonrisa, pues agregó que cuando era más joven, dedicó parte de sus días en la actuación, en un grupo independiente de actores, donde ella actuaba pero también se dedicaba a crear los guiones para las obras.

Entre sus gustos también se describió como “una bailadora” y además disfruta de salir de fiesta y a conciertos, como parte fundamental de sus diversiones, eso sí, siempre con una agenda para establecer tiempo y fecha en todas sus actividades, algo que le ha ayudado a lo largo de toda su vida.

Su labor como profesionista y como madre no le ha quitado el gusto por dedicar tiempo a otras cosas que importan; Tal es el caso de su vestimenta, pues siempre se le ha visto con atuendos formales, elegantes, los cuales ocasionan un impacto para quien le mira.

Vestida con un saco blanco, falda corta y blusa negra junto a botas beige, la profesora asegura no estar fascinada de la moda, sino que siempre le ha gustado verse bien en general, y eso además de que la hace sentirse bien consigo misma.

El dedicar tiempo a su arreglo personal no fue una actividad que adquirió por sí sola, sino de su madre, pues según sus palabras “Mi mamá siempre me decía ‘ven, eso no combina’ y yo la veía. Una mujer súper arreglada, entonces... me acostumbré […] Incluso yo... no concibo ahora una situación en la que uno no se tenga porque arreglar”, comentó mientras una risa salía de su boca con una mirada un poco desconcertada.

A pesar de dar la impresión de una persona de postura perfecta e impecable, lo cierto es que también tiene ciertas debilidades, que comentó con un tono alegre y burlón, pues dijo que en las habilidades artísticas -a excepción del teatro- "daba pena, incluso al hacer simples trazos sobre el papel".

En cuanto al ámbito familiar, dijo siempre haber sentido una unión con sus padres y su hermano, pues, aunque con este último las peleas de pequeños fueran constantes, como cualquier relación de hermana mayor y hermano menor, la conexión entre ambos era bastante agradable.

Tener una familia tan risueña, sociable y empática, ha sido un pilar importante en la vida de la profesora, pues dijo haber aprendido mucho de sus padres. De su madre por ejemplo, podría inferirse que sacó parte de su sentido feminista, ya que desde pequeña siempre le inculcó el valor que tienen las mujeres.

Una anécdota que contó respecto a ella fue una ocasión en su vida universitaria, cuando iba a ir a una fiesta y al verle su padre con una falda corta, le cuestionó su vestimenta, palabras que la hicieron regresar a su cuarto a quitársela, pero su madre le dijo: “Si te la cambias ahorita, te vas a tener que cambiar cada vez que tu papá quiera. Así es que ahora te sales con la minifalda, porque si no lo haces, le darás poder a tu papá para decirte qué ponerte”.

Declaró que siempre ha tenido que negociar para poder tener ese balance de actividades, pero que a pesar de ello siempre se ha sentido orgullosa de sí misma y de su trabajo pues explicó “Me gusta siempre tener un pie afuera, ver que el mundo de la comunicación no es así de acotado como se cree” declaró que su gusto por trabajar le ha dado ese ánimo. No sólo su profesión y todos sus conocimientos académicos han servido para valerse en el campo laboral, sino para aprender de la sociedad, de los seres humanos y de sí misma.

Con respecto a su vida de docente, se le preguntó hasta qué momento dejaría de trabajar, a lo cual respondió: “Hasta que no pueda hacerlo” pues dijo que el momento en que su representación sea el fantasma de lo que un día fue, en el instante en que su cuerpo ya no le permita seguir, sería tiempo de dejar la docencia. Sin duda alguna, la presente espera que ese día no llegue, pues el mundo se privará de una de las personas más capaces para dejar una huella en miles de personas.




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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Un texto con muchos errores de redacción, especialmente la puntuación es fatal. No tiene una estructura ordenada y la narrativa es aburrida.