jueves, 15 de octubre de 2015

EL PLACER DE RODAR

Por Alitzel Atenea Morales de la Cruz

“Es absurdo que la gente diga: es que él [ciclista] me provocó.
Un ciclista nunca va exponer sus piernas ante un coche, nunca.
¿Cómo te voy a aventar la bici, hermano, si aventarte la bici es aventarte mis piernas?”
José Luis Corona, comerciante de 40 años y ciclista.
México (Aunam). La noche está cada vez más cerca. Las luces de la fuente del Monumento a la Revolución son apreciadas mejor. Niños, adolescentes, madres y padres disfrutan de la tarde. Algunos llevan a sus mascotas, otros disfrutan mojarse al atravesar los chorros de agua y algunos más cruzan simplemente para llegar a su destino. Entre todos ellos, unas luces fosforescentes resaltan. Un hombre delgado y, por lo que se ve, alto, da vueltas a la plaza en una bicicleta. Es difícil no notarlo, no obstante, más tarde él mismo asegurará que es todo lo contrario.

El uso de la bicicleta como medio de transporte responde a las necesidades de movilidad. El tráfico y el ineficiente servicio del transporte público han llevado a las personas a cambiar sus hábitos de transportación. Javier Mas Ortíz, a sus 60 años de edad se convirtió en ciclista urbano. “Con la bicicleta te haces la mitad del tiempo que en auto. Si le metes puedes incluso puedes ir a casi a la misma velocidad que un coche”.

En el Distrito Federal existen diversas agrupaciones tales como Bicitekas, Clicismo para todos, Promovilidad, Rodadasmx, Los Viciosos, entre muchas más. Estos grupos se reúnen ciertos días de las semana en diferentes monumentos como La Diana Cazadora o el Ángel de la Independencia, por placer a rodar. Javier Mas es un integrante asiduo a este tipo de congregaciones.

Hace varios años que dejó atrás tras el auto. Ahora, recorre la Ciudad de México en bicicleta. De norte a sur. “Somos una fuerza motriz humana que pedalea y eso nos hace muy frágiles. Los automovilistas nos odian. Arriesgamos a diario la vida para transitarnos. Yo a mi familia no la meto en esto porque sé lo peligroso que es. Incluso, a veces el automovilista no tiene la culpa (a menos que sea por alcohol). Se debe a que no hay una planeación de las calles adecuada”.

Javier Mas ha aprendido las reglas del juego. Desde que comenzó a utilizar la bicicleta como medio de transporte tuvo que adaptarse. Vestido con ropa deportiva negra, casco con luces, chaleco reflector y silbato, mientras da algunas vueltas por el Monumento a la Revolución asegura que, “el que no sabe de esto, su vida corre un gran riego; depende de un hilo”.

El también trabajador de la UNAM, en Prepa 9, comenzó a rodar hace poco más de 10 años. “Yo he ido armando mi bici poco a poco. Voy comprando las partes. Claro que hay unas mejores que otras, se debe a cuestiones de para qué la quieres usar. En mi caso, es muy ligera porque a veces voy a rodadas en carretera. Es un ciclotón de 34 kilómetros. Sí, hasta Acapulco. Vamos todos. Es muy padre, la verdad es mucha la convivencia”.

No obstante, también asegura que la seguridad de los ciclistas está muy comprometida. A pesar las grandes ventajas que trasladarse en ella conlleva, su robo es una de las desventajas, ya que en muchas ocasiones éstas llegan a tener un costo de hasta 30 mil pesos. “Hay de todo. Puedes comprarlas también por partes y éstas las puedes encontrar en muchos lados. Por ejemplo, en La Merced. Yo digo que ahí van los pobres de Polanco. Hay de todo. Pero también hay piezas muy caras”.

Ser ciclista conlleva derechos y obligaciones. El nuevo reglamento de tránsito está pensado más en favor de peatones y ciclistas. El dilema respecto a éste se encuentra abierto. “Nos quieren aplicar leyes sin sentido. Son irracionales. El efecto que se está dando a nivel mundial por el uso de la bicicleta no lo están alcanzado las instituciones gubernamentales en el sentido de educación e infraestructura vial. Tardaremos quizá 30 años, que es lo que yo pronóstico, para que el conductor nos comience a ver con respeto. Por lo que hay que tener mucha precaución, pues nuestra familia siempre nos está esperando”.

La obscuridad se ha apoderado del Monumento. Las personas comienzan a partir. La inseguridad en la noche de acentúa. Los riesgos siempre están. Nadie se encuentra exento. La ciudad de México sigue reclamando accidentes viales. La pregunta para Javier Mas sigue en el aire, "¿hasta cuándo?".






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