lunes, 22 de mayo de 2017

INTEGRACIÓN CON ROSTRO HUMANO: BREATRIZ CANSECO

Por Ixtlixochitl López
Ciudad de México (Aunam). Uno de los principales problemas que enfrenta América Latina es la reconfiguración de las alianzas entre los países menos desarrollados y las grandes potencias de la economía mundial, Estados Unidos y China, sin perder de vista el verdadero desafío de la región, “una integración multidimensional con rostro humano”, así lo expresó Beatriz Canseco en la mesa redonda “América Latina: desafíos de la integración continental”.


Las alianzas económicas en particular, así como los avances y retrocesos en este momento de reconfiguración política fueron el tema principal de la mesa organizada por el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS).

Canseco, miembro del CELA, destacó la importancia del Caribe como fuente de recursos y puerta de entrada al continente, a través de la cual Estados Unidos ha mantenido su hegemonía en materia económica, cultural y de tratados internacionales.

Sin embargo, existen organismos de contrapeso como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la cual países como Venezuela y Cuba han sido claves para el desarrollo de otras comunidades internacionales.

El objetivo del CELAC es propiciar el debate, la integración, la cooperación y la concertación política y ser un modelo que busque “fortalezas conjuntas frente a problemas regionales”.

Canseco destacó el enfrentamiento que existe entre estos modelos de integración pues “mientras de un lado existe la CELAC, que respeta la soberanía y la autodeterminación de las naciones, por el otro se encuentra Organización de Estados Americanos (OEA), que se ha caracterizado por su papel legitimador de las políticas intervencionistas de Estados Unidos, con lo que se pretende dividir al Caribe y someterlo para reducir su capacidad de vinculación con otros miembros”.

Por su parte, el embajador Francisco José Cruz abordo el tema desde el papel de México como actor en la integración latinoamericana, pues considera que “un país con alma latinoamericana, pero que también es un país norteamericano” tiene el compromiso de ser un puente que lleve los intereses de América Latina hacia el norte para la conquista de mercados.

En su intervención, la doctora Mariana Aparicio habló sobre la posición de México en la nueva era de Trump, una etapa de creciente nacionalismo con “políticas proteccionistas que han tratado de reencaminar los problemas que ha traído la globalización”, dando paso a dos tipos de pactos comerciales: regionalismo sur-sur y acuerdos discriminatorios norte-sur.

De acuerdo con Aparicio, lo que no debe perderse de vista es que si bien “se perciben cambios de afinidad, estos no chocan con los intereses de la política exterior estadunidense”. Es decir, que los acuerdos comerciales con otros países como China, no se traducirán en una mayor independencia política en América Latina pues Estados Unidos sigue interviniendo las decisiones políticas de los países latinoamericanos a través de la OEA.

Sobre este mismo José Hernández, doctor en Estudios Latinoamericanos, hablo sobre la importancia de las alianzas económicas, pero enfatizó “la integración como medio y no como fin, pues los objetivos son el desarrollo y el bienestar para la sociedad”.

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