miércoles, 20 de marzo de 2013

FESTIVAL PRIMAVERA JAZZ, UN ESPACIO PARA LA EXPRESIÓN

  • Matías Carbajal, pianista mexicano y organizador del festival
Por Elizabeth Avilés Alguera
México (Aunam). En las paredes del salón principal de la Fundación Sebastián A.C. se exhiben las pinturas del artista José Grinberg. Unas mesas altas, redondas y pequeñas de color gris se encuentran en el centro. Un lugar para aguardar mientras se afinan los últimos detalles técnicos del Festival Primavera Jazz 2013.

A la derecha, unas escaleras metálicas color azul marino dirigen al
Foro de la Fundación, un espacio ubicado en la parte inferior que resguarda algunas de las obras del escultor mexicano Enrique Carbajal, mejor conocido como “Sebastián”.

El ambiente es agradable. Nocturno. Bohemio. Sillas plegables acojinadas, tapizadas con lo que pareciera ser tela pliana color caqui. Alineadas hacia el templete ubicado en el fondo. Las luces moradas del escenario cambian, lentamente, a azul y luego a rojo.

El sonido melodioso de los instrumentos de cuerda y viento inunda la estancia. Delgado, de tez blanca, barba corta, cabello oscuro y lentes. Matías Carbajal se asegura que todos los instrumentos de su Jazz Ensamble mantengan un sonido equilibrado. Lleva en sus manos una tableta electrónica que funciona como ecualizador.

Matías Carbajal es pianista mexicano, hijo del escultor Enrique Carbajal. Es el actual secretario de la Fundación Sebastián A.C. y organizador del Festival Primavera Jazz 2013. “También me encargo de cuestiones técnicas”, menciona con una sonrisa.

̶Cuenta que los principales objetivos de la Fundación, creada en 1997, son la vigilancia del acervo de “Sebastián” y la difusión de la cultura. Sin embargo, al cuestionarle sobre los problemas que han enfrentado, exclama “¡Todos!#, con una sonrisa. “Principalmente, los económicos y la promoción cultural, la cual es un reto al que nos enfrentamos hasta la actualidad”.

Sobre el festival de jazz que dirige, afirma que al principio llevaban a cabo festivales de música de todo tipo. “Había una mezcla de géneros. Sin embargo, nos dimos cuenta que había un público segmentado y géneros desatendidos. Uno de ellos era el jazz. A partir de ahí surgió la idea de realizar el festival de jazz. También hay otros, como el Festival de Música Mexicana que se efectuará aquí en el mes de abril”.

̶aseguró que no se ha establecido un proceso de selección de bandas como tal. “Lanzamos una convocatoria, pero a la vez invitamos a gente que ya se ha presentado en la Fundación. También hay quienes nos hacen llegar su solicitud para participar en el evento”.

El jazz siempre le ha gustado, pero es lo que menos hace. Es compositor en otros géneros; por ejemplo, pop o música clásica. Sus inicios musicales fueron con el piano que había en casa cuando era niño -explica mientras voltea a ver el piano negro de cola marca Petrof que se encuentra en el escenario-. Sonríe. Pareciera que en él ve aquel instrumento de su infancia. “Siempre he sido autodidacta”.

Para Matías Carbajal, el jazz es expresión. Permite fusionar otros géneros. “Por fortuna, hay mucho talento y espacio para su desarrollo en México”.

Su Jazz Ensamble

La idea surge de manera simple, relata: “En realidad hay tríos, cuartetos, quintetos… para no meternos en problemas, mejor ensamble ̶ ríe. ̶ Somos una banda joven, nos conformamos hace un año. Éste es el segundo Festival en el que nos presentamos”.

¿La idea de formar la agrupación fue suya?
“Sí, pero Gustavo Salas siempre me ha acompañado”, responde mientras señala a la persona que toca el vibráfono.

El estilo que maneja es una fusión de jazz latino con una estructura más marcada; más no se atrevería a llamarle free jazz. “¡No! -exclama sorprendido-. Se tiene que ser un excelente músico para hacer free jazz. Hay quienes pecan de excentricidad y terminan engañando al público. Yo prefiero componer algo más estructurado”.

Con su trabajo, declara, busca trasmitir emociones, pero más que estados de ánimo, su música guarda una relación con la observación de la naturaleza.

A corto plazo, esperan materializar la grabación de un disco, dejar plasmado quiénes son, aunque los Festivales también son grabados a través de videocámaras. A largo plazo, anhela “desarrollar un proyecto que nos abra las puertas para presentarnos en el extranjero. Algo que aún no realizamos debido al corto tiempo que llevamos como agrupación”.

Unos minutos después, Matías Carbajal viste un saco color azul rey que hace juego con su pantalón negro. “Estoy muy contento por escuchar tantas propuestas de calidad durante el Festival”, manifiesta ante el público. El resto de los integrantes del ensamble se colocan en sus posiciones. Alfredo Landa en el bajo, Jaer Garibaldi en la flauta, Gustavo Salas en el vibráfono y Mauricio Blass en la batería.

“Bienvenidos. Mi nombre es Matías Carbajal y éste es mi Jazz Ensamble”, anuncia. Se dirige hacia el piano. Da la indicación. El sonido rítmico de la batería es el primero en escucharse. Poco a poco la sonoridad de los otros instrumentos se va incorporando. Primero el piano, después el bajo, por último la flauta. Se titula “El clima”. Es música. Es jazz.








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