jueves, 23 de marzo de 2017

ENTRE SPIDERMAN O MEMIN PINGUÍN: LA INDUSTRIA DEL CÓMIC EN MÉXICO

Por Iván Alejandro López García
Ciudad de México (Aunam). Axur Eneas es un artista de cómic. Ha trabajado como ilustrador profesional durante tres años. Se encargó del arte de The Adventures of Aero-Girl y publicó su novela gráfica Este Cómic no es Arte. Conoce este mercado muy bien y, para él, la industria del noveno arte en México no puede competir a nivel internacional.


Recibe ingresos como dibujante de cómics en una pequeña editorial estadounidense asociada con Diamond Comics Distributors, pero su principal fuente de remuneración es su trabajo en Ánima Estudios, “el estudio de animación más grande y prestigioso de América Latina” según se lee en su sitio web. Gracias al apoyo de su familia y su esfuerzo propio, Axur ha logrado prosperar en el negocio del cómic.

Una forma mediante la cual él puede vender su trabajo es a través de festivales y convenciones. Por ello Eneas y otros cien artistas nacionales más asistieron a La Mole Comic Con 2016 en el World Trade Center donde compartieron sus perspectivas con respecto al desarrollo de la industria del cómic en México.

Cada uno de ellos ha pasado por diferentes experiencias al momento de difundir y vender su trabajo. Algunos optan por aliarse con editoriales nacionales; otros se van al extranjero a probar su suerte y algunos más prefieren publicarse por sus propios medios. Aunque todos aportan al desarrollo del cómic mexicano, Axur tiene una perspectiva firme al respecto: “No tenemos industria (del cómic) en México”.

Independencia artística

En la década de los años 40 surgieron dos historietas mexicanas que establecieron las bases para consolidar la industria nacional: Memín Pinguín de Yolanda Vargas Dulché, y La Familia Burrón de Gabriel Vargas. Durante el auge del cómic en nuestro país, empresas como Editorial Novaro, de Luis y Octavio Novaro, y Editorial Vid, de Yolanda Vargas apoyaban a los historietistas mexicanos al publicar sus trabajos. Ahora, el panorama es diferente.

Según Jorge Tovalín, coordinador editorial de la revista Comikaze, el cómic mexicano se divide en dos vertientes: “el cómic independiente, que se vende sobre todo en festivales, convenciones, y el mercado de la novela gráfica, que es al que le han estado apostando las editoriales medianas y grandes en México”.

La primera corriente se enfoca en los artistas que utilizan las redes sociales como principal medio de difusión. La interacción con los lectores y la publicación constante de tiras forman la base de su trabajo. A partir de ahí, pueden buscar la forma de comercializar sus productos.

Algunos artistas independientes utilizan la exhibición de sus trabajos en las redes sociales como una prueba para ver cuál de ellos podría venderse mejor si llegara a ser impreso.

Raúl Hernández “Wakko”, ilustrador freelance, comenta: “si se quiere sacar el proyecto en físico, hay lugares como Quickstarter o IndiGoGo que son proyectos para juntar el dinero. Sale en físico, se distribuye y vende a los mismos fans”.


Varios proyectos han sido un éxito de ventas siguiendo esta estrategia. Tal es el caso de Alejandra Gámez, autora del webcomic The Mountain with Teeth. Gracias al apoyo de sus lectores y amigos, Alejandra pudo publicar su primer libro por medio de una recolecta de fondos por internet. Éste recopila las tiras cortas (de una hasta tres páginas) más populares que publicó en sus redes sociales.

En 2015 Gámez publicó un segundo libro recopilatorio de tiras. En ese mismo año, Alejandra ganó el primer lugar del concurso “Secuenciarte”, la competencia de cómic del Festival Pixelatl, celebrado en Cuernavaca. Así pudo publicar un tercer libro en formato de novela gráfica.

En México existen apoyos que fomentan e impulsan al noveno arte. Uno de ellos es precisamente el concurso del mencionado festival que publica, en formato impreso, las obras de los ganadores y les entregas las copias para que ellos mismos las vendan de la forma que mejor les convenga.

La asociación Pixelatl, fundada en marzo de 2012, tiene un objetivo claro: “Promover la creación y difusión de contenidos narrativos para aumentar las producciones nacionales y extender sus públicos dentro y fuera de México”.

Hasta ahora se han realizado tres ediciones del concurso “Secuenciarte”, que han sido consideradas un éxito porque en la primera convocatoria se recibieron aproximadamente 15 trabajos de autores independientes y en la segunda se registraron poco más de 30 obras.

Aparte de estos concursos, en nuestro país existen becas y pequeñas editoriales que apoyan y fomentan la creación y producción de cómic nacional. Un ejemplo es la beca otorgada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), una ayuda de origen gubernamental.

Entre las editoriales que ofrecen ayuda a los historietistas mexicanos está Fixión Narradores, cuyo objetivo es consolidarse como una gran editorial de cómics mexicanos similar a las extranjeras, afirma Rojo Caballeromenti, editor en jefe.

Los artistas independientes también impulsan la industria a través de sus webcomics y la interacción en redes sociales. “Ahorita en México está surgiendo una pequeña escena, pero que está súper en pañales, como que difícilmente va iniciando. Apenas está pasando algo”, comenta Alejandra.

Artistas mexicanos en el extranjero


Durante La Mole Comic Con 2015, las celebridades mexicanas que colaboran en los títulos relacionados con Spider-Man ofrecieron una conferencia sobre su trabajo en Marvel.

Los personajes se dieron cita en la sala antes de empezar la conferencia. Humberto Ramos, dibujante; Víctor Olazaba, entintador; Edgar Delgado, colorista, y Enrique Puig, escritor, platicaron unos minutos en el escenario mientras los medios, también dentro de la sala, se preparaban para el evento.

Afuera, los fanáticos esperaban ansiosos a que el staff de la convención los dejara pasar. Varios asistentes iban disfrazados del héroe neoyorquino o de personajes relacionados con la serie.

La sala del evento denominado México Arácnido recibió a 250 personas. La sorpresa de los exponentes se percibió en sus expresiones cuando la sala llegó a su máxima capacidad. Los asistentes tomaron sus lugares, los medios alistaron cámaras y grabadoras, y los panelistas tomaron su lugar en el escenario para comenzar.

Enrique Puig, al ser también jefe del staff de La Mole Comic Con, dio la bienvenida al público y presentó uno por uno a sus compañeros. Debido al gran número de personas, el escritor decidió que se pusiera un micrófono al pie del escenario para que la gente pasara a hacerles preguntas.

En lo que los asistentes decidían pasar al frente, Olazaba sacó un print y comenzó a trabajar en él, como ignorando la conferencia. Delgado vio a su compañero y empezó a hablar con él apartado de su micrófono. Puig y Ramos animaban a la gente a pasar hasta que por fin se formó una fila de cinco personas detrás del micrófono.

A través de sus preguntas, los espectadores demostraron su admiración por el trabajo de cada uno de los exponentes. Preguntaron sobre cómo se desenvuelven dentro de la industria, cómo es el proceso de la elaboración de cómics, así como también por sus trayectorias y estudios.

Aunque los fanáticos preguntaban con entusiasmo y curiosidad, las respuestas de los panelistas reflejaban emociones muy diferentes. Un asistente le preguntó a Humberto Ramos sobre los sacrificios que hizo en su vida para dedicarse a dibujar. El artista dirigió una mirada pesada al fan y con agresivos movimientos de sus manos contestó: “si crees que tienes que sacrificar mucho para dedicarte a esto, mejor dedícate a otra cosa”.

A lo largo de la conferencia, estos personajes denotaron cansancio y desánimo al hablar de su trabajo. Incluso, al contestar las dudas de la audiencia se quejaban sobre las vidas que llevan como artistas, victimizándose continuamente.

Miembros de los medios compartieron opiniones negativas sobre la actitud y las respuestas de los exponentes en el evento, aunque muchos de los asistentes tomaron en serio sus respuestas. Probablemente no inspiraron a sus seguidores, pero los dejaron con muchos temas por reflexionar.

Editoriales mexicanas: la apuesta entre lo extranjero o lo nacional

De acuerdo con algunos artículos y archivos de la revista Comikaze, la creciente popularidad de los superhéroes de cómic norteamericano influyó en la creación de sus contrapartes nacionales como Zor y los Invencibles, Kalimán, Fantomas, El Águila Solitaria, El Santo y Blue Demon. Sin embargo, con el paso del tiempo, las traducciones al español de títulos como Batman, Superman y Spider-Man desplazaron los productos mexicanos.

Después de que las principales editoriales de cómics en México invirtieran en traer cómics extranjeros a nuestro país, la competencia entre ellas ya no se basó en la calidad de los productos sino en los superhéroes que cada una de ellas publicaba.

Editorial Vid comenzó a traducir historietas de DC Comics como Batman y Superman. En 1994 adquirió las licencias de las series de Marvel Comics y de cómics japoneses (manga). Esto le permitió prosperar en el mercado hasta convertirse en la editorial de cómics más grande de México.

En 2005, Editorial Televisa entró a este negocio al adquirir los derechos de Marvel Comics debido a la creciente decadencia en la que entró Editorial Vid, que descuidó la producción y calidad de otros títulos. En 2011 esta empresa también perdió los derechos de DC Comics a manos de Televisa.

De esta manera, Televisa y Editorial Vid se consolidaron como las únicas empresas publicadoras de cómics, de los cuales sólo Memín Pinguín, Lágrimas, Risas y Amor y El Pantera eran los únicos títulos mexicanos.

En 2009, Editorial Vid comenzó a cerrar sus sucursales en todo el país. A lo largo de este proceso, las tiendas comenzaron a rematar toda la mercancía que quedaba.

Cuando Televisa se adueñó de los derechos de publicación de DC y Marvel, se convirtió en la única editorial de historietas en el país. Dado que se enfoca solo en publicar los títulos de estas dos empresas estadounidenses, la empresa de Emilio Azcárraga Jean no invierte en hacer productos nacionales.

Con el objetivo de competir contra Televisa surgieron nuevas editoriales. Panini, Bruguera y Kamite se adentraron en el mercado, de forma exitosa, al editar títulos populares en Estados Unidos de sellos diferentes a Marvel y DC. Así, la competencia trajo nuevos cómics, mejor calidad del producto impreso y un panorama más amplio del noveno arte en México.

En los últimos años, la popularidad de las historietas ha ido en aumento en Estados Unidos. Esto representa una ventaja para las editoriales mexicanas ya que pueden seleccionar las series más populares y publicarlas en español.


Existen empresas pequeñas que apoyan a los artistas nacionales al publicar sus proyectos. La principal es Fixión Narradores. Ha publicado novelas gráficas como Ultrapato, de Edgar Delgado y Omar Lozano; Turbo Desafiante, de Dono Sánchez Almara; y Nómadas del Yermo, de Raúl Treviño.

Sobre la editorial, Omar Lozano comenta: “está agarrando al talento nacional y lo está encarrilando para que empiece a haber más contenido mexicano y que esto se pueda diversificar a otros países”. El consultor creativo y editor en jefe de Fixión, Rojo Caballeromenti, dijo que su meta principal es lograr lo mismo que DC y Marvel hicieron, pero con productos mexicanos.

Los títulos que se han publicado son de autores que ya cuentan con una trayectoria. “Hay diversas editoriales que creo que reciben portafolios de artistas, pero hasta cierto punto creo que el círculo de los historietistas en México es un poquito cerrado” comentó Raúl Hernández.

El futuro de la industria

La industria del cómic es fruto de un trabajo entre empresa, artistas y lectores. Algunos expertos del medio opinan que en el futuro habrá muchos proyectos nuevos que no requerirán de una editorial para ser publicados. Gracias al internet, los artistas pueden obtener lectores y, con el tiempo, ganancias por su trabajo.

Actualmente hay un crecimiento de cómics independientes. “Ya podemos hablar de que hay diez, quince autores de webcómic nacional”, agrega Axur Eneas. “Realmente, si vamos a hablar de un grupo de artistas nacionales, tenemos que hablar de apoyarnos mutuamente, porque entre más gente lea a ‘X’ autor más lectores habrá para todos”.

Para muchos historietistas, el número de proyectos va en aumento lo que se traduce en un crecimiento significativo de la industria. Sin embargo, para Omar Lozano esta tendencia tiene otra lectura: “En calidad tal vez sí (crezca la industria), pero en magnitud, no creo”.

En el futuro, tal vez se vea una industria más desarrollada. A manera de invitación Alejandra Gámez considera que “hay que ser muy honesto, hacer lo que tú quieres hacer, lo que a ti te gusta y que alguien lo lea, a alguien le llegará”.

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