viernes, 8 de junio de 2012

CUENTOS DE HADAS EN TEMPORADA DE MAGIA NEGRA

Por Catalina Lara García
México (Aunam). Su mano rodea la serpiente que sirve de asa a un tarrito metálico adornado por un escudo de armas con la leyenda Slytherin. Una varita mágica asoma por el bolsillo de su pantalón de mezclilla; él la esconde discretamente al sacar una cajetilla de cigarros, de la cual toma uno, lo enciende y comienza a fumar. Su imagen es peculiar: alto y delgadísimo; entre su cabello negro relamido resaltan un par de canas inocultables; su mirada jovial se observa tras unas gafas de pasta; usa tenis, camisa y una corbata mal anudada que remite a los uniformes de colegios ingleses.

Muchos no lo saben, pero sobre Sergio García cayó un embrujo rejuvenecedor que lo ha conservado hasta el momento como un niño soñador a pesar de ser un hombre de 48 años. ¿Cómo fue hechizado?

Todo comenzó hace una década, cuando decidió ir al cine a ver una película basada en un cuento infantil: Harry Potter y la piedra filosofal. Justo en el minuto 25 del filme, un tren rojinegro cuya placa rezaba Hogwarts Express apareció en pantalla y, en ese momento, él -adulto en una sala llena de niños- comenzó el viaje más emocionante de su vida, pues dicho transporte lo llevó hasta un castillo que, asegura, es el lugar más hermoso que ha visto en su vida.

“Cambié, no sé de qué forma, pero no fui el mismo de antes. Llegué a ver los libros en aparadores de tiendas, me caía en gracia el niñito en su escoba, pero de no haber sido por la película nunca me hubiera interesado leer esa novela. Al otro día, fui a conseguir todos los episodios disponibles hasta el momento y leí…como nunca lo había hecho (y vaya que soy afecto a la lectura); me sentí absorbido por esas páginas”, cuenta Sergio, mientras toma otro cigarro y lo enciende, con el impulso de un adulto a quien es permitido consumir tabaco y nicotina en cantidad desmedida, pero su mirada transmite la emoción de un niño que acaba de descubrir la existencia del fuego.

Embrujo

En junio de 1997, la escritora inglesa Joanne Kathleen Rowling publicó su libro Harry Potter y la piedra filosofal, el primero de siete volúmenes que a partir del año 2001 fueron llevados a la pantalla grande, rodeados de un sinfín de estrategias mediáticas y mercadotecnia adjunta al lanzamiento de productos que fomentaron el consumismo en cientos de fans a nivel mundial, razón por la cual se convirtió en un fenómeno duramente criticado por especialistas en diversas disciplinas.

El 15 de julio de 2011, el mago sobrevoló las carteleras cinematográficas por última vez, desde entonces no hay más mercancía mágica, pero los hechizos siguen vigentes en las vidas de seguidores de todas las edades que, a partir de sus ficticias aventuras en el colegio Hogwarts, de magia y hechicería, se han vuelto creativos e incluso han forjado un pensamiento altruista.

Tiempos oscuros nos aguardan…

“Harry Potter es un capricho por recuperar la inocencia que perdí tras darme cuenta de que hay muchas cosas en el mundo que me hacen estar inconforme con mi vida. Considero que la sociedad ha llegado a un grado de descaro que… –simula tener náuseas. Continúa: - quizá sueno muy puritano, pero creo que las nuevas generaciones cada vez disfrutan menos su niñez, pues desde temprana edad se enfrentan a la violencia, la corrupción y otras cosas nefastas que afectan su crecimiento, ellos no merecen eso”, comenta Sergio, quien de pronto abandona su papel de estudiante de Hogwarts para adoptar el de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, materia impartida en dicha escuela.

Sergio argumenta que la edad es lo de menos cuando la obra toca la sensibilidad de su receptor, sin importar las características de éste. Asegura que nunca había explorado a fondo su afición, pero ahora reflexiona que el ser fanático de la saga de magia no es portar una capa o tatuarse una cicatriz en forma de rayo, como la que lleva en la frente el personaje creado por Rowling, sino “actuar como Harry lo haría ante las adversidades del mundo. Luchar contra los magos oscuros, que en verdad existen y se hacen llamar políticos –corruptos-, narcotraficantes o cualquier tipo de delincuentes”, dice en tono de preocupación.

Araceli Dávila, de 17 años, opina que a la sociedad “le hacen falta personas valientes y altruistas, que se sacrifiquen por el bienestar de los demás; la gente ya no es responsable y no tiene ganas de superarse, prefieren tomar el camino fácil, por eso hay tantos ´ninis’, rateros y secuestradores”, la joven, oriunda de Nuevo León, considera que en el mundo muggle -no mágico- hay carencias que ha notado al comparar su entorno con el de Harry Potter, donde algunos personajes, como el profesor Severus Snape, dedican su vida –al grado de perderla- a proteger a quienes aman.

A los siete años de edad, Araceli vio por primera vez una película de Harry Potter, le gustó tanto la historia que quiso saber cómo continuaba y se propuso leer los libros; sin embargo, era tan pequeña que sentía que jamás los terminaría; su madre le dijo: “No tiene caso que los leas, ya viste las películas”, pero el año pasado por fin decidió comenzar esa lectura: fue atrapada por la obra y ésta no la liberó hasta la última frase del séptimo tomo.

Harry Potter la convirtió en amante de los libros. Su género literario favorito es el fantástico, pues dice: “No soy súper heroína, pero a través de sus historias puedo vivir ese tipo de aventuras y escapar de lo cotidiano.”




La graduación de la Generación Potter

Su formación mágica ha concluido tras diez años de constante dedicación. Ellos ya están listos para enfrentarse a las artes oscuras que acechan al exterior del castillo que los resguardó mientras crecían, por eso, el colegio Hogwarts se enorgullece en presentar a una nueva generación de graduados, quienes se quitarán la capa y desaparecerán las varitas para poner en práctica los hechizos que llevan en su interior, los cuales no requieren más magia que el recuerdo de sus propios valores.

“En un mundo que a menudo es oscuro y con momentos difíciles, nosotros, los de la Generación Potter, estamos listos para abrirnos hasta el final. Señora Rowling, Harry y Dumbledore, gracias por prepararnos”, expresa -en una carta publicada por el sitio en Internet de CNN- Andrew Slack, fundador de The Harry Potter Alliance, organización sin fines de lucro que tiene como objetivo aplicar los conocimientos obtenidos de los libros de la saga ya citada.

Slack, en conjunto con Paul De George, miembro de la banda musical Harry and the Potters -grupo del género denominado Wizard Rock, también producto del fanatismo por la serie literaria-, decidieron llevar la historia escrita por Rowling más allá de las páginas y las pantallas para convertirla en hechos, ya que, según dice Andrew en su carta para el portal internacional de noticias, “Harry enseñó a una generación a ser creativa, compasiva, valiente y a seguir amando”.

The Harry Potter Alliance, fundada en Estados Unidos en el año 2005, ha realizado diversas labores sociales que han contribuido al cuidado del ambiente y el combate al analfabetismo, principalmente; entre sus acciones más recientes destacan el envío de víveres a Haití, la donación de 88 mil libros a bibliotecas públicas estadounidenses y la campaña Not in Harry’s name (No en nombre de Harry), la cual tiene como propósito el cambio en el modo de fabricación de las Ranas de Chocolate -dulce muy popular en la historia del mago- vendidas en el parque de diversiones inspirado en las películas de la saga, ya que el cacao para su elaboración es recolectado por niños, lo que contribuye a la explotación infantil.

La fundación cuenta con 60 sucursales a nivel mundial y se estableció en México en junio de 2011, ubicada en la delegación Tlalpan del Distrito Federal, y presidida por Eliú Rendón, joven que asegura “somos una familia, por eso vamos a trabajar de aquí en adelante para conservar la magia”. A nivel nacional, los proyectos más recientes de los también llamados Potterheads son la colecta de periódicos y croquetas para el albergue canino San Cristóbal, en Querétaro, y la donación de ropa para la casa hogar La Divina Providencia, en el Estado de México.

Araceli, quien sueña con ser escritora en el futuro y se ha entrenado por medio de la creación de historias alternativas de los personajes de Harry Potter -denominadas Fan Fics-, está decidida a estudiar Pedagogía y ser maestra de español para enseñarles a los niños “lo geniales que son los libros de Harry, transmitirles los valores que aprendí de ellos y, además, decirles que no son necesarios los súper poderes para convertirse en héroe, sino que basta con ser bondadosos y tener voluntad, esa es la magia que todos tenemos; suena cursi, pero es verdad”, ríe.

Magia verdadera en el mundo muggle

En el año 2003, J.K. Rowling fue honrada con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, otorgado por la fundación de ese mismo nombre, la cual argumentó que la obra de la inglesa “trasciende el ámbito literario para convertirse en un vínculo de unión entre continentes y generaciones que promueve la imaginación como fuente de libertad al servicio del bien y la cooperación y solidaridad entre personas”. Al recibir el reconocimiento, la escritora declaró que esa no era su intención al crear el mundo de Harry, pero siempre creyó que su historia tenía contenido “altamente moral”.

En el libro Literatura y sociedad (Centro Editor de América Latina, 1977), David Dalches menciona que es tradición de la literatura inglesa servir como instrumento público al contextualizar la evolución social, esto se percibe en las novelas de autores como Charles Dickens y Jane Austin.

De forma indirecta, Rowling siguió esa tradición inglesa aunque, comenta Alfredo Troncoso, articulista de la revista Cine Premiere (julio 2011), “los méritos discursivos de las películas superan ampliamente a los de la autora”, opinión compartida por algunos expertos en letras, quienes han puesto en duda la calidad de la saga Harry Potter –y otras del mismo género-; sin embargo, “es un estilo humilde, sin pretensiones; eso hace sentir como en casa e invita a seguir leyendo”, expresa Sergio, con base en su larga trayectoria como lector.

Adrián Muñoz, doctor en Estudios de India por el Colegio de México y licenciado en Literatura Inglesa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que cuando una obra literaria causa impacto en sus lectores “éste siempre es importante, porque puede ser el pretexto para que una persona expanda su panorama de lecturas y comprenda mejor el mundo; pero eso no necesariamente se traduce en beneficios. El género fantástico no me agrada, sin embargo, hay que reconocer que genera lectores, ese es un gran mérito”, explica el especialista.

De acuerdo con lo expuesto por Gustav Siebenmann en el compendio En busca del texto (UNAM, 2001), el éxito repentino de algunas obras literarias se debe a su “carácter renovador o revolucionario”, el cual impacta al público porque éste tiene altas expectativas “extra-literarias”, es decir, no en cuanto al valor estético, sino que centra su interés en los relatos que pueden aportar claves relacionadas al funcionamiento de su época. En la misma antología, Wolfgang Iser explica que las historias contadas por esas obras “vanguardistas” poseen “blancos o huecos” que fomentan una respuesta por parte del lector, quien al detectarlos reacciona ya sea produciendo sus propios textos o realizando actividades que continúan la historia en el mundo real.

“El fenómeno no pasará, me temo, con la última entrega de la serie. Si el joven brujo se volvió un fenómeno mundial es porque resonó con el mundo que rodea a sus destinatarios de incertidumbre y necesidad compulsiva de diferenciación y transformación”, agrega Alfredo Troncoso.

Héroes y hadas en tiempos de magos tenebrosos

“La fuerza de Harry Potter no es sólo la magia, sino que se podría pensar como una suerte de versiones modernas de los cuentos de hadas, éstos perduran porque lidian con ansiedades básicas que atañen a los niños, pero ellos no pueden expresarlas de manera frontal y es necesario recurrir a un lenguaje simbólico para que se atrevan a actuar en el mundo”, comenta Adrián Muñoz, también profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Una obra conformada por siete libros traducidos a 67 idiomas, más de 400 millones de nuevos lectores a nivel internacional, ocho películas que marcaron una época de la historia del cine, 17 años de entrega y dedicación invertidos por una mujer, que a pesar de ser una de las personas más ricas del mundo, no se ha dejado marear por la fama; al contrario, dirige una fundación que combate la enfermedad denominada Esclerosis Múltiple, de la cual fue víctima su madre, quien falleció en 1990.

“No necesitamos magia para cambiar el mundo, el mejor de todos los atributos mágicos está en nuestro interior, es la imaginación”, declaró la británica en la premiere de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte II, llevada a cabo el siete de julio de 2011 en Trafalgar Square, Londres.

Sergio toma su tarro de Slytherin una vez más y se lo lleva a la boca para empinarse el último trago de agua, de pronto, se levanta del sillón de terciopelo verde y, al dirigirse a la cocina para rellenar su recipiente, la varita mágica que guardaba celosamente en el bolsillo de sus jeans sale volando: “Ups, mira, ya descubriste que también soy mago”, dice entre risas, mientras se agacha para tomar el artefacto mágico.

A pesar de conservar un espíritu infantil, Sergio ve el mundo desde la perspectiva de un adulto que justifica totalmente las historias que hacen volar la imaginación de los niños, pues en ellos recae el cambio de aquella sociedad que lo decepcionó cuando era un adolescente. “Los cuentos de hadas son maravillosos porque te hacen creer que puedes lograrlo todo; cuando creces te das cuenta de que no es tan fácil, pero al menos puedes recordar tus lecturas e imaginar soluciones, eso es fantástico y creo que a todas las edades es necesario soñar”, comenta.

“Dudo mucho formar una familia algún día, pero ya hice una contribución mágica al mundo: le regalé todos los libros de Harry Potter a mi sobrina, lo cual me hizo inmensamente feliz, porque cuando algo te marca para bien quieres compartirlo con los demás y que ellos también descubran ese mundo fantástico que los recibirá cuando quieran escapar. Esta historia es un sueño, pero trasciende en tanto que podemos poner en acción sus pequeñas enseñanzas y dar testimonio de que se puede aprender a vivir dignamente a partir de un cuento”, concluye mientras toma el cenicero de cristal en el cual apaga su último cigarro.



Fotos: Mike Peel, Phil Scott y Jane Doe
Wikimedia Commons




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1 comentarios:

Itzel Ortiz dijo...

¿saben cuantos libros ha vendido harry potter y la piedra filosofal en méxico?