lunes, 18 de marzo de 2013

DUEÑOS RESPONSABLES, PARA EVITAR ENFERMEDADES

Por Nery González
México (Aunam). El amor no lo es todo. Carla tiene tres gatos de Angora a los que les permite pasear por toda la casa, los muebles e incluso dormir a su lado. Un caso similar ocurre con Héctor quien posee tres perros mestizos, los cuales juegan y se desplazan dentro de la casa.

El tener una mascota ya sea perro, gato, tortuga o reptil, entre otros, conlleva responsabilidades para los propietarios, no sólo es el lazo afectivo. Las condiciones óptimas para una favorable calidad de vida del animal van desde el lugar donde vive, las vacunas, la comida, la higiene y aseo, y en el caso de los perros el ejercicio diario.

Tales características son mencionadas por la doctora Evangelina Romero Callejas quien es jefa del departamento de Parasitología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


Asimismo señala que en la mayoría de los casos no se cumplen en su totalidad los cuidados, por lo tanto, existe la posibilidad y peligro de contraer una bacteria o parásito para los humanos que convivan con la mascota.

El problema se maximiza cuando los canes o felinos salen a pasear y defecan en los parques o áreas públicas sin que sus dueños recojan las heces. En otros casos como en los hurones, los cuyos, los guecos, iguanas u otro tipo de fauna silvestre que se han vuelto populares en la población, la orina es portadora de bacterias.

El riesgo

La Secretaría de Salud del Distrito Federal calcula que en el país hay 19 millones de mascotas de las cuales 12 millones son perros y siete millones son gatos.

La zoonosis está latente cuando existen pocas medidas de salubridad. Parásitos como los Ascáridos del tipo Toxocana Canis se mantienen vivos mientras haya condiciones de humedad.

Es fácil encontrar el parásito, en su forma de larva, en parques de la ciudad de México, ya que son regados dos o tres veces por semana. Y el contagio se da cuando el dueño o los niños entran en contacto con la tierra o las heces y no se desinfectan las manos.

Al tratarse del perro hay dos posibilidades de contraer el parásito. En primera instancia cuando la hembra progenitora ya ha desarrollado el ascárido y por medio de las glándulas mamarias al alimentar al cachorro es transmitido.

La segunda circunstancia se da al momento en que el mamífero come pasto para purgarse y los huevecillos ingresan a su organismo.

Al tratarse de los pequeños felinos, el modus y parásito cambia. Ya que estos animales salen de su hogar y pueden tardar varios días en regresar. En la ausencia, por su naturaleza, llegan a cazar ratones que pueden o no ser consumidos por ellos mismos u otros.

El Toxoplasmo ingresa a sus organismos y aunque ellos sólo son portadores, el dueño (en su mayoría mujeres) sufre las consecuencias.

En fauna silvestre si bien no son responsables directos de enfermedades sí pueden ser un factor para desarrollar salmonella o brucella.

En algunos organismos se encuentra microbita normal, como lo refiere Linda Marlenne Maya Rodríguez, quien imparte la materia de Prácticas de Laboratorio de Bacteriología y Micología Veterinaria, en la FMVZ de la UNAM. También realiza investigaciones en el Departamento de Microbiología e Inmunología.

Los animales en los que se encuentran microbita normal son: las tortugas, los guecos, las iguanas, entre otros. Y sólo se llegan a manifestar en ellos si existe algún factor que active la bacteria.

Al igual que los parásitos, las bacterias se transmiten por la falta del lavado de manos y desinfección de las áreas donde el animal convive.

Tanto la salmonella como la brucella pertenecen a una Enfermedad Transmitida por Alimentos (ETA). Pero a diferencia de los parásitos, las reacciones que manifiestan los humanos son instantáneas por lo tanto se medican y combaten.

Las consecuencias

Una vez que el ascárido toxocana canis ingresa al organismo humano se propaga, comienza con afectar el hígado, de ahí pasa al pulmón, llega al ojo y culmina en el cerebro.

Este parásito se manifiesta de forma tardía, cuando el daño es irremediable. Al arribar al ojo, éste tiene que ser extraído.

En cuanto al cachorro infectado, se le suministra medicamento para que vaya expulsando paulatinamente los gusanos. Existen sustancias que matan por completo los parásitos pero causan un bloqueo del intestino y muerte del perro.

Por otro lado, una vez contraída la toxoplasmosis se queda de por vida tanto en el dueño como en el animal. Las mujeres que intentan embarazarse tienen un aborto en el primer trimestre de gestación y a lo largo del tiempo causa infertilidad.

Aunque se puede lograr un embarazo si los ginecólogos suministran una sustancia para bajar el nivel de agresividad del parásito.

Con las bacterias los medicamentos se suministran con rapidez y terminan con los malestares, además, las bacterias mencionadas no sobreviven en el ambiente.

Educar a los dueños

Por lo anterior, existe la necesidad de enseñar a los dueños a ser responsables en cuanto a limpieza personal y de sus espacios destinados para los animales.

La doctora Evangelina Romero señala la importancia de no dormir con los animales, de destinarles espacios específicos, de llevarlos continuamente a revisión, vacunas y desparasitación.

Por su parte, la profesora Maya Rodríguez insiste en que si se adquiere una especie silvestre se exija el certificado de procedencia, en utilizar productos de limpieza adecuados a cada animal y procurarles un ambiente lo más parecido a su hábitat natural.

El querer a sus gatos o perros como lo hacen Carla y Héctor es saludable en la medida en que sea proporcional con respecto a sus cuidados y responsabilidades.







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