martes, 1 de agosto de 2017

100 AÑOS DE LOGROS DEL DEPORTE UNIVERSITARIO EN EL OLVIDO

Por Monserrat Aceves
Ciudad de México (Aunam). El deporte en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cumple 100 años, pues fue en 1917 cuando se creó el Departamento de Educación Física en la Escuela Nacional Preparatoria, el primer órgano que reguló al deporte en la máxima casa de estudios y el origen de lo que hoy es la Dirección General de Deporte Universitario (DGDU).

Placa con los nombres de los fundadores 
del Centro de Educación Continua Sobre Estudios Superiores del Deporte (CECESD)

Durante este siglo de deporte, nuevas disciplinas han sido incluidas y otras han desaparecido. También en estos años se encuentra la fundación de Medicina del Deporte y el Centro de Educación Continua sobre Estudios Superiores del Deporte (CECESD).

En cien años se ha logrado la obtención de medallas y reconocimientos importantes y fomentado la formación de grandes deportistas y entrenadores. Varias asociaciones deportivas se consolidaron, como el club Pumas, que pasó de ser un equipo de fútbol estudiantil a un equipo de fútbol profesional de Primera División.

Muchas generaciones han aportado su grano de arena al Deporte Universitario, por ello es importante destacar la relevancia de su centenario como reconocimiento a todas las personas que han formado parte de la historia del deporte de la Universidad y que han dejado en alto el nombre de la UNAM.

La importancia del deporte en la formación de una persona



Cronología del Departamento de Educación Física en la UNAM

En 1974 Javier Jiménez Espriú, Secretario General en el periodo de Guillermo Soberón como rector, remarcó ante la comunidad universitaria la importancia del deporte en la institución. Expresó que la UNAM tenía entre sus metas formar a profesionistas, investigadores y técnicos útiles a la sociedad, lo que implicaba una formación integral que incluía una “mente sana en cuerpo sano”.

Ya en el Manual de Procedimientos de 1970 de la entonces Dirección General de Actividades Deportivas (DGAD), se justificaba la práctica deportiva en la institución por ser un complemento necesario en la educación integral de las personas.

Así, el deporte en la Universidad se fomentó, desde sus inicios, con una finalidad humanista. Las distintas disciplinas deportivas fueron promovidas como un medio de integración social y se fomentó el rendimiento físico e intelectual con la intención de formar mejores profesionistas para el país.

Sobre esta finalidad, la doctora María Cristina Rodríguez, directora de Medicina del Deporte en la UNAM, señala que “con el deporte se disminuye el índice de obesidad” y que la gente que hace deporte “tiene mejores hábitos para comer, sabe hidratarse, sabe cuidar mejor su cuerpo, sabe coordinar, sabe manejar mejor su fuerza”.

Los entrenadores Antonio Solórzano, Javier Vázquez, José Sámano y Angélica Larios coincidieron en que en la UNAM el deporte ayuda a adquirir habilidades, formar una disciplina, fomentar valores y a la disminución de adicciones, ya que en su opinión el deporte fomenta que los jóvenes quieran una vida saludable.

Logros del deporte universitario

A cien años del deporte en la máxima casa de estudios se han acumulado una gran cantidad de logros que van más allá de medallas o reconocimientos a deportistas y entrenadores destacados. En el aspecto deportivo, la UNAM es reconocida por sus instalaciones, por la atención de Medicina del Deporte y por los cursos impartidos en el Centro de Educación Continua sobre Estudios Superiores del Deporte (CECESD).

Angélica Larios, presidenta de la Asociación de Esgrima de la UNAM, se refiere a dichos éxitos como la “suma de muchos esfuerzos”, pues para ella, aunque estos pueden ser representados por “una medalla, una tesis, una investigación que al frente muestran a un titular, atrás de ellos se encuentra el trabajo de muchas personas y cosas que fueron sumando un pedazo” para consolidar una meta establecida.

Para la directora de Medicina del Deporte de la UNAM, los triunfos de una institución son un reflejo de su desarrollo, de su nivel deportivo y de su equipo de instructores.

“El deporte y el desarrollo de una institución van muy de la mano, así que cuando se tienen deportistas de élite es que también se tienen estudiantes de élite”.

Por su parte, Antonio Solórzano, presidente de la Asociación de Box de la UNAM, comentó que la disminución del consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes que practican deporte puede considerarse también un logro de la universidad.

Llegar a una meta es en sí ya un logro, y con 48 deportes divididos en 54 disciplinas, la historia del deporte en la UNAM está llena de varios momentos con objetivos cumplidos. Detrás de estos resultados está la disciplina, el esfuerzo y la dedicación de muchas personas.

Cronología del algunas disciplinas practicadas en la UNAM

Deportes pioneros

La esgrima, la lucha y la gimnasia son los tres deportes que nacieron prácticamente a la par del deporte universitario, es por eso que de forma breve se expondrá la historia de estas disciplinas en la UNAM y algunos de los logros que han dado a la Máxima Casa de Estudios.

Esgrima: cosechando logros por más de cien años

La esgrima es el deporte con más antigüedad en la Universidad, pues se impartía como una materia en la Escuela Nacional Preparatoria, ya que era parte de la formación militar que solía darse a los alumnos. Nacida como una disciplina para la guerra o batirse en duelo, la esgrima comenzó a transformarse en un deporte competitivo a finales del siglo XIX.

Lucien Merignac, un esgrimista francés, fundó la escuela donde se formaron los primeros maestros de esgrima. Entre los graduados de esa escuela salió el maestro Óscar Mauro Camacho Huerta, quien fue decano de la esgrima en la UNAM.

La disciplina comenzó en la Sala de Armas de la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso, donde impartía clases Rafael David padre. Entre sus mejores alumnos tuvo a Ángel Escudero, que posteriormente se convirtió en profesor.

Otro profesor destacado de la UNAM fue Óscar Camacho Huerta, quien de acuerdo con el tomo II del libro La UNAM por México y un artículo rescatado de la plataforma del Museo Universitario del Deporte (MUDEP) de la UNAM, se encargó de la formación de decenas de esgrimistas universitarios quienes sobresalieron en el ámbito nacional e internacional.

Un ejemplo de lo que ha dado la esgrima a la UNAM son los resultados cosechados por Angélica Larios, egresada de la Facultad de Psicología, quien ahora encabeza la Asociación de Esgrima en la UNAM y coordina Psicología del Deporte. Después varias competencias en su carrera, Larios logró clasificar a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, un gran resultado a nivel nacional pues en más de 20 años ningún esgrimista mexicano había logrado tal meta.

Angélica Larios, presidenta 
de la Asociación de Esgrima de la UNAM

Gimnasia: logros que se cultivan desde el nacimiento de la Universidad

La gimnasia es otro deporte que prácticamente también nació junto con la Universidad. Sin embargo, cuando se presentó el proyecto para la fundación de la UNAM en 1910, el estallido del movimiento de la Revolución Mexicana dificultó la organización interna del deporte, por lo que fue hasta la creación del Departamento de Educación Física en la Escuela Nacional Preparatoria que se incorporó esta disciplina.

En 1955 se funda el gimnasio de Ciudad Universitaria, ubicado en el frontón cerrado, el cual se convirtió en uno de los lugares mejor acondicionados para la práctica de la gimnasia en el país, en el cual se han formado muchos practicantes de este deporte.

El 15 de marzo de 1962 nace la Asociación de Gimnasia de la Universidad Nacional Autónoma de México (AGUNAM) y también ese mismo año la Confederación Deportiva Mexicana otorgó el rango de Entidad Deportiva a la UNAM con las facultades para promover y desarrollar el deporte entre la población infantil y juvenil, de tal manera que se creó el Club Pumitas de Gimnasia.

La gimnasia de la Universidad es semillero de atletas, entrenadores, jueces y dirigentes reconocidos en México. Durante todos los años que se ha impartido, esta disciplina ha obtenido grandes resultados. Algunos gimnastas han logrado su pase a los Juegos Olímpicos y a otras competencias importantes de carácter nacional e internacional.

En 1968, en casa, Armando y Fernando Valles participaron en los Juegos Olímpicos; ambos son medallistas panamericanos. Ocho años después, en las Olimpiadas de Montreal en 1976, estuvo presente la gimnasta auriazul Patricia García Pureco. Entre los actuales entrenadores se encuentran Luz Delfín, egresada del CECESD, iniciadora de la modalidad gimnasia aeróbica deportiva en la UNAM y juez internacional, al igual que Gloria Vicencio, jueza internacional de de gimnasia de trampolín.

Lucha olímpica: generadora de grandes logros

El inicio de la lucha en la UNAM se ubica en 1923, siendo uno de sus precursores Domy Betancourt, quien perteneció a las generaciones primigenias de la primera Escuela de Educación Física que existió en el país y que estuvo a cargo de la de la UNAM durante la segunda y tercera década del siglo XX.

Durante los III Juegos Centroamericanos realizados en San Salvador en 1935, cuando la lucha aparece por primera vez en el programa deportivo, el universitario Antonio Rubio logró la medalla de oro, considerándose el primer luchador puma en conseguir un lauro internacional.

De acuerdo con el artículo La lucha de la UNAM presente en doce ediciones de Juegos Olímpicos, disponible en la página del Museo Universitario del Deporte (MUDEP), de Londres 1948 a Barcelona 1992 fueron doce las ediciones en las que la lucha de la UNAM tuvo al menos un atleta presente.

En las primeras épocas de la lucha en la UNAM, el centro más importante para su desarrollo fue el gimnasio de Leyes, ubicado en la calle de San Ildefonso. Ahí se mantuvieron los entrenamientos hasta finales de los años setenta, cuando los planteles 1, 2 y 3 dejaron el centro de la ciudad.

En palabras de Javier Vázquez, “los triunfos en la lucha son el reconocimiento personal para el deportista, quien con esmero se empeña en conseguir una meta. Luego se trata de traer ese reconocimiento a la Máxima Casa de Estudios para seguir reafirmando que el deporte de la lucha es un deporte de tradición aquí en la universidad y de muchos lados”.

La atención medica en la UNAM: un logro para los deportistas

Hoy en día se cuentan con cuatro clínicas en donde se brinda atención médica principalmente a los deportistas de la UNAM, pero también al público en general, que incluyen consultas odontológicas, psicológicas y de nutrición. Sin embargo, estos servicios se implementaron hasta 1974 cuando se crea la Coordinación de Medicina del Deporte, a cargo del doctor Gabriel Mendoza Manso, y se funda la clínica cercana a la alberca, la del frontón cerrado y la de fútbol americano, para la atención de los atletas representativos de la UNAM.

En cierto sentido, la atención médica en la Universidad se inició gracias a los jugadores de fútbol americano. De acuerdo al artículo Historia de la atención a los atletas de la UNAM del MUDEP, en 1940 el equipo entrenaba en el Deportivo Hacienda, ubicado en la colonia Roma. Por la cercanía, los lastimados iban a la Cruz Roja en la calle de Durango.

Posteriormente, fue el doctor Victorio de la Fuente Narváez quien comenzó con la atención directa con los jugadores y después, cuando el equipo se trasladó a Ciudad Universitaria, en los vestidores se instaló un cuarto donde se hacían los vendajes, ya que el entrenador Roberto Tapatío Méndez era practicante en la Cruz Verde y poseía los conocimientos que más tarde transmitiría a sus asistentes, “El Chivo” Córdova y a Omar Cardona.

Sin embargo, aunque ya se atendía de una forma más frecuente a los jugadores, el doctor De La Fuente seguía revisándolos y comenzó a asistir a los juegos junto con Fernando Llanero quien era deportista y médico.

Varios médicos, estudiantes y deportistas colaboraron con el doctor Victorio de la Fuente para atender a los lesionados del equipo de fútbol americano hasta que se crea la Coordinación de Medicina del Deporte, un resultado consolidado principalmente para la comunidad de deportistas de la UNAM.

Un logro que se perdió: CECESD

Diploma que acredita a Antonio Solórzano (presidente de la Asociación
 de Box de la UNAM) como fundador del CECESD

Corría el año de 1987. Rogelio Rey Bosch era Director de Actividades Deportivas en la UNAM y tuvo una gran apertura a escuchar propuestas que permitió presentar y poner en marcha un proyecto impulsado por varios entrenadores de diferentes disciplinas deportivas de la Universidad. De acuerdo con Antonio Solórzano, uno de los fundadores, se aspiraba a llegar a la consolidación de una Facultad del Deporte.

José Sámano Hernández, entrenador de Taekwondo y también uno de los pioneros del Centro de Educación Continua sobre Estudios Superiores del Deporte (CECESD), indica que la idea surgió porque muchos de los instructores de la Universidad, en su momento, fueron competidores para después convertirse en entrenadores, aunque de una forma empírica.

“En ese momento sólo había una licenciatura en educación física, que no es lo mismo que ser un entrenador deportivo”, aclara.

Sin embargo, Sámano señala que para consolidar una facultad se necesitaba primero ser una escuela y como no existía esa posibilidad, debido a que era un trabajo muy grande y complejo, se decidió hacer un diplomado en entrenamiento deportivo con lo que se fundó el CECESD, el cual capacitaría a los entrenadores de la UNAM en metodología del entrenamiento, técnica, psicología, pedagogía, etc., con el fin de que pudieran mejorar su trabajo como profesionistas.

El proyecto arrancó con la esperanza de que algunas facultad de la UNAM se interesará en él y se creará una licenciatura en entrenamiento deportivo educación física. Empero, cuando Rogelio Rey Bosch se fue, el CECESD fue en retroceso hasta que en la actualidad sólo se imparten algunos talleres y cursos. El diplomado, de acuerdo con el entrenador Sámano, desapareció en 2007.

Para ambos entrenadores, el diplomado en entrenamiento deportivo del CECESD significó un logro para el deporte universitario pues se tuvieron buenos alumnos y maestros. De este curso salieron Ariel González, quien se desempeñó como preparador físico de los Pumas y luego de la Selección Nacional, y Gilberto Fuente, que dirige las fuerzas básicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El diplomado resultó ser un gran éxito, pues había acumulado prestigio en la UNAM. No obstante, Sámano señala que el no haber conseguido el reconocimiento como licenciatura lo dejó en desventaja, pues de repente “comenzó a crecer ese boom en la UVM, el Tecnológico de Monterrey, la Autónoma de Nuevo León, la Veracruzana, Chihuahua. Terminó por desaparecer esa gran fuerza porque preferían cursar una licenciatura de quizá dos años más que un diplomado”.

“Las otras instituciones empezaron a crecer y en algunas comenzaron a dar maestrías y doctorados con respecto a lo que era el deporte y nosotros nos hemos ido rezagando. No sólo no hicimos la licenciatura, sino que desaparecimos el diplomado que teníamos, entonces caminamos hacia atrás y ya nos quedamos fuera”.

Por su parte, Antonio Solórzano menciona que el problema es que el deporte se sigue viendo como algo complementario y no se le da la importancia que debería.

“[El deporte] ya es todo un universo y es igual de importante como cualquier otra profesión, pues te da disciplina, inculca valores y promueve un tejido social positivo”.

El puma amarrado: los problemas del deporte universitario

A cien años de logros en el deporte universitario no hay ningún evento programado para su celebración. A pesar de que la fecha de la creación del primer órgano que reguló a los deportes en la Universidad está presente en varios lugares –el manual de procedimientos de la DGAD de 1970, el Anuario de Deportes de 2014, la página de la Dirección General del Deporte Universitario y el MUDEP–, el dato parecer ser completamente desconocido.

Guadalupe Palma, jefa de la Biblioteca del Deporte del CECESD comenta que ha tratado de conseguir una cita con Alejandro Fernández Varela Jiménez, director General de la DGDU, para comentarle del centenario del deporte en la UNAM. Sin embargo, no ha recibido respuesta alguna. La mayoría de los entrevistados hizo hincapié en que el licenciado Varela Jiménez ha mostrado poca accesibilidad para tratar temas con los entrenadores y trabajadores en general.

Para los entrenadores, el deporte en la máxima casa de estudios no tiene el lugar que se merece pues es visto como algo aparte de la Universidad, como un pasatiempo y no algo fundamental en la formación de sus estudiantes.

Angélica Larios y José Sámano coinciden en que la UNAM ve al deporte como un accesorio, pues se le da prioridad a la parte académica y se ve a la actividad física como una distracción para los estudiantes.

“En la Universidad se quiere hacer un proyecto deportivo, pero entonces hay que contemplar que la misión de la institución es hacer profesionistas y educar, no hacer deporte. Por lo tanto, mientras éste no sea parte del proyecto educativo, nos seguiremos enfrentando a los problemas de una dependencia administrativa que no tiene dinero para impulsar un proyecto deportivo”, señala Sámano.

Un entrenador de esgrima con 45 años en la institución que decidió reservar su nombre expresa: “en la UNAM, el puma se tiene amarrado y todo el potencial que podría tenerse con una gran cantidad de alumnos en nueve planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, cinco de Colegio de Ciencias Humanidades, otro número grande de Facultades y en una cuenta que podría seguir, se está desperdiciando”.

Hoy se están quedando en el olvido cien años de de triunfos de muchas personas que han contribuido a dejar en alto el nombre de la máxima casa de estudios. A pesar de las dificultades originadas por el desinterés de algunos directores de lo que actualmente es la DGDU, se debe reconocer y recordar que los que conforman al deporte universitario siguen destacando en competencias nacionales e internacionales y en el medio deportivo en general.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Óscar Mauro Camacho Huerta, entre otros datos interesantes, fue un revolucionario notable, cercano a Eulalio Gutiérrez, quién fuera nombrado Presidente por la Convención de Aguascalientes, exiliado en Cuba en donde fue iniciado en la Masonería, luego regresó a México y formó junto con otros hombres destacados, orgullo de nuestro país, la Logia Evolución No. 23. Loor a los constructores de nuestro país y, por supuesto, a quienes colocaron los cimientos de nuestro deporte. Felicitaciones por la nota. Atentamente Marco Aurelio Altamirano Juárez auralther1@yahoo.com.mx