jueves, 23 de agosto de 2012

DE MODA EN MODA POR LOS BAZARES INDEPENDIENTES DEL DISTRITO FEDERAL

Por Mitzi Alejandra Vargas Ruiz
México (Aunam). Los percheros metálicos abundan en el lugar y de ellos cuelga ropa elaborada con telas llamativas, colores fluorescentes, encajes o simplemente decoradas con estampados relativos a bicicletas, tablas periódicas o pintura derramada. Los espejos rectangulares son subidos y bajados mientras las mujeres, principalmente, se observan de frente, dan la vuelta, hacen muecas con la boca y toman la decisión final. –Me lo llevo. ¿Cuánto es?-.

Cada stand se presenta por medio de una lona impresa con la marca y el concepto que manejan. “Arte objeto de la vida cotidiana”, se anuncia en aquella mesa del fondo. Las personas a cargo, en su mayoría los propios diseñadores, saludan con una sonrisa alcahueta con el fin de convencerte de llevar “productos 100% hechos en México” o bien “en apoyo a las comunidades indígenas”.

Los acentos argentinos, colombianos y “chilangos fresas” se escuchan por todo el lugar mientras se dan precios, tallas o abrazos que celebran un reencuentro.

El Bazar Fusión, un proyecto itinerante que desde hace ocho años se autonombra como el primer bazar de arte y diseño alternativo en la Ciudad de México, parece el motivo perfecto para que familias enteras, parejas jóvenes, abuelas y adolescentes se reúnan a lucir las prendas más extrañas y llamativas que se encuentren en su clóset, al parecer con el motivo de dejar en claro que ellos gustan del diseño independiente y novedoso.

La línea de gustos es muy diversa; en algún “puesto” las personas se paran asombradas y comienzan a observar con extrañeza las prendas elaboradas con retazos de terciopelo rojo, estampados de vaca, y encajes blancos. A simple vista y desde el nombre de la marca, Acoté, te sientes transportado a la época renacentista pero con faldas cortas, chalecos y sombreros que marcarían a la perfección un estilo a la Cristóbal Colón.

A un lado de esta ropa -que parece salida de una extravagante obra teatral-, están Mezcalínea y Cítrico, dos marcas diferentes que se basan en telas, colores y diseños con motivos tradicionales mexicanos. Por un lado vestidos y faldas con flores bordadas parecidas a las que decoran la artesanía huichol y por otro un rosa mexicano convertido en blusa adornada con un listón ondulado color verde limón.

En otra mesa, tres pares de piernas blancas hechas de plástico son los modelos para “el arte en medias” que ofrece María Victoria. Diversas figuras geométricas estampadas en estas delgadas y elásticas telas saltan a la vista mientras que un grupo de tres jóvenes halagan las piernas de una clienta que porta un modelito de los que se exhiben en la mesa.

Democratizando la moda como historia

Los bazares, mercados o tianguis creativos se han ido desarrollando en la Ciudad de México desde hace 10 años, con la finalidad de ofrecer las prendas que los diseñadores independientes y alternativos elaboran. Por lo general esta ropa tiene diseños diferentes y un tanto irreverentes a comparación de lo que se puede encontrar en las cadenas comerciales. “Democratizar el diseño ofreciendo piezas únicas a un precio accesible”, opina la comunicadora y diseñadora Michelle, quien forma parte del colectivo llamado GoodbyeFolk, una tienda que maneja el concepto de hacer ropa estilo vintage con diseños únicos que se remontan a lo que se usaba en los años veinte.

La tienda completa pareciera que es un closet gigante que guarda celosamente ropa, anillos y muebles que pertenecieron a otras épocas. Puedes ver a simple vista chamarras de cuero, olanes, telas en colores pastel y armazones grandes que combinan con el papel tapiz floreado, que reafirma esa sensación de antigüedad. Este lugar se llama Goodbye Folk, ubicado en la calle de Colima #198 en la Colonia Roma, y se define como una boutique de ropa vintage, ese tipo de objetos que dan una apariencia vieja pero sin llegar a ser una antigüedad y que se siguen viendo actuales, asegura Michelle.

Ella considera que el diseño mexicano no está bien difundido ni es bien apreciado por una gran cantidad de público, por lo que los lugares en donde se puede conocer son puntos muy específicos. “A pesar de que nos encontramos en la Ciudad en donde se supone hay más oportunidades, sí le hace falta más apoyo y organización por parte de los diseñadores para lograr un mayor alcance”, comenta de forma pensativa Michelle.

“Estamos divididos y no podemos lograr una buena comunicación que beneficie al diseño. De igual manera este no es un estilo que le guste a muchos y somos una minoría los que nos preocupamos por buscar nuevas tendencias que se acoplen a nuestra personalidad”, concluye la joven mientras observa los armazones de lentes antiguos que se exhiben en las vitrinas del lugar.

Si bien como dice Michelle la moda no es para todos, ya sea por gustos, dinero o forma de vida, pero lo que es cierto es que la moda a pesar de ser considerada algo efímero y superficial, va marcando la forma en que las sociedades se comportan y transforman expresando sus emociones, pensamientos e ideales mediante la ropa.

El filósofo francés Gilles Lipovetsky en su libro El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas, considera que para reflexionar sobre la moda se requiere una renuncia a este afán por asimilarla como un principio necesario y universalmente inscrito en el curso del desarrollo de todas las civilizaciones, pero también se debe hacer de ella una constante histórica basada en raíces antropológicas universales.

La tienda Goodbyefolk ha tenido éxito por el hecho de que sus clientes son hombres y mujeres que van desde los 16 hasta los 50 años, son personas que “tienen un estilo raro y diferente”, confiesa Michelle, y aquí en la tienda vintage encuentran lo que les gusta.

Erner Guillaume, sociólogo francés especializado en sociología del consumo, la moda y las tendencias, afirma en su libro Victimas de la moda que las estrategias que apuntan a vestirse fuera de los circuitos tradicionales se han multiplicado estos últimos años asegurando que el vintage saca una parte de su atractivo de este hastío al exceso de marcas, novedad y publicidad causando que una parte de la clientela prefiera la ropa de segunda mano o la que consigue en mercadillos, ya que para ellos perseguir la última novedad ya no es relevante, confirmando que estas tendencias especialmente populares entre los jóvenes recalcan el hecho de que la moda es, ante todo, una manera de moldear su identidad.

Mexicanos diseñando

Con una complexión pequeña que va acompañada de un cabello largo color castaño claro y unas dinámicas pecas que adornan sus mejillas blancas, Mónica Vargas, estudiante de Diseño y Publicidad en Moda, considera que México si tiene un buen futuro en cuanto al diseño por el hecho de que existen buenas propuestas, talento y posibilidades que cada vez gozan de mayor aceptación, lo cual ha sido un camino bastante difícil. Esto por una parte se lo atribuye a la cultura mexicana en la cual la moda se ve como algo ajeno que combina mejor con las sociedades europeas y por lo tanto no existe una familiarización. “En México es difícil estudiar esa carrera porque la mayoría de las personas no lo consideran como carrera, piensan que eres modisto”, asegura haciendo una mueca de desaprobación.

Mónica estudia en la Universidad Janette Kleinn, que cuenta ya con 25 años de historia en el ámbito de la enseñanza del diseño y publicidad referente a la moda aquí en México, característica que convenció a Mónica para desenvolverse académicamente en este lugar donde, asegura, que a los estudiantes si se les insta a laborar en el país. “Intenta hacer algo aquí antes de irte”, menciona en forma de imitación mientras trata de explicar ésta frase con las manos.

Al cuestionarle si compra diseño mexicano contesta un –“no”- entre risas y un tanto apenada. Explica que la razón se debe a que es un sector muy cerrado y sus costos son muy elevados, un ejemplo de esto es una de sus marcas mexicanas favorita; Pink Magnolia diseñada por Paola y Pamela Wong que manejan blusas que van desde los 800 pesos a vestidos de más de 10 mil pesos De igual manera se puede observar en la página www.compramodanacional.com que el diseño nacional aquí expuesto tiene un valor mayor a 500 pesos por prenda, e incluso llegan a haber faldas de 4 mil 500 pesos o más, lo que ocasiona que sólo cierto sector de la población tenga acceso a ella.

La estudiante de diseño asegura que esta ropa sólo es para una clase social alta y que el ambiente es “bastante limitado, es un sector muy selectivo, es poca gente conformada por ricos y famosos, en general es muy hostil el mundo de la moda”.

Por estas mismas razones las colonias Roma, Condesa y Polanco son los lugares en donde el diseño se ve más apoyado por dos causas principales; son zonas caras para vivir y tener un negocio y la mayoría de los jóvenes quienes son los que predominan en la creación del diseño independiente, pertenecen a la clase media, media-alta y al ser éste un negocio no tan difundido necesita de muchos recursos propios para subsistir, los cuales generalmente se encuentran en pequeños sectores que tienen los recursos suficientes para mantener un proyecto que aún, en México, no es factor grandes ganancias económicas.

Erner Guillaume, en su libro Víctimas de la moda, considera que “un creador de moda es un especialista en la diferencia, capaz de traducirla mediante un tejido. Entre los creadores, muchos son individuos pertenecientes a una identidad minoritaria; judíos, homosexuales, mujeres solas y en la actualidad, jóvenes de los suburbios”, siendo esta última característica la que predomina en el diseño mexicano.

A pesar de estas trabas, que son en gran medida de índole económica, cada vez más los diseñadores mexicanos se preocupan por impulsar la compra y creación del diseño mexicano ya que existe una gran variedad y creatividad que le brinda a éstas prendas un sello único, que en muchas ocasiones posee elementos que caracterizan las tradiciones y costumbres mexicanas pero con un diseño moderno y funcional que se vuelva más accesible, económicamente hablando, para un sector más amplio de la población.

Un ejemplo de esto es el colectivo creativo Amaranto, organizado por la diseñadora textil y de modas Adriana Quinto quien junto a otros 4 diseñadores gráficos han ido creando esta marca, que tiene como concepto principal la creación a mano de distintos sombreros de palma con listones de seda, joyería elaborada con los hilos de seda, piedras naturales y plata. También crean y venden cajas pintadas y encuadernan libretas y agendas. En general cada producto tarda de uno a siete días en realizarse por los detalles que llevan.

Isabel Cruz, una de las diseñadoras gráficas, comenta que el colectivo ha intentando darse a conocer en varios bazares de diferentes estados, siendo el del 2 de junio de 2012 en la Plaza América del Centro Histórico de la Ciudad de México el primero, en el Distrito Federal, donde aseguran que existe una competencia compuesta por muchas propuestas innovadoras.

Difusión del diseño mexicano independiente


Uno de los proyectos que se han podido extender con éxito es el ya mencionado Bazar Fusión, creado en el año 2003 por la diseñadora argentina Carolina Kopeloff quien inspirada en las ferias del diseño argentino tomó la iniciativa de comenzar lo mismo pero en la Ciudad de México. El proyecto tenía el propósito de vender los productos directamente con el cliente sin intermediarios; al principio sólo eran diez diseñadores pero con el paso de los años se han reunido hasta 80 artistas, artesanos y diseñadores que hacen de este tianguis un lugar en dónde se puede encontrar arte y diseño independiente hecho en México.

El bazar ya celebró su edición número 53 y ha recorrido diferentes espacios en la Ciudad de México como Coyoacán, Centro, Condesa, Roma y Polanco, lugares que se han distinguido por ser el aparador del diseño mexicano desde que éste comenzó desarrollarse en mayor medida.

Dentro de las otras propuestas en cuanto a bazares y mercados se encuentra Tráfico Bazar, el cual no ha establecido fechas exactas para celebrarse pero se ha llevado a cabo en la Plaza Río de Janeiro, ubicado en la Colonia Roma, y el Parque México en la Colonia Condesa, y que de la misma forma tiene como propósito dar a conocer las creaciones y diseños mexicanos sin intermediarios, permitiendo un trato directo entre diseñadores y público.

De igual manera el Corredor Cultura Condesa-Roma que acaba de celebrar su octava edición, se ha establecido como un espacio en el que, ya sea caminando o en bicicleta -por su concepto de ser amigables con el medio ambiente-, se recorran las galerías y tiendas ubicadas en las colonias mencionadas con la ayuda de un mapa que sirve de guía para transitar por las tranquilas y relajantes calles, donde se puede descubrir y apoyar a los diseñadores que se han instalado en ésta zona.

Otro proyecto importante que ha comenzado a llamar la atención son los bazares organizados por los Diseñadores independientes Mexicanos (DIM) quienes de la misma manera han ido buscando espacios públicos en dónde la gente pueda acercarse de una forma más fácil a las propuestas e innovaciones que ofrecen éstos diseñadores, los cuales son previamente seleccionados dependiendo de la calidad y costo de su trabajo, así como la innovación y principalmente la garantía de que sean productos hechos en México.

Tras la mesa decorada que sirve de base para las filas de botellas de cristal que anuncian en su etiqueta Mexcal Artesanal, Lorena Martínez una de las organizadoras de DIM, asegura que al principio no fue fácil dar a conocer sus productos debido a las estafas que ella y otros tres diseñadores sufrieron al confiar en otro grupo de personas que les aseguraron su participación en un bazar que se llevaría a cabo en parque México, zona en donde Lorena afirma se vende mucho. -“Depositabas lo que era tu lugar y cuando era el día de la junta o del bazar ya no llegaba nadie,”- explicó que ésta fue la razón por la cual este grupo de diseñadores decidieron organizarse en una sociedad que sirviera de apoyo para otras personas que estuvieran interesadas en dar a conocer su trabajo.

Refiriéndose a la selección de los expositores, informa que a los diseñadores que se encuentran interesados en formar parte de este proyecto se les pide que manden la fotografía de sus productos para verificar la calidad, la innovación y que sean de manufactura y materia prima mexicana requisito indispensable; dependiendo del crecimiento, difusión y apoyo que vaya obteniendo, el bazar se irá modificando para poder aceptar a personas extranjeras ya que, asegura, “si hay muchos compañeros que vienen de otro país pero laboran aquí su producto”.

Al cuestionarle sobre los lugares en los que este bazar se llevará a cabo en el futuro afirma que durante el 2012 el pasaje América les ha brindado el apoyo y por eso mismo espera que sigan teniendo la permanencia. “Ya tenemos un contrato de que por el resto del año se va a seguir haciendo aquí, planeándolo hacer cada mes rotando a los expositores para que no sea siempre lo mismo”, concluye Lorena.

18 marcas mexicanas cada fin de semana

Los árboles y la fuente vigilada por un hombre desnudo son los testigos de cómo el Pabellón de Diseño Mexicano brinda la oportunidad de encontrar objetos y ropa original en el histórico y emblemático camellón de la avenida Álvaro Obregón en la Colonia Roma, donde 18 marcas mexicanas ofrecen cada fin de semana de 10:00 am a 17:00 pm diseño independiente y moda nacional.

Este proyecto, independientemente de la difusión propia que hacen al mostrar objetos de deseo tan originales, son impulsados por Tonta Moda que se define como una “plataforma de apoyo y representación para los diseñadores nuevos. Una conexión con los medios de comunicación, espacios de diseño, bazares y puntos de distribución”. Miguel Ángel Roldán, estudiante y editor en jefe de la revista electrónica de diseño mexicano Verde Abstracción, comenta en un reportaje titulado Tonta Moda que pertenece a la misma revista, que en ésta plataforma todos los diseñadores tienen menos de 25 años y “se encuentran llenos de nuevas propuestas para mostrar al mundo”.

El contexto en el que el diseño mexicano se ha desarrollado es de crecimiento y mayor interés por parte de un público, en su mayoría joven, que busca encontrar identidad en las nuevas propuestas que los artistas presentan a través de estas propuestas en la Ciudad de México. Estos bazares y mercados, la mayoría de la veces, son patrocinados por los mismos diseñadores quienes encuentran espacios en casas de cultura, casas-habitación propias o bien en las calles.

En varias ocasiones, por lo mismo de que hace falta difusión o bien el precio de los productos no es totalmente accesible a todo el público, los bazares se vuelven muy locales en donde las personas que acuden son amigos o familiares de los diseñadores, elemento que le quita dinamismo a las ventas independientes.

Lorena, la organizadora de DIM, menciona que a pesar de haber mucha creatividad y talento no se tiene ni se busca el apoyo necesario, esto aunado a que en muchas ocasiones no registran la marca o diversos problemas que son los que proyectos como éste buscan disminuir al establecerse como plataforma para que las personas interesadas tengan la oportunidad de vender sus productos.

Los diseñadores tienen las ideas y en ocasiones las facilidades económicas, pero resulta difícil su desarrollo en un país que no tiene un interés tan importante en lo que se relaciona a la moda, como menciona Mónica, ya que el sector que se ha fijado en éste ámbito son los jóvenes pertenecientes a la clase media-alta y alta, debido a que es una actividad que después de la creatividad necesita dinero para poder llevarse a cabo por que después de todo, como dice Carlos Zúñiga fundador de la plataforma Tonta Moda “la moda es negocio, no sólo diseño”.










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5 comentarios:

MaBadigo dijo...

Debo felicitarte por está excelente reseña de lo que implica el diseño de moda independiente en México.

Anónimo dijo...

Hola! Me da gusto que se difundan los bazares, yo soy bazareña, pondria mi marca pero la verdad diré comentarios que no creo que le guste a los organizadores.

En el DIM vivi una experiencia poco grata, el espacio subio de 800 a 1500 solo por dos dias y no tedan nada mas qe un metro cuadrado y segun difusión pero como que todo esta muy comprado, se nota que si te llevas bien con los organizadores no hay problema, pero si hay algo que no lesgusta de tu marca te ponen hasta atrás, no te publican en su pagina y no te dan prioridad, el lgar en diciembre me costo 6500, de los cuales recuperé como 5000, sali perdiendo, la verdad esta bien que se organicen estos eventos pero no hay qe monopolizar estos, y al parecer El mezcal Artesanum, Natuorganica y la chica pay entre otros tienen mucha influencia, claro por que son los que organiza, la gente en general es asi, primeto te beneficias tu y despues a los demas, claro despues se va a beneficiarte de los demas.

Hay que hacer nevas propestas mas justas y democraticas, estoy en eso y congusto pondré el enlace de mi nueva tienda-Bazar para los que les interese, gracias por leerme

Anónimo dijo...

Concuerdo. En DIM eres bien recibido solo si les dices todo el tiempo que son perfectos, si se te ocurre decir que algo no te parece, te molestan todo lo que pueden sobre todo la encargada de logística, permiten piratería con tal de vender, hay una franquisia de playeras, montones de personajes de anime japones y miles de prendas pirateadas de la moda coreana, yo prefiero salirme de un espacio que no lo es, yo vendo bien a donde vaya, no voy a permitir insultos solo por no perder un espacio, todos somos necesarios pero nadie es indispensable, esta gente son esos seres que al tener un pequeño poder se aprovechan de los demás, lo mas triste, es que los mismos compañeros bazarenos por no saber a donde ir se quedan callados, que triste, porque últimamente de DIM solo se escuchan malos comentarios y ya cobran 1800. No se dejen engañar, hay muchos apoyos, a mi me invitan a muchos eventos, y la mitad son gratuitos, solo hay que buscar y reestructurar ideas y conceptos, debes pensar diferente.

Anónimo dijo...

o

Anónimo dijo...

ES VERDAD... DIM ES PURA MENTIRA. ABUSAN DE LA IGNORANCIA DE LA GENTE. ADMITIERON A UNA PERSONA QUE SOLO VENDE PIRATERIA, SOLO LE PONE SU ETIKETA Y YA, SE JUSTIFICA POR QUE ES "ANIMALISTA" Y SOLO PORQUE PAGA YA ESTA AHÍ. DE IGUAL FORMA OTROS EXPOSITORES CON PRODUCTOS CARÍSIMOS Y CARENTES DE DISEÑO, FAYUCA Y COPIAS DE OTROS. PLAYERAS CON DISEÑOS COPIADOS DE INTERNET,SOLO LES DA UNA VARIANTE Y YA SE ACUÑAN LA AUTORÍA. CARÍSIMO. NUNCA SE VE NADA NUEVO. SEGÚN LOS ESTAFABAN PERO ELLOS SE VENDEN POR DINERO IGUAL. QUÉ LÁSTIMA.