sábado, 23 de julio de 2011

PATEANDO LUNAS: DEFICIENTE APOYO AL FUTBOL FEMENIL MEXICANO


Por Tracy Miguel Sampedro
México (Aunam) A lo largo de la historia, la figura de la mujer en el deporte se ha visto enmarcada en un contexto donde los controles sociales, económicos y simbólicos tienden a obstaculizar su participación. No obstante, la historia del deporte femenil está llena de incontables esfuerzos y voluntades de cientos de mujeres para abrirse paso dentro del mundo deportivo.

Hoy, a más de cien años de la primera participación femenina en los juegos olímpicos de 1990 celebrados en París, restringida a diecinueve deportistas repartidas en las disciplinas del tenis y golf, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Open el primero de noviembre del 2007, difícilmente alguien podría decir que la presencia de la mujer en el deporte está limitada; al menos, no en apariencia.

Así, siendo el deporte un aspecto de la vida cotidiana, ya sea como actividad física, atlética, recreativa o expresiva; es de preocuparse si por cuestiones de género se excluye de ser partícipe a gran parte de la población.

Orígenes del Futbol femenil en México. De la casa a la cancha

De acuerdo con Claudia Ivette Pedraza de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su tesis de maestría, si en sus inicios el desarrollo del deporte de forma estructurada fue poco visible, es necesario acotar que el deporte moderno surgió, se organizó, se desarrollo y se difundió como práctica exclusivamente masculina. No obstante, esta situación comenzó a modificarse desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, a partir de la incorporación de la sociedad femenil al ámbito laboral, originado por la Primera Guerra Mundial.

Desde que llegó el balompié a México se presentó una división entre las mujeres. Algunas sintieron indiferencia e incluso odio por el balón al ser una representación de lo violento; otras se convirtieron en espectadoras y llegaron a practicarlo, como afirma Maritza Carreño, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en su tesis de maestría.

Desde la llegada del futbol a principios del siglo XX, en México se presentó dicha división. Ahora bien, si al principio fueron los padres, los hermanos, los novios, los tíos, los vecinos, etc., quienes practicaron este deporte ¿quiénes serían sino los mismos hombres quienes motivaron a la mujer a patear balones?

Si bien, puede creerse que el futbol llegó para separar a hombres y mujeres a causa de que las ellas se sentían desplazadas por el balón, es impensable creer que nunca estuvieron ligadas al soccer; ya sea como “adorno” en las fotografías para celebrar un triunfo, como acompañante o como espectadora (por las buenas o por las malas). No obstante, no se puede definir el momento en que la mujer comenzó a tomar partido dentro de los espacios futbolísticos, puesto que el proceso fue lento y se dio en distintos puntos de la República.

No obstante, se encuentran documentados todos y cada uno de los esfuerzos que aquellas mujeres hicieron no para convertirse en gladiadoras, porque gladiadoras ya eran, sino para ser reconocidas y apoyadas.

Destierro campal

Por otro lado, quién puede asegurar que el gusto por las “cascaritas” surgió en las mujeres de un momento a otro, casi como si se tratara de generación espontánea. Si se piensa detenidamente lo más probable es que dicho gusto fue una suerte de amor a primera vista; aunque claro, debido al contexto social de aquél entonces posiblemente hubo pocos casos de enamoramiento y las mismas damiselas reprimían sus corazones.

Un pasto bien podado, dos porterías, un radiante sol y un balón con 360° de circunferencia era lo que necesitaban los hombres para sentirse superhéroes por el lapso de dos horas aproximadamente; entonces, por qué no creer que el temor de la posibilidad de perder esa gloriosa imagen fue el detonante para limitar a las mujeres a las gradas. Esa bien podría ser una teoría que ayude a vislumbrar los motivos que desterraron en un primer momento a la mujer, y que ahora limitan
sus movimientos.

O quizás tenga que ver con otras cuestiones, como afirma el Director Técnico del Club de Futbol Femenil Andrea´s Soccer México, Armando Magaña:

El principal problema que enfrenta el futbol femenil es que la familia mexicana no permite que las mujeres hagan deporte, ya no hablando de futbol solamente, sino de cualquier deporte; la mujer mexicana no tiene derecho más que a estar como las escopetas en la época de la revolución… en un rincón y bien cargadas.

Las mujeres deben ser súper protegidas, aunque después se las lleve un cabrón que ni siquiera conocen… Sí, hay un machismo, pero depende de las mujeres, el machismo se da porque ellas mismas lo promueven, ellas son las que echan a perder todo teniendo a sus hijas en su casa trabajando como mucamas y cuidando de sus hermanos.

¡Fue gracias a la segunda guerra mundial cuando se dieron cuenta que la mujer puede servir para trabajar en múltiples cosas! Ahora ya se habla de que el 56% de la población del mundo son mujeres, ¡como si hubiera sido al revés…!

El alguna vez jugador del Club Necaxa y entrenador de innumerables equipos juveniles y universitarios en la rama varonil, también comentó que la familia mexicana no entiende que debe formar integralmente a sus hijos con ayuda del Estado; y que la manera ideal es conforme a los tres estadios propuestos por un influyente psicólogo educativo estadounidense del s. XX que realizó considerables contribuciones a la Taxonomía de objetivos de la educación, Benjamin Bloom: afectivo, psicomotor y cognoscitivo.

Él considera que el apoyo del que carece el futbol femenil es el apoyo por parte de la familia.

Así, el futbol femenil es víctima de ese sistema, entonces ¿cómo se puede sobrevivir con una quinceava parte de lo que puede obtener un beneficiario del futbol varonil?

Aunque bueno, también hay que decir que el apoyo es para las élites, no para la raza. Cuando alguien de la raza destaca sobre los demás es cuando se le apoya.

¿Patrocinadores?

Para el año de 1998 el futbol femenil ya contaba en nuestro país con una Federación Mexicana de Futbol Femenil (FMFF) que aglutinaba alrededor de 800 mujeres de entre 14 y 27 años de edad, repartidas en 60 ligas, auspiciadas por 22 asociaciones de aficionados ubicadas en 19 entidades de la República Mexicana, con centros de capacitación en el Distrito Federal (UNAM e IPN), Nuevo León, Jalisco y Cancún, según datos de una crónica publicada por Isabel Barranco Laguna en el periódico La Jornada el cinco de octubre de 1998.

Ahora, lo más importante es saber ¿de dónde sale todo el talento de la Selección Mexicana de Futbol Femenil? ¿Quiénes apoyan e impulsan el futbol femenil? La respuesta… “todo el apoyo proviene de los padres de familia”; en eso coinciden tres representantes del futbol femenil: Jorge Corral, Armando Magaña y Mercedes Rodríguez.

Jorge Corral, personaje dentro del futbol mexicano y actualmente auxiliar técnico del Club Andrea´s Soccer, expresa su opinión respecto al apoyo que recibe por parte de los familiares de sus jugadoras:

“Nosotros tenemos una cancha preciosa, es un lujo el cual nosotros tenemos que pagar. La renta de la cancha es de $13,600 mensualmente; y aunque tú ves muchas niñas, muchas no tienen el nivel económico para pagar por lo que se beca a gente y apenas salen los gastos.

De acuerdo a esto, en el futbol femenil los uniformes, los viajes y los arbitrajes son pagados por los entrenadores y los padres de familia. En todo el país, aquellos que se dediquen al futbol femenil no tienen apoyo, y se debe principalmente a que los patrocinadores aún no confían en su trabajo.

Las personas piensan que todavía estamos en pañales, que todavía no hay calidad.

En la Selección Nacional también es muy poco el apoyo… quizás tienen una beca, cuando comúnmente un jugador profesional que está en una selección mayor tiene viáticos, tiene sueldo de su equipo, y puede dedicarse a esto al 100%.

En cambio, una mujer tiene que estudiar, o tiene que trabajar, y la beca que le da la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) es muy poco.”


A lo anterior, el Director técnico, Armando Magaña, agregó:

“Mis jugadoras si tienen apoyos, en los 15 años que tengo aquí, hemos tenido a 25 jugadoras de selección Nacional; y muchas tienen becas del Estado de México. Ellas como jugadoras han destacado en ese nivel, pero yo como Andrea´s Soccer no lo he logrado.

El señor Magaña considera que para tener derecho a participar en un evento tene que ganárselo. Así, a partir del 2003 han participado cada año en las eliminatorias del Estado de México, para representarlo, en las Olimpiadas Nacionales Juveniles o en el Campeonato Nacional de Categoría Libre; promovidos por la Federación Mexicana de Futbol, la Comisión Nacional del Deporte y el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte (IMCUFIDE).

Y cuando Andrea´s Soccer es el representante del Estado a las jugadoras les dan sus uniformes exteriores, sus uniformes interiores, les pagan su trasporte y les ofrecen el hospedaje cuando es necesario los días que estén en la competencia correspondiente.
Pero sólo hay eso a nivel oficial, es decir, son los únicos eventos convocados, promovidos y organizados por el Estado. En las otras competencias no obtienen más que el reconocimiento y práctica, pero es donde permanentemente están participando durante el año: la Liga Mexicana de Futbol Femenil y la Liga Nacional de Futbol Femenil. Y en ambos lados todo el apoyo proviene de los padres de familia.

Una cuestión similar se puede observar en el Club Laguna, asociación que cuenta con cancha pero en donde la situación no es más favorable en comparación con Andrea´s Soccer. Al respecto la Directora General Mercedes Rodríguez, comentó que el futbol femenil existe porque a las mujeres les gusta jugar, nada más, pero no porque haya muchos apoyos. Actualmente hay apoyo pero sólo para la selección femenil y eso no al 100% como se lo dan a la selección varonil.

No hay apoyo porque no somos un artículo que se pueda vender o que la gente se quiera comprar, como los partidos de primera división. La gente va a los partidos porque lo promueven en la televisión.

La entrenadora considera que afortunadamente el futbol femenil ha ganado espacio, ¿dónde?, en la Selección Nacional, pero que antes no era así…

Recuerdo que a nosotras nos dieron como 12 o 13 dólares cuando fuimos al Primer Premundial en Haití.

De hecho… se hizo la Selección Femenil porque la FIFA hizo una derrama hacia las federaciones de cada país para que incursaran el futbol femenil, entonces tenían la obligación de presentar una Selección Femenil, y el que no la presentara sería multado. Lo que pasó fue que nos entrenaron dos meses y nos enviaron para Haití.

En ese lugar hacía mucho calor, y nos mandaron con un pans de felpa, un short de gabardina, una buena playera y unos tenis para jugar del número seis… no nos quedaban, me los llevé pero no jugué con ellos. El short lo tuvimos que cortar para poder correr.

Estados Unidos llevaba más gente de cuerpo técnico que nosotros de jugadoras. Con decirte que ellas comían lo que le preparaba su cocinero y a nosotras nos daban pollo y frijoles con arroz todos los días. Ellos ganaron ese año.

Cómo ha sido el apoyo a las jugadoras y a los equipos

Si bien el apoyo inicio con la creación de la creación de la Selección Femenil promovido por la FIFA, un segundo momento que cambió la ruta del Futbol femenil en México, fue la creación de los juegos anuales conocidos como Olimpiada Nacional.

Los organismos detrás de este proyecto fueron la SEP, la CONADE, un poco la Federación Mexicana de Futbol (FMF), el Sector Aficionado, y los Institutos del Deporte de cada Estado.

Estos juegos comenzaron en 1996, pero el futbol femenil comenzó a contar hasta el siguiente año. Poco a poco este torneo tomó fuerza y actualmente constituye un factor importante para la renovación de elementos en las filas del futbol femenil, puesto que su fin principal es enfocarse en las jugadoras de entre 12 y 15 años de edad.

Así, como afirmó el entrenador de la Selección Méxicana, Leonardo Cuellár, en una entrevista realizada por el periódico La Jornada, el pasado ocho de mayo: “despacio pero fuerte, el futbol femenino está cada vez más posicionado en México, a pesar de que no hay una liga en forma, es de reconocerse que las chicas que vienen trabajando desde abajo lo están haciendo excelente, las tres selecciones avanzaron a su Mundial”

Y el problema se encuentra en que “No hay continuidad en equipos locales, no hay ligas en colonias, municipios y delegaciones, es complicado, pero la Olimpiada Nacional ha constituido un gran semillero”.

Cómo ha pujado el futbol femenil para recibir el apoyo

Es innegable que la mujer siempre ha buscado el reconocimiento con base en hechos, se esfuerza día a día para que se le dé su lugar dentro de la vida social, ya sea como ama de casa, empresaria, médica, educadora, astronauta, y cómo no… ¡como futbolera!

Durante las últimas décadas, el deporte femenil ha evolucionado de manera considerable: desde el aumento de mujeres incorporadas a la práctica deportiva hasta la creación de ligas y competencias de nivel profesional de la rama femenil, la conquista de espacios es innegable; aunque en ocasiones (en muchas ocasiones) poco evidente.

Un primer acercamiento al área deportiva se dio durante los años 70 y 80 logrando un importante avance en los intentos de otorgar igualdad de oportunidades. Con la Convención sobre la eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la mujer (CEDAW), aprobada por la ONU en 1979, y la Carta Intencional de la Educación Física y el Deporte, aprobada por la UNESCO en 1980, se consiguió la garantía jurídica del derecho de las mujeres al deporte.

A partir de ese momento se reagendó el tema de las mujeres en el deporte como uno de los principales asuntos a tratar en las mesas de discusión. Se realizaron conferencias y congresos en distintos países alrededor del mundo para debatir sobre la problemática del deporte femenil.

Hablando de la situación en México, sobra decir que se han realizado marchas en pro´ de la igualdad de géneros, decenas de ponencias donde se menciona este conflicto, entre otras manifestaciones de oposición a una de las distintas formas de discriminación entre hombres y mujeres. Pero más específicamente en el futbol las mujeres han buscado reformas legales para conformar asociaciones estatales.

La nota salió en el periódico La Jornada, el 4 de Octubre de 2008 y decía lo siguiente: “Primero, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) les cerró las puertas; después, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) inicio una investigación por presunto agravio, y ahora las integrantes de la Liga Premier Profesional de Futbol Femenil AC (LPPFF) reencausaron su lucha con una campaña para conseguir reformas legales que permitan la formación de asociaciones estatales de mujeres”.

El año anterior, el 9 de Marzo del 2007, las futbolistas protestaron frente a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) para exigir su afiliación, el escándalo estuvo fuerte y el periódico La Jornada cubrió la nota:

“Según explicaron las futbolistas, que agrupan a los equipos de ocho estados, el 18 de marzo de 2006 presentaron ante el organismo rector del balompié nacional una solicitud de afiliación y desde entonces no han tenido respuesta”

“Tampoco han logrado ser recibidas por los titulares de la entidad, que entonces era Alberto de la Torre y desde hace seis meses es Justino Compeán.”

Hoy por hoy, las mujeres mexicanas han logrado consolidarse como iconos del deporte mexicano. Sus notables resultados han llevado a personajes como: Lorena Ochoa, Maribel Domínguez, Ana Gabriela Guevara o Belem Guerrero, a convertirse en fuente de inspiración para muchas niñas que desean incursional dentro del deporte femenil en el país.

Terreno de juego


El sol raya en lo más alto del cielo, el pasto está fresco y bien podado, el viento se siente en las mejillas; todo está listo, y las gladiadoras entran al campo.

Algunas con el cabello suelto, el resto con el cabello recogido, ya sea con coleta, chongo o una trenza. Vistiendo un short, una playera y unos buenos tacos se disponen a ejercitarse.

Según la temporada y el próximo partido, cada entrenador establece el tiempo y los ejercicios a realizarse en el calentamiento y el entrenamiento. Estiran los brazos por aquí, estiran las piernas por allá… y se reúnen al centro de la cancha.

Si fuera del campo de batalla el o la entrenadora son el amigo incondicional, el psicólogo, el masajista, y mil cosas más; dentro son sólo una cosa, entrenadores.
A cada momento se escuchan elogios y regaños:

“Tienes que pegarle firme, ¡con decisión!”,
“¡Pónganle seriedad, por favor!”,
“¡No viene, y cuando viene se duerme!”,
“Buena portera, ¡bien!”,
“Muévanse, no las quiero ver paradas”,
“¡Pásale el balón!”…

¿Existe diferencia entre hombres y mujeres? Si se asiste a un entrenamiento de futbol femenil y a uno varonil pareciese que no.

Que más se puede decir, las evidencias están ahí, en los raspones, en el sudor, en el esfuerzo, en los cabezazos y en las patadas de las pamboleras, de aquellas mujeres que ven al futbol como una pasión y desean que se les reconozca dentro del medio.

Esto es el futbol femenil, los pros y los contras a los que se enfrenta cada mujer que duerme con un balón al lado; que hace el esfuerzo diario por asistir a las prácticas y llenar el cochinito para pagar los uniformes, los tacos de color rosa y el balón con estrellitas.

Por eso y por muchas cosas más las mujeres han crecido y crecerán en esta sociedad, porque descubrieron que la única manera de ser reconocidas y apoyadas fue pateando lunas… lanzando sus sueños al aire para después correr, saltar, dar un cabezazo y gritar a todo pulmón…. ¡Gooooooooooooooooooool!






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