miércoles, 14 de octubre de 2015

MÚSICA EN EL LIMBO: ROCKEROS INDEPENDIENTES EN BUSCA DEL CIELO

Belafonte Sensacional y el slam del público

Por Vanessa Arriaga Hernández
México (Aunam). ¿Cuántos artistas mexicanos conoces? ¿Cuántos pertenecen a la industria independiente? ¿Cuántos son músicos? ¿Cuántos rockeros? ¿Cuántos tienen sus canciones en español? Ahora, ¿cuántos son famosos y reconocidos al menos a nivel nacional? Seguro con cada pregunta el número se redujo a llegar a uno, o peor aún, a cero. Ese es el panorama al que se enfrentan las nuevas generaciones musicales del país: ser o no un Don Nadie.

¿Cómo llegamos a esto?

El término indie se ha catalogado erróneamente como un nuevo género musical. Sin embargo, surge como un estilo de vida que toma como filosofía la frase “hazlo tú mismo (do it yourself)”. Nace de la palabra en inglés independent y comenzó a usarse en los años 80 en Reino Unido y Estados Unidos. Como se explica en el libro de Guillermo Bernicua Así se escucha el rock.

Lo independiente se trata de algo que está completamente desligado de los “fines comerciales”, por ejemplo, los contratos con una disquera, empresa grande o representante y responder a las necesidades de estos. En este sentido indie no significa un género, es un modo de desempeñarse artísticamente, un estilo de vida que permite mayor libertad que otras agrupaciones en cuanto a su música.

Estos músicos pueden referirse a sí mismos como underground porque están debajo de todo, son subterráneos, van en contra de la cultura tradicional, en este caso es del mainstream, que es la corriente principal, es decir, lo comercial, lo que está en todos lados.

David González Tolosa, maestro en Ciencias Sociales y Humanidades y egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa refiere en su tesis de maestría titulada La música como texto, el indie como subcultura, que el movimiento llegó a México alrededor de los años noventa del siglo pasado, cuando se popularizó en Estados Unidos gracias al disco de Nirvana, Nevermind (de un sello independiente) en 1992 y llegó al primer puesto en las listas más populares. Poco a poco en el país se crearon disqueras independientes como Emergente, de Suave Récords, que ayudaron a difundir las nuevas propuestas más allá de su localidad.

Los indie

No se sabe a ciencia cierta cuántas agrupaciones de rock mexicanas independientes existen en el país, pero al buscar en sitios web o simplemente en Facebook se pueden hallar más de 100, y no por ser del Distrito Federal se reduce el número. La página de internet Tribhu permite que muchos músicos independientes se promocionen y hasta un ranking tiene de los más “representativos”, en el cual figuran nombres como Bianca Alexander, Loretta y Los Árquelin.

Justo en el puesto número siete se encuentra una banda llamada Somos Turistas; que no tiene nada que ver con Banda de Turistas, originaria de Argentina. No, estos son mexicanos, defeños, personas comunes que se diferencian del resto de los mortales por una simple razón: hacen su propia música con toda la disposición y entrega que pueden.

Somos Turistas se consolidó como banda en abril de 2014; en realidad tiene muy poco tiempo de serlo formalmente, pero el camino que sus integrantes han recorrido les ha dado grandes frutos. Además de ser compañeros de trabajo, son amigos, se conocieron mucho antes de tocar juntos en un escenario.

Germán Magaña, de 23 años de edad, es el guitarrista y vocalista, se podría decir que es el líder, el que toma la iniciativa. No quiere decir que sus colegas Carlos Léon, de 27 años (bajista) y Roberto Castañeda, de 19 (baterista) estén menos comprometidos con el proyecto. Al final, piensan igual y tienen las mismas metas, pero cada uno imprime su propia personalidad a las cosas que hace.

Germán es quien responde primero, no lo medita demasiado, tiene claras sus ideas y por eso no le cuesta trabajo expresarse con palabras, no por nada es el compositor de las canciones que tienen. La mayoría de ellas inspiradas en temáticas espirituales y de la mente, seguro son influencia de su formación profesional como sicólogo.

Carlos León, por su parte, escucha atento las palabras del chico melenudo y con barba. Él también lleva una mata desarreglada, gafas con pasta gruesa negra y vello facial más pronunciado que el de Magaña, un look nada diferente al de un músico típico. Y cuando se le mira para que dé su opinión respecto del mismo tema, no puede evitar sonreír avergonzado para decir: “pues sí, lo mismo”, aunque al final termina por dar una respuesta con sus propios tintes. Contradictorio que haya estudiado comunicación y no sepa expresarse con tanta facilidad.

Roberto, el más pequeño, estudia Ingeniería Mecatrónica en el Instituto Politécnico Nacional, es delgado y sus amigos lo describen como activo, un sujeto al que “no le compras que toque la batería”, como menciona León.

Pero tanto Germán como Carlos coinciden en que cuando se posa frente al instrumento lo toca con tanta pasión que la energía, potencia y fuerza que proyectan se roba el show. Algo que también los incita a esforzarse más en el escenario para sonar con estabilidad.

La agrupación registra mil 462 likes en su página oficial de Facebook, nada mal para el poco tiempo que llevan juntos. Pero lo han logrado gracias al apoyo que han tenido de músicos como Odisseo, Apolo, Silverio y otros más con los que en algún momento compartieron el proscenio. Parece que hasta ahora son poco reconocidos y, como todo músico independiente, tienen dificultades para promocionarse.

Germán dice: “Como todo lo que se refiere al arte es complicado, para mi gusto es necesario tener plan de trabajo y que la banda te exija de a poco más tiempo y dedicación. Algunas de las dificultades que se presentan son la falta de apoyo a las bandas under. En nuestro país hay poca información o educación musical y es algo de generaciones que no se puede modificar tan fácil, es la razón que encuentro para que se dificulte la proyección de una banda”.

Una de las causas por las cuales se presentan con mayor frecuencia en el estado de México, y no el Distrito Federal (DF) es que su música es mejor recibida fuera de la capital, los defeños están acostumbrados a un sonido más de rock pop y en la entidad vecina a un estilo más “puro” de rock. A ello se le suma que en el DF se presentan muchas bandas importantes cada semana, la mayoría extranjeras, así lo concibe Magaña.

A la falta de políticas para apoyar a los músicos se suma el hecho de que las personas prefieren escuchar otro tipo de música, tanto en género como en idioma, como menciona el vocalista de Somos Turistas: “la música latina es algo que no consumen tanto los mismos latinos, es un virus, una epidemia de modas en el cual apoyamos al artista europeo y al americano cuando en realidad los músicos, en el caso de México, son de una calidad impresionante. Para mí no hay educación ni respeto por nuestro idioma”.

Incluso los premios Imas --(Indie-O Music Awards), organización encargada de dar reconocimiento a artistas mexicanos independientes en su mayoría-- se han olvidado de su función principal: promocionar a los músicos nuevos, los emergentes y la mayoría de los premios se los llevan artistas que llevan tiempo en la escena musical. Puede que por eso Somos Turistas, pese a estar nominados, sólo recibieron un voto del jurado y no ganaron.

Claro, no todo es tan malo para los jóvenes músicos, hasta ahora han tenido éxito en el poco tiempo que llevan y han progresado más que otros artistas con mayor trayectoria musical. Les falta por recorrer, lo saben, pero van paso a paso, sin agobiarse por las caídas que puedan tener. Su próximo extended play está planificado para septiembre y prefieren un CD a la versión digital porque “da prestigio”, dice Carlos. y también por una “cuestión de ego”, añade Magaña.

Lo que el público prefiere

Delirio en el Caradura

El rock mexicano se encuentra en un momento crítico, específicamente el independiente. Los mexicanos prefieren escuchar a artistas norteños, de pop o electrónico, lo cual deja fuera del gusto musical a los rockeros, según un estudio realizado por Forbes.

El análisis indicó que las reproducciones que abundan en la plataforma digital Deezer son de Julión Álvarez, Enrique Iglesias y Calvin Harris (en ese orden). Los géneros con mayor número de reproducciones son el regional o banda, seguido del pop y por último electrónico. Esto es general, de acuerdo con lo que los mexicanos escuchan en la aplicación.

La revista publicó también datos de acuerdo al género y la edad. Los hombres de 15 a 17 años prefieren escuchar el disco Golpe avisa de Cartel de Santa, mientras que los de 18 a 24 se inclinan por Archivos de mi vida de Gerardo Ortiz. Las mujeres de 15 a 17 años escuchan Mindnight memories de One Direction, y las de 18 a 24, Unorthodox Jukebox de Bruno Mars.

Una investigación hecha en Spotify (otra plataforma digital de música) en 2014 reveló que el más escuchado a escala mundial fue Ed Sheeran, con más de 860 millones de reproducciones. Katy Perry fue la fémina más oída y Coldplay el grupo más reproducido en el año. El tema Happy, de Pharrell Williams, logró el mayor número de reproducciones.

Los datos revelan que la música mexicana no tiene presencia fuera del país como una corriente influyente, los artistas extranjeros son los que tienen mayor éxito tanto en sus naciones como en otras.

Las voces de la experiencia

David Cortés Arce, periodista especializado en el género rock, lleva 30 años en el campo, es egresado de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, unidad Aragón en la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva y ha escrito para diarios, entre ellos La Jornada. A menudo es invitado a conferencias que tratan de música por universidades , incluida la UAM, también ha participado con su opinión en entrevista con La Razón o Proceso.

Por otra parte, Alejandro González Castillo lleva 10 años de trabajo y es egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Trabaja en la revista Marvin y publicó, junto a otros autores, Encore: cuentos inspirados en el rock mexicano. Colabora también en periódicos y otras revistas.


Pese a la diferencia de edades comparten una afición y pasión: la música. Ambos han trabajado en diversos temas referentes a la música y más específicamente en el rock. Asimismo colaboraron juntos para la edición del libro 100 discos esenciales del rock mexicano: Antes de que nos olviden.

David Cortés opina que las bandas independientes de rock en México tienen muchas dificultades para promocionarse, “primero, necesitan trabajar en otra cosa y no la música para mantenerse. No tienen acceso fácil a los medios masivos, y cuando hacen uso de las redes sociales, éstas se encuentran saturadas por muchas propuestas similares. No hay suficientes radiodifusoras independientes profesionales, no hay canales de TV alternativos, salvo excepciones; hacen falta revistas en las cuales promocionarse, mejor distribución en los discos, etcétera”.

La principal dificultad para desempeñarse como músico underground (independiente) es la falta de oportunidades en el mercado y el poco alcance que puedan tener para llegar a un público amplio, de acuerdo a sus respuestas. Por otra parte, están los beneficios de ser un músico comercial, Arce considera que si el objetivo “es hacer dinero, mucho dinero, fama y éxito, hay que ser comercial. Otros no aspiran a eso, por eso se mueven en la independencia”.

David González Tolosa dice en su tesis de maestría que “existen medios especializados o enfocados a este tipo de música en la radio (Ibero 90.9 y Reactor 105.7, dedican mucho de su rotación musical a esta escena), medios impresos (como Indie Rocks! o Marvin) y electrónicos, sobre todo blogs; además del aumento de conciertos, festivales y nuevos espacios que permiten la exposición de esta escena al momento que se crean circuitos de circulación y distribución abocados exclusivamente a esta escena”. Pero aún no es suficiente, se necesita de más.

Los mazapanes se han acabado

Para Lincester la situación no es distinta. Arturo Reyes (guitarrista) y Sebastián Cebada (bajista) se conocían de pequeños; Oliver López (vocalistas, pianista y guitarrista) los conoció poco después y finalmente se integró Alfredo (baterista). Pero la consolidación formal de la agrupación se tornó en dos años dada la falta de compromiso de algunos integrantes que salieron por la misma causa.

Oliver considera que aún no pertenecen como tal a la escena musical independiente, sino que son “una banda casi de cochera”. Pero para promocionarse encuentran algunas dificultades porque “hay pocos espacios para darse conocer”. “Espacios honestos”, donde gocen de libertad para tocar como quieran y no tengan la presión de recaudar cierta cantidad de dinero con la venta de entradas al auditorio.

Cortés Arce piensa “que está allí vivo, que busca espacios y los encuentra y que si no fuera por él, seguiríamos escuchando a los grupos de los años sesenta del siglo pasado. El rock independiente no es privativo de México, es una condición necesaria en cualquier escenario del mundo para renovarse. Algunos grupos que ahora son independientes mañana serán del mainstream”.

Lincester ha logrado grandes metas como haberse presentado en el Cervefest este año gracias a las votaciones de sus seguidores y en el salón José Cuervo en 2013. Pero no todo ha sido color de rosa para los músicos, relata que su peor experiencia fue cuando se presentaron en una secundaria de Tacubaya: el resultado fue negativo y al final recibieron como recompensa nueces y mazapanes. “A raíz de eso, nuestro carácter sobre el escenario se ha vuelto más rudo. Ya no somos tan sensibles”.

Lincester en el CerveFest

El verdadero sonido del rock en español

En el caso de Resistencia, ser familiares y amigos les facilitó integrarse como agrupación. Sus nombres artísticos son: Mau, baterista; Man, vocalista y guitarrista (ambos son fundadores de la banda); Williams, pianista, Alf, también guitarrista, y René, bajista. Ellos proponen un proyecto encargado de “rescatar esos riffs crudos y modernizarlo para todo el segmento que gusta del rock.

Man, líder de la banda, expresa que al ver el potencial que tenían juntos fue como lograron estabilizarse y crecer. Se centran en la corriente independiente porque “en el medio indie puedes desarrollar tu proyecto como te plazca”.

Algo en lo que coinciden muchas de las agrupaciones independientes es que en un ámbito “comercial” se deben someter a las exigencias de la corporación de la que forman parte. Man considera que el apoyo a las bandas mexicanas independientes es difícil pues lograr una “audiencia fiel” es complicado cuando un proyecto musical inicia. Además de la falta de apoyo a bandas independientes en el país.

Por si los obstáculos no fueran suficientes, los mexicanos no escuchan rock nacional por “malinchismo”. Arce dice: “Creo que es atávico, por el malinchismo que existe en este país, por la falta de memoria. Y porque les encanta hablar de lo que no conocen con autoridad. La mayoría de las veces sólo conocen lo que les sirven en bandeja y no buscan por sí mismos”.

Castillo no difiere y agrega: “porque nos encanta que nos digan ‘hola mexicou’ en los conciertos y aplaudir como locos. Por malinchistas. Porque nos da pena reconocernos en el otro. Por ignorancia”.

Para dejar huella

Delirio es otra de las bandas emergentes independientes que persiguen la cultura rock porque, como declara Fabio Antonio (guitarrista), “es un género que siempre se ha identificado con la juventud y nosotros somos parte de esa juventud, entendemos lo que los jóvenes quieren escuchar”. Eddie Gut (vocalista) menciona que son independientes porque todo lo han logrado gracias a su propio esfuerzo sin la necesidad de tener un patrocinio. Javier (baterista), Miguel (bajista) y Octavio (coros) también forman parte de la agrupación.

Si bien ellos ya cuentan con un material discográfico y trabajan en el segundo, aún no salen a la venta dadas las dificultades del financiamiento para venderlo porque todo sale de su bolsillo. Eso no les impide hacer presentaciones en vivo en sitios como el bar Caradura, adonde tuvieron que enviar sus demos y un curriculum de la banda para poder tocar ahí.

Es complicado incursionar en la escena musical pero Javier exterioriza: “Esto es mi vida. Si dejara de tocar me faltaría una parte de mí. Mi propósito es vivir de esto, no me veo haciendo otra cosa”. En realidad su objetivo es dejar huella en la música, ser escuchados, crear canciones, ser “una de las grandes bandas de rock mexicano”.

Hijos de música

Los integrantes de Ezentia expresan su gusto por la producción de discos, ellos tienen uno en formato digital, pero en físico sería como “su hijo”. Dicen que el hacer CD’s es una necesidad como artistas pero que si por ellos fuera no dejarían de grabar discos. El beneficio de poseerlo de manera virtual es que el acceso a éste es más fácil y accesible.

En una tesis de maestría, David González Tolosa expresa: “en nuestros días, podemos hablar de una proliferación del indie gracias a la multiplicación de herramientas tecnológicas y de comunicación: por una parte permite que lo minoritario llegue a una gran mayoría y, por otra parte, existen nuevos medios de composición musical que multiplican las posibilidades de creación y aminoramiento en los costos de producción”.

Ezentia está integrada por Ness (voz y guitarra), Emmanuel (bajista), Karen (tecladista), Jehú (batería) y Emir (guitarra), sus nombres artísticos. Ellos cambiaron desde sus inicios para encontrar personas comprometidas con el grupo. “En los integrantes actuales se encontró todo eso (compromiso, gusto por la música) y estamos más sólidos que nunca”, aseguran.

Ellos son indie porque así pueden hacer su música libremente, sin nadie que les diga “cómo hacerla ni de qué manera componer”. Ezentia también sufre la crisis de “no ser tan conocidos”, pues sólo en 60 por ciento de su público no encajan los amigos, familiares y conocidos. Pero saben que las bandas mexicanas independientes no tienen apoyo o éste es muy poco. Ese amparo existe por las mismas organizaciones independientes. Por ejemplo, disqueras, managers, festivales y foros.

Los especialistas no coinciden en que la mayoría de las presentaciones de las bandas independientes de rock sean en su mayoría en bares. A González Tolosa le parece que “no hay nada mejor que beber un trago mientras escuchas al grupo que te gusta”. Cortés opina “que es un problema de la legislación mexicana que pone más trabas para operar un sitio cultural que un bar”.

Algunos lugares como el Pasagüero, El Imperial, Caradura o el Multiforo Alicia apoyan a estos músicos, unos “para hacer negocio y otros se interesan en la música. Eso también ha pasado desde siempre, son importantes como semillero de nuevas bandas, sitios donde se prueban, porque el rock y otros géneros musicales es un asunto de resistencia. El éxito, salvo contadas excepciones, no llega rápidamente”, revela David Cortés.

Los ganadores de Six Flags

Clauzzed

Caso interesante es el de Clauzzed’ conformada por Jar Urrika (vocalista y guitarrista) y Stef FM (baterista), juntos conforman un proyecto que les ha dado frutos, no por nada ganaron el primer lugar en una guerra de bandas celebrada en Six Flags el año pasado. En ese poco tiempo ya se han presentado en El Pasagüero y otros lugares.

Aunque no esclarecen si son o no de la escena independiente, al no estar asociados con ninguna disquera comercial podrían considerarse como indies porque “(…) eso es para casi todos los artistas, bandas que van iniciando”.

Alejandro González piensa que todos los músicos de la nación se mueven bajo términos comerciales, “porque la gran mayoría hace canciones para ser escuchado, para grabar discos y ofrecer conciertos, y en todas estas actividades hay billetes circulando. Son pocos los grupos que no tienen pretensiones comerciales”. Al final del día, todos aspiran a ello.

Al menos Germán Magaña, de Somos Turistas, no se niega esa posibilidad.

Pese a que Clauzzed’ es una banda conocida, la realidad es que tienen dificultades para que las personas ajenas a su círculo familiar o amistoso los conozcan, admiten que su público en su mayoría son conocidos, pero “cada uno que se ha unido al apoyo del proyecto los consideramos amigos. Tenemos gente de otros estados de la República que les gusta el proyecto, siempre hay un ‘me gusta esa canción’ o ‘el vocalista me encanta’”, comenta divertido Jar.

En cuanto al apoyo al rock mexicano para bandas independientes conciben que lo hay, pero una vez más, la constancia de los integrantes o la falta de financiamiento es una traba para que el proyecto funcione “apoyos quizá no hay muchos, tal vez unos son de poner dinero u otros más que son más de ayúdame a ayudarte. Se resume en: si lo quieres, lo tienes”.

Dicen que en cada generación hay músicos buenos que pueden odiar hacer música pero es una forma de vivir, habrá otros que realmente amen lo que hacen y llegarán lejos, pero en México hay muchos “huevones” y por ello algunos se quedan en el camino.

Castillo considera que actualmente las bandas independientes en México, “hacen su música sin la necesidad de recurrir a un sello disquero ni una estación radial; tampoco necesitan de las revistas especializadas en el tema”. Asimismo estima que el público no está preparado para las nuevas propuestas musicales de las bandas de rock independiente. Es una cuestión tanto de los artistas como de los oyentes, pero al final quienes otorgan el éxito son los escuchas.

Tiene que ver con lo que la agrupación decida, se deben plantear sus metas y como Cirerol dijo en el auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en conferencia: “El artista debe mostrar un grado de excelencia y ser paciente”.

Marvin al rescate de los olvidados

Una de las plataformas de impulso para arte independiente es el Festival de la revista Marvin, que se celebra anualmente a finales de mayo, este año fue su quinta edición. Somos Turistas considera esta exposición como una de las mejores opciones que tienen los artistas para promocionar su música, cine, pintura, es decir, todo lo referente al arte y la cultura.

David Cortés en un conversatorio en la UACM del Centro Histórico

Los músicos expresaron que, a diferencia del Vive Latino (que ya tiene muy poco de latino), el Festival Marvin tiene una organización impresionante, ya que no le dan prioridad a ninguno de los músicos. En contraparte de otros que ponen hasta al final del repertorio a los headliners (aquellos que son más conocidos y atraen a gran parte del público, además de encabezar el cartel del festival), en este caso intercalan a los conocidos con los que recién inician para que la audiencia disfrute un poco de todo.

La mayoría de los invitados deben cumplir con algunas políticas, por ejemplo, tener un público amplio que asegure su asistencia al lugar y fecha asignados. Además la propuesta musical debe ser de su agrado. En ello se revela que además de ser una plataforma de promoción también tiene fines mercantiles porque el objetivo es conocer a los músicos, pero también recaudar ingresos, admite Germán Magaña.

Algunas agrupaciones importantes, nacionales e internacionales, se han presentado en los años recientes. En los locales destacan División Minúscula, La Gusana Ciega, Enjambre, Rebel Cats, Bengala, Silverio, Reyno, Los Blender y Odisseo, entre otros. Este año el público mexicano tuvo la oportunidad de ver a Little Jesus, Juan Cirerol, Jessy Bulbo y más que ilustraron el cartel, aunque hubo bandas extranjeras, entre ellas The Raveonettes o Javiera Mena.

Bandas hay muchas, falta escena

Hay algunas corporaciones que se encargan de dar apoyo a músicos independientes del país como el Aquí no hubo escena (Anhe), que surgió de la idea do it together (hagámoslo juntos). Fue impulsada por un grupo de amigos de Azcapotzalco el 6 de julio de 2013, fecha del primer festival con Little Jesus y Somos Marineros.

Formado por seis amigos: Yair Hernández, Andrés Mendoza, Chazz Mendoza, Fabricio Reséndiz, Hugo Rivera y Moisés Palacios, el proyecto tiene el fin de realizar shows en lugares indistintos, así sea un bar olvidado o el famoso Multiforo Alicia.

El Sábado de Gloria de 2015, el lugar destinado a la quinta edición del Anhe fue el salón Bolivar, en la colonia Obrera. Se presentaron bandas de distintos géneros desde las 5 de la tarde hasta que el cuerpo no resistiera más, los sonidos sicodélicos inundaron los corazones de los asistentes con una pulsera de papel morada en sus muñecas y las paredes blancas de recinto tomaron colores brillantes gracias a Lowboy, Ver Llover y Run Golden Boys.

El público se caracterizaba por su jovial energía, sus ganas de beber y mover sus cabezas al ritmo de la música. La mitad de los que se dieron cita eran amigos, familiares y los mismos músicos que esperaban su turno para entrar en escena o para escuchar las propuestas que vendrían. Muy pocos iban por el simple hecho de escuchar música nueva.

Pasadas las siete de la noche fue el turno de San Louis, la primera propuesta de rock de la noche. Cinco canciones, entre ellas su sencillo Sexto sentido. Las luces de colores del escenario se mezclaban con las figuras de los jóvenes, la luz del proyector iluminaba aún más a los músicos y la audiencia parecía disfrutar de la enérgica actuación de los chicos en el escenario. Ellos lo gozaban todavía más.

Más tarde se presentaron agrupaciones invitadas de otros estados, como Budaya, de Guanajuato, con un sonido más eléctrico que apaciguó la rebeldía del grupo anterior, Yo Maté a tu Perro y Felina regresaron la energía al lugar y el primer slam se formó gracias a los segundos.

Germán Magaña y Carlos León de Somos Turistas

Pese a que estuvieron artistas como Belafonte Sensacional o Tito el Pingüino, sin duda las palmas se las llevó Joe Volume, que desde hace tres años no se presentaba en México. Su entrañable estilo de blues y rock and roll creó una atmósfera brillante y enérgica, el público brincaba, cantaba, se empujaba, bebía y los que están sentados meneaban la cabeza y pies al ritmo de Joe.

Las fotos con algunos de los músicos no faltaron. Todo es magnífico cuando la música une a las personas y que mejor si es mexicana e independiente porque bandas sobran en México, lo que falta es la escena.

La clave; no rendirse

Según la revista electrónica Urlmagazine, la corriente tomó fuerza en México a partir de 2004, año en el cual una oleada de jóvenes se integraron como bandas para alcanzar el éxito mundial en la música y otros tantos para “darle en la torre” a los monopolios discográficos.

En este sentido, sólo unas pocas agrupaciones han logrado sobresalir a nivel internacional y en realidad son muy pocas, casi siempre son los argentinos o españoles los que ganan el cariño de la gente, sobre todo de los mexicanos.

Cortés opina: “No entiendo por qué el peor enemigo del rock mexicano son los propios mexicanos; hay fans que conocen todo lo que se hace en otros países y desconocen lo que está sucediendo en la puerta siguiente”.

Las bandas coinciden en que el rock independiente de México es bueno, que cada vez más agrupaciones se atreven a entrarle al género. Lo malo es que en varias ocasiones se pierden en el camino con tal de alcanzar la fama y gloria, terminan por hacer “rock fresa” o “plástico”, como dice Olivier López, algo simplemente para vender y atraer más personas.

Kurt Cobain, de Nirvana, en algún momento de su vida dijo: “La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor”. Y Germán Magaña, de Somos Turistas, parece seguir esa línea de pensamiento cuando dice que la música es “la forma concreta de liberar el alma”.

Sin embargo, parece que tocar lo que se quiera, como se quiere, ya no es suficiente a esta alturas, ganarse el gusto del público sin duda es una tarea complicada para cualquier artista, sea de pop, rock o electrónica, así como presentarse en lugares públicos y vender su música ya sea digital o físicamente. No rendirse ni desistir en el camino es la clave...






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