lunes, 11 de febrero de 2013

EL CANTAUTOR QUE MIRABA UNIVERSITARIOS: TERTULIA CON LUIS EDUARDO AUTE

“Y daría lo vivido
por sentarme a su costado
para verme en su futuro
desde todo mi pasado...”
L.E. Aute
Por Nancy Rodríguez Medina
Fotos: Gabriela Galván
México (Aunam) Un intento de lluvia no hizo que nadie desistiera de la idea de marchar. Al pie del Flores Magón diversos estudiantes, no sólo de la UNAM, esperaban el acceso para escuchar la Tertulia, organizada por los alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, ¡Ven a charlar con Aute!

La espera se hacía cada vez más corta. La ansiedad aumentaba y los asientos disminuían. Por fin, la tercera llamada. El saludo y la gratitud por parte de la comunidad universitaria para con el cantautor filipino. Y ahí estaba, sentado; con un atuendo completamente negro, de pies a cabeza: Luis Eduardo Aute.


“El niño y el basilisco” fue el cortometraje, escrito, producido y dirigido por el también cineasta, presentado en esa sala repleta. Las luces se apagaron y sólo un proyector y pantalla se quedó ante la vista del público. 18 minutos de pura creación “autiana”. Los aplausos cimentaron el suelo.

El mediador entre el artista y los asistentes fue Napoleón Glockner. Quién rompió el hielo para dar comienzo a la tertulia universitaria. El niño y el basilisco es un trabajo inspirado en un fotomontaje realizado por sus hijos. Un retrato de “yo y yo mismo”, según Aute. De esta manera también da título a su nuevo trabajo discográfico: “El niño que miraba el mar”.

La primera parte de la tertulia consistió en la explicación de su trabajo. El concepto que maneja Aute con respeto al niño, por qué un basilisco, miradas, vida y muerte. Mismo trabajo que duro 6 meses de producción a lado de su hijo Miguel, quien fue el ayudante principal.

En cuanto a destacar su trayectoria como cantautor, Glockner asevero que el artista filipino ha generado todo un movimiento con respecto al grupo de cantautores. Aute precisó que no le agradaba la idea de saberse maestro, sino que era un aprendiz, que siempre descubre cosas nuevas. Lo importante para él es hacer lo que hace, lo mejor posible.

En cuanto a la imagen de México, Aute, al igual que André Betron, calificó a México como el país surrealista por excelencia. “El país más enloquecido…, donde ha ocurrido de todo, pirámides, películas de Iñarritu, Frida Kahalo, Zapata, La Revolución, la marihuana, el tequila, las canciones rancheras, Octavio Paz, Juan Rulfo.” Así fue como enumeró lo más icónico de nuestro país. Destacando que es aquí donde está hecho el mestizaje. Y con todo esto, el filipino ya encaja, según él.

En su opinión, con respecto a los movimientos que realiza la juventud en todo el mundo, el también pintor mostró simpatía. Para él, estos momentos son de “crack”, en todos los sentidos. El colapso y detenimiento que han tenido estos grupos, como lo son “Los indignados” en España o “#YoSoy132” en México, no son sinónimo de fin, sino de un tiempo para resurgir. No todo está perdido para el cantautor; ya que la juventud sabe qué es lo que no quiere; de esta mena el mundo se puede salvar.

Al momento de hacer la interacción con los asistentes, hubo quienes expresaron su admiración; los que declararon su desvelo a su lado; los que cuestionaron su trabajo. Respuestas largas, complejas, llenas de conceptos fueron parte esta tertulia. El traslado de sus letras en palabras, en creencias de él mismo; así esa tarde que concluyó minutos antes de las 20 horas. El cantautor miro esa sala llena de universitarios y se despidió.









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