martes, 30 de junio de 2015

LOS ENEMIGOS DEL DESPERDICIO DE ALIMENTOS


Por Andrea Assahi Sandoval Quijano
México (Aunam). ¿Han tirado comida alguna vez sólo porque se ve fea? ¿Sólo porque una fruta, una verdura, una lata o un envase de cartón no cumplen con las normas estéticas, deja de ser comestible?

La Ciudad de México genera todos los días 12 mil toneladas de basura, 2 mil de las cuales son de desechos orgánicos y aproximadamente 300 toneladas son alimentos que no fueron aprovechados o consumidos en su momento.

Claudia García Zambrano, ex encargada de Comunicación y Difusión de Alimentos para Todos --un banco de víveres creado hace más de 20 años para proveer comida a personas e instituciones en pobreza alimentaria-- señaló que el problema tiene su origen en los hogares mexicanos: “Dos terceras partes de lo que se desperdicia viene de casa, principalmente por comprar alimentos que no vamos a consumir. La gente compra en demasía, por ejemplo, productos lácteos y luego no se aprovechan”.

García Zambrano agregó que existen otros canales de desperdicio, entre ellos los estándares de calidad de las tiendas de autoservicios --el color de la papaya, el tamaño de la calabaza-- o los productos que no se logran vender en las centrales de abasto. De las 2 mil toneladas de basura orgánica que se generan diariamente en la capital del país, la cuarta parte proviene solamente de la Central de Abasto de la Ciudad de México (Ceda) ubicada en la delegación Iztapalapa.

El desperdicio de comida en México


En el contexto de la puesta en marcha de la Cruzada Nacional contra el Hambre, la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) alertó que todos los días se desperdician en el país más de 30 mil toneladas de alimentos en buen estado: "La mayor parte se registra en centrales de abasto, tiendas de autoservicio, restaurantes, hoteles, mercados, así como en miles de hogares donde no se planifican de manera correcta compras ni consumos”.

El portal Ciudadanos en Red recordó que si bien uno de los principales aspectos de la cruzada es utilizar los bancos de alimentos para llevar la comida a regiones alejadas, "la falta de una buena estrategia de redistribución, las malas prácticas en la conservación, transporte y distribución de alimentos, así como los costos de llevar los alimentos a lugares distantes provocan que los bancos de alimentos sólo recuperen unas 328 toneladas de alimentos al día".

El portal agrega que una serie de prácticas en el manejo de alimentos provoca su desperdicio, pero que podrían ser perfectamente aprovechables: "Por ejemplo, los golpes en latas o empaques, que hacen que los comerciantes no los prefieran en las tiendas y que el comercializador no tenga más remedio que regresarlos al distribuidor, quien en muchas ocasiones, al no encontrar alternativa de venta ni de donación a bancos, los termina tirando".

Asimismo, los comercios aguardan hasta el último momento para vender su mercancía y, cuando esto no ocurre, no les queda más que tirarla, pues su avanzado grado de maduración no le permite seguir en el mercado.

Los bancos de alimentos, alternativa contra la pobreza alimentaria

Al ingresar a la bodega de Alimento para Todos, Institución de Asistencia Privada, uno piensa que está en un supermercado: tenemos el pasillo de galletas y cereales, el de jugos y refrescos, el de abarrotes e, incluso, hay una parte llena de ropa, calzado, artículos de oficina y electrodomésticos. Sí, definitivamente dan ganas de tomar un carrito de mandado y hacer su despensa, pero Mayeli Orguña, encargada de conseguir fondos para la institución, informa que no es un Wallmart ni un Soriana, sino un banco de alimentos.

Mayeli explica que los bancos de alimentos “son aquellas organizaciones sin fines de lucro dedicados a la recuperación de excedentes alimenticios con el objetivo de redistribuirlos entre las personas necesitadas, evitando cualquier desperdicio o mal uso y con ello combatir la pobreza alimentaria.”

Los bancos de alimentos, en fin, son organizaciones que buscan apoyar a las personas en condiciones de pobreza alimentaria y marginalidad en México, entre quienes buscan redistribuir la comida a punto de ser destruida o, en muchos casos, almacenada en una bodega.

Alimentos para Todos, IAP

Este banco cuenta con apoyo de 365 locatarios de la Ceda, equivalente a 30 por ciento del total de los distribuidores del inmueble; la Fundación Wal-Mart y varios comercios y empresas, como Oxxo y Nestlé.

“Gracias al manejo transparente y eficiente de los recursos recibidos, se ha logrado beneficiar a 30 mil personas con inseguridad alimentaria en 15 delegaciones del Distrito Federal y 16 municipios del estado de México” comenta entusiasmada la entrevistada Mayeli Orguña.

Respecto de la forma en que los beneficiados adquieren los comestibles, Mayeli aclaró que un banco de alimentos no siempre es un lugar donde se regala la comida a quienes más la necesitan: “A cambio de los donativos que repartimos, recibimos una cuota estandarizada de parte de los beneficiarios: dos pesos por kilo, en caso de los productos perecederos, y de tres a seis pesos en caso de los productos no perecederos, como frijol, arroz y alimento enlatado.”

Dicha cuota se establece de acuerdo con lo establecido por el Sistema de Administración Tributaria: Con base en el precio de los comestibles en el mercado las instituciones cobrarán el 10 por ciento del mismo, con el fin de facilitarle a los más necesitados el acceso a la canasta básica.

Efecto multiplicador

Los sábados se dan cita todos aquellos que estén dispuestos ayudar afuera de las instalaciones del banco de alimentos; a las nueve de la mañana se abren las puertas, se inicia el registro de voluntarios y comienza el día. Alejando Martínez, jefe de voluntariado y trabajo social de Alimentos para todos, IAP, menciona que el voluntariado consiste en que los beneficiarios o personas ajenas a la institución acudan a colaborar en preparar los paquetes nutricionales y participar en la entrega de los mismos a las comunidades beneficiadas.

Desde hace tres años los grupos de voluntariado más numerosos los conforman personas provenientes de las empresas que donan productos y estudiantes universitarios que aportan su talento, trabajan en su tesis o dedican su tiempo para ayudar a los demás.


La pobreza alimentaria no es por falta de alimento

Los factores que más influyen en que este problema aumente son el económico, el industrial y el social. México cuenta con la comida suficiente para alimentar a toda su población, ya que de acuerdo con la AMBA, si se lograran recuperar dos terceras partes de la comida desperdiciada (20 mil toneladas), no habría pobreza alimentaria en el país.

“Lamentablemente no todos tienen los recursos económicos para adquirir los productos de la canasta básica. Hacer una despensa con todo lo necesario para comer un mes te cuesta aproximadamente mil 800 pesos”, comenta, alarmada, Mayeli Orguña. Aunado a esto, tanto la industria de alimentos como el sector agrícola carecen de una buena estrategia de redistribución, prácticas en la conservación, transporte y distribución de alimentos.

La gente no tiene conciencia respecto al consumo de alimentos, ya que dos terceras partes de lo que se desperdicia provienen de casa, principalmente por comprar alimentos que no vamos a consumir.

Por otro lado, la donación de alimentos no es, y nunca ha sido, un buen negocio, así es que casi siempre hay intereses de tipo económico detrás del desperdicio masivo de la industria de alimentos.

Otras veces la comida se va directo a la basura por falta de creatividad; es decir, partes que se consumen en algunos países son completamente ignorados en otros, tal es el caso de las hojas de betabel, los rabos de cebolla o la raíz del apio.

El desperdicio de alimentos, global


Cuando hablamos de comida en la basura no nos referimos a aquellos alimentos en proceso de descomposición, estamos hablando de comida buena y fresca que se tira diariamente. Habitamos un mundo en el que más de dos billones de personas sufren hambre y en el cual se tira a la basura aproximadamente la mitad de la comida que se produce, especialmente en los países industrializados, incluido México. Entonces, ¿por qué desechamos la comida con tanta facilidad e inconsciencia?

De acuerdo con el reporte realizado en 2013 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el mundo se tiran 1.3 mil millones de toneladas al año.

Dicha investigación demostró que el desperdicio per cápita de los consumidores en Europa y Norteamérica es de hasta 115 kilogramos al año; en cambio, en el sureste asiático y en África el desperdicio es de 11 kilogramos anuales de comida per cápita; mientras que América Latina la cifra es de 25 kilogramos per cápita; lo cual demuestra que el problema del desperdicio de comida en el ámbito mundial es grave.

Ese mismo año, el informe Alimentación mundial: no pierdo, no quiero, realizado por la Institución de Ingenieros Mecánicos (Imeche, por sus siglas en inglés) señaló que de las 4 mil millones de toneladas de alimentos que se producen cada año en el mundo, entre 30 y 50 por ciento "no llegarán nunca a un estómago humano", lo que equivale a entre mil 200 y 2 mil millones de toneladas de comida.

Pero, ¿por qué se tira tanta comida en el mundo? De acuerdo con el Imeche, esto se debe a que las infraestructuras y los dispositivos de almacenamiento son inadecuadas y las fechas de vencimiento demasiado estrictas. Los autores también evocan el comportamiento de los consumidores y critican en particular las promociones "compre uno, lleve dos" y la "perfección estética" que debe exhibir el producto para atraer a los clientes.

La comida se va a la basura por distintos motivos, a veces simplemente no cumple con los estándares para ser comercializados (forma o tamaño). En otras ocasiones obedecen a las fechas de caducidad y son descartados sin siquiera ser evaluados sensorialmente, casi siempre las fechas de caducidad son simplemente una guía para orientar al consumidor y proteger al productor de posibles demandas; sin embargo, esto no significa necesariamente que un producto no sea apto para su consumo.

Necesidad de una conciencia de consumo

Al igual que Mayeli Orguña, Jeff Klein, encargado de la Global Foodbaking Network en Reino Unido, ha mencionado que uno de los objetivos que debe perseguir un banco de alimentos es ayudar a crear una conciencia en el consumidor: “Estamos acostumbrados a comprar únicamente lo que se ve bien, hacemos a un lado lo que está maltratado, nos dejamos llevar por el ‘compre uno, lleve dos.’ Nunca nos detenemos a preguntarnos si nos comeremos todo lo que compramos.”

Es importante que aprendamos a realizar compras responsables, ya que además de gastar nuestro dinero en productos que nunca consumiremos, contribuimos al daño al medio ambiente a través de la generación de basura. Asimismo, es importante evaluar las cantidades de comida que realmente necesitas comprar para mantener a tu familia bien alimentada, ya que las compras al mayoreo y sin conciencia únicamente incrementan el desperdicio.





Imágenes: Alimentos para todos y Notimex



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