jueves, 6 de junio de 2013

ZÓCALO, UNA MIRADA AL DISEÑO EDITORIAL

Por Antonio Díaz Sandoval, Liliana Montserrat Luna Mejía y
Carlos Andrés Flores Zulbarán
México. (Aunam) Con el propósito de ser un medio especializado en comunicación política, telecomunicaciones y periodismo, la revista Zócalo nació el 15 de septiembre de 2000, para proponer mejoras para los medios de comunicación a través del análisis y la investigación.

Zócalo: Comunicación, Política y Sociedad es considerada como una revista que ha logrado ganar un lugar especial como una de las mejores publicaciones en su temática editorial en el país.

En el 2010 la publicación recibió el Premio Nacional de Periodismo por la serie de cuadernillos sobre "La Prensa y los periodistas en la Independencia y la Revolución”.

La historia es de suma relevancia para conocer grosso modo cuál ha sido su mayor aportación, las características que tienen, hasta conocer su tendencia, asimismo de qué forma está estructurada la revista en cuanto al diseño editorial y el manejo de contenido.

La llegada de la modernidad y de la inmediatez que ella implica, han alcanzado a los medios impresos; muchos de los actores y actividades que los conformaban, se han perdido con el paso del tiempo y el auge de la tecnología. Si bien no en todos los medios ocurre así, la mayoría han tenido que librar una disputa por permanecer en su lugar frente a internet, por ejemplo, el corrector de originales.

Si bien, ya no se trata del proceso tradicional y las funciones delimitadas como antes, la misma dinámica actual ha llevado a un “todos hacen todo” que no siempre resulta afortunado, pero Zócalo lo ha podido trabajar de manera profesional.

A planificar Zócalo

La revista Zócalo es una publicación mensual que se caracterizada por dar mayor importancia al texto. Lo principal es el contenido y con base en ello se desarrolla el diseño. Las imágenes siempre van en relación al espacio que dejan los artículos.

No hay un criterio establecido para diseñar la revista. Colores y tipografía son independientes al tema que se desarrolla en el mes. Lo que se busca es que la portada atraiga y guste. El tema principal del número es el que ocupa la primera de forros, siempre bajo la consulta del Director.

Las fotografías son grandes, se juega con los encabezados, los colores son de acuerdo a cada sección con el objetivo de no hacer la lectura tan pesada para el lector. En la experiencia de la revista, la combinación de los diferentes elementos del diseño editorial, son los que le han permitido tener un proyecto sólido.

“El reto creativo obliga a que una imagen no se subordine al contenido o viceversa, sino exige armonizar los elementos de la publicación para sobresalir a la excesiva oferta. Es importante proponer algo diferente”, explicó David Roa Vite, diseñador de la revista.

Asimismo, Zócalo destaca por su sentido crítico, lo cual le ha valido la censura en la distribución. La portada de Agosto de 2012 mostraba el logo de Televisa en forma de huevo rompiéndose y saliendo de él un personaje con copete y garras de dinosaurio, esto desató la polémica por el tema expuesto: ¿la televisión hace presidentes?

Los temas principales tienen hasta cinco colaboradores, los cuales abordan la problemática desde diferentes ángulos, de esta forma la idea queda más completa.

El primer paso es leer todos los artículos, comprender lo que los colaboradores quieren expresar y si existe alguna corrección, llevar al texto a buenos términos, es decir, que destaquen las ideas torales de lo que maneja el analista, comenta Guillermo Rivera, redactor de la revista.

En Zócalo no existe un manual de estilo (en físico) establecido para escribir o para la corrección de textos. Aunque no hay una pauta, se buscan colaboradores específicos que desarrollan los temas de forma similar.

El único limitante es la extensión que va de acuerdo al colaborador y a la pertinencia de los temas. Los caracteres varían entre los ocho mil caracteres que son dos páginas, cuatro cuartillas que son alrededor de 16 mil caracteres o seis páginas que amerita 24 mil caracteres, en casos especiales.

Algunas pautas que son indispensables, son establecer una dinámica de trabajo donde el grupo conozca los lineamientos generales no sólo en Zócalo, sino en cualquier medio; por ejemplo, el titulo debe de sintetizar de manera concreta y contundente lo que dicen los especialistas y que los entresacados sean frases que destaquen en todo el texto.

En la corrección de textos, hay ocasiones que los colaboradores ocupan tres o cuatro pisos para los títulos, la función del corrector es reducir a dos líneas el titular.

Cuando el texto llega a la redacción de Zócalo, lo revisa el corrector de originales o quien esté disponible en ese momento, esto no significa suplir lo que hace el corrector, sino colaborar con todas las actividades para tener diferentes opciones. La revista cuenta con un corrector.

Al momento de corregir un punto de vista de algún colaborador, si es muy sustancial el cambio, se consulta con el analista, ya que la corrección no puede ser de forma arbitraria. Lo más importante es verificar lo que se publica.

“Siempre se tienen reservas para consignar la información. Son los códigos de ética y el ejercicio profesional de manera constante para hacer un periodismo de investigación crítico y hasta cierto punto plural lo que nos obliga a la búsqueda de los documentos originales, información confiable”, menciona Guillermo Rivera.

Algunas reglas generales propias que maneja Zócalo es escribir el nombre de medios de comunicación y palabras de origen extranjero en cursivas. Otros lineamientos de la revista son no poner americano si no estadounidense, no utilizar etcétera, sino enumerar todos los elementos considerados.


Las correcciones son variantes. Se revisan acentos, términos muy especializados, se evitan las onomatopeyas y no repetir en el mismo párrafo la misma palabra tres o cuatro veces. Se busca el uso de sinónimos, evitar el uso de artículos y omitir las siglas que no son muy conocidas; las instituciones siempre se consignan con el nombre completo al igual que a las personas se les pone el nombre completo. No se pone señaló cuando se da la paráfrasis y se menciona lo que dice tal persona. Es recomendable buscar sinónimos de decir.

“Ya que casi todos conocemos el trabajo del corrector y las cuestiones ortotipográficas, a quien le llega el texto lo corrige, con base en las pautas generales que tiene la revista. Si son cosas que conoce uno puede ayudar, cuando es algo más profundo, entra el corrector de estilo”, enfatiza David Roa.

Una vez que es corregido el texto y revisado por el director, corrector, editor y redactores, se regresa al colaborador para que autorice las modificaciones y se pueda publicar.

La revisión de textos consiste en limpiar el contenido, es decir, verificar la ortografía, redacción y sintaxis. Además, hay colaboradores que mandan gran cantidad de texto y no hay espacio, así que se reduce. El objetivo de regresar el texto corregido al colaborador, es para que dé el visto bueno y verifique si no se hizo un cambio a la idea o algún significado.

La precisión es lo que se busca. Lo que los colaboradores dicen en cuatro líneas y se puede decir en una, ahí es donde se hace la corrección. Lo importante para la revista es apostar a la calidad más que a una extensión de seis o siete cuartillas que además será cansado leer, por ello, se utilizan cuadros comparativos que ayuden a la consulta.

Un artículo de dos o tres páginas que dejen en claro el tema será preciso, ameno y disfrutable en término visual e informativo. Claridad y coherencia en lo que se publica, son elementos que se deben consideran para llevar a buen puerto el proyecto.

Zócalo imprime su personalidad en el análisis, la investigación, en corroborar la información y emplear adecuadamente el lenguaje para generar una publicación profesional y con trascendencia en el país.














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