jueves, 8 de septiembre de 2011

OAXACA EN PHIL KELLY

Por Ollin Velasco
Oaxaca, Oax. (Aunam). La capilla Dómina del Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, alberga una pequeña muestra de la “simpatía por el caos” que profesó el fallecido pintor Phil Kelly. La exposición-homenaje montada en su honor, luego de su fallecimiento hace casi un año, refleja mediante trazos vibrantes (“pero seguros”), escenas de una ciudad-musa: Oaxaca.

Aunque irlandés de nacimiento, Kelly se enamoró de nuestro país. “Estuvo por primera vez en México en 1982 y se mudó al D.F. siete años después. En 1999 obtuvo la nacionalidad mexicana”, relató Ruth Munguía, quien fuera su esposa y estuviera presente en la inauguración de la exposición.

Relatado por su ex esposa, las pinceladas que delinearon el mundo y vida de Phil fueron cobrando sentido y movimiento ante los oídos y ojos de una cantidad considerable de concurrentes. Una guitarra flamenca, amenizó en vivo desde una esquina del recinto abovedado y laminado en oro.

Así, desfilaron una a una las facetas versátiles de quien para sobrevivir y poder pintar fuera camionero, panadero, guardabosques y, ya adulto, enseñara dibujo en las cárceles e inglés en las Lomas de Chapultepec. “Incluso le consiguieron un papel de relleno en una película con Sean Penn: El juego del halcón”, relataron durante una breve introducción delegados del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) en Oaxaca.

“Entren todos a ver, sin miedo”

Luego de cortado el listón inaugural, decenas de miradas se zambulleron en el ritmo aparentemente caótico de las obras seleccionadas para la muestra. Aunque el DF de la segunda mitad del siglo XX fuera su leitmotiv (con su Ángel de la Independencia y los barrios henchidos de la capital tan recurrentes), Oaxaca siempre regresaba a cuadro. “En sus pinturas había una muestra de lo que le gustaba de este estado: por ejemplo, las ruinas no tanto, pero las cantinas sí, y mucho”, confesó Ruth Munguía.

En esta exposición, Phil recolecta motivos infaltables de nuestra ciudad: sus restaurantes abarrotados, cantinas populosas, ruinas arqueológicas y paisajes naturales y artificiales de bordes suaves y cielos claros. Su estilo figurativista, con una fuerte tendencia hacia el abstraccionismo se revela detrás de líneas desordenadas y panoramas de color con volumen.

Sin pinceles

Casi en todos los cuadros, Phil Kelly logra los escenarios amasando. Esas pinturas, son, literal, una manualidad: pigmentos aplicados directamente con las yemas de sus dedos. Dicha formade creación, le costó un par de intoxicaciones severas por los químicos en contacto con la piel. Pero fue más fuerte la vocación que la urticaria…

Luego de la degustación pictórica,los representantes del INAH y Ruth Munguía convivieron un momento con los asistentes. Los motivos de inspiración y curiosidades del quehacer diario del pintor, de quien se reveló que también cultivó el desnudo femenino y el bodegón, se convirtieron en las preguntas frecuentes formuladas por el público.

Luego de transitar con más que la vista la exposición-homenaje “Oaxaca en Phil Kelly”, se descubre lo mismo que encontró la poeta Pura López Colomé y que consignara en la biografía corta que escribió para el pintor, luego de su deceso a causa de un mal renal:

“[Phil] No sólo observa un mundo […] sino que se integra a él; se reconoce íntimamente en lo destructivo del tragafuegos, en el placer sórdido de sus modelos, en una ciudad que natural y cotidianamente toma la forma de cientos de tubos de pintura exprimidos a medias, improvisando la felicidad, el sufrimiento, la vida”.




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