lunes, 9 de abril de 2012

CEMENTERIO DE GLOCKNER, TESTIMONIO DE UNA LUCHA INTELECTUAL


Por Luisa María Martínez Torres
México (Aunam). Una historia de más de cuatro millones de ideales, que hoy siguen presos en papel viejo y olvidado, fungiendo como testimonio de la lucha armada de hace ya varias décadas. Lecumberri, “El palacio negro” es hasta hoy un fiel testigo de todas aquellas luchas que quedaron por la mitad, que no se escucharon y se molieron a palazos.

Memorias de terror que ahora, mucho pueden probar, de la injusticia en el país. Gracias a un personaje, protagonista de sus historias, Napoleón Glockner, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien habla, y alza la mano como un ferviente conductor hacia un memorable fragmento en el trágico escenario, de la Guerra Sucia en México, acaecida en el periodo de los años 70.

Atinado homenaje a los desaparecidos políticos y sus familias, quienes luego de más de veinte años, gracias a la apertura del Archivo General de la Nación, fueron rescatados, solamente formando un "Cementerio de papel”, nombre de la producción mexicana lanzada en 2009, bajo la dirección de Mayo Hernández y basada en la historia de Fritz Glockner, autor de Memoria roja, e investigador del caso por más de 20 años.

Nacido en el Estado de Puebla, Napoleón Glockner, fue hijo del guerrillero político Napoleón Glockner Carreto, que por seguir sus objetivos izquierdistas, desapareció por tres años, para luego ser asesinado en 1976, antes de que José López Portillo tomara la presidencia de México. Por eso Napoleón hijo, fue también víctima de la cruel realidad que acosó a su familia y cambió su vida sumergiéndolo en un mundo de extorsiones, amenazas, sufrimiento y rencor.

No fue hasta que tuvo la oportunidad de representar a su padre en “Cementerio de papel” cuando logró “exonerar el fantasma” y entender el proceso de violencia, humillación y represión, al que estuvieron sometidos todos los que pisaron “El palacio negro”. Así apoyado por su experiencia, y anécdotas para remover escombros y recuerdos, logró enardecer a parte de una generación más, de estudiantes de periodismo en la FCPyS; mostrando que durante el periodo sangriento de guerra fueron la corrupción y el sucio uso del poder, los villanos de la historia.

En aquellos tiempos los métodos armados eran la única vía posible para buscar soluciones y ser escuchados, pero las fuerzas de los gobiernos que hoy se reconocen como autoritarios, llegaron a ser opresoras y más poderosas, que las repentinas desapariciones de luchadores y pensadores políticos, eran coctel de todos los días en las calles de México.

Y es que fue hace varios años cuando el periodista y analista político, Miguel Ángel Granados Chapa, estuvo seguro de que una “pluma” sería la mejor arma que Napoleón pudiera tener para vengar a su padre. “¡La vía armada es un suicidio!”, exclamó el también locutor de la Hora Nacional durante el sexenio presidencial de Miguel de la Madrid. Como comunicólogo, Glockner sabe hoy que tiene una responsabilidad con la sociedad, con sus ideales izquierdistas (aunque no radicales), con su universidad, con su profesión y con sus alumnos.

Parte de las historias de aquellos que un día fueron acusados por el delito de insurrección, y sublevación en contra del gobierno, ahora son contadas por un personaje comprometido con su trabajo y con sus ideales. Un hombre que con probabilidades de haber vivido lo peor, afortunadamente conserva aún la capacidad de asombro ante el movimiento de personajes dentro del sistema, la injusticia y la apatía de quienes pueden liberarse de todo ello. Cree en un cambio, confía en la cultura y en el arma intelectual

Como bien lo expresaron algunos universitarios, el escenario del que se habla, nos parece familiar, no estamos lejanos de aquella historia que no parece terminar. Es imposible que existan guerrillas, movimientos, y marchas de protesta (más reconocidas en nuestra generación), sin un Estado opresor y autoritario, cómplice de mafias y grupos de poder.




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